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Antonio Pérez Morte

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BLOG DE DANIEL GASCÓN

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BLOG DEL ESCRITOR ARAGONÉS

DANIEL GASCÓN

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ZP ESTAFA A ARAGÓN (Mariano Gistaín)

ZP ESTAFA  A  ARAGÓN     (Mariano Gistaín)

José Luis Rodríguez Zapatero, ZP, es un tío simpático.   Un tío con suerte, y eso es lo mejor para un presidente de gobierno. Jacques Barzún explica en su libro Del amanecer a la decadencia  cómo tienen que ser los presidentes ahora: el presidente común, incluso un poco atontolinado. ZP ha puesto a trabajar de verdad a su vicepresidenta, una mujer Expo, y él se dedica a saludar, que es la primera misión de un mandatario en esta época difusa. Hasta hace unos diez o quince años los presidentes envejecían rápido, enseguida les crecían las ojeras del poder.   Ahora envejecen más deprisa los que dirigen las corporaciones, las bolsas, ese mundo que gobierna más que los presidentes de los gobiernos. ZP ya llegó con suerte a dirigir su partido: como imagen (si hay algo más) Bono era letal.

Luego ZP supo ser simpático en la oposición, supo ser descrispativo o emoliente. Mientras su antecesor Aznar, echaba broncas a sus súbditos y se metía en una invasión por motivos personales (casar bien a la hija: cualquiera hubiera hecho lo mismo). Aznar lo supo hacer y ahora está bien colocado: manda más que antes. Y ni siquiera tiene que enfadarse si no quiere. Dejó un caso de éxito inaúdito: autolimitar su mandato a dos legislaturas, lo que aún le honra. ZP lo tendría chupado.  Aparte de las monsergas de ya saben: las monsergas son puro relleno, polución y marketing gratuito: todo vale con tal de no pagar los anuncios. El PP se equivoca y apuesta por la brusquedad. Se ve que es un artificio y evidencia poca confianza en sus posibilidades. Cuánto más normal, mejor.  Claro que a ZP, en normalidad y distensión es difícil ganarle.  Quizá son sus únicas armas, aparte de la paridad (que ya es una revolución).   En fin, ya se apañarán.  El caso es que ZP viene estafando a Aragón (unos cuatrocientos millones de euros, el estudio del AVE  Teruel-Madrid,  etc). No lo hace a mala idea, seguramente ni siquiera lo sabe. Es una inercia del Estado.

Una inercia del Estado hacia las autonomías pequeñas que no tienen grupo parlamentario propio, que no quieren independizarse, que no gozan de privilegios forales, que no tienen (por suerte) banda armada, etc.   La verdad es que Aragón no tiene nada con qué negociar. Y lo poco que tienen, las autoridades locales lo regalan.

Mariano Gistaín  ("La ciudad de las gaviotas",  El Periodico de Aragón, 23 de Enero de 2007) 

NOVELA DE TERROR (Andrés Neuman)

NOVELA DE TERROR     (Andrés Neuman)

 

 

                                         A Fernando Iwasaki

Me desperté recién afeitado.

Andrés Neuman
(De Alumbramiento, Páginas de Espuma, Madrid, 2006)

ALBA DE DEUS (fragmento)

ALBA DE DEUS   (fragmento)

(-Has hablado de una tal Alba de Deus. Me intriga esa historia... dijo Golmar.
-Es la aventura más cruel de mi vida. La conocí en Lisboa, en un local del puerto, donde se abrazan el río y el mar. Yo tenía un amigo, Cortegoso Padín, que había sido músico de la banda de Corme antes de ser timonel. Íbamos juntos a todas las partes y también fuimos a aquella taberna. Apenas habíamos entrado, nos llegó una voz de seda, de angustia y de fado. Una voz de ésas que te penetran hasta las sienes y el cerebro aunque no te lo propongas. No sé si me comprendes. Y allí estaba ella, casi desnuda, envuelta en velos negros que le ceñían las nalgas y los hombros. Los dos nos quedamos perplejos, como otros marinos.

El tabernero nos dijo su nombre, Alba de Deus, y añadió que no trataba con marineros. Padín y yo la abordamos después de la función sin éxito. Y la seguimos por callejas estrechas y por las plazas hasta su casa. Nos quedábamos abajo: veíamos las luces, atisbábamos sus movimientos, imaginábamos su espléndido cuerpo antes de acostarse. Parecía que nadie la esperaba. Al tercer o cuarto día se dio cuenta de que la seguíamos. Se lo confesamos todo. ¿Qué se le puede decir a una mujer tan asombrosa y discreta, que se deshace en cristal y pureza cuando canta y que luego desaparece, casi a hurtadillas, del lugar donde destrozó el corazón con las canciones y con su cuerpo, a más de veinte hombres? ¿Necesitas, Golmar, que describa su hermosura de diosa intemporal? ¿Necesitas que te diga que había despertado en todos nosotros el hambre y la codicia del deseo, la fiebre de una pasión torturadora e imposible? Los dos, Cortegoso Padín y yo conseguíamos por separado lo que queríamos: acostarnos con ella. Pero un día nos encontramos en la escalera de su casa, él subía, yo bajaba, y sacamos la navaja.
-Cortegoso Padín murió, claro. Pero, ¿y ella?
-Jamás la volví a ver. Sé que no ha vuelto a cantar fados en Lisboa. Seguro.)

Anton Castro
(De "Golpes de mar",  Destino.  Áncora y Delfín, 2006)

La felicidad (Un cuento de Andrés Neuman)

La felicidad  (Un cuento de Andrés Neuman)

     Me llamo Marcos. Siempre he querido ser Cristóbal.

     No me refiero a llamarme Cristóbal. Cristóbal es mi amigo: iba a decir el mejor, pero diré que el único.

     Gabriela  es  mi  mujer.  Ella  me  quiere mucho y se acuesta con Cristóbal.

     Él es inteligente, seguro de sí mismo y un ágil bailarín. También monta a caballo. Domina la gramática latina. Cocina para las mujeres. Luego se las almuerza. Yo diría que Gabriela es su plato predilecto.

     Algún desprevenido podrá pensar que mi mujer me traiciona: nada más lejos. Siempre he querido ser Cristóbal, pero no vivo cruzado de brazos. Ensayo no ser Marcos. Tomo clases de baile y repaso mis manuales de estudiante. Sé bien que mi mujer me adora. Y es tanta su adoración, tanta, que la pobre se acuesta con él, con el hombre que yo quisiera ser. Entre los fornidos pectorales de Cristóbal, mi Gabriela me aguarda ansiosa con los brazos abiertos.

    A mí me colma de gozo semejante paciencia. Ojalá mi esmero esté a la altura de sus esperanzas y algún día, pronto,  nos llegue el momento. Ese momento de amor inquebrantable que ella tanto ha preparado, engañando a Cristóbal, acostumbrándose a su cuerpo, a su carácter y sus gustos, para estar lo más cómoda y feliz posible cuando yo sea como él y lo dejemos solo.

Andrés Neuman
(Alumbramiento, Páginas de Espuma, 2006)

Quien no haya sufrido (E.M. Ciorán)

Quien no haya sufrido  (E.M. Ciorán)

Quien no haya sufrido no es un ser; es todo lo más, un individuo.

E.M. Ciorán
(Desgarradura, Gallimard, 1979)

Micro 5 (Enrique Garret)

Micro 5    (Enrique Garret)

La monarquía bioregresiva es la forma final y mejor de toda monarquía. La monarquía bioregresiva es el sistema de gobierno por el cual cada eslabón de la estirpe regia se parece más a un anfibio que la anterior. Así, cuando llega el día en que el pueblo está listo para gobernarse a sí mismo, la familia real regresa al mundo acuático y, sin violencia ni alboroto, se declara la República.

ENRIQUE GARRET

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HABLANDO DE POESÍA (José Ángel Barrueco)

HABLANDO DE POESÍA                     (José Ángel Barrueco)

 

Estábamos inmersos en la madrugada, en un pub zamorano, acodados en la barra, y me encontré con un tipo al que hacía tiempo que no veía. Mientras me despachaba una cerveza al chaleco, la última de aquella noche, él comenzó a hablar de poesía. No hay nada que me llene más que la poesía, no hay nada que me produzca tanta satisfacción, me dijo. Yo le recordé que él me había descubierto el poema "La ciudad", de Cavafis, un año y medio antes, en otro garito nocturno. El se sabía muchos versos de memoria, de otros poetas, además de Cavafis. Me recomendó algunos autores, y yo traté de recomendarle a otros. Estábamos allí, no sé si serían las siete de la mañana o quizá más tarde, y me pareció fascinante que a esa hora, y mientras alrededor todo era ruido y confusión, ebriedad y bailes modernos, estuviéramos hablando de algo tan atractivo y sólido como la poesía.

Un tipo duro que sepa construir un poema es invencible. Y si no, miren a Quevedo: tan diestro en la espada como en la rima. O recuerden a Cyrano de Bergerac en la película que protagonizó Gerarde Depardieu: eran más salvajes, más afilados, más sangrantes, sus versos, que sus estocadas. Y son más contundentes los poemas de Charles Bukowski sobre los infiernos de la existencia que los puñetazos que daba a otros borrachos en los callejones mugrientos y anexos a los tugurios en que se bebía el mundo. Aquella madrugada, pues, fue así: hablando de poesía aunque la horrible música nos conminó a gritar para oírnos y entendernos. Al final se fue, mi viejo conocido, diciéndome: "No te doy más la paliza".  Al contrario, le aseguré, me encanta hablar de literatura.

Siempre me he considerado poco entendido en poesía. estoy más acostumbrado a la prosa, al cuento y la novela. Sin embargo, oí una vez que no hace falta entender el poema para que te guste. Por eso durante esta primavera, y sobre todo en este verano, he procurado alimentarme de poesía. Una vez que entras en la rueda, ya no puedes librarte. Tienes que seguir leyendo poemas, descubriendo autores. He tenido, además, la inmensa fortuna de no leer en los últimos tiempos poetas que me decepcionen.  Los he leído en manuscritos inéditos, en bitácoras, en libros, en antologías, en revistas. Como si estuviera sediento o enfermo. Voy a permitirme, pues, mencionar a los poetas que he leído en los últimos tiempos. A algunos los conozco personalmente, con otros sólo he contactado a través del correo electrónico, con otros será imposible establecer algún vínculo porque son extranjeros o porque están muertos. Los cito por dos razones: para agradecerles sus poemas y para que el lector que no los conozca procure descubrirlos. Así, he leído ultimamente a los zamoranos Tomás Sánchez Santiago y "El que desordena", Jesús Losada y sus versos para el catálogo de una exposición, el inédito David Refoyo y su aún no editado "Odio", además de los textos que cuelga en su blog. S Vicente Muñoz Álvarez y su "Privado", a David González y su "Ley de vida", a Karmelo C. Iribarren y su antología "Seguro que esta historia te suena", a Miriam Reyes y su "Espejo negro", a Manuel Vilas y su "Resurrección", a Antonio Pérez Morte y los poemas que de vez cuando pone en su bitácora. Y a Charles Bukowski y sus poemas de "La última noche de la tierra", a Sharon Olds y "Los muertos y los vivos", a José María Fonollosa y su "Destrucción de la mañana". En breve llegarán a las librerías Raymond Carver y su viuda Tess Gallagher, con sendos libros de poesía. Al fin. Mientras tanto, creo que releeré la "Poesía Completa" de Claudio Rodríguez.

José Angel Barrueco   (Publicado en La Opinión de Zamora, dentro de su sección "Escrito en el Viento",  4 de Septiembre de 2006) 

Escrito en el Viento (José Ángel Barrueco)

Escrito en el Viento    (José Ángel Barrueco)

ESCRITO EN EL VIENTO

Artículos, Enlaces, Reseñas y Noticias de

JOSÉ ÁNGEL BARRUECO

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ASOCIARSE IN SITU

ASOCIARSE IN SITU

Atascos en las zonas buenas de los primeros mundos. Caos en un aeropuerto, el mundo detenido, persona a persona, tragedias individuales colectivizadas, a mogollón, miles de maletas extraviadas, perdidas de sus dueños y desconocidas entre si. Y la duda, que ahora gestiona un juez, de si es legal interrumpir un nudo de comunicaciones de esa manera, a la brava. Interrumpir el mundo, colapsarlo todo, porque un aeropuerto (excepto el de Zaragoza) es un centro de comunicaciones, un nodo que puede acabar por bloquearlo todo, como la mariposa que aletea en la fábula científica, pero a lo bestia. Y siempre lo mismo: cero información a las personas. Porque las maletas son entes herméticos, sellados, autosuficientes. Una maleta puede estar un año dando vueltas por esos aeropuertos extraviantes, de huelga en huelga, y sobrevive al caos. ¿Por qué ese afán de viajar con maletas, con mochilas, baúles...? Con un librito de bolsillo sobra. Sobraría si se pudiera. Los humanos no sabemos estar solos, de ahí las maletas, que vienen a ser la identidad. Porque calcetines, camisas y cepillos de dientes y secapelos hay por cuatro perras en todas partes. Y siempre los mismos. Uno puede rehacer su identidad en cualquier parte. Podría si pudiera, claro. Nos gusta duplicarnos en la maleta, en el peso, fardos de doble identidad.   Los más cutre es ver a los famosos acosados tirando de sus maletas a ruedas. Ni siquiera los futbolistas, que son los que más cobran -generalmente por nada- , se libran de ese lastre siquiátricode esta época absurda. No, no debe ser muy legal fastidiar la vida a miles de personas que han pagado su billete, fastidiar sin avisar. Las huelgas tienen un protocolo, un preaviso, unas fechas y unos plazos. Pero nadie apoya a los viajeros, damnificados sin asociación, gente suelta, dispersa, que en cuanto acabe la pesadilla ssaldrá corriendo, se perderá "como lágrimas en la lluvia", que dicen en Blade Runner.  Mientras que los huelguistas seguirán ahí, para siempre, una asociación, un lobi con poder y permanencia. Los damnificados en estos episodios son estampas y testimonios, momentos. Debería inventarse un mecanismo para crear una asociación de forma instantánea, o quizá existe ya y no lo sabemos aplicar. Un mecanismo para emergencias aeroportuarias, renfeviarias, marítimas.

Mariano Gistaín  (De su columna  La ciudad de las gaviotas, El Periódico de Aragón 1 de Agosto de 2006)

Víctor Juan / Mariano Gistaín

Víctor Juan  /  Mariano Gistaín

Los MicrocRuentos

de MARIANO GISTAÍN


ilustrados por LINA VILA


en la Webteca de VICTOR JUAN


www.unizar.es/cce/vjuan/mcmg.pdf

_ / 49 (Mariano Gistaín)

 

Estaba a seis clics de ninguna parte.

Mariano Gistaín
(MicrocRuentos, Rolde, Revista de Cultura Aragonesa, nº 116)
 

 

EL BLOG DE SERGIO DEL MOLINO

EL BLOG DE SERGIO DEL MOLINO

blOg  dE   sErgiO

deL   MolinO

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Meditaciones cuando acaba el domingo. (Javier Delgado)

Meditaciones    cuando      acaba    el    domingo.       (Javier Delgado)

Acaba el domingo. No queda más té. Piazzola toca su bandoneón. Siguen llegando emailes spam como meteoritos de otras galaxias en busca de noticias de vida inteligente pero al revés.  La batería del móvil se está cargando. He hecho los deberes del Heraldo y del Qué! para empezar la semana sin apuros. Se me cierran los ojos pero no sé si es que quiero dormir o ver otras pantallas, otras ventanas, otros mundos, otras vidas. Acaso lo que quiero es no ver nada. Como de tanto en tanto, la tentación de cerrar este garito que me hicieron abrir hace casi cincuenta y tres años, este garito desgastado que ha hecho de cuna, de barca, de cueva, de pozo, de copa de árbol y de alas de pájaro, este garito de feria ya con los perdigones acabados o perdidos y las escopetas oxidadas bajo lluvias de muchas horas quietas, este garito de playa para cambiarse y aparecer, ¡hop!, en bañador con la sonrisa del mar puesta y la terrible atracción de las olas cuando baja la marea y podría llevarte quién sabe hasta dónde, al otro lado de la vida convertido en pez oscuro, invisible, inencontrable, desaparecido. Otra vez vienen las dudas del para qué, para qué hacer esto y aquello,  para que seguir braceando en medio de la inmensidad de un océano en el que hace tiempo pudiste acabar fundido entre sus gotas, aderezado, amablemente con su sal.  Acaba el domingo. Eso es todo. Mejor pensarlo así.

Javier Delgado  (18-06-06)     http://ulises.blogia.com

 

  

WEB DE ANA MARIA DRACK

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La poeta y compositora ilicitana

ANA MARIA DRACK

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LIBROS PARA VIVIR (Antón Castro)

LIBROS PARA VIVIR   (Antón Castro)

La literatura es un balcón, un observatorio, una selva de palabras, que son como seres vivos, un corazón que late, una emoción unánime, una indagación. Todos buscamos de algún modo los libros necesarios para vivir. Y los encontramos, sin darnos cuenta, sin haber percibido que el libro es una compañía ideal que exige un poco de sacrificio y de concentración, pero luego lo da casi todo: es una invitación a la quimera, al conocimiento, un sendero que se bifurca o un caballo al galope que se excita en los dedos del viento.  Los personajes te asaltan desde el papel y se meten en tu cabeza y se adhieren a tu piel como un olor, una caricia, un pensamiento, como unos zapatos que aprietan y que bostezan sudor como si fueran los de los gigantes de los cuentos. Cada mañana recorro con mi hija Sara, de siete años, un camino pedregoso hasta la carretera por donde pasa el autobús que conduce a los niños a la escuela. Siempre llevamos un libro, bellamente ilustrado a ser posible. Hace tres o cuatro días, a las nueve en punto, se puso a llover. Y la niña abrió el libro y lo puso de sombrero. El libro se convirtió en su casa improvisada, en su abrigo contra el amago de temporal. Yo pensé en el tema del Día del Libro Infantil, que se celebra en el Matadero y en todo el mundo, y de esta orgía perpetua de la imaginación, y de tantos proyectos felices, los nuestros, los de quienes vendrán y los de quienes nos precedieron: Y bajo el tejado, un techo. O un libro, que es casa encendida, y refugio, y el edén portátil donde nos reconocemos, y nos atrevemos a vivir en plena libertad, con toda la alegría de la tierra.

Antón  Castro,    Cuentos  de  domingo,   Heraldo de Aragón,   2  de  Abril  de  2006) 

 

Fragmento (Samuel Beckett)

Fragmento            (Samuel Beckett)

Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o nos íbamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he sobrevivido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me sostengo entre mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, embrillados, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto.

Samuel Beckett (Textos para nada, Tusquets, Barcelona, 1971)

Desde hace meses... (E.M. Ciorán)

Desde hace meses...   (E.M. Ciorán)

 

 

Desde hace meses, vivo todos mis momentos de angustia en compañía de Emily Dickinson.

E.M. Ciorán  (Cuadernos, 1957-1972)  Gallimard, París, 1997

 

 

Unas líneas de "El Abuelo" (Daniel Gascón)

Unas líneas de  "El Abuelo"   (Daniel Gascón)

La mirada de mi abuelo estaba llena de intensidad, de determinación. Parecía que fuese él quien fotografiaba a la cámara.

DANIEL GASCÓN, fragmento de El Abuelo incluido en el libro El fumador pasivo (Xordica, Zaragoza, 2005)

Demiurgia Verbal (E.M. Ciorán)

Demiurgia Verbal  (E.M. Ciorán)

Si me preguntasen cuál es el ser al que más envidio, respondería sin vacilar: aquél que, descansando entre las palabras, vive en ellas ingenuamente, por consentimiento reflejo, sin cuestionarlas ni asimilarlas a signos, como si se correspondiesen a la realidad misma o fuesen lo absoluto, disperso en lo cotidiano. No tendría, como contrapartida, ningún motivo para envidiar a quien las penetra con clarividencia, discerniendo su fondo, su nada. Para él, ya no hay relaciones espontáneas con lo real; aislado de sus útiles, acorralado a una autonomía peligrosa, alcanza un sí mismo que le espanta. Las palabras le huyen: como no puede alcanzarlas, las persigue con un odio nostálgico y nunca las profiere sin una risotada o un suspiro. Si bien no comulga ya con ellas, no puede, sin embargo, pasarse sin ellas y es precisamente en el momento en el que  está más alejado, cuando  más se aferra ellas. (...)

E.M. Ciorán de La tentación de existir (Gallimard, París, 1972)