Tenía más hambre (Gloria Fuertes)
Tenía más hambre que un ratón
en un saco de clavos.
Texto: Gloria Fuertes
Fotografía: Villy Ronis
Tenía más hambre que un ratón
en un saco de clavos.
Texto: Gloria Fuertes
Fotografía: Villy Ronis
Con el puño dar y otra vez dar,
sino en el labio, al menos,
en el argumento. Implacablemente dar,
aunque dar no sea sino dar
sobre tí mismo.
Manuel Picón
(De Nocturnidad y Alevosía, Madrid 1989)
Acertó aquel ciudadano que le preguntó a Rodríguez ZP el precio del café. Acertó porque de haber interrogado a Malena, Álvarez le hubiese dicho con exactitud su importe en todas y cada una de las distintas categorías de establecimientos hosteleros, lo que hubiese truncado inevitablemente las aspiraciones del preguntador, que tan sólo trataba de demostrar la evidente distancia entre la vida diaria de nuestros políticos y la de los españolitos de a pie. ¿Imaginan a Rodríguez, escrutando el bolsillo para encontrar la moneda? ¿A qué no? Seguro que no. Seguro que D. José Luis paga como Gallardón con tarjetita cash. Sin embargo a Malena, la ministra de Momento (que milagrosamente prorrogó) no nos cuesta imaginarla apoyada en la barra, contando céntimos y llamando al camarero por su nombre, pidiéndole a voz en grito -como si estuviese en el Congreso- un azucarillo con el que endulzar el mal trago de un macho conservador al que retó en la calle. Malena se la ha pateado bien (la calle) hasta que llegó la hora de ocupar su sillón y ahora se siente a gusto, muy a gusto, al levantarse de él emite incotrolables exabruptos y frases ininteligibles que a los diputados de la oposición provocan rechazo y abucheos. A menudo encaja las críticas y los pateos de sus señorías de forma impasible y es que Álvarez, que seguro sabe el precio del café aunque quizá ignore el de las patatas, lleva ya muchas muchas horas de vuelo, casi tantas como un avión de Spanair, por ello quizá sea la hora de hacerle un exhaustivo reconocimiento.
Ángel Petisme ha muerto esta madrugada
de una sobredosis de ingenuidad.
Fue un hombre que regaló cerillas
a los que viajan a la oscuridad
y amó a las mujeres que hacen sangrar al sol.
No le cayó esa breva de acabar
loco y desahuciado como Hölderlin.
Trabajo con libertad y con audacia,
(¡la que le permitieron),
se fumó el paraíso y decoró las sombras
del infierno con risas.
Dicen que prefería la angustia a la sumisión.
Como Gauguin creía
que, con paciencia y un poco de ayuda,
el arte podía reservarle
algunos día felices todavía.
_____________
Escribió un epitafio: ¡Que se jodan!
Ángel Petisme
(Demolición del Arco Iris, Baile del Sol, Tenerife 2008)
Descubrí la personalísima, sugerente, sorprendente y evocadora pintura de Vicente Pascual a comienzos de los ochenta. Luego conocí al hombre, al hombre bueno y generoso que se introducía en mi estudio de madrugada para traerme en el cuerpo blanco de un e-maíl las palabras de esperanza y de sosiego que en ese momento necesitaba. Más tarde, al final, casi al final de todo, encontré una noche que él convirtió en día, al humilde y sabio poeta que hilvanaba los versos más profundos y sencillos. Aquí, en la bandeja de entrada del correo electrónico guardo algún que otro sueño, junto a una cita postergada para siempre. Sin embargo, por suerte no existe ni un sólo "elemento eliminado", todos ellos nos permitirán sentir a Vicente cerca, ahora que, inevitablemente, se nos ha ido en silencio, discretamente como siempre, sin hacer ruido, para iniciar en solitario "el comienzo de un largo viaje" que como su obra, no acabará nunca.
Mitad somos lo que somos, y otra
mitad lo que pensamos. En el torrente
una mitad llega
a la orilla y otra se ahoga.
(Fernando Pessoa)
En las hojas calcinadas de la vida
que unieron nuestros fuegos,
nuestras carnes,
quiero desterrarme a tu memoria
con imagen de amante adolescente,
porque más atrás mis oscuros se pronuncian
cazando sonrisas lejanas
y el crepitar avivan de la llama,
con "erres" de rabia acumulada.
Sólo el viento mendigo de las sombras,
me ha hecho huelga por vez primera
y ha dejado tu rostro en un poema,
tu sincero ardor en cada estrofa.
Antonio Pérez Morte
(De la plaquette "Arrancado del Silencio", Cagisa, Zaragoza 1979)
Fotografía: Darren Holmes
De un mundo neblinoso salgo asido a tu mano,
mi cuchara mi abrazo, Luis Moya en mi vida
me señalas la ruta cuando entiendes el plano,
me haces trampa en las rectas, siempre te quedas dormida.
Y cuando pierdo el norte en la canal de tu pecho
y rinde pleitesía a tu mirada la luna,
te admiro poesía, soy tu esclavo y me hiero,
para jurar con sangre que me la pones dura.
Tú mejor que nadie sabes lo difícil que se me hace
escribirte una canción que te guste, corazón,
descifrar en unos versos el enigma de tus besos;
hacer un blues a la brisa que deja paso a tu risa.
Te ríes de mis neuras, pero nunca me ofendes,
me buscas las cosquillas si me notas extraño
y me toca, por necio, pedir perdón mil veces,
por mil estupideces, gracias que no me haces caso.
Y si toco tu pelo y me convierto en roca,
dame un beso en la boca y deshaz el hechizo
para seguir drogado de tus flujos salvajes,
para perder el bis que me conduce al olvido...
Roberto Artigas (Gran Bob)
(De su disco "Bob Art", Grabaciones en el mar, Zaragoza 2008)
El río trae hasta mis pies aquel recuerdo,
entre hojas secas y gusanos muertos.
Nosotros lo cruzábamos desnudos,
sin esfuerzo,
con canciones viejas,
para robar cerezas, ciruelas,
higos frescos.
Aquella fruta era la aventura,
el auténtico motivo del encuentro
que nos hizo libres en la infancia,
huyendo para siempre de este tedio,
que ahora recupero amargamente,
a la orilla del pasado y del invierno.
Antonio Pérez Morte
(Diciembre de 2001, Egido Editorial)
No sé si lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde podemos querernos.
Begoña Abad (La medida de mi madre, Olifante, Zaragoza 2008)
Presentación de La medida de mi madre
de Begoña Abad
Colección Olifante de Poesía
Presenta: Ángel Guinda (Poeta)
Salón de la Lengua. Centro Riojano de Madrid.
(C/ Serrano nº 25)
Jueves 11 de Septiembre a las 20,00 horas
Gatos trasnochadores
cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas,
y un geranio sin flor.
Bailando calle abajo
la noche al fin se marchó...
¿Dónde vas parrandera
si El Molino cerró.
Canción de mañanada:
-Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas
en el patio interior.-
Canción de mañanada
¡Qué lejos queda Aragón!
Casa mía entre barzas,
¿cómo te olvido yo?
Mañanita de domingo,
como en casa del mayor;
se irán luego a ver al Barça,
y yo con la nieta al zoo.
Mañanita de San Jorge,
triste sin libro ni flor:
...Cuando pierde a la princesa,
¿para qué vive el dragón?
No lo sé, pero vive,
lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto
nos clave su lanzón.
Vive en su fría cueva,
rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras,
los recuerdos de amor.
Moras del Pirineo,
donde nacimos los dos:
a ella la echó un pantano,
yo quise algo mejor.
Rueda que rueda el mundo,
con él rodando ella y yo...
en este piso oscuro
el rodar terminó.
Ojos como moras negras
en la noche de San Juan
un entoldado de estrellas
sobre la calle Rosal.
Giró el mundo en su verbena,
y giramos sin pensar
que con cada giro, el baile
se acercaba a su final.
Mi viejo Pueblo Seco
-donde viví moriré...-,
sin perder lo que era
me hizo barcelonés.
Y ahora, uno de mis nietos
va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas...
y pretende volver.
Quiere hacerme de la Chunta,
-...¡si soy de la C.N.T.! - ;
Me trae las Fuellas, el Rolde,
y El Cruzado aragonés.
¡La de vueltas que da el mundo!
¡Si ella lo pudiera ver...!
El camino que unos hacen
otros lo han de deshacer.
Como cada Septiembre
desde que ella no está
subiré a nuestro valle
...si me quieren llevar.
Junto a la casa hundida
-por ella y por tantos más-,
¡le escupiré al pantano!,
y lo haré sin llorar.
Despacio entre las ruinas,
cosecharé en el barzal
moras como sus ojos,
dulces hasta rabiar.
No es raro que mi hija
me las quiera racionar:
-Padre esa mermelada
con su azúcar va mal.
-¡Si supieras que al comerla
vuelvo a ver la casa en pié,
y en los labios de tu madre
una gotita de miel!
¡Ojalá vivas bastante
para descubrir por qué
mientras unto mermelada
tú eres mi niña otra vez!
...que el recuerdo vuelve tierno
hasta el pan duro de ayer.
Manuel Domínguez
(Del C.D. "Pais de Anochecida", La Ronda de Boltaña, Kikos, Zaragoza 2001)
Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gángsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente
ERNESTO CARDENAL
Esta ha sido la semana del agua. Hemos intentado reducir la ingesta de refrescos. De cualquier forma, siempre mejor un zumo o una horchata que tanta bebida burbujeante, aunque de vez en cuando esté bien, muy bien, un tinto de verano, que además siempre te ofrece la nunca despreciable coartada de pedirlo con Casera. Yo bebo mucho, deprisa, de todo, sólo hay una bebida que no soporto, el bitter, me desagrada y me revuelve el estómago. Lo de un antepasado mío era mucho peor: Cuando algún familiar, amigo o conocido le ofrecía agua, solía contestar: "¿Agua? ¡No, no me he asustado! Yo sí, la bebo, ya digo, en abundancia y ayer en compañía de mi hijo pequeño, ingerimos las dos superdosis que nos regaló la 2 de Televisión Española, sin más interrupciones que sus preguntas y comentarios: "¿Papá, a que está bien lo de la Expo?" "Al que la inventó le darían un buen premio ¿no?" "¿Papá, Eduardo Martínez de Pisón es el de los libros de tu estudio?" "¡Mira, mira, que sale otra vez Pedro Arrojo! ¡Cuando vayamos veremos todas las cosas de Odón de Buen y te podrás comprar los libros que te falten! ¡Igual los tienen donde el acuario, como a él le gustaban tanto los peces! ¿Estarán..? Le contesto con una absurda y autohiriente ironía (que el crío no merece ni percibe) que sí, que seguro que estará todo allí junto a lo de Joaquín Costa, en la tienda, al lado de los llaveritos, pins y piruletas de Fluvi, entre la música atronadora de la Década Prodigiosa. "¡Ah, si, los que no dejaban escuchar a Petisme!" "Oye papá, pero Odón de Buen no cantaba."
Vecina (mirando al cielo) : ¿Lloverá, señora María?
Señora María (mirando a la vecina): ¡No lo sé hija mía! ¡No soy poeta!
El lunes me hubiese gustado comenzar la semana en Zuera, en plenas Fiestas de San Licer: En casa de mi cuñado Eloy, compartiendo unas copas de orujo o Jack Danields con mucho hielo, para celebrar su cumpleaños. Podía haberlo celebrado también con una porción de tarta de Santiago y unos versos en gallego, en compañía de Antón Castro, mi amigo "el calvo de Aragón Televisión", que también lo celebraba ese mismo día. Por seguir la fiesta habríamos empalmado la noche en una interminable y apasionada conversación, junto al diablo bueno Ángel Guinda (que acaba de llegar a los "cincuenta y diez"), hablando de la hermosa colección de bocetos que Santiago Arranz expone en el Castillo de Larrés y para la que todavía nos queda tiempo, ese tiempo que faltó para la copa, los versos, la tarta, la charla o simplemente un correo con palabras hinchadas de afecto, como estos globos de colores que hoy cuelgo aquí, con un poco de retraso, junto a un puñado de abrazos y besos. ¡Os quiero, viejos!
Magda Díaz Morales Alfredo Moreno Luisa Miñana Marisa Lamarca Mónica Gutiérrez Omar Rojas Marta Navarro Ana Muñoz Antonio Pérez Morte Miguel Ángel Latorre Chema Lera Rafael Lobarte Rosalía Calvo Miguel Vicente Irene
Día intenso y cálido tras una semana vacía y fría, con el temible aviso de la puta ansiedad: No, no voy a hacerle caso por mucho que se empeñe. No va a conseguir vencerme una vez más. No le servirá de nada. Continuaré así, sin bajar la guardia, luchando contra esta repugnante terrorista que dispara siempre por sorpresa y por la espalda, mientras uno sólo pretende cumplir su cometido... No le servirá mostrarme tanto sufrimiento inútil, porque siempre tendré cerca el bálsamo natural de la sonrisa de un niño; tampoco lo logrará recreándose en la intransigencia y la violencia, porque mi corazón late con el latido esperanzado y solidario de quienes dedican su vida a los demás. No podrá aunque haya perdido, para siempre, en el camino, a dos irreemplazables amigos más. No, no podrá porque nunca le será posible arrebatarme mi amor por ellos ni sus recuerdos. No lo hará. Venceré sus maquiavélicas estrategias porque yo también tengo las mías: Sé cómo abrir las puertas que se cierran y lo que debo decir cada vez que me llaman. Porque sé sonreir y andar erguido, acabaré con con esta bicha asquerosa que pretende quedarse a vivir en mi estómago y en mi cabeza. No podrá, tengo recursos contra ella: Una familia y amigos que me quieren y a los que quiero; lectores que me reclaman libros nuevos y agotados... Porque todavía me quedan muchos cuadros por contemplar y música y lectura para disfrutar acompañado o en silencio. Porque tengo ilusión, esperanza y proyectos para sumar a los activos contables cotidianos y cuadrar al final las columnas vertebrales de mi vida. Ayer las reforcé en casa de Lola Clemente y Paco Romero (las dos familias al completo) con una paella llena de "bichos", anécdotas y afecto, y después en el parque de Jaca, con una argamasa consistente, elaborada con besos, estrujones, abrazos, canciones y palabras amigas de Ángel Petisme y Miki, de Carlos Castán, de Héctor Lera y Suso Sáiz. Mi hijo Juan les engañó con su carita de no haber roto nunca un plato y les entregó esas "pasticas" de Sabiñánigo que tanto le gustan: Hoy cambiaremos de música. Escucharemos al tío Ángel. ¡Otro día ya volveremos a Amaral!