Blogia
Antonio Pérez Morte

Diario

TERTULIA DE ESCRITORES

TERTULIA  DE  ESCRITORES

Aquí estoy levantado, ordenando palabras con un trancazo (catarrro) descomunal, que me axfisia cuando me acuesto. Aquí estoy tomando jarabes y caramelos de yerba, infusiones... rezándole al Papa ahora que está de moda, para recuperar la voz. ¡No se yo!

El caso es que este viernes a las 22,00, tenía prevista una tertulia-lectura con numerosos escritores y artistas en la tetería Thelonius de Sabiñánigo y nada me gustaría más que estar allí, para estrecharle la mano Óscar Sipán y darle dos besos a la poeta mejicana Elizabeth Hernández; con ambos debí haber compartido un espacio, hace sólo unos meses en la Casa de Cultura de esta misma ciudad, pero un problema de salud me lo impidió.

Al encuentro de hoy asistirán también mis amigos Marga y Roberto Segovia, y ese monstruo de las letras aragonesas que se llama Carlos Castán, a quien me tropezaba, a menudo por las calles de Zuera, antes de descubrirlo como gran escritor. Está previsto que asistan a la cita Sagrario Ramirez (que acaba de publicar su novela "Cumbres bochornosas", junto a muchos autores más que ahora me olvido...

¡Ah, si se detuviera esta tos constante, quizá me decidiera a aparecer, aunque fuese como testigo mudo! Después de todo Leo Zelada ha dicho de mí, que escribo una poesía llena de signos literarios y versos transparentes: ¡Podemos probar a imaginarlos!

NOTICIAS DE DANIEL GASCÓN

NOTICIAS DE DANIEL GASCÓN

Mi amigo Antón Castro es un poco inocentón: En un texto reciente de su blog invita a las amistades a compartir con él un rato, durante la tarde del lunes en la Biblioteca de Aragón, pero nos recuerda que ese mismo día, media hora antes, se inaugura una exposición de ilustraciones y proyectos que han realizado los alumnos de Isabel Biscarri, de la Escuela de Artes y Oficios, inspirados en el cuento de su hijo Daniel Gascón, "Querida novia", perteneciente a su libro "La Edad del Pavo" (Xordica, 2001).

Desconozco el número de féminas que visita la extraordinaria página de Castro, pero quienes lo hacen, seguro que no son tontas: ¡Antón, hijo mío, que además de tener los hijos listos, son muy guapicos! ¡Que te están haciendo "la competencia" desde casa!

Carmen París y Olga Román : Bendito regreso.

Carmen París y Olga Román : Bendito regreso.

Hoy ha sido un día triste, nuboso. No he recibido cartas. Sólo cantidades ingentes de e-mails ofreciéndome ansiolíticos a precios de saldo. Entré en uno de los numerosos portales de salud de Internet, y desde entonces recibo a diario ofertas de valium, de motivan, de viagra... El mundo digital está todavía en bragas y nadie arriesga un duro. Por otro lado, he dejado de ser un analógico más (aunque no pueda vivir sin mi pilot verde) y nunca sé por qué decantarme, ni en qué momento. Menos mal que Carmen París y Olga Román vuelven a poner música a mi vida.

A Carmen le dí la bienvenida desde las maravillosas páginas de la desaparecida revista em>Trébede, a Olga hace años que la vengo escuchando al lado de voces legendarias como las de Aute y Sabina. Carmen ya tiene su nuevo doble disco en la calle: Jotera, lo serás tú. Olga presenta un anticipo de Olga Román 2 el próximo Jueves 7 de abril en el Café Berlín de Madrid a las 22,00 horas (C/Jacometrezo 4 (entre Sto Domingo y Callao). Con voces como las de estas chicas, el día se enciende, mi cabeza se limpia...

La Semana Santa, el cólico, una audición de guitarra, las ovejas de acuarela, una charla...

La Semana Santa, el cólico, una audición de guitarra, las ovejas de acuarela,  una charla...

Tras el regreso de mis mini-vacaciones de Semana Santa el lunes pasado, volví a afrontar, con fuerza, mis tareas cotidianas. Sin embargo, el martes fue terrible, volví a caer en picado, con trastornos de digestivo que conseguí atajar con arroz blanco y carne de membrillo.

El miércoles asistí a la audición de guitarra de Pablo y se retrasaron todavía más nuestros horarios. Andaba tan despejado de madrugada, que tuve que dormirme haciendo recuento de todas las ovejas que ha pintado esa maravillosa acuarelista y amiga que es Carmen Marcuello, una artista que actualmente expone su obra reciente en la sala del Centro Municipal de Iniciativas Culturales de Zuera hasta mañana 5 de abril. Con ella y con su compañero, el escultor Jesús Molina, conversamos durante casi hora y media, ante la mirada, entre triste y atónita de Odón de Buen.

El jueves decidí darle un tajo a mi calendario de rutinas y volví a retomar la poesía siempre fresca y profunda de Luis García Montero. Por la tarde asistí a la charla coloquio con Lorenzo Mediano en la Casa de Cultura de Sabiñánigo, allí me encontré con los hermanos de Santiago Arranz, quien hoy inaugura su última obra en Sabiñánigo, con la asistencia del presidente aragonés Marcelino Iglesias. A la charla de Mediano acudió también el cantautor Roberto Segovia, que me acompañó hasta mi casa una vez concluido el acto. De camino ambos coincidimos en destacar nuestra pasión por el viejo y maravilloso disco de Pablo Guerrero en el Olympia. Roberto, sólo tiene veintiséis años, no recordaba el título de una canción cuya melodía me tarareó: La canción, bellísima, era Planeó.

El viernes comenzaron a llegar numerosos e-mails que destacaban la repercusión que la antología Nueva Poesía Hispanoamericana (8º Edición) realizada por Leo Zelada está alcanzando en algunos medios de comunicación de USA como Librusa o el New Herald de Miami. La obra editada porLord Byron Ediciones está ocupando lugares destacados en ámbitos literarios europeos y en la práctica totalidad de los paises de habla hispana.

A esa misma hora en que comencé a recibir los correos, debería haber estado en la sala Aires de Córdoba, en la presentación del Libro de Poetas 2005, en el que he colaborado no sólo con mi aportación poética, sino también realizando el prólogo. De momento no he podido aceptar las numerosas ofertas del coordinador de la edición, el pintor Francisco Arroyo Ceballos, pero espero poder hacerlo muy pronto.
La antología de Córdoba también contará, como la realizada el año pasado con actos de presentación en distintos foros internacionales.

El sábado, un poquillo de trabajo, paseo familiar y encuentros con familiares y amigos. Hago cola en la pizzería mientras muere el Papa.

Domingo: Paseo matinal. Prensa. Pan. Charradeta breve con José Antonio Labordeta. Comida (breve también). Sesión de Jardinería. Llamadas telefónicas a la familia. Preparo la cena para mis criaturas. Los acostamos. Buceo. Navego en Internet. Pongo al día la página. Selecciono versos para un encuentro con otros escritores (Sagrario Ramírez, Óscar Sipán...) que tendrá lugar el viernes en la teteria Thelonius de Sabiñánigo (la antigua Hora Bruja. Hablando de horas, es muy tarde y mañana es día de trabajo. Me voy a la cama. ¡Que descanséis si todavía estáis en pie! ¡Hasta mañana!

Volver al papel

Volver al papel

Después de convertirme al mundo digital, la informática no cesa de gastarme putadicas: Tendré que volver al papel y al boli, a corregir con tachón o escribir a lápiz. Me he hecho mayor para hacerlo en las paredes, aunque a veces apetece... Lo que tengo claro es que no puedo relevar al "innombrable" con otro clon. ¿Qué escribiría entonces? Es tarde para empezar de nuevo. Para dejar mi mano, tonta, ante el impulso ciego de un nuevo canutillo verde, que me desconoce tanto como yo a él.

Óscar Esquivias me envía, desde Burgos, una tarjeta preciosa de Andrea del Castagno escrita con afecto y tinta azul. Leo Zelada y Francisco Arroyo han seguido enviando correos, incansablemente, hasta que he vuelto a dar señales de vida.
Roberto Segovia ha puesto música, con su disco casero, a mis últimos días: Roberto es un cantautor ilicitano, que vive también en Sabiñánigo, cuidando pinos, componiendo canciones, haciendo pasteles de manzana y amigos. Un tipo entrañable, de mirada limpia.

Silencio.

Silencio.

Llevo callado una semana. Me niego a escribir en negro. A dar por perdido, definitivamente, mi viejo pilot verde esperanza. No hay noticias. Nadie sabe nada. Ha llovido incluso tras su desaparición: Quizá el cierzo o el granizo lo hayan arrastrado hasta alguna rejilla de desagüe.

¡Quizá mi rotulador, navegue ahora por esa extensa red suburbana que recorre las arterias de la inmortal ciudad! ¡Si pudiera rescatarlo! ¡Si supiera dónde está!

Recuerdo aún el día, en que de forma automática comenzó a escribir los poemas más alegres: Su fuerza incontrolable comenzó a guiar mi mano, mientras todos creían que era yo el autor de aquellos versos. Me acompañó, también, cuando escribía folletos para campañas electorales, junto a mi hermana Maribel, Domingo Esteban, Toño Cuenca, Antonio Romé... y en los viejos y mordaces textos de La voz de la Izquierda, es decir, cuando la izquierda todavía tenía voz y siglas. Con mi viejo pilot verde esperanza y aquél otro rojo despuntado, asomados siempre por el bolsillo izquierdo de mi camisa (como dos jóvenes curiosos), yo me sentía fuerte, capaz de casi todo.

Ahora mi inolvidable pilot, quizá navegue por un laberinto subterráneo de lodo y mierda: ¡Quizá, por fin, se haya hecho adulto!

Adiós a Antonio Fernández Molina

Adiós a  Antonio Fernández Molina

Antonio, tocayo, poeta amigo, he estado, como tú, incomunicado, durante el fin de semana. Hoy al abrir El Periódico y ver tu rostro, he sentido un extraño pálpito en mi inmenso corazón tan fatigado. El titular me dice que te has ido: No volveremos a reencontrarnos como hace algunos años, paseando por Avda Clavé o cualquier otra calle de esa Zaragoza a la que tanto amabas...

No quedan ya fechas para el postergado reencuentro, que hace tiempo te debo, sólo recuerdos, dibujos, versos y un emocionante número de Trébede, del que todavía hablan los viejos compañeros y un puñado de nostálgicos lectores. No. No queda tiempo. Sólo fatiga. Taquicardia. Un tremendo dolor en este músculo rojo, envejecido: Volveré a verte cuando se detenga.

DIA DEL PADRE

DIA DEL PADRE

19 de Marzo, día del padre. Recordaré al mío como siempre e intentaré disfrutar de mis hijos, que me han felicitado con un regalo que puede serme muy útil: Corazón Rojo de Julio Anguita. Ya he comenzado a leerlo.

Creo que Julio fue un político extraordinario e irrepetible y debería ser un ejemplo para aquéllos que buscan, desaforadamente, la confrontación a cualquier precio. Un hombre inteligente, sosegado, capaz de decirlo todo con educación, sin exabruptos, indagando en las auténticas ideas del adversario, buscando el diálogo.

Ayer al mediodía, cuando caminaba con Ana y Juan, camino de casa, el pequeñajo se detuvo ante el escaparate de la librería Monimar y dijo, señalando al libro de Julio: ¡Mira el Quijote! Una risa contagiosa nos envolvió a Ana y a mí. Luego, por la tarde, cuando Pablo regresaba de su viaje a Teruel, e íbamos a esperarlo al autobús, Juan me confesó el secreto: Papi, ya te hemos "ponxado" el libro del Quijote. Y quizá en la frase inocente del crío haya un fondo de verdad: hay entre las páginas de este libro, otro Quijote, distinto sin duda, un Quijote que nos relata su lucha contra otros fantasmas mucho más reales. Un Quijote que comparte con el lector vivencias e inquietudes, sentimientos y experiencias. Un Julio Anguita, afable y cercano, abierto como esa mano que ha estrechado, con fuerza, la tuya.

Malos Hados

Los malos hados siguen jugando conmigo, con mis rotuladores (¿dónde andará mi pilot?), desordenando mis pensamientos, mis poemas, mis palabras... Ni siquiera en sueños consigo librarme de ellos, han disparado de nuevo mi presión arterial... Debo descansar!

Tinta negra

Tinta negra

Quizá tenga razón Pedro, que ayer dejaba un comentario bajo mi artículo El mundo era distinto, diciéndome que yo había vuelto a escribir con negro. ¡Quizá tenga razón! ¡Quizá la tenga!

Desde que mi pilot verde anda perdido, no he vuelto a ser el mismo: Ayer anduve todo el día, entre notas y cuentas, recordando a mi amigo José Antonio Labordeta que cumplía setenta fructíferos años. No quise llamar para felicitarle, como antaño, porque sabía de su apretadísima agenda, y acabé conformándome con escucharle en El tranvía de Olga Viza, junto a la propia Olga, Javier Capitán, Chencho Arias...

No quise mandarle,  tampoco,  ninguna  tarjeta  con  tinta  negra.  ¡Sé  que  no  lo tendrá en cuenta! ¡Volveré a telefonearle cualquier día!

Hoy ha sido, también, el cumpleaños de mi madre (75): Le he regalado una mentira sobre mi tensión arterial y una carcajada (de risoterapia) en el contestador, junto a las voces cariñosas de sus nietos.

Mañana llamaré a mi prima Elba, que cumple años (61) en Madrid y no podré besarla. Le contaré las gracias más recientes de Juan, su sobrino pequeño, y los progresos de Pablo con la guitarra. Le diré, con la voz quebrada, que me han dado pistas fiables sobre el paradero de mi rotulador verde esperanza, aunque no sea cierto. Luego haré bromas ingeniosas para ocultar mi tristeza y quizá le recite alguno de mis últimos versos. ¡Hasta mañana!

Primera pista.

Primera pista.

Uno de los conductores que a diario realiza el trayecto entre Jaca y Zaragoza, para ALOSA, le comunicó ayer por la noche a una amiga mía, que el pasado sábado día cinco, vió como una señora de Sabiñánigo dió un traspiés al pisar un bolígrafo verde (podría ser un rotulador) cuando se disponía a descender del autobús aparcado en la puerta de Ágreda de la calle Hernán Cortés. Sin embargo, varios conocidos míos que viajaban en el mismo vehículo, no se enteraron de lo sucedido: Parece ser que la mujer, indignada por el descuido de algún estudiante (que supuso lo dejó caer) estuvo a punto de rodar por las escaleras. Una vez en la acera, y presa todavía de gran indignación, le propinó al bolígrafo (o rotulador) un fuerte puntapié.

¿Y si se trataba de mi pilot?

Les he pedido a mis primos y a mi hermano Víctor que rastreen la zona, y a todos los amigos que cruzan camino del Cafe Levante, que hagan lo mismo. Todavía tengo que decírselo a Nacho Iraburu y a Mariano Gistaín, por si por casualidad (el es muy listo) se le ocurriera acercarse hasta la redacción de El periódico de Aragón.

¡Sigo esperando vuestras noticias!

El mundo era distinto

El mundo era distinto

No sé si es lo más conveniente para mí en este momento, pero de un tiempo a esta parte, me ha dado por refugiarme nuevamente en mis canciones de siempre. Escucho a Julia León, a Luis Pastor, a Pablo Guerrero, de quien ayer mismo colgué una pieza inolvidable: Un texto que el extremeño grabó poco antes de que Franco comenzase a agonizar. Por aquella época, yo, todavía echaba de menos a mi primer maestro (el mejor), del que tan sólo recuerdo que se llamaba Abél, me enseñó a amar la poesía y a sumar, restar, multiplicar y dividir. Zuera fue su primer destino,luego marchó al Barrio de Santa Isabel en Zaragoza. Nunca supe nada más...

Cuando Abél nos dejó, comenzaron a llegar una tropa de profesores carcas, sin ninguna capacidad docente, que aplicaban al cien por cien, la vieja regla de "la letra con sangre entra". Nos obligaban a formar a estilo militar, besando la bandera antes de entrar en clase. Cantábamos el Himno Nacional con letra de Pemán. Luego en largas filas (cuarenta y tantos alumnos por aula), intentábamos, bloqueados por el miedo, repetir una lección memorizada como loros. Si no la sabías, tortazo y al final de nuevo, a esperar nuevo turno... y así vejación tras vejación, día tras día, semana tras semana, año tras año, siempre.

Dijo una vez, Raimon, en una entrevista, que "Uno es en cierto modo todas las cosas por las que ha pasado", estoy de acuerdo: A veces, me siento "un hijo tarado del franquismo", aunque en el fondo sé que perdieron la batalla conmigo, y si algo logré aprender, en aquella época, fue a ver venir al enemigo desde lejos. Lo demás, me llegó a través de poetas y cantautores: Por ellos supe que el mundo era distinto...

Latidos...

Latidos...

Acabo de devolver la vida a mi módem. Dos días sin escuchar su latido ha sido algo eterno, casi insoportable.

Yo que hasta hace poco era tan analógico como mi amiguico Toño Cuenca, me he convertido a la era digital, sin darme cuenta.

Sólo necesito ya mi pilot verde, y que mi rotulador rojo y yo recuperemos la cabeza, sino correré el peligro de afiliarme al PSOE, de sintonizar la COPE, de suscribirme a EL PAIS, o cualquier otra cosa...

SE BUSCA...

SE BUSCA...

Poeta en estado crítico, busca, con ansiedad, rotulador pilot verde esperanza extraviado en la zona del Serrablo. Responde a impulso dactilar. Tratarlo con cariño: sangra con facilidad.
Gratificaré con aforismo de Ángel Guinda o copa de pacharán casero a quien lo encuentre. ¡Gracias!

Ayer puse la tele...

Ayer puse la tele...

Ayer, después de mucho tiempo, puse la tele un rato. Ví a la ex-presentadora del telediario saltarse el guión y a Felipe, su marido, saludar con la mano izquierda a los miembros de la mesa electoral.

Juan Carlos I, con su eterno aire de chico grande y bonachón, sonreía a la ciudadanía. Ví a la Reina Sofía, impregnar su sobrecito, con saliva real, desparpajo y naturalidad. Por un momento, ante tanta normalidad, creí podía ganar el NO, pero no, no fue así: Casi nadie debió leer la Constitución Europea.

Los más cautos, antes de jugársela a los chinos, decidieron, con acierto, quedarse en casa. El Gobierno volvía a tener PRISA como antes, y los votantes poca ilusión y perspicacia, poca fe, nada de tiempo.

Yo había leido el "libro azul" muy despacio, con detenimiento, pero no me gustó nada. Ahora, por fin, con mi tarea acabada, ya puedo empezar la nueva novela de Nacho Martínez de Pisón y hacerle los deberes a la doctora Sánchez Avendaño. Mientras, recordaré la imagen de la reina, paseando su dulce lengua griega, por la solapita blanca, engomada y amarga, de una decisión apresurada.

Antonio PÉREZ MORTE

¡QUE VERGÜENZA!

¡QUE VERGÜENZA!

Me lo han echado en cara muchas, muchas veces, algunos amigos socialistas ¡Eres un idealista empedernido!, y algunos peperos: ¡No se puede vivir de sueños!.  Todo,  según  ellos,  debe  estar  basado  en proyectos realizables a corto o medio plazo, en realidades tangibles.

Acaban de someter a referéndum ese tocho lleno de lagunas, ambigüedades e injusticias que es la Constitución Europea, y a pesar de unos resultados en los que la suma de abstención, votos en blanco y negativos alcanza el 70%, oigo cantar victoria a muchos de nuestros políticos y a los representantes del Gobierno: ¡Qué vergüenza! ¡Qué atajo de zulúes, creyéndose europeos! ¡Qué pena! ¡Dan ganas de huir a África en patera!

Antonio PÉREZ MORTE

Fin de Semana con Qriterio...

Fin de Semana con Qriterio... Recibí el sábado, con un poco de retraso el último número de Qriterio, que en esta ocasión recoge en portada las quejas de los creadores aragoneses reclamando una apuesta más decidida, por parte de las instituciones, hacia el mundo de la cultura. Por otro lado Ánchel Conte firma, una vez más, un artículo rotundo, en el que reivindica las libertades individuales y colectivas, contra tanto reaccionario que se resiste a dejar atrás "décadas de monopolio oscurantista y nacionalcatólico".

Esta entrega, cuenta, además de con las secciones habituales con interesantes y variados reportajes de Nerea Vadillo, Pilar Martí y Diego Guillén Ligori. Marisancho Menjón entrevista a Javier Krahe: Todo un hallazgo para mi pequeño Juan, que ha repasado con lupa cada página del ejemplar, y que en la tarde del sábado entonaba como un loco, aquello de: "Érase una vez la princesa Pepa. No ha salido en otro cuento que yo sepa..."

Pensaba volver este fin de semana a la vieja faena de escribir de nuevo (tal y como ha hecho el diablo bueno de Guinda), pero la lucha contra los virus y gusanos informáticos ha impedido que lo hiciera. De momento me he librado de la gripe, pero no del "Malware"... ¡Cuidado compañeros!

Antonio Pérez Morte

Noche de ventisca y de buen rock

Noche de ventisca y de buen rock Cae aguanieve tras la ventana. Noche de ventisca y de buen rock: Sigo como antaño escuchando a Juan de Pablos, leyendo a Vallejo y los textos que ha escrito sobre él, Leo Zelada. Intercambio mensajes con el poeta peruano, y con Ángel Guinda y Víctor Juan, con Ana María Drack... Le he dado, por fin, fiesta a Krahe. ¡Voy a quemar tus discos de tanto escucharte!

Antonio Pérez Morte

7 de Febrero : Lunes Negro.

7 de Febrero : Lunes Negro.

Amanezco cansado tras una noche corta. Ayer estuve trabajando en mi estudio hasta tarde. Trasnoché y despierto sobresaltado. Juan desconectó el despertador y tenemos que correr para llegar a tiempo a la oficina y al colegio.

Mi compañera de trabajo me pone al día de todas las noticias que ayer eludí, como un gabacho, al huir de los noticiarios de televisión y radio.

En medio de de este extraño lunes, lleno de tráfago y sucesos, encuentro un hueco para leer la extraordinaria entrevista que ayer firmaba Irene Villarroya en Heraldo de Aragón con el prestigioso investigador serrablés Carlos López Otín, uno de los científicos más importantes en Oncología Molecular.

Otro cáncer terrible, el de la carretera, ha teñido de rojo hoy el trayecto entre Sabiñánigo y Jaca, a la altura de Navasa, con la sangre del conocido hostelero zaragozano Rafael Montal y la de siete inmigrantes portugueses que han perdido la vida cuando se dirigían a su trabajo: un futuro campo de golf.

Antonio Pérez Morte

Tarde de sábado...

Tarde de sábado...

Ana lleva media tarde en la cocina, recogiendo, haciendo repostería.

Pablo sigue pintando miniaturas.

Juan va a mil de un cuarto a otro mientras selecciono textos para una nueva publicación, y en uno de esos viajes se detiene y me pregunta: ¿Papá, qué es el carnaval?. Le doy respuesta entre poema y poema.

Vuelve de nuevo, cantando, riendo, gritando, jugando, hablando y hablando sin parar, para espetarme algo nuevo: ¿Papi y este disco tan raro quién lo canta? Le respondo que es de Ovidi Montllor. Replica una vez más: ¡Qué nombre tan raro, papi! ¡Me gusta mucho como canta "Omidi"! ¿Es música de carnaval? Le digo que no, que las canciones de Ovidi no tienen nada que ver con el carnaval. ¿Por qué las pones entonces?. Porque me gustan mucho...

Papi "Omidi" también me gusta a mí, tiene cara de bueno: ¿se disfrazará esta tarde? Le digo que no, seguro que no.

¿Por qué lo sabes? ¡Porque Ovidi fue siempre así, tal como tú lo ves! ¡Porque no se disfrazó jamás! (...)

Se marcha y vuelve: "¡Póneme otra vez la de "sí, senyor!"
Se la pongo, me la pongo y me ennostalgio con su inolvidable voz y salgo hacia la cocina, con urgencia, para atrapar un crespillo que consiga endulzarme..."