|
Temas
Archivos
Enlaces
Artesanía
Blogs Amigos
Blogs Aragoneses
Ciencia
Cine
Escritores
Escultura
Fotografía
Internet / Tecnología
Libros
Medios
Museos y Centros Culturales
Música
Ocio / Parques
Pintura
Poesía Española
Poesía Visual
Publicaciones Culturales
Revistas y Periódicos
Salas de Conciertos
Sociedad
Teatro
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.
02/03/2005
Nieve sucia, negra, helada, guardas huellas de ruedas y pisadas, que me llevan a Marzo con frío y nostalgia. Nieve sucia, deshecha, violada, ya no eres nada, sino agua turbia enturbiando mi mirada: Memoria oscura, herida, cuarteada, de un paisaje que sangra.Marzo llega cargado de recuerdos que quisiera olvidar, pero tenía que llegar como siempre llegó, como Abril, como Mayo, sin pedir permiso, sin más.
Me ha pillado, de nuevo, con el paso cambiado, con el pulso acelerado, con el "mono" del café bien cafeinado, controlándome la tensión.
Marzo: Hermoso mes para preparar la primavera y olvidar el invierno, para tropezar con la amnesia o morir por un sueño.
03/03/2005
Lo sabes desde siempre, la nostalgia elige sola su momento. Te sorprende deshaciendo el equipaje de un viaje de regreso: Los días arrugados, amarillos de la infancia, son un muñeco de guiñol descabezado, un guante de trapo, por el que no entra mi mano, por el que se ha colado el tiempo.
Lo sabes desde siempre, la nostalgia elige sola su momento, remienda, emociones descosidas, vivencias, tiernos versos y los trozos desgajados de un espejo al que asoma el rostro risueño de mi hijo. ¿O es el mío quizá? ¡Ya no recuerdo!
(Antonio PÉREZ MORTE. Del poemario "Escombros" 1978-2001)
05/03/2005
Tuvimos un amigo siempre a nuestro lado, repartiendo octavillas, artículos censurados, con versos de Otero y panfletos en Mayo. Regalándonos sueños siempre ilegales. Insultos a la policía que desalojaba los bares, donde soñamos un futuro que nunca vió nadie.
Siempre aquella tienda de cuidado escaparate y trastienda repleta, canciones de Labordeta en días escolares. Fugándonos los viernes, coleccionando "Andalanes".
En la tarde de F.E.N., lo más importante: No ser nunca tú, como aquel libro azul de tapa granate.
(Antonio Pérez Morte. Del poemario inédito "De puño y letra" 1974-1991)
06/03/2005
 Poeta en estado crítico, busca, con ansiedad, rotulador pilot verde esperanza extraviado en la zona del Serrablo. Responde a impulso dactilar. Tratarlo con cariño: sangra con facilidad. Gratificaré con aforismo de Ángel Guinda o copa de pacharán casero a quien lo encuentre. ¡Gracias!
08/03/2005
 Acabo de devolver la vida a mi módem. Dos días sin escuchar su latido ha sido algo eterno, casi insoportable.
Yo que hasta hace poco era tan analógico como mi amiguico Toño Cuenca, me he convertido a la era digital, sin darme cuenta.
Sólo necesito ya mi pilot verde, y que mi rotulador rojo y yo recuperemos la cabeza, sino correré el peligro de afiliarme al PSOE, de sintonizar la COPE, de suscribirme a EL PAIS, o cualquier otra cosa...
09/03/2005
NADA ES FACIL
Nada es fácil y tampoco la vida. Son tan duras las horas, tan largas las esperas que andas así bailando, como un pez en el agua o un papel en el fuego.
Que este tiempo solo y solo de nieblas nunca consiga paralizar tus pasos y andes así encerrado como el mar en las conchas, o el grito en las campanas.
Busca, busca la gente de mañana, la que tiene en sus manos las olas de la vida. Busca, busca la gente de mañana, la que tiene en sus manos las olas de la vida.
(Pablo Guerrero en el Olympia, Movieplay 1975)
10/03/2005
 No sé si es lo más conveniente para mí en este momento, pero de un tiempo a esta parte, me ha dado por refugiarme nuevamente en mis canciones de siempre. Escucho a Julia León, a Luis Pastor, a Pablo Guerrero, de quien ayer mismo colgué una pieza inolvidable: Un texto que el extremeño grabó poco antes de que Franco comenzase a agonizar. Por aquella época, yo, todavía echaba de menos a mi primer maestro (el mejor), del que tan sólo recuerdo que se llamaba Abél, me enseñó a amar la poesía y a sumar, restar, multiplicar y dividir. Zuera fue su primer destino,luego marchó al Barrio de Santa Isabel en Zaragoza. Nunca supe nada más...
Cuando Abél nos dejó, comenzaron a llegar una tropa de profesores carcas, sin ninguna capacidad docente, que aplicaban al cien por cien, la vieja regla de "la letra con sangre entra". Nos obligaban a formar a estilo militar, besando la bandera antes de entrar en clase. Cantábamos el Himno Nacional con letra de Pemán. Luego en largas filas (cuarenta y tantos alumnos por aula), intentábamos, bloqueados por el miedo, repetir una lección memorizada como loros. Si no la sabías, tortazo y al final de nuevo, a esperar nuevo turno... y así vejación tras vejación, día tras día, semana tras semana, año tras año, siempre.
Dijo una vez, Raimon, en una entrevista, que "Uno es en cierto modo todas las cosas por las que ha pasado", estoy de acuerdo: A veces, me siento "un hijo tarado del franquismo", aunque en el fondo sé que perdieron la batalla conmigo, y si algo logré aprender, en aquella época, fue a ver venir al enemigo desde lejos. Lo demás, me llegó a través de poetas y cantautores: Por ellos supe que el mundo era distinto...
12/03/2005
 Quizá tenga razón Pedro, que ayer dejaba un comentario bajo mi artículo El mundo era distinto, diciéndome que yo había vuelto a escribir con negro. ¡Quizá tenga razón! ¡Quizá la tenga!
Desde que mi pilot verde anda perdido, no he vuelto a ser el mismo: Ayer anduve todo el día, entre notas y cuentas, recordando a mi amigo José Antonio Labordeta que cumplía setenta fructíferos años. No quise llamar para felicitarle, como antaño, porque sabía de su apretadísima agenda, y acabé conformándome con escucharle en El tranvía de Olga Viza, junto a la propia Olga, Javier Capitán, Chencho Arias...
No quise mandarle, tampoco, ninguna tarjeta con tinta negra. ¡Sé que no lo tendrá en cuenta! ¡Volveré a telefonearle cualquier día!
Hoy ha sido, también, el cumpleaños de mi madre (75): Le he regalado una mentira sobre mi tensión arterial y una carcajada (de risoterapia) en el contestador, junto a las voces cariñosas de sus nietos.
Mañana llamaré a mi prima Elba, que cumple años (61) en Madrid y no podré besarla. Le contaré las gracias más recientes de Juan, su sobrino pequeño, y los progresos de Pablo con la guitarra. Le diré, con la voz quebrada, que me han dado pistas fiables sobre el paradero de mi rotulador verde esperanza, aunque no sea cierto. Luego haré bromas ingeniosas para ocultar mi tristeza y quizá le recite alguno de mis últimos versos. ¡Hasta mañana!  Uno de los conductores que a diario realiza el trayecto entre Jaca y Zaragoza, para ALOSA, le comunicó ayer por la noche a una amiga mía, que el pasado sábado día cinco, vió como una señora de Sabiñánigo dió un traspiés al pisar un bolígrafo verde (podría ser un rotulador) cuando se disponía a descender del autobús aparcado en la puerta de Ágreda de la calle Hernán Cortés. Sin embargo, varios conocidos míos que viajaban en el mismo vehículo, no se enteraron de lo sucedido: Parece ser que la mujer, indignada por el descuido de algún estudiante (que supuso lo dejó caer) estuvo a punto de rodar por las escaleras. Una vez en la acera, y presa todavía de gran indignación, le propinó al bolígrafo (o rotulador) un fuerte puntapié.
¿Y si se trataba de mi pilot?
Les he pedido a mis primos y a mi hermano Víctor que rastreen la zona, y a todos los amigos que cruzan camino del Cafe Levante, que hagan lo mismo. Todavía tengo que decírselo a Nacho Iraburu y a Mariano Gistaín, por si por casualidad (el es muy listo) se le ocurriera acercarse hasta la redacción de El periódico de Aragón.
¡Sigo esperando vuestras noticias!
13/03/2005
Me asomé a la ventana de una casa, tan en ruinas, que hasta el horizonte, que por ella vislumbre, era mentira.
(Inédito)
18/03/2005
Los malos hados siguen jugando conmigo, con mis rotuladores (¿dónde andará mi pilot?), desordenando mis pensamientos, mis poemas, mis palabras... Ni siquiera en sueños consigo librarme de ellos, han disparado de nuevo mi presión arterial... Debo descansar!
19/03/2005
 19 de Marzo, día del padre. Recordaré al mío como siempre e intentaré disfrutar de mis hijos, que me han felicitado con un regalo que puede serme muy útil: Corazón Rojo de Julio Anguita. Ya he comenzado a leerlo.
Creo que Julio fue un político extraordinario e irrepetible y debería ser un ejemplo para aquéllos que buscan, desaforadamente, la confrontación a cualquier precio. Un hombre inteligente, sosegado, capaz de decirlo todo con educación, sin exabruptos, indagando en las auténticas ideas del adversario, buscando el diálogo.
Ayer al mediodía, cuando caminaba con Ana y Juan, camino de casa, el pequeñajo se detuvo ante el escaparate de la librería Monimar y dijo, señalando al libro de Julio: ¡Mira el Quijote! Una risa contagiosa nos envolvió a Ana y a mí. Luego, por la tarde, cuando Pablo regresaba de su viaje a Teruel, e íbamos a esperarlo al autobús, Juan me confesó el secreto: Papi, ya te hemos "ponxado" el libro del Quijote. Y quizá en la frase inocente del crío haya un fondo de verdad: hay entre las páginas de este libro, otro Quijote, distinto sin duda, un Quijote que nos relata su lucha contra otros fantasmas mucho más reales. Un Quijote que comparte con el lector vivencias e inquietudes, sentimientos y experiencias. Un Julio Anguita, afable y cercano, abierto como esa mano que ha estrechado, con fuerza, la tuya.
21/03/2005
 Antonio, tocayo, poeta amigo, he estado, como tú, incomunicado, durante el fin de semana. Hoy al abrir El Periódico y ver tu rostro, he sentido un extraño pálpito en mi inmenso corazón tan fatigado. El titular me dice que te has ido: No volveremos a reencontrarnos como hace algunos años, paseando por Avda Clavé o cualquier otra calle de esa Zaragoza a la que tanto amabas...
No quedan ya fechas para el postergado reencuentro, que hace tiempo te debo, sólo recuerdos, dibujos, versos y un emocionante número de Trébede, del que todavía hablan los viejos compañeros y un puñado de nostálgicos lectores. No. No queda tiempo. Sólo fatiga. Taquicardia. Un tremendo dolor en este músculo rojo, envejecido: Volveré a verte cuando se detenga.
28/03/2005
 Llevo callado una semana. Me niego a escribir en negro. A dar por perdido, definitivamente, mi viejo pilot verde esperanza. No hay noticias. Nadie sabe nada. Ha llovido incluso tras su desaparición: Quizá el cierzo o el granizo lo hayan arrastrado hasta alguna rejilla de desagüe.
¡Quizá mi rotulador, navegue ahora por esa extensa red suburbana que recorre las arterias de la inmortal ciudad! ¡Si pudiera rescatarlo! ¡Si supiera dónde está!
Recuerdo aún el día, en que de forma automática comenzó a escribir los poemas más alegres: Su fuerza incontrolable comenzó a guiar mi mano, mientras todos creían que era yo el autor de aquellos versos. Me acompañó, también, cuando escribía folletos para campañas electorales, junto a mi hermana Maribel, Domingo Esteban, Toño Cuenca, Antonio Romé... y en los viejos y mordaces textos de La voz de la Izquierda, es decir, cuando la izquierda todavía tenía voz y siglas. Con mi viejo pilot verde esperanza y aquél otro rojo despuntado, asomados siempre por el bolsillo izquierdo de mi camisa (como dos jóvenes curiosos), yo me sentía fuerte, capaz de casi todo.
Ahora mi inolvidable pilot, quizá navegue por un laberinto subterráneo de lodo y mierda: ¡Quizá, por fin, se haya hecho adulto!
30/03/2005
 Después de convertirme al mundo digital, la informática no cesa de gastarme putadicas: Tendré que volver al papel y al boli, a corregir con tachón o escribir a lápiz. Me he hecho mayor para hacerlo en las paredes, aunque a veces apetece... Lo que tengo claro es que no puedo relevar al "innombrable" con otro clon. ¿Qué escribiría entonces? Es tarde para empezar de nuevo. Para dejar mi mano, tonta, ante el impulso ciego de un nuevo canutillo verde, que me desconoce tanto como yo a él.
Óscar Esquivias me envía, desde Burgos, una tarjeta preciosa de Andrea del Castagno escrita con afecto y tinta azul. Leo Zelada y Francisco Arroyo han seguido enviando correos, incansablemente, hasta que he vuelto a dar señales de vida. Roberto Segovia ha puesto música, con su disco casero, a mis últimos días: Roberto es un cantautor ilicitano, que vive también en Sabiñánigo, cuidando pinos, componiendo canciones, haciendo pasteles de manzana y amigos. Un tipo entrañable, de mirada limpia.
|