Aniversario.

Pasión, amor, celos, familia, dos hijos, viajes, sueños, amigos, trabajo, libros, discos, desengaños compartidos, muchos números, rutina, besos, placer, diálogos, silencios, miedos, médicos, supermercados, colegios, partir de cero y volver a empezar con demasiados muertos queridos a la espalda. Veinte años años ya no son nada...
Nuestro hijo Pablo, por esos extraños juegos del azar, ha madrugado para ir a visitar, junto a sus compañeros de Colegio, la Iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca, el hermoso templo donde Ana y yo nos casamos, hace precisamente hoy, tres lustros.
Hacía frío esta mañana cuando el autobús se ha marchado. Ana y yo hemos trabajado todo el día en la oficina y en casa, a marcha forzada. No hemos tenido tiempo para comer relajados y celebrar, como hubiésemos querido, nuestro aniversario. He conseguido, eso sí, hacer un hueco, para comprarle unos iris del valle color violeta intenso, como aquellos primeros que me preparaba mi amiga María Pilar Seral cuando vivíamos en Zuera. ¡Le gustan tanto como antaño y a mi me gusta que le sigan gustando! ¡Esos lirios huelen a futuro, a presente y a pasado! ¡Son un ramo de vida, con sus aciertos y fallos!
1 comentario
Jaime y Samuel -
¡Felicidades a los dos!