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Antonio Pérez Morte

Sonrisas y Lágrimas (La magia de Huesca)

Sonrisas y Lágrimas (La magia de Huesca)

Escribo desde Zuera, adonde llegamos el sábado de Sabiñánigo. El viaje en ferrocarril fue una nueva e increíble aventura. Nos tocó en suerte una antigualla, un tren vetusto y sucio que nos hizo volver a votar, obligatoriamente, como hacía Franco en los viejos tiempos:  ¡Votar para nada!  El traqueteo se acentuaba en aquellos tramos del trayecto donde presumiblemete el trazado está mejor. ¡No sé si será cierto!

Al llegar a la minimalista estación de esa cinematográfica ciudad del Tercer Mundo Aragonés llamada Huesca, a la señora de enfrente le habían dado más vueltas las órbitas de los ojos, que a Marujita Díaz sus pupilas, durante toda la década de los sesenta.     Al vehículo en cuestión le faltaban más luces que al camerino de la Niña de la Puebla o a los personajillos de ese insufrible cazador de tarados llamado Rubén Cárdenas, aún así sobrevino el apagón mientras Pablo hacía apuestas sobre cómo volvería la luz: ¿Al ritmo de la Chatunga de Luis Aguilé?  Algunas veces ha sido así, ésta no. 

Mis hijos, mi pareja de tragantúas, habían engullido para entonces: Cuatro bocadillos, un Actimel, dos refrescos, dos bolsas de chucherías...  pero al menos, permanecían quietos y espectantes en sus asientos,  ante el ir y venir del maquinista que,  linterna en mano, cruzaba aceleradamente el pasillo, para realizar la eterna maniobra de salir "reculando" por la misma vía que había entrado.  El conductor debía  ser experto y consiguió sacar el catafalco marrón de esos andenes adonde van, casi a diario, las reliquias vivas de la Renfe, que nadie acepta ya en nigún sitio.

Huesca lleva años marginada. La segunda provincia de  Aragón está poblada por cuatro gatos de los que sólo votan tres. No somos electores rentables y esa es la auténtica madre del cordero. ¡Sólo somos un área de descanso a donde vienen a cargar pilas los domingueros, con su cargamento de bocatas a la espalda!.

¡Tendremos que montárnoslo por libre! ¡Tendremos que repoblar con inmigrantes si no somos siquiera capaces de garantizar nuestro propio relevo generacional! ¡Tendremos que hacer más números! Calcular cuántos hombres y mujeres, sin decimales (para no partirlos),  nos harán falta para ir cubriendo, poco a poco, todos nuestros subsidios, siempre, claro está, que  no seamos autónomos. 

Tendremos que acordarnos  de ellos, si queremos que algún día, alguien nos saque a pasear, a buscar la rayadica de sol y de alegría.  Tendrá que ser así, aunque sólo sea para que alguien sepa lo egoístas que somos.  Tendremos que quitarles las esposas y darles agua o Coca-Cola si hace falta, cerveza sin alcohol... Limpiar sus rudas manos con una partida descomunal de Betadine, masajear con Trombocid sus moratones y traérnoslos a casa sin correr riesgos,  fletando aviones, que no sean del Ministerio de Defensa.   Antes tendremos que hacerles un sitio en mitad de tanta desvergüenza y darles  lo imposible para que se sientan cómodos. Después de todo, aunque hayamos cerrado los ojos demasiado tiempo, sabemos de sobra, que han toreado la vaquilla fura de la hambruna entre cornadas y que han pasado, con  destreza la prueba del vallado de espinos y  la de la patera, en este Gran Prix de la incompetencia Internacional, de la insolidaridad individual y colectiva. Tendremos que salir, todos en masa, a recibirles, con Marcelino a la cabeza. Todos: blancos, negros, amarillos, verdes y azules, porque rojos ya no quedan. Montar una rueda de prensa y una gran fiesta en el aeropuerto chiquirrín de Monflorite, con canciones  de Carbonell y de Petisme, de Carmen París y de Sopeña,  de Bunbury  y  Juan Perro, de Especialistas y Amaral, de la Ronda de Boltaña,  Labordeta y  Vinos Chueca...  

Aguardaremos ansiosos su llegada como andamos aguardando la lluvia que no llega.   No llueve, es verdad, no nieva,  pero los campos de golf siguen creciendo como setas, mientras los hongos no se atreven a sacar la cabeza de la tierra.   De seguir así, nos quedaremos sin agua en cuatro días y tendremos que tragarnos a palo seco, a lo bestia, las castañas de mazapán de Huesca, los empanadicos de Siétamo y  las Trenzas de Almudévar.  

El desierto avanza, ya lo dijo Petisme y no le hicimos puto caso. Cualquier día la arena llegará, sin darnos cuenta, al Puente de Sardas.  Si llega, ojalá ese desastre natural no cause víctimas, arrasará esa puerta falsa al futuro que han vendido a los incautos un puñado de constructores de tierra baja y altos vuelos, gentes que han llevado hasta el límite la improvisación en el mundo de la construcción y el urbanismo, con el beneplácito de su Ayuntamiento:  Ignorando hasta la climatología de la zona,  el respeto por el entorno, y los más mínimos sentidos de la lógica y la ética. 

Hay demasiado listo,  demasiado  inepto,  firmando  cheques  en blanco a un futuro por el que dicen apostar.   Proyectos como Pirenarium o Lacuniacha,  siendo, sin duda positivos, deben formar parte de un "todo"  mucho más ambicioso,  no sólo en el terreno económico...

Cualquier día, cualquiera, el desierto de Tardienta llegará a la entrada del Lid´l, donde antaño estuvo la Fosforera y donde no queda ya nada de chispa: Se habrá llevado por delante esas construcciones horribles que parecen granjas para cerdos, paredones de fusilamiento y donde al pobre Rafael Alberti le han regalado una plaza, mutilada como su vida:  Una broma chunga y macarra del Plan General de Ordenación Urbana.

Huesca se muere, agoniza, mientras espera como siempre, el goteo miserable de algún evento de la Expo!  ¡Alguna propineta!  ¡A ver si nos cae lo que sea! ¡Mejor si no es una macrocárcel!  ¡A ver si nos cae algo y podemos lucirlo como paletos,  frunciendo el entrecejo bajo el cachirulico azulete de Belloch, ese cahirulo que parece la venganza fantasma de José Atarés!

Huesca se muere, agoniza...  ¿Cómo van a abrirnos los franceses la frontera de Canfranc?  ¿Para que les vayamos pasando vagonetas de amargura y de miseria?  ¡Son demasiado inteligentes!

Artistas plásticos, novelistas, poetas,  media docena de empresarios y algún técnico cultural, como Teresa Luesma, luchan,  denodadamente, desde  Huesca  por  construir  otra realidad  y  coger, definitivamente ese tren verdadero hacia el progreso, donde también los  ciclonudistas  (con ropa o sin ella)  cuenten  con  espacio para acomodar sus bibicletas.

Llorar (Un artículo-regalo de Félix Romeo, para los lectores de esta página)

Llorar   (Un artículo-regalo de Félix Romeo, para los lectores de esta página)

 

Llevo un tiempo llorando sin parar. Los martes y los domingos. Y también los sábados. Aunque no se me ve. Lloro delante del espejo y tumbado en la cama. Casi nunca se desbordan mis lágrimas, porque se quedan suspendidas en los ojos. A punto de saltar y agujerear el suelo. Como ácido sulfúrico.

Lloro de emoción en las bodas: en la de Anda Lydia y Óscar y en la de Ánchel e Ignacio y en la de Sole y Óscar. Lloro de tristeza en los entierros: el último, el de Boni.

Lloro cuando debo llorar y también lloro cuando no debo. Lloro de alegría. Y también, de pena, como lloraba cuando niño. Lloro por las guerras, por el hambre y por los huracanes. Lloro cuando me devora la impotencia, claro.

Llevo un tiempo llorando sin parar y de verdad. Lloro y es como si tuviera dentro una brigada de limpieza. Sin detergente. Sin espuma. Sin lavadora. Aunque con centrifugado y secado.

Lloro cuando se acaban todas las palabras. O están tan escondidas y tan alborotadas que no consigo ordenarlas. Lloro en los cumpleaños. Lloro con las canciones y en las despedidas. Lloro después de hablar por teléfono. Y a veces antes.  Lloro cuando me gusta lo que leo. Lloro en el cine. Lloro en las cenas con amigos, donde se brinda y se exalta la felicidad y el tiempo compartido.  Y el tiempo desaparecido.  Loro viendo los talkshows de la tele: esa parte de la televvisión que es ficción fabricada con sentimientos verdaderos. Lloro por lo que más quiero. Lloro por los vesos. Lloro en el verano. Y lloro cuando llueve, que es cuando mejor se llora, como de camuflaje.

Llevo un tiempo llorando sin parar y empiezo a conocer el mecanismo. Primero se me encoge el estómago. Luego se me ponen telarañas en los párpados. Más tarde se me congelan las orejas. Y aparecen las lágrimas que quedan en equilibrio, como carámbanos de sal.  Lloro cuando veo a un amigo. Lloro mirando el paisaje desde el coche.

Llevo un tiempo llorando por todo. Y no lloro como un acto de la voluntad sino obedeciendo a mi cuerpo: de manera involuntaria, incontrolada. Aunque no me atrevo a escribir que indeseada. Lloro y el llanto me parece una extraña ITV de la vida.

(Publicado en Heraldo de Aragón, 2 de Octubre de 2005)

 

SEMILLAS DEL AIRE

              

 

               S    E    M   I   L  L  A  S

                  O

                      L  

                          E

                              D  

                                  A    

                                      D              F    R    A   N   C  O

S A L A   D E    A R T E   DE    SABIÑANIGO  

EXPOSICIÓN  DE  ESCULTURA  Y  FOTOGRAFÍA

HASTA EL 15 DE OCTUBRE

Acróstico para Soledad Franco

Acróstico para Soledad Franco

 

 

S       iembra, Soledad,

O      quedades transparentes.

L       abra en un campo de arcilla blanca

E        l sueño de perdurar,

D       e perpetuarse en la esencia:

A       bre su alma de fruto maduro

D       esde la piel a la semilla.

F        ácil es ahora, mirarse hacia adentro,

R        omper cada prejuicio,

A       hondar hasta el tuétano,

N       acer, otra vez, entre el aire y la materia,

C       antar en cada parto

O       dejar que la emoción se haga lágrima y germine.

SE BUSCA A ESTE HOMBRE

SE  BUSCA  A  ESTE  HOMBRE

 

Se busca a este hombre de la fotografía.  Desapareció hace algún tiempo con la Edad del Pavo, como si de un adolescente se tratara, pero no lo era:  No lo es.  A pesar de su aspecto, se trata de un hombre maduro,  peligroso,  capaz de cautivar con el arma eterna de la palabra,  hasta a su padre.    

Las secciones culturales de los periódicos nos advirtieron de este riesgo inútilmente, porque todos sabemos del escaso prestigio y credibilidad de la prensa actual.  Sin embargo, en esta ocasión, no se equivocaron... 

Un reputado comisario de la inmortal ciudad,  apodado "Usón" y especializado en casos parecidos,  asegura estar preparado para acometer la importantísima labor de dejar al descubierto, en los próximos días,  los planes y proyectos de este individuo camaleónico,  que al parecer  cambia a menudo de imagen (con pelo recogido en coleta o desmelanado)  y al que alguna de sus numerosas víctimas asegura (sin el más mínimo pudor)  haber visto a menudo, bolígrafo en mano, paseando por las desiertas  calles de Garrapinillos.

 

EL AÑO QUE MURIÓ FRANCO

EL AÑO QUE MURIÓ FRANCO

 

                                                                     Para Julio Casto

¡EL AÑO

QUE MURIÓ FRANCO

ME "AFILIÉ" A  CÍRCULO DE LECTORES

EN LUGAR  DE  A  LA C.N.T.!

 

Kasida y Rondó (Un poema de Felipe Benítez Reyes)

Kasida y Rondó  (Un poema de Felipe Benítez Reyes)

Las ciudades sin ti no las recuerdo

Son las flores cerradas del mundo

Las ciudades sin ti no tienen nombre

Las ciudades sin ti no las recuerdo

La noche solitaria que parece

Tan sólo una tiniebla vagabunda

La noche en que no estás tiembla mi noche

Si el vacío me mira con tus ojos

Vale más el vacío que la vida

Si me mira el vacío con tus ojos

La noche en soledad corrompe sueños

La noche en que no estás tiembla mi noche

(Felipe Benítez Reyes, Incluido en la antología poética Poesía Española Contemporánea, Lord Byron Ediciones, Lima, Julio de 2005)

Good bye, cruel world (Un poema de Jorge Barco)

Good bye, cruel world  (Un poema de Jorge Barco)

 

(Fíjate
que cosas tiene la vida).

¿Para qué servirá este botón
%?

¿Y ese otro
$?

Ya me cansé de la máquina de escribir.
Cogeré la pistola.

¿Para qué servirá este botón?

(Del poemario El rastro de mis lágrimas, Editorial Celya, Salamanca 2000)

Vuelvo del mar

Vuelvo del mar

Esta tarde he viajado a Elche sin salir de casa: He conversado, telefónicamente, con mi buena amiga Ana María Drack, de mil cosas distintas. La he felicitado con algo de retraso (el pasado día 20 fue su cumpleaños) y he visto atardecer y caer la noche, mientras ella me acercaba su auricular a la orilla del mar, para que desde mi estudio de Sabiñánigo escuchase el relajante oleaje. El inevitable recuerdo de los viejos tiempos, nos ha llevado hasta aquel día en el que el azar me descubrió su hermosa y limpia voz llena de matices, para contar las cotidianas historias del amor y el desamor, a través de las canciones de su segunto Long Play Dime que no es verdad.

Treinta y un años más tarde, aquel adolescente es un hombre adulto, casado y padre de dos hijos; la joven cantautora ya no canta, es una "abuelita de verano" que teje poemas con el hilo fino del amor, el humor y las más entrañables vivencias. Está enamorada de sus nietos y de Francisco Martínez Pastor, su marido, un hombre bueno, un personalísmo pintor de imposibles, que puso color a sus días de tedio.

Vuelvo del mar...

UN AÑO DE BLOG

UN AÑO DE BLOG

El 25 de Septiembre de 2004 nació este blog que tienes ahora ante los ojos. El tiempo ha pasado deprisa desde entonces y hoy cumple un año. Un año con la puerta abierta, a todos cuantos quisísteis pasar a visitarme, desde que inicie esta aventura, casi diaria, de compartir "con mis amigos invisibles" un mundo propio, de imágenes y palabras, que fue nutriéndose de la savia viva de numerosos escritores y artistas.

Os quise hacer partícipes, en todo momento, de mi interés y pasión por muchos grandes nombres de la cultura, de mis "descubrimientos" en este campo, y cometí el error imperdonable de contagiaros la tristeza de mis horas más bajas. Por ello, hoy, que ando ya casi recuperado, quiero agradeceros vuestros mensajes (públicos o privados) y compartir con vosotros un trocico de esta tarta virtual, así me  evito  el  temor  de  que  se  os  "dispare"  el  colesterol.  Quien quiera probar mi pacharán casero,
que venga a Sabiñánigo. ¡Gracias amigos!

UNA VEZ MÁS (Un poema de Luis Eduardo Aute)

UNA VEZ MÁS (Un poema de Luis Eduardo Aute)

Una vez más hasta cuándo
acaso un día entero como siempre
la taquicardia el miedo
calmantes
este fuego
helado en la cúpula del estómago
este vómito
quieto
en constante acumulación
a veces devorado por el dolor
de otra angustia aún
más hambrienta
hasta cuándo mañana también y pasado
mañana y ayer y hoy de nuevo
quiste cada vez más enraizado
honda escocedura de estertores
donde el clavo ardiente de un latido
entero
cumplido
resuelto
es urgente como el suicidio.

(Extraído de Volver al agua, Poesía Completa, Sial/Contrapunto, Madrid 2002)

EXPOSICIÓN DE SANTIAGO ARRANZ

EXPOSICIÓN DE SANTIAGO ARRANZ

El próximo Jueves 22 de Septiembre a las 19,30 horas en la Galería Carlos Gil de la Parra de Zaragoza (Paseo Constitución, 28 (semiesquina León XIII)tendrá lugar la inauguración de la exposición de Santiago Arranz Uno de los artistas plásticos aragoneses más importantes y con mayor proyección internacional. La muestra abarca obras realizadas entre los años 1997-2005 y permanecerá abierta hasta el Sábado 22 de Octubre.

Amparito o El columpio vacío

Amparito o El columpio vacío

He soñado esta noche pasada con mi amiga Berta. Hace tiempo que no hablo con ella y llevaba varios días pensando en llamarla para conversar.

Esta mañana, mientras me afeitaba y hacía el propósito firme de no dejar pasar un día más, ha sonado el teléfono: Mi hermana Maribel me daba la noticia de la muerte de Amparito, su madre.

Amparito se trastornó mentalmente durante la guerra civíl, a causa del miedo y tuvo que pasar unos años en el psiquiátrico de Zaragoza hasta que la evolución de su enfermedad permitió a la familia sacarla de allí. Desde entonces, Berta, ha estado dedicada por completo al cuidado de sus padres.

Amparito recuperó el tiempo perdido volviendo a la niñez y Antonio, su yerno, le construyó un hermoso columpio en el corral de su casa de Zuera, allí se hizó mayor jugando con muñecas, haciendo labor, zurciendo imposibles, cantando y soñando con niños a los que admiraba con ternura infinita (¿dónde está tu Pablico? preguntaba), escondiéndose de las visitas tras una puerta de cristal, columpiándose...

Y en ese ir y venir del columpio, Amparito, mimosa y dulce, fue para la incombustible Berta, a ratos la hija que nunca tuvo, a ratos, la madre que no pudo ser.

Berta y Antonio le han dedicado gran parte de su vida. Hoy se ha marchado definitivamente, para no volver. Mañana, todo será deber cumplido y cenizas. Mi amiga, no espera nada, no hay reencuentro posible ni recompensa, es comunista y atea, por eso tendremos que seguir dándole, mientras podamos, aquello que más le gusta: buena literatura, chocolate y amor.

Cuesta

Cuesta

Cuesta asimilar la injusticia del mundo, cuando se lleva tanto tiempo en la brecha,
cuando has repartido utopías por cada esquina, desde la lejana adolescencia. Cuesta. Cuesta, porque te sublevaste hasta el límite en encarnados poemas, porque hiciste las pintadas más bellas con nocturnidad y alevosía.

Cuesta, cuando has estrechado la mano de Ibañez y Cazcarra, de Alberti y de Dolores, de Camacho y Aranguren, de Anguita... Cuesta.

Cuesta abrir el periódico y marcar distancias, pensar que son otros tiempos (¡y de qué modo lo son!). Cuesta engañarse. No somatizar tanto dolor y que la ansiedad no te pueda.

Cuesta. Cuesta resignarse, porque sabes que los derechos básicos se vulneran en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Sigues pensando lo mismo, o por lo menos crees que lo piensas, mientras, escuchas a Víctor Jara, aquel cantautor chileno eternamente joven, al que asesinaron los pinochetistas un dieciséis de septiembre de hace treinta y dos años. Cuesta.

Tortura entre rejas

Tortura entre rejas

Recibo un correo de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en el que solicita mi apoyo para una nueva iniciativa: Pedirle al Ministro de Justicia de Marruecos que respete el derecho de la prensa a difundir información veraz sobre violaciones de derechos humanos, sin temor a sufrir represalias.

Numerosos activistas y defensores de derechos humanos saharauis llevan desde el pasado mes de Junio encarcelados. El gobierno de Marruecos asegura que están siendo investigados por participar en una concentración armada, aunque el verdadero motivo de su reclusión, su auténtico "delito" sea haber expresado, abiertamente, su legítima postura en defensa de la independencia del Sáhara Occidental.

Si deseas participar en esta causa puedes hacerlo accediendo a la página de Amnistía Internacional, desde la sección de enlaces de esta página. ¡Gracias!

Viaje a Oporto (Un poema de Oscar Esquivias)

Viaje a Oporto (Un poema de Oscar Esquivias)

Despierto con la cabeza sobre el cristal
y siento de repente frío
como un lametón
del animal que me cuida.
Perforo con los ojos la noche
buscando algo que se mueve,
formas humanas entre el frío y la humedad.
Los trenes se acoplan con ruido de bestias
en una estación portuguesa.
Un haz de raíles en la explanada.
Un silbato largo, un farolillo que oscila.
Los edificios chorrean agua.
Me despido de las pocas luces,
de las voces portuguesas,
de la suciedad,
de esta estación fronteriza,
agitando la mano ante la noche
como un príncipe se despediría
de la multitud que le aclama.

(Publicado en el nº6 de la revista "Calamar", Burgos, Diciembre de 2002)

Retrato del abuelo

Retrato del abuelo

Este hombre de la fotografía no está triste aunque lo parezca: sonrie para adentro. Dijo una vez, que lo que le sucedía era que tenía los rasgos hacia abajo y que si pudiése levantárselos un poco, le veríamos muy distinto, tal como es: Con su agudo sentido del humor, socarrón y divertido.

Sus ojos llorosos parecen mirar al infinito, pero no, sólo están húmedos por una última, recientísima emoción. Parece perdido, pero tampoco: está aquí a pié de calle, tocando suelo. No pierde de vista el futuro, aunque algunos le crean un viejo nostálgico. A su lado caminan un puñado de amigos, a los que contagia energía, también a mi: Cuando no puedo más, cuando sólo me quedan unas ganas terribles de mandarlo todo a la mierda, pienso en este hombre solidario (solitario en el Congreso) y escucho su voz, una bronca voz llena de amor por su tierra, y sigo, como él, luchando, hacia adelante.

Ya he salido...

Ya  he salido...

Ya he salido del puzzle en que he convertido mi estudio con el paso del tiempo. Después de mover tanta pieza respiro mejor. He ordenado alfabeticamente mis pasiones y he metido recortes y recuerdos en el disco duro de mi PC. He trasladado algunos discos a la oficina porque con los instrumentales trabajo mejor, los demás siguen aquí, apiñados en estanterías como los libros, como mis manuscritos: ¡Cuánto amigo apretadico! ¡Cuánto verso por corregir!

Escribo mientras escucho a mi buen amigo, el cantautor ilicitano Roberto Segovia. Roberto y Nuria vinieron a visitarnos hace unos días, para descubrir al benjamín de la familia en su salsa: Un Juan mucho menos tímido, más desvergonzado. Pablo, por el contrario, más serio, se comportó como una persona mayor, formando parte de nuestra variada tertulia. Hablamos de literatura, de música, de pintura, de naturaleza, de vida en definitiva, hasta cerca de las seis. Entre canapés y ensaladas, picoteos, lasaña, txacolí, tarta de manzana y pacharán con palabras, nos costó levantar la velada.

¡Guardamos canciones, recetas, experiencias, para la próxima vez!

FUE DURO (Un poema de Manuel Picón)

FUE DURO  (Un poema de Manuel Picón)

Fue duro llegar hasta aquí,
que no es mucho,
pero tened en cuenta
que la bandera fue espiritual,
nadie quedó en el camino,
no hubo víctimas,
ni más premio
que esta mirada sobre el hombro
hacia la nada.

(Manuel Picón / del poemario "Nocturnidad y alevosía", Almería 1989)

Para hacerte poema

Para hacerte poema

Desde mi siempre te retornas, amigo mío,
lo mismo desde Aleixandre,
que desde Alberti o Rosales.
¡Vivo en un tiempo que quedó detenido!

Desde mi siempre has venido para hacerte poema,
mientras late un ayer que se fue y se nos queda:
¿Cómo construir el presente sin olvido ni ausencia?

(Brotes / Colección Poemas, Zaragoza 1986)