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Antonio Pérez Morte

Poemas propios

ROBLE FRÁGIL (Antonio Pérez Morte)

ROBLE FRÁGIL             (Antonio Pérez Morte)

 

                                      (Para Angelines Villacampa)

                                                                        Para Óscar y Rafa

 

Necesito un refrán de aquellos
que  sabías de memoria,
o de aquellos otros que dejábamos a medias,
a capricho de la memoria y la intención.
Lo necesito urgentemente para aliviar este dolor
que me atenaza y que todavía arrecia.

Hablar contigo, al lado del fuego,
de todas esas cosas importantes
que no pueden comprarse
y que tú encontraste muy cerca de aquí,
en Susín, en Sobrepuerto,
muy cerca del cielo.

Porque para vivir basta la vida,
el calor de la amistad y cuatro astillas
dos gatos, un perro,
un libro, el sol, un prado, la era,
las montañas, el cielo lleno de estrellas,
una noche de tormenta…

Necesito un refrán de aquellos.

¿El de febrerillo el loco?
Loco sí,  pero no tonto: 

Nos hizo un siete del calendario al alma
y te llevó,  dejándonos, de nuevo,
el imborrable dolor
de los duros versos de Juan Luis Panero:
Vivir es ver morir.

Repienso:
Morir es ver morir cuando quien se va
se lleva dentro de sí,  parte de ti
en una filosofía de vida basada sólo en la vida
-interior y exterior- :  en el amor y en el respeto.

 

Antonio PÉREZ MORTE

La esperanza avanza (Antonio Pérez Morte)

La esperanza avanza (Antonio Pérez Morte)

 

La esperanza avanza
hacia ciudades y pueblos
y  los políticos,
que siempre ignoran
los sueños ajenos,
como caracoles se refugian
en  los cargos que arrastran;
por lo demás nada:
algarabía de pájaros,
risa de niños,
colores más intensos y nítidos
y  las huellas transparentes
de un rastro viejo
y larguísimo de babas.

Antonio Pérez Morte

21 VERSOS PARA RECORDAR A POLO (Antonio Pérez Morte)

21 VERSOS PARA RECORDAR A POLO    (Antonio Pérez Morte)


                                                               A Leopoldo Alas Mínguez 


Puedo recordar
aunque me duela la tristeza de aquel jueves,
hace dos décadas al menos:

Yo llevaba para ti un libro mío.
Tú traías, de Madrid, en la mochila,
unos ejemplares agotados de "Signos"
y tres o cuatro inéditos
en el bolsillo inmenso
del abrigo de tu padre;
en el otro, sólo un pañuelo.

Un pañuelo, a veces, es suficiente
para ahogar la espita del dolor
cuando el desamor es pequeño
y huidizo como un gato.

Y si el amor crece
para hacerse proyecto poético vital,
somos otros, más reflexivos,
menos locos divertidos, casi siempre,
aunque a veces el pasado nos devuelva
la carcajada silenciosa de otra vida
en su mirada cómplice.

¿e agora, quê? (antonio pérez morte)

¿e agora, quê?          (antonio pérez morte)

¿e agora quê, leitor?
sós tu e eu,
desconhecidos.
unidos por um livro
no qual não sei que procuras,
no qual eu ando perdido.

 

-antonio pérez morte-
(¿y ahora, qué?, trad. menino mau)

Si Fernando (Antonio Pérez Morte)

Si Fernando      (Antonio Pérez Morte)

          Para Fernando Malo

¡Si Fernando no hubiese trocado en piel
el barro,
no mirarías esta pieza
como se contempla a una mujer!

Arturo se levanta cada día / Para Arturo Hortas (Antonio Pérez Morte)

Arturo se levanta cada día / Para Arturo Hortas  (Antonio Pérez Morte)
                                                                                       
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

 

 

 

Arturo se levanta cada día contra la injusticia del mundo.

Anda, pedalea, vuela, navega por él
y, aunque a veces no consiga cambiarlo, trueca la tristeza
de su mirada por pequeñas alegrías que sólo quieren crecer.

Mientras, una bicicleta se hace pequeña
perdida en la distancia por la Plaza del Rey,
Arturo piensa en las setas de Biescas
en las hembras más hembras,
... en los elefantes de la selva
y el rey del ajedrez.

El rey que resbala, se achica y se hace viejo
a lomos de un gigantesco paquidermo,
reclama un príncipe yonki que lo saque del infierno,
… o un cantautor perro-flauta, utópico y tierno
que lo eleve al cielo en una canción.
 
 
Antonio Pérez Morte   - Inédito-

Porque se llama como yo

Porque se llama como yo

"Porque la tristeza amiga duele  como duele el alma." (A. Pérez Lasheras)

 

Quizá porque se llama como yo y como yo se apellida. 
Porque le crece la barba y la tristeza por igual 
en esos días en los que hasta duele respirar.
Porque tenemos una edad parecida
y unas presencias y ausencias infinitas,
incluso compartidas...
Por eso vino anoche a hablarme en voz baja:
Para oírme decir lo que escuchar quería.

Antonio Pérez Morte 

(Inédito, 11 de Agosto de 2012) 

Poemas propios (Antonio Pérez Morte)

Poemas propios  (Antonio Pérez Morte)


Poemas propios

Antonio Pérez Morte

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Pérez Morte en el Blog de Javier Das

sábado 1 de octubre de 2011

Escombros, de Antonio Pérez Morte

Por menos



Ahora que ha pasado media vida
por la mía,
la juventud se queda atrás,
en unos versos cansados de añorarte,
polvorientos,
olvidados de los dos,
de nuestro exceso por todo,
por nada,
por menos.




Con dos cañas
A Jaime Cauhé Bruguera
In memoriam.

Con dos cañas y cola,
papel de seda e hilo de cáñamo,
izaste al aire de la tarde,
el sueño de unos críos asombrados:
Dos hermosas cometas de colores,
elevándose en el cielo limpio
de un verano
que vuelve ahora contigo,
al recordarte.

Con dos cañas y cola,
papel de seda e hilo de cáñamo,
elevaste nuestra emoción a lo más alto,
al cielo en que hoy te busco sin hallarte:
¡Al cielo en que, seguro, has de encontrarte!




Antonio Pérez Morte. Escombros. Origami, 2011.

NUESTRA GUARIDA

NUESTRA GUARIDA

Aquella vieja pensión, nuestra guarida.
Claroscuro refugio de agridulces ágapes.
Campamento derrumbado donde aún arden
encendidos recuerdos
entre basura y ruinas del combate.

La misma cama inmensa con cabecero de espigas,
las mismas sábanas salmón,
la antigua mazacota mesilla,
donde almacenamos secretos y anfetaminas.

La eterna, inolvidable habitación
donde estallaron los niños
y los labios temblaron;
donde danzaron exhaustos borrachos y dementes,
emanando fiebre hasta el espasmo.

Un territorio acotado para sembrar la fatiga,
para copular abrazados a la puta de la vida,
clamando un orgasmo.

Buscándose a ciegas como adolescentes excitados,
desbordándose espuma, navegando a la deriva;
remando entre las olas de humo del cuarto,
gozando mareados
...alcanzando la orilla.

¡Jim Morrison allí, desnudo, de rodillas,
reza una vez más por su crucificada picha!

(Del poemario "Cuerpos de luna", 1978-2008)

Como el niño despierto

Como el niño despierto

Para Ana María Drack

Mientras en Sarajevo los niños descubren la muerte
y el hambre en Somalia se llama matar,
mientras el bloqueo pesa sobre el pueblo de Cuba
y la OTAN impone el Nuevo Orden Mundial...
¡Mientras la injusticia manda en la cabeza del hombre
no tenemos derecho a desear nada más!

Perdóname si te vuelvo a escribir en esta noche,
mientras el mundo duerme en lugar de luchar,
perdóname si te robo palabras
como el niño despierto de veinte años atrás.

Perdóname
si vuelvo en silencio como los viejos fantasmas,
con los viejos fantasmas que te hicieron cantar:
"Mientras en Belfast, los niños han de jugar a la guerra,
mientras hay hambre en la India y se soporta Vietnam..."

¡Mientras la injusticia manda en la cabeza del hombre,
no tenemos derecho a desear nada más!

Antonio Pérez Morte
(Del poemario Escombros 1978-2008, Editorial Origami, Sevilla 2011)

Stéphane (Antonio Pérez Morte)

Stéphane   (Antonio Pérez Morte)

 

 

Stéphane  
está sorprendido,
su mensaje de protesta pacífica
ha trascendido
el fenómeno editorial
para convertirlo en un movimiento social
que agita conciencias
y arrastra multitudes a la calle.
Es todo tan hermoso y positivo
que Hessel, no sin pudor,
baña sus ojos de nonagenario optimista
en las imágenes de Sol
y su rostro de anciano, que vivió 
las durísimas embestidas del nazismo,
es ahora el de un niño esperanzado
que regresa del abismo.

 

 Antonio Pérez Morte

Atardece (Antonio Pérez Morte)

Atardece    (Antonio Pérez Morte)

Atardece
sobre la roca grisácea
y en su gigantesca falda
cada muestra de naturaleza
dibuja una porción de tapiz.

Me gusta venir aquí, solitario,
al mirador de José Antonio Labordeta
y hablar con él mientras la tarde cae
y los recuerdos toman el tono anaranjado
de aquellas nubes lejanas que sobre Jaca
parecen las huellas imborrables
de la luminosa paleta de colores
de José Luis Lasala.

 

Y sin embargo se apagan.

 

Antonio Pérez Morte

Espero contigo (Antonio Pérez Morte)

Espero contigo     (Antonio Pérez Morte)

 

 

Trabajo. Temporal. El mar.
Inmigrantes.
Indocumentados.  Ahogados.
Desplazados. Pateras.
Tráfico de órganos.
Prostitución infantil.
Niños mineros, soldados.
Tráfico de armas. 

Estupefacientes. Trata de blancas.
Violencia de género.

No todo Israel. Palestina también.
Sirios en Turquía. Incomunicados.

¿Habrá un día… Libertad?

 

Y sin embargo, la espero contigo.

 

Antonio Pérez Morte

 

 

Discuto contigo (Antonio Pérez Morte)

Discuto contigo    (Antonio Pérez Morte)

 

Y me dirás que no es correcto empezar
una frase con “y” griega,
aunque se trate del verso primero
que comienza el poema.

 
Yo te diré que sólo era
la  pequeña licencia
de quién, hundido y derrotado
vuelve a la carga,
con la prisa y la ansiedad
de darlo todo por cerrado.

Y volverás a insistir en el error
de comenzar la frase con “y” griega,
aunque se trate del último verso
que culmina el poema  
de ese autor que espera, impacientemente,
sin objeto,  las previsiones del tiempo.

Y sin embargo, discuto contigo.

Antonio Pérez Morte 

 

 

Me levanto contigo (Antonio Pérez Morte)

Me levanto contigo      (Antonio Pérez Morte)

 

 

La evolución de la crisis económica
mantiene despierta  la palabra duda.
Mientras,
Zapatero aprovecharía el verano
sin saber muy bien cómo.

El rechazo vivo de los ciudadanos
adelantaría a Septiembre
el pistoletazo indignado,
los exámenes de recuperación.

La convocatoria sin reforma,
el turismo del Euro,
los pepinos inocentes.
los piratas en aguas de Somalia
y los agentes sociales
podrían formar una piña natural,
con más, sin Rosa Díez.

Y a pesar de todo me levanto contigo.

 

 Antonio Pérez Morte

 

Sueño contigo (Antonio Pérez Morte)

Sueño contigo  (Antonio Pérez Morte)

 

¡Ah, mi vida, tu vida,
nuestras vidas,
diluyéndose vertiginosamente,
al final de un informativo
televisivo,
sin postre!

¡Ah, mi vida, tu vida,
nuestras vidas,
patrocinadas a dos euros la llamada
en la eterna sobremesa
de siempre!
La única verdad que nos legó el siglo XX.

Y a pesar de todo, sueño contigo.

Antonio Pérez Morte 

 

 

 

Me duermo contigo (Antonio Pérez Morte)

Me duermo contigo    (Antonio Pérez Morte)

No es prematuro tomar los parques,
convertir en casa la plaza.
Hacer relojes de sol.
Dormir bajo las estrellas.
No es prematuro llorar y cantar.
Regalar cascabeles.
No es prematuro gritar indignado.

Últimamente, el rechazo
conseguido, ganado,
se afianza contra Nada.
Nadie calla y eso está muy bien:
¡Démonos la voz!
El grito de monos
saltando en sus lianas, avisándose del peligro.

Y a pesar de todo me duermo contigo.



Antonio Pérez Morte

Me acuesto contigo (Antonio Pérez Morte)

Me acuesto contigo      (Antonio Pérez Morte)

 



El miedo arriba. Arriba.
Un día más encarar la jornada.
Gobernar sin apoyos la rutina.
Cálculos,
promesas,
balances.

Elites rebeldes
buscando prebendas cada día,
mientras el sueldo no alcanza
y se alarga la noche
si la vives despierto
y sueñas,
con los ojos abiertos,
la misma pesadilla.

Y a pesar de todo me acuesto contigo.


Antonio Pérez Morte

 

 

 

Una navaja (Antonio Pérez Morte)

Una navaja  (Antonio Pérez Morte)

                                              

 

                               Para Salvador Iborra

 

La existencia
se ha vuelto complicada,
muy complicada:          ¡Una navaja
se abre paso en mitad de la noche!

Huye, chorrea por las lúgubres calles
de la Barcelona más vieja.

Pedalea la muerte 
sobre tu bicicleta robada
mientras tú,
sin aliento para decir nada,
fluyes, como lo hiciste en cada verso.
Inevitablemente fluyes y te desangras
                                    y te desangras
                                    y te desangras.

 

Antonio Pérez Morte