Blogia

Antonio Pérez Morte

A Oscar Esquivias

A Oscar Esquivias

José Mateos, joven bardo jerezano,
ha dejado escrito en un poema
rebosante de claridad y talento,
que uno siempre está solo
frente al dolor.
"No se quiere vivir y tu lo sabes",
afirma el segundo verso.
No sabemos vivir sufriendo.
Por ello, un día, la vida,
traidora, nos señala con el dedo,
y a solas nos imparte
intensas jornadas de entrenamiento.
Amigo: ¡Ojalá tu cursillo llegue tarde!

Antonio Pérez Morte

SOBRE EL CAMINO

SOBRE EL CAMINO

 

Hoy que por fin conoces el peso de las sombras,
cuatro cosas bastan en en tu macuto de sueños.
El camino abierto está adelante.
Adelante los inmensos prados
de la esperanza que has buscado sin sosiego.
Los absortos ojos de tus hijos, adelante.

Adelante la verdadera luz
que nunca te ha cegado,
porque jamás la descubriste, aunque la ansiaras.
Detrás, no mires, una senda cortada por nostalgias
y escombros derribados de la ruina que fuiste.
¡No mires! ¡Edifícate a ti mismo lejos de las sombras!

No te rompas de nuevo. No te rompas,
que el cierzo salvaje de tu amor no te destruya.
Planta fuerte y estructura tu vida desde abajo
porque aún puedes.

Afronta cada día como un reto que puedes superar.
Quiere...
¡Quiérete a ti mismo como si fueras otro,
porque quizá no te conoces!

¡Acumula, para ti, un poco de la energía que derrochas;
echa a andar y arroja esos fármacos!
Al final del camino encontrarás
a los seres perdidos durante el trayecto,
no pienses tanto en ellos:
Van contigo siempre, pero no les descubras.
¡Descúbrete tú y ámate entero!

Antonio PÉREZ MORTE
(Poema Inédito / Noviembre de 2005)

EL HUECO DE SU AUSENCIA (Recuerdo de Julio Antonio Gómez)

EL HUECO DE SU AUSENCIA          (Recuerdo de Julio Antonio Gómez)

Julio Antonio Gómez Fraile, poeta y editor aragonés nació en Zaragoza el 27 de Mayo de 1933, en el seno de una familia pequeño-burguesa zaragozana que tenía fijado su domicilio en la calle Doce de Octubre. Estudió el bachillerato en el colegio de La Salle y a su término proseguiría su aprendizaje por sí mismo, de forma autodidacta. Para quienes no tuvimos la suerte de conocerle personalmente, los testimonios de sus amigos, Luciano Gracia, José Antonio Labordeta e Ignacio Ciordia, nos ayudaron a recomponer su retrato: el de un niño grande, bromista, caprichoso, juerguista y derrochador, pero también generoso e inteligente, culto, nostálgico y sensible, amigo de sus amigos. Homosexual perseguido. Protagonista de una apasionada vida de leyenda, llena de profundos y oscuros amores que le llevaron a vivir varios exilios voluntarios y forzosos, arrastrándole en dos ocasiones hasta la prisión zaragozana de Torrero.

Este magnífico bardo, autor de una obra personalísima, original y sólida, inició a mitad de los cincuenta su trayectoria poética introduciéndose en la tertulia de Niké, de la que pronto sería uno de sus miembros más activos y sin duda alguna, el mayor animador de la misma. De él partieron las fiestas más absurdas y las bromas más divertidas. A finales de esta década publica El cantar de los cantares (Zaragoza,1958) y Las islas y los puertos (Zaragoza,1959). Antes había escrito poemarios como Los negros (Zaragoza, 1955), inédito hasta 1992, fecha en la que fue publicado junto al resto de su obra por uno de sus mayores estudiosos: Antonio Pérez Lasheras. Este libro ganó el premio Doncel de Oro convocado por la Editorial Rumbos. Durante estos días, Julio Antonio se embarcó en la que sería su primera aventura editorial: la revista Papageno. Las páginas de su primer número (Primavera de 1958 albergaron firmas muy importantes: Vicente Aleixandre, Antonio Buero Vallejo, Ángel Crespo, Dámaso Alonso, Leopoldo de Luis, Juan Antonio Bardem, Pablo Picasso, Gerardo Diego, Miguel Labordeta, Manuel Pinillos, Guillermo Gúdel, José Antonio Labordeta... El segundo y último número (Invierno de 1960) estuvo dedicado a Miguel Labordeta, Oficina de Horizonte.

Con el inicio de la nueva década de los sesenta, Julio Antonio publicó un nuevo poemario, de largo y extrañísimo título: Al Oeste del lago Kivú los gorilas se suicidan en manadas numerosísimas (Zaragoza, Papageno 1960). Este libro fue reeditado en 1993 por la Institución Fernando el Católico.

En 1966 se abre un periodo en que nuestro poeta vivirá unos años dolorosamente intensos. Este año muere su madre. En 1967 es detenido por primera vez, acusado de corrupción de menores y condenado a cinco meses de cárcel y seis meses de destierro. Se marcha entonces a un lugar donde puede extraer el máximo provecho vivencial y cultural a su castigo, París. Allí convive con su amigo, el fotógrafo Joaquín Alcón y con el poeta gaditano José María Alfonso. En París permaneció hasta 1969, componiendo algunos de sus versos máws emocionantes, al tiempo que realizaba los trabajos más diversos: Formó parte del servicio de limpieza del Banco de Indochina y ejerció como contable en un restaurante del Barrio Latino, donde aseguró haber conocido a Leo Ferré.

En enero de 1969, vuelve a Zaragoza y funda junto a Eduardo Valdivia y Luciano Gracia, Fuendetodos, la más hermosa colección de libros de poesía que ha visto la luz en esta tierray una de las más importantes en la España de aquella época. Durante sus cuatro años de vida (1969-1973) publicó obras de autores aragoneses como: Miguel Labordeta, Luciano Gracia, Jose Antonio Labordeta o Ildefonso Manuel Gil, junto a otros de reconocido prestigio en el conjunto del Estado: Vicente Aleixandre, Leopoldo de Luis, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Luis Rosales o Gloria Fuertes. El propio Julio Antonio Gómez, incluyó en ella su poemario capital, que fue injustamente ignorado por la crítica, Acerca de las trampas (Zaragoza, 1970).

En enero de 1971, muere su padre, y en marzo es encarcelado nuevamente, acusado por no haber denunciado un robo en su propio domicilio. Su segunda estancia en Torrero no será larga, aunque le servirá para darse cuenta, definitivamente, de que no tiene nada que hacer en Zaragoza. Retrasará su huída hasta 1973, cuando parte con destino a Tánger. Allí compró una casa humilde y montó después un laboratorio fotográfico. Entabló una fuerte amistad con Choukri, autor de El pan desnudo y condenado por Jomeini.

Unos años después, en 1977, consiguió el premio Marruecos de poesía en español con su libro El fuego de la historia (publicado por Antón Castro en 1989). Poco después se supo que una situación económica precaria le obligó a marchar hasta Las Palmas de Gran Canaria. Allí acaabó su vida un día de abril de 1988, hundido, triste y derrotado, cansado de vivir. Víctima de su propio corazón desbordado fue detenido una vez más, esta para siempre, por un infarto. Trabajaba como contable en una casa de alterne. Llevaba mucho tiempo alejado de esos dos mundos que tanto amaba: el de la creación y el de la edición. Dos mundos que unidos al amor y a la amistad fueron siempre el motor de su vida. Una vida que, como escribí hace doce años, al conocer la noticia de su muerte, había concluído mucho antes de aquel paro cardiaco:

Deja que ahora te bese
la gran mentira de morir,
porque a ti te mató el amor,
porque a ti, te mató la vida.

(Antonio PÉREZ MORTE / Publicado el Viernes, 12 de Mayo de 2000, en el suplementoLibros de El periódico de Aragón)

CARLOS SAURA: UN ENLACE DE CINE

CARLOS SAURA:  UN ENLACE DE CINE

CARLOS SAURA:

UN ENLACE DE CINE...

¡Pínchalo!

www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/saura/index.htm

Marcos Domingo Sánchez

Marcos Domingo Sánchez

Visita la Web del fotógrafo aragonés

MARCOS DOMINGO SÁNCHEZ

http://www.marcosdomingo.com

 

ESTACIÓN

ESTACIÓN

Podrida,
agusanada caja donde nos atrapó la luna
como a ese desvencijado sueño en vía muerta.
Destartalado vagón donde, por dos, soñé la vida,
y a adonde sólo por mí he regresado,
para recoger los esparcidos despojos del pasado,
las carcomidas palabras de estos versos.

(Publicado en el nº30 de "Escribir y Publicar")

ANDRÉS RÁBAGO: EL MILITANTE DE SUEÑOS

ANDRÉS RÁBAGO: EL MILITANTE DE SUEÑOS

Hace casi tres lustros descubrí entre las páginas de un periódico inolvidable (El Independiente), al eterno militante de sueños que Andrés Rábago (El Roto), siempre ha llevado dentro.

La aventura diaria de aquella emblemática publicación, abierta y plural, fue desde el principio y hasta su tormentoso final, un foro de libertad que muchos todavía añoramos, en estos tiempos de vergonzosa manipulación por parte de los grupos mediáticos y de poder.

Hasta aquel sorprendente oasis, hallado en medio del desierto, fuimos a beber los eternos buscadores de la verdad, los descontentos de todas las ideologías y credos, y quienes todavía éramos capaces de soñar en un mundo distinto: más libre, más justo, más humano... Un mundo opuesto, siempre, al retratado en las desgarradoras viñetas que cada jornada firmaba El Roto un humorista gráfico, de trazo hueso, que día a día nos mostró, con sobrecogedor realismo, la radiografía en blanco y negro, de un mundo cruel, absurdo, enfermo.

Dibujos de seres "mataos", de muertos vivientes, capaces de transmitir, con absoluta indiferencia, sus mensajes de tristeza y de dolor, lanzados casi siempre desde un entorno hostil, y sin embargo asumido por completo. Quizá sea precisamente esa asunción terrible de lo absurdo y de lo injusto, lo peor, lo que acaba sembrándonos, irremediablemente, la inquietud tan adentro.

Las rotundas viñetas de El Roto hace ya mucho tiempo que alcanzaron la genialidad, por su indiscutible calidad técnica y sus agudísimas críticas de enorme carga intelectual. Ahora, Circulo de Lectores, nos ofrece la oportunidad de disfrutar, de una nueva colección de ellas (realizada por Felipe Hernández Cava), agrupadas, en esta ocasión bajo el título de "El libro de los desórdenes". Un libro que supone la desolación hecha arte.

José Luis Pardo, autor del prólogo, nos introduce, en la personalísima, extraña, inquietante y perturbadora obra de este gran artista, que desde la soledad de su estudio continúa, quince años después, dibujando, como nadie, la sórdida realidad, con su eterno rotulador de trazo ancho y negro.

Desde ese mismo estudio, el eterno militante de sueños, del que hablábamos al principio, sigue soñando con un mundo mejor, aquel que quizá pudiera dibujar con la punta fina de un Pilot, de un Staedler, de un viejo alcanzado deseo.

(Publicado el 25 de Junio de 2004 en el nº 5 de "Qriterio aragonés")

Lo que no se puede alcanzar ni ver (Teresa Salcedo)

Lo que no se puede alcanzar ni ver      (Teresa Salcedo)

Lo que no se puede alcanzar ni ver
Lo que mueve el deseo
Lo no palpable
Los escasos momentos infinitos
Negativos
Y positivos
Lo que está más allá de las certezas
Y a contracorriente de la moda
Este es en definitiva mi gran riesgo.

Teresa Salcedo  (De Pensamientos  incendiarios  (o no), DPH, 2004)

El que aguarda (Ángel Guinda)

El que aguarda   (Ángel Guinda)

Ahora cierro los ojos para beber la noche.
Habla conmigo el acordeón del mar.

Ángel Guinda

(De "Biografía de la muerte", Huerga y Fierro, Madrid 2001)

GRAN BOB (Matías Uribe)

GRAN BOB  (Matías Uribe)

Ante todo, dígase que Gran Bob es un poeta como la copa de un pino. Canta cosas entre raras y zafias como "con sangre tú me la pones dura" y aún así sigue sonando a poesía.  Este zaragozano está curtido en las lides musicales desde los ochenta en que empezó a darle a la guitarra  en Se abre la veda y luego en Bandera Blanca (el grupo de Amaral).  Vinos Chueca y Seaphones. Su depurada poesía -con dejes sabinianos- la estruja con voz cercana a Antonio Vega y Jorge "Ilegales" y la encierra en un sonido elegante y elaborado, con gran riqueza instrumental (insólitos apuntes de flauta jethrotuliana incluidos). GranPop.

Matías Uribe  (Heraldo de Aragón)

http://www.granbob.com

El final de nuestra noche (Antonio Huerta)

El final de nuestra noche  (Antonio Huerta)

Seguro de mi mismo,
tomo entre mis manos un arma de poder,
la acaricio, la siento,
la manipulo con delicadeza,
siento que es el momento.

Admiro como mis dedos
retratan tu cuerpo,
cómo dibujan tu silueta,
cómo van dotando de sentido
y placer cada uno de tus rincones.

La inspiración entre ambos es inagotable,
terminamos pero no nos damos por satisfechos
y empezamos otra vez,
las cosas hay que hacerlas bien hechas,
¿no te parece?, sonries y me dejas hacer.

La noche va muriendo poco a poco,
y los primeros rayos de sol
pelean por entrar a través de las ventanas.

Agotados, con sueño, pero felices,
observamos el final de nuestra noche,
este poema.

Antonio Huerta,  Rarezas.

Aloma Rodríguez (Nuevo Blog)

Aloma Rodríguez (Nuevo Blog)

Blog de Aloma

 

http://alomasimpe.com/blog

Dibujo por Birmania (Chema Lera)

Dibujo por Birmania   (Chema Lera)

Hoy dibujo por Birmania.

Dibujo la última fotografía que me imagino hizo la cámara
de mi colega Kenji Nagai antes de morir.

Pinto de color rojo azafrán un trozo bien grande de papel.

Los monjes budistas que salieron a la calle visten de rojo
y mueren de rojo. Por eso la llaman "la revolución azafrán".

Y yo me uno a cualquiera que levante un color,
el rojo por ejemplo, frente a la violencia,
la injusticia y la opresión.

Hoy lloro por Birmania.

Chema Lera 

VIÑETA DE "EL ROTO"

VIÑETA DE  "EL ROTO"

Inteligente, crítico y demoledor, EL ROTO, sique ahí, día a día, tomándole el pulso a esta sociedad enferma.  Sencillamente Genial.  Esta es su última viñeta en EL PAÍS

http://www.elpais.com

 

Cada hombre... (Antonio Pérez Morte)

Cada hombre...    (Antonio Pérez Morte)

Cada hombre es un proyecto irrealizable.

Antonio Pérez Morte

(De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza 1985)

Palabras inútiles contra la barbarie.

Palabras inútiles contra la barbarie.

Cuando el miedo golpea con la fuerza de hoy...   Cuando las lágrimas son inevitables e inútiles las palabras. Cuando me siento un escritor frustrado, impotente, incapaz de reflexionar una vez más, sobre tanta sinrazón intolerable.  Cuando no puedes decir nada que no suene a hueco y repetido. Cuando te sientes cansado, moralmente obligado a gritar de nuevo contra la barbarie, contra ese vértigo imparable e irracional de la locura. Cuando ni siquiera decir asesino es decir nada. Cuando sólo queda llanto y rabia, y la imagen herida de una España que intenta levantarse de una vez, del fango sangriento de la intolerancia, para vivir en paz. En libertad por siempre.

Coser las banderas (Salvador Cardenal)

Coser las banderas  (Salvador Cardenal)

Creí de niño
que en cada país
había muros como cielos de pie.

Hoy,  soy el herido que en la guerra mató;
y, aunque  estoy vivo,
la paz del corazón se me fue,
se escapó...

Hace falta borrar las fronteras:
la primavera
no lleva documentos
para cruzar la aduana.

Hace falta coser las banderas:
con tanta tela,
se puede hacer la vela
para Una Sola Tierra.

Señor:
tu aliento, el viento,
quiere vernos tejiendo
la Paz.

Salvador Cardenal

GUSANITO DE LUZ (Para Juan)

Hay un gusano de luz
que se ha colado en mi cama,
en sus ojos brillan dos llamas
de ternura y esperanza.

El gusanillo repta impaciente
abriéndose un hueco inmenso
donde alojar los sueños,
en tobogan, que resbalan...
los míos también se contagian
y ya son el mismo sueño.

Con tanto sueño enlazado,
dormir es más divertido:
no me molesta el ronquido
suavecito del gusano
y sí, me acompasa el latido
de su corazón en mi espalda.

Hay un gusano de luz
que se ha colado en mi cama,
gusanito de la mañana
sobre mi lecho mullido,
abriéndome tus ojitos
puedo cerrar mis ventanas.

(Publicado en el nº55 de la Revista "El Grito": ver enlace en esta página)

De cosas grandes y pequeñas.

De cosas grandes y pequeñas.

Fin de semana intenso, para remodelar el blog (actualizar el directorio) e intentar descansar.  Fin de semana, en familia, para ver las aventuras y desventuras de Fernando Alonso, al lado de Pablo, frente al televisor.  

Fin de semana para intercambiar poemas con Jorge Barco, rescatar textos y firmar manifiestos contra la intransigencia y el absurdo, por la libertad de expresión... 

Fin de semana para ver los dibujitos de Clifford al lado de Juan y escuchar lo último de la Ronda de Boltaña, para escucharlo y volverlo a reescucharPaís de anochecida,  su disco anterior dejó el listón muy alto, difícil de superar: Sin embargo, entre la  veintena de piezas recogidas en ¡Salud, país!, no falta un buen puñado de composiciones, de ritmos muy variados y excelente poesía...

Fin de semana, para madrugar y salir a buscar los cargamentos de repostería y de prensa: ¡No sé qué pesaba más! 

Fin de semana para releer a Cristina Peri Rossi, y para lamentar no estar en La Lonja de Zaragoza, acompañando a Cano en la inauguración de su maravillosa exposición restrospectiva.  

Fin de semana para llamar a los amigos, para visitar sus blogs y secuestrar sus escritos hasta el mío.   

Fin de semana para volver, como cada domingo a leer a Antón Castro, Sergio del Molino y Félix Romeo, y acabar la relectura de Cada cual que aprenda su juego, una vieja, hermosa, dura, desgarradora novela de José Antonio Labordeta,  que leí a los catorce años (en el setenta y cuatro) y que Anagrama volvió a reeditar el pasado mes de Febrero, bajo el título de En el remolino:  Una historia, que como las de muchos de sus poemas y canciones, nos siguen sobrecogiendo, después de tanto tiempo.    

CUENTOS DEL DOMINGO: LAS BREVAS Y EL OTOÑO (Antón Castro)

CUENTOS DEL DOMINGO:  LAS BREVAS Y EL OTOÑO   (Antón Castro)

Durante casi un mes he celebrado un rito: tras levantarme, acudía a la higuera y le arrebataba tres o cuatro brevas, verdes, dulces, de ese demorado sabor que se enriquece día a día bajo el sol de agosto. Las brevas eran el fruto dilecto de mi niñez. Me gustan las higueras porque son enrevesadas y sombrías, ofrecen refugio y olor, y bajo ellas he accedido a los primeros misterrios. El del amor, la contemplación de una noche lunada, una conversación ideal de complicidades y secretos mientras algo más allá sueñan las voces de familia. Ahora ya no quedan brevas en casa. O quedan pocas. Han vuelto las palomas, los perros ladran desesperadamente y han llegado las primeras lluvias torrenciales. Veo ahí la higuera, que es un árbol de poetas (de Alfonsina Storni, de Lorca, de Juan Ramón...), y percibo ya el primer vendaval que la azota. Ha entrado el otoño, se cuela con pequeños avisos y cambia la forma de vida. Ahora entramos en otra medida del tiempo y de la luz.  Suena el bufido de los aviones, como siempre, y la ciudad vuelve a estar densa de tráfico, descubriendo de nuevo la ira de la lentitud. Zaragoza, tan acogedora y doméstica, ha cambiado. Cambia a cada hora. En circulación en bullicio, en ritmo. Zaragoza se asoma al umbral: desde ahora todo serán prisas, el sinvivir de los días, la urgencia de que todo esté alzado a la hora en punto.  Zaragoza necesita una nueva política de comunicaciones, otra concepción del tráfico, más servicios públicos, un nuevo estadio...  Cuando pienso en eso, miro la higuera: me relajan sus hojas y las últimas gotas de miel de septiembre.

Anton Castro

(Heraldo de Aragón, Domingo 23 de Septiembre de 2007)