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Antonio Pérez Morte

Tócame (Un poema inédito de Ángel Petisme)

Tócame   (Un poema inédito de Ángel Petisme)

Vivamos en el silencio
del útero y la arcilla,
en los grandes silencios
anteriores al hombre.
Si ya nos hemos dicho
todo lo que aprendimos
en los ojos del otro,
guardemos el silencio
de los primeros besos,
la rotunda energía,
la afasia misteriosa
de asteroides y estrellas,
la fluvial afonía
de las células madre.
Te espero en el silencio
del bueno de Fernando.

Ángel Petisme

(Poema Inédito, Zaragoza, Abril de 2009)

GABRIEL SOPEÑA EN CONCIERTO

GABRIEL SOPEÑA EN CONCIERTO

Volveré

Volveré

Volveré a desmontar el puzzle para encajar las piezas que últimamente fueron encontrando sitio dentro de nosotros,  pero que sin embargo no hallaron, todavía, el espacio físico para reposar indefinidamente a nuestro lado:   Daré asilo político al beduíno Labordeta y a nuestro cariño siempre recíproco;  al inolvidable Manuel Pinillos (Vinillos, como diría, con cariño algún malicioso amigo) y su (por fin)  poesía completa;  al gran  Carlos Castán y sus Papeles dispersos, recopilados ahora en forma de libro; a Joan Margarit  Misteriosamente feliz  gracias a Chus Visor;  al polifacético Eduardo Lastres que llegó a mi, de la mano de Francisco Martínez Pastor y Ana María Drack, para descubrirme la belleza honda de sus haikus en una hermosísima edición de Pastorius; a Antonio Gómez Rufo, siempre cercano y atento, que me envió una de sus obras porque sí.   

Un hueco grandote donde quepa el fantástico Bestiario Ilustrado de Aragón del infatigable Chema Lera y otro en la penumbra para dar cobijo a la  voz  honda y sosegada de Manuel Rivas o escuchar la luz de la poesía de Eloy Sánchez Rosillo.  Huecos dispersos donde quepan la sabiduría musical de Ángel Vergara y la poesía vivísima de Óscar Aguado, Marta Navarro, Andrés Ramón Pérez Blanco, Ángel Petisme, David González, Jorge Barco...     Un lugar para la poesía visual de Susana Vacas y para las nuevas entregas de Rolde, En portada o  Cuadernos del Matemático, una publicación que acaba cumplir sus primeros veinte años de andadura y que mantiene encendida todavía la llama de la pasión por la buena literatura.      

Homenaje: Benedetti X Benedetti

Homenaje:   Benedetti  X  Benedetti

Uno, no siempre hace lo que quiere,
pero tiene el derecho
de no hacer lo que no quiere.

Mario Benedetti

Te espero (Fragmento)

Te espero  (Fragmento)

(...)

Tregua para la pasión.
Tregua para compartir dolor.
Tregua para la razón.

Y yo te espero...

Antonio Vega

FERNANDO (Para Fernando Malo)

FERNANDO     (Para Fernando Malo)

¡Déjame acercarme un poco más y palpar el alma de esta pieza que creí un pájaro blanco y luego una vasija, y ahora puede ser una cesta construida con raíces de tierra!.  

Deja. ¡Deja que me acerque y recorra el cuerpo del azar y de la ciencia, para reinventarme el mundo!. Después de todo, somos barro como escribió a pellizcos de pasión mi lejana adolescencia, en un viejo eterno poema inmoldeable. Barro, barro entrañable, como cantaba Luis Eduardo Aute a comienzo de la década de los setenta: Barro entrañable. Barro que busca el tacto de más barro: Tierra oscura que ansía la humedad de la caricia.

Barro. Agua. Arcilla roja, negra, blanca, marrón... Tierra que se mezcla con la tierra para compartir el agua y la pasión en un arte milenario y ancestral como el amor: Por eso aquí la sensualidad evocadora de las curvas y las diferentes texturas y grosores de chamota. Tierra desnuda a la que le crecieron raíces, frutos o brazos, y que se cubre de velos ligeros para conquistarnos mejor, porque la seducción también anida en el color inconfundible de la obra de Fernando.

Fernando Malo se sumerge a diario en este oficio esencial y milenario y lo hace desde el respeto más absoluto por sus ancestros y con la voluntad de llegar a sus contemporáneos con el amor y la alegría que siempre delatan su desbordante energía y su bondad, su incontenible y eterna sonrisa.

Fernando lleva dentro de sí una sabiduría heredada desde el origen del tiempo, una sabiduría que desde hace ya un cuarto de siglo utiliza para mezclar la tierra con el agua, la emoción con las arcillas y los esmaltes con los sueños: Esa sabiduría recorre sus manos cuando palpa y acaricia, cuando modela, frota o estira, cuando esmalta y decora y cuando cuece sin prisa el fruto de un trabajo que le da la vida y la alegría y que elabora para nosotros con amor y a fuego lento.

Antonio Pérez Morte

Tócame (Fernando Malo en Torreón Fortea)

Tócame  (Fernando Malo en Torreón Fortea)

TÓCAME     (FERNANDO MALO)

DEL 12 DE MAYO AL 21 DE JUNIO DE 2009


Torreón Fortea
C/ Torrenueva nº 25
Zaragoza

Laborables,  de 10:00 a 14:00 h.  y  de 17:00 a 21:00 h.

Festivos, de 10:00 a 14:00 h.

Lunes cerrado. 

Aquí sólo baila Layla!

Aquí sólo baila Layla!

De vuelta del Centro de Salud, con la tensión arterial todavía por las nubes y la nariz sangrante, camino deprisa hacia el final del día.  Juan y su guitarra me esperan a la puerta del Conservatorio.    Llueve, truena, y el viento vapulea las ropas que tendimos al sol.    Ana, también llega a casa cansada,  agotada por el segundo día de celebración gripal, de nuestro decimonoveno aniversario.   Pablo estuadia Sociales en su bunker mientras escucha a Metallica.   El pequeño tiene que leer bastante y hacer un resumen, repasar las tablas, tocar "la gallina"  y ya es muy tarde: Sólo le apetece ver bailar a su tortuguita Layla.  Es tarde, demasiado  tarde para llamar a mis primos, a mis hermanos, a mi madre, a mis tías: andan todos, también bastante "bajos" y llenos de achaques. Esta noche hablaré con Eduardo Boix y Antonio Huerta,  y haré como cada noche mis ejercicios de relajación y respiración, antes de acostarme.  Le daré un vistazo al catálogo de la exposición de Fernando Malo, que inaugura el próximo día 12 en el Torreón Fortea, pero ese es otro tema del que os  hablaré con más detalle y más despacio.     

Amigos (Para Jesús)

Amigos                                                                   (Para Jesús)

 

Decía mi hijo Pablo de pequeño, que los amigos son muy importantes,  incluso,  algunas veces más que la familia,  porque a la familia no tenemos el privilegio de  elegirla y sin embargo a los amigos sí.   La amistad ha sido para él, desde muy niño, algo muy serio.  Siempre ha tenido los amigos justos, no demasiados, pero buenos.   Supo entender sus fallos y carencias, porque desde pequeño ha sido consciente y crítico con los suyos. Tiene un amigo de la infancia, al que el azar y las aficiones han separado sólo fisicamente, porque a pesar de la distancia siempre ha seguido siendo su amigo.   Se ven poco, muy poco, pero se preocupa por él.  Son distintos,  muy distintos, cada vez más, casi opuestos,  sin embargo siempre se respetaron, siempre se quisieron y jamás supieron acabar el día y acostarse sin limar la más mínima aspereza. Unas veces Pablo, otras Luis,  se llamaron por teléfono para hacer de viva voz las paces y poder irse a la cama, tranquilos, relajados.   

Este año en que, desgraciadamente, mi agenda de bolsillo vuelve a llenarse de tachones y citas médicas, pienso en ellos,  en Pablo y Luis.   Pienso en mis amigos, en cada uno de ellos:  En Francisco Palacio, compañero inseparable de la adolescencia, confidente, alma gemela; en Pedro Arrojo y su conciencia lúcida, abriéndome los ojos a otra realidad distinta; mis Ángeles  (Guinda y Petisme) que escriben palabras desnudas a pecho descubierto; en Ángel Arrieta, experto en la hostelería y los afectos;  Antonio Cuenca y Seve, dos hermanos caídos del cielo, dos rebeldes heridos por el cierzo;  en José Antonio Labordeta que lucha contra la injusticia y contra el cáncer escribiendo versos y canciones, y  que guarda bajo unos rasgos tristes y duros, la ternura frágil de los niños eternos.  

Vuelve,  Domingo Esteban, que un día, por sorpresa, se nos fue para servir de alimento a la tierra que tanto amó y que poco a poco fue llenando de árboles y recuerdos: pienso en Juana y en sus hijos;  en Fernando y Esther que llegaron a mi vida en el momento en que más falta me hacían;  en Santiago Arranz y Trini, siempre de gira cultural, cargando emociones, libros y belleza, en sus corazones y maletas; en Antón Castro con quien no consigo cuadrar la cita eterna; en Eduardo, que aparece y desaparece como el Guadiana entre la monotonía desesperante de tantos días iguales; en Nuria Estaún y Roberto Segovia que comparten conmigo musica,  poesía y cariñicos;  en Arturo Hortas: bliblable, confidencias mojadas en café; pienso en Gabriel siempre inquieto, siempre lejos, aunque lo sienta y lo presienta maduro y muy cercano; en Paco Martínez y Ana María Drack que traen en sus voces la caricia del mar. 

Pienso en los amigos y  brotan de golpe,  sin orden ni concierto, uno a uno sus nombres, porque cada uno tiene su espacio, su hueco:  Octavio, Maribel,  Javier,  José Ramón, Óscar, Ada, Amador,  Berta,  Rosa Mari, Jacobo,  Eva, Gloria, Néstor, María, María Ángel, Montse, José Luís, Laury, Manolo, Chon, Pedro, Angelines, Silvia, Pablo, Rosa, Raquel, Rose, Soledad, Víctor, Amelia,  Amparo,  Miguel, José Manuel, Alfredo, Andrés, Paco, Pascual,  Olaya,  Juan Carlos,  Felipe, Joan,  Marta, Carmen,  Jorge,  Eduardo, Manuel, Miguel, Jesús, Sergio,  Adolfo,  Inma, Mari,  Yolanda, Carles Miquél, Raquel, Ángeles, Miki,  María José, Otilia, Carla, Carolina, Natalia, Nacho, Nieves, Esther, Julián, Octavio, Luisa, Diego,  Felipe, Agustín, Enrique, Eloy, Begoña, Francisco, José Mari, Federico, Daniel, Iván,  Juan,  Justo, Lola, Raúl, José Ángel, Alberto...   Alberto Sancho, ahora pluriempleado, pero que un  día tuvo todo el tiempo del mundo para compartir inolvidables charlas y vinilos extraordinarios, en su cuarto abuhardillado.

Pienso en mis amigos primeros, en Fernando Berdún y Juan Carlos Escalona, en Carmelo Zubieta, Ángel Sancho, Joaquín Colás, David Barceló...   y otro más, perdido para siempre y del que sólo he conservado su nombre y apellidos, porque el rostro se ha borrado:  Jesús Anguita Nieves.   Pienso en Guillermo Gúdel, uno de mis  amigos mayores, que publicó  hace ya más de treinta años unos  artículos que hablaban de un joven poeta empeñado en zafarse del silencio.  Pienso en Luciano Gracia Bailo (Lucianico) que me dio alguna clase de poesía y muchas más de vida;  en Emilio (Gastón Sanz), que se bajó del tren a tiempo, para seguir su trayecto en solitario y poder seguir soñando con panes,  estrellas y utopías tiernas...    Pienso en Fernando Malo, que construyó con barro bondad y talento una vida sólida, en cimiento y  conocimiento; en José Luis Lasala y Angelines que siempre estuvieron ahí, a la otra orilla del Gállego y ahora los siento lejos, río abajo, rodeados de hijas y nietos.   

Pienso en la herida abierta de Antonio Romé y en la  herencia viva de sus hijos, de su lucha y de su ejemplo;  pienso en José Antonio Rey del Corral y escucho su voz clamando justicia, hilvanando proyectos;  en Rafa Marijuán, que convivió conmigo un año que fue media vida,  y que ahora vive rodeado de mujeres, encerrado en un extraño taller dedicado al viejo y hermoso oficio de construir clavicémbalos.  Pienso en Manu Guerrero y nuestras afinidades compartidas;  en Paco Martín de Borja, que me contó la vida en una noche y la perdió en un minuto;  en Pilar García de la Orden, que fue hasta hace unos meses toda alegría, descaro e ingenio;  en Julio que le puso luz a la tristeza y al Four Rosses mucho hielo;  en Mikel Herzog que en noches interminables de rumiar en voz alta sus proyectos, soñaba con llegar, y llegó tan lejos que ya no le vemos. En Eduardo que se bebió conmigo las noches más tristes y alguna botella de Dyc. 

Pienso en Leopoldo (Polo) siempre vivo  y le releo llorando; en  Manolo, mi primo-amigo,  mi amigo-primico; en Sergio que se quedó dormido y ya no ha despertado; en Jorge Barco que me acompaña de farra virtual por las noches de Salamanca, sin salir de casa; en Ricardo que ahora, por fin,  está muy contento con un disco que le dará energía suficiente para salir de sí mismo y chuparse todos los kilómetros; en Antonio Huerta que siempre está sin que se le vea y que acaba de regalarme un pedacico de amistad en un poema. Pienso en Paco Grasa: En la voz dulce y  tranquila que cruza mi teléfono y se adhiere a las páginas; en Carlos Castán  y el frío que apaga cuando tiende su mano. Pienso en esa extraordinaria mujer solidaria que se llama Carmen Serna y que estos días, casi sin fuerzas, sigue luchando 
en silencio por salir adelante. Pienso en Jesús, sigo pensando en él, siempre apasionado, debatiéndose innecesariamente entre el amor y el odio: Le veo trabajando en silencio, estudiando, haciendo las interminables faenas de la casa, poniendo cuidadosamente todos los ingredientes para digerir mejor cada jornada y evitar molestias digestivas.  Pienso en él y le veo paseando despacito, meditabundo,  por el casco viejo, tranquilo de Cuenca: Una ciudad a la que ama todavía más que yo y por la que le veo perderse -ojalá que no para siempre-, irremediablemente en la distancia.

                                

Antonio Pérez Morte   (Sabiñánigo, de Mayo de 2009)

Vivir era difícil

Vivir era difícil

No sabíamos que vivir era difícil.
¡Tan difícil!
Vinimos sin presente bajo el brazo y sin manual:
Siempre lo he buscado,
pues nadie nos advirtió que crecer dolía,
que echaríamos los dientes, la mala baba, antes de dar un paso.
Nadie.

Nadie nos dijo que andaríamos a gatas
y dando tumbos buscaríamos a golpes el camino,
nuestro camino.
Nadie nos lo dijo:
Que nos haríamos hombres y mujeres siendo niños.
Que nos crecerían pelos, dudas y vergüenzas,
y nos llenaríamos de incomprensión y granos.

Aprendimos solos, a escondidas,
a dejarnos seducir por la utopía,
a buscar la luz a oscuras, tras muros abandonados,
donde leer a Alberti o masturbarnos.
Allí acudimos con una mirada nueva
y una voz recien estrenada. Nada.

Nada ni nadie nos advirtió del peligro
de tanta esperanza.
De nada hubiese servido por otra parte:
Amaba tanto a mi sueño como a aquellas
camisas, blancas y negras,
de tirilla o cuello Mao. No.

No sabíamos que vivir era difícil:
Ver pasar el tiempo tan deprisa como un orgasmo.
Sentirse acosado siempre, por los eternos perros del amo.
Con distintos collares, siempre los mismos.

Huimos, escapamos, pero nunca de lo que fuimos.
Si como dijo Raimon "uno es en cierto modo,
todas las cosas por las que ha pasado",
yo soy aquel niño muerto del que hablaba Calders,
soy un hijo maldito del franquismo, un hombre tarado.

¡No sabía que vivir era difícil!
¡Tan difícil!

Antonio PÉREZ MORTE

(Poema publicado en el nº 93 de la revista "El Grito" de Editorial Celya
)

HOSTAL TOKIO (Ángel Petisme)

HOSTAL TOKIO    (Ángel Petisme)

Morir en sueños
para vivir la vida.
Soñar despierto
para morir sin prisas.
Vivir sonámbulo
para amarte sin plazos.

Ángel Petisme (Cinta transportadora, Hiperión, Madrid 2009)

 

Taller de Construcción de Claves de Rafael Marijuán

Taller de Construcción de Claves de Rafael Marijuán

 

¡ENTRA AL TALLER

DE CONSTRUCCIÓN DE CLAVES

DE RAFAEL MARIJUÁN!

 

http://www.clavesmarijuan.com/

 

Sobre Educación (Un fragmento de "Lugares comunes"

Sobre Educación  (Un fragmento de "Lugares comunes"

"Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también, esnseñando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar esa información.

Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o en doctrinas políticas sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo, antes de entrar en el aula. No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Póngase como meta enseñarles a pensar, a que duden, a que se hagan preguntas. No los valoren por sus respuestas. Las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa.

Las mejores preguntas son las que se vienen repitiéndo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no pierden vigencia: ¿Qué...? , ¿Cómo...?,  ¿Cuándo...?, ¿Dónde...?, ¿Por qué...?.  Si en esto admitimos, también, eso de que "la meta es el camino", como respuesta no nos sirve.  Describe la tragedia de la vida, pero no la explica. Hay una misión o un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado, pero que yo espero de ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos: despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin piedad. Sin límites."

Adolfo Aristarin / Kathy Saavedra

(Fragmento de Lugares Comunes  interpretado por Federico Luppi en el papel de Fernando)

Eduardo Boix / Nacho Escuín

Eduardo Boix / Nacho Escuín

Jueves 26 de Marzo, 21 Horas

L´ Escorxador    C/ Curtidors, 23   Elche   (ALICANTE)

Mi padre (Eduardo Boix)

Mi padre    (Eduardo Boix)

Hasta los dieciséis años mi padre no fue mi padre, era el señor que dormía con mi madre. Y así transcurrió la infancia. Realmente no recuerdo casi su voz en la etapa de la niñez. Mi padre era aquel señor que dormía mucho. En la sobremesa, las tardes de domingo, los días de lluvia. Siempre dando cabezadas. Era hombre de pocas palabras. De la etapa de la niñez no me vienen recuerdos del timbre de su voz, pero sí de sus ronquidos y alguna que otra canción que tarareaba mientras paseábamos. A veces me vienen a la memoria aquellos paseos por la calle el Salvador, mientras uno tras otro, morían aquellos ducados en su boca. Una de las sensaciones más latentes es el olor a tabaco de sus dedos. Enormes manos de carnicero que me arropaban la mano dándome seguridad. Pero no hablábamos. Paseábamos por aquellas calles sin mediar palabra. Era una extraña figura que se perdía en sus sombras.

Entre semana por las noches al volver de trabajar me traía morcillas calientes, que yo devoraba. Quizás él me miraba complaciente sin alcanzar a entenderme. Nunca nos llegamos a entender el uno al otro. Mi infancia transcurrió casi sin su presencia. Mi abuela, mi abuelo, mi madre, mis tíos; suplieron sus innumerables ausencias. Mi padre estaba casado con mi madre y con Corberó, Balay, Zanussi, Seat, Iberdrola y un largo etcétera de empresas que según ellas te hacen la vida mejor.  En el colegio presumía de un padre lejano. Conocía su profesión pero jamás profundizamos mucho más. En los viajes cantaba y reía. Jamás pude tener una conversación normal con él. Vivíamos los dos en dos mundos tan distantes pero muy parecidos. Le suponía bastante egoísta porque prefería irse a trabajar que estar conmigo. Quiso la vida llevarnos por un sendero raro y tortuoso para que nos conociéramos de verdad. Uno de esos domingos tan extraños, le acompañé a hacer la visita de rigor a mi abuela. Yo fuí ensimismado en mis cosas. Él como siempre acomodado en sus silencios fumaba con devoción aquellos ducados. Caminábamos ajenos el uno al otro. Tras una estancia breve en casa de mi abuela, regresamos a casa donde mi madre estaba dándole los últimos retoques a la paella. Un extraño mal comenzó a ceñirse en su cabeza. Un mareo hizo que a trancas y barrancas lográramos llegar a casa. Muchos meses pasaron hasta que pudieran erradicarle aquello  -HEMORRAGIA INTRAPARENQUIMATOSA CEREBELOSA DERECHA- dijeron los médicos, es lo que viene a ser un coágulo de sangre en el cerebelo. Después de una aparatosa operación, una prolongada rehabilitación , mucha paciencia y alguna que otra discusión, mi padre llegó a salvar todos los obstáculos. Tan sólo un escollo le costó asimilar. La pronta jubilación hizo que se sintiera inútil pero lo superó. Consiguió apreciar la vida con sus virtudes y sus defectos, convirtiéndose en un hombre nuevo lleno de ilusión por lo que antes no tuvo tiempo de apreciar.

A partir de marzo de 1996 mi padre comenzó a ser mi padre. Los dos intentamos recuperar el tiempo perdido. Nos fuimos descubriendo el uno al otro. Comenzó lo que hoy es una gran amistad y admiración mutua. En días como hoy que tan raro me siento, pienso en todo lo que hemos ido dejando atrás en estos doce años de lucha contra el tiempo. En ocasiones me viene a la memoria aquel hombre tosco y malhumorado que era. Otras veces, no logramos entendernos el uno al otro, aunque sabemos que nos tenemos ahí para apoyarnos. Siempre que tengo tiempo para reflexionar, me detengo pensando en lo duro que debe ser que tu vida cambie de golpe, todo por un mero capricho del destino. No sé si por falta de tiempo o por orgullo nunca encuentro el momento ni las palabras para agradecerle muchas cosas.  A veces me gustaría haber sido más brillante y haber conseguido algún triunfo del que se hubiera sentido orgulloso, pero siempre he estado del lado de los perdedores.

Eduardo Boix

 

 

He estado toda la noche con mi padre (Antonio Pérez Morte)

He estado toda la noche con mi padre (Antonio Pérez Morte)

He estado toda la noche con mi padre:
Se durmió hace ocho años
y esta madrugada ha despertado
mientras yo dormía.

Por la mañana al despegar los ojos,
sin saber muy bien por qué
me he reído como él, sí,
como cuando abría los suyos,
achicados y encendidos
tras una breve cabezada.

He estado toda la noche con mi padre,
ya lo he dicho:   No sé por qué.
Era todo tan real, tan auténtico,
que hoy quiero celebrarlo
durante todo el día con mis hijos.

Antonio Pérez Morte    19-3-2009

Página del actor y guionista Rubén Arroyo

Página del actor y guionista Rubén Arroyo

Página

de

Rubén Arroyo


http://rubenar.blogspot.com

HABLAN DE PETISME

HABLAN DE PETISME

Hablan de Petisme en una discoteca.
La música me impide entender
si se trata de un ángel o un pez:
Navegando por océanos de escrituras.
Abriendo sus alas al cielo febril.
¡Abriéndose al cierzo!
No entiendo. No entiendo. No puedo oir:
¿Qué demonios tendrá que ver con esto Caín?
¿Un ángel con gato sobre campos minados
llamando a Noé?
No. No sé. ¡No sé qué ángel es!
¿Y qué haría un pez en mitad del desierto?
En un oasis tan lleno de recuerdos...
No... No debe ser eso!
¡Quizá un perfume con el aroma del Ebro!

(Antonio Pérez Morte, del poemario inédito "Escombros")

AROMATERAPIA (Un poema de Ángel Petisme)

AROMATERAPIA  (Un poema de Ángel Petisme)

Hoy me huele la boca a hierbabuena,
el sexo a ylang-top, los muslos a manzana,
los huesos a tristeza, la sangre a mejorana,
los pies a eucalipto, el corazón a pino.
Hoy me huelen las manos a limón,
el ombligo a ansiedad, los sueños a lavanda,
el reloj a jazmín, los pelos a azahar.
Soy un mapa de perfumes y esperanza,
se lee en la banda magnética de mi alma:
Mister Sistema Solar 2002.
Hoy construyo los puentes de la muerte a la vida,
de Andrómeda al Actur, de Vallecas a Orión...
Si los sábados sabadetes no fuéramos
un atlas de fragancias y polvetes,
un efluvio, una promesa, una yedra que trepa por el genoma,
apaga y vámonos. Me siento Flex.

Ángel Petisme (De Cuatro días de alquiler, Lola Editorial, Zaragoza 2002)

Los amigos (José Antonio Labordeta)

Los amigos   (José Antonio Labordeta)

Crecen al lado tuyo y se te hacen paisaje inseparable, cotidiano. Son los amigos como árboles íntimos al lado de los cuales buscas tu cobijo en esa dura etapa que es la juventud, con sus amargas horas infelices, sus dudas, sus largas explosiones de júbilo, de lucha de esperanza o de íntima duda ante las largas dudas de la vida, del sexo y de la muerte.  

Hay también amigos de la infancia o de la madurez. Los primeros apenas sobreviven al recuerdo. Se pierden en el largo camino de los días y, a veces, emergen para saludarte a ti, con su señora, sus niños y tan lejos de lo que un día fuimos, que ya no los conoces, los olvidas y apenas, alguna vez tan sólo, cuando pasas al lado de una tapia, de una calle perdida o de un árbol batido, los retienes de nuevo, un sólo instante y los dejas perderse para siempre al lado de la tapia, la calle o del árbol que, igual que ellos, también ha envejecido y se te muere.

Los maduros te crecen de intereses concretos, sin misterios. Estás al lado de ellos, porque siempre hay que estar al lado de unos o de otros. Y con ellos estás en el trabajo, en la dura y cretina alborada de los días, pero nunca te rompes para abrirte con ellos, ni les cuentas misterios que no existen, ni les hablas de Dios que, en soportales de allá por el Mercado, te has cruzado con Él.  Con los amigos nuevos, no madrugas el alba de tu ciudad perdida, ni meriendas a escote, ni cobijas el amor más íntimo por la misma muchacha. Con éstos guardas viejos resortes que la vida te ha dejado en la piel día tras día. 

Son los amigos de juventud los verdaderos: con ellos has fumado el cigarro primero, te has masturbado juntos, has llorado de rabia una tarde de domingo y has, con ellos, por fin acribillado el mundo con tu dedo, reventando de rabia en el Paseo de Independencia agosto un mediodía allá por los cuarenta terminando.  Mis amigos de entonces se llaman, todavía, Manolo y su poema y su casa de alcoholes allá en la Almozara cont´´andonos historias como si fuese un viejo aventurero de las tierras del Ebro inhabitadas. Sellama José Antonio -hoy perdido en las suecias-, con su aire tranquilo preguntando mil veces el color de la yerba. Se llama  Alfonso, que jugaba al billar como ninguno allá por el Marfíl que subía a al Tubo y apestaba a humareda los sábados de tarde y los domingos. Se llama así Vicente, y verlo que pasaba por la gran Pasarela del Ebro camino de su casa y que ya te decía que Lenin se sabía la historia de memoria. Y se llama Jesús con sus escoplos abriendo la cabeza a ilustres catalanes, cuando en sus ojos lleva la hermosura más densa de ese Jaraba suyo que le agarra, le rompe y le atenaza. Y se me llama Emilio, que ahora es secretario general de cosas utópicas y que todos atacan y que muy pocos saben comocantaba a Alberti en sus palabras, o casi nadie sabe lo que se nos hablaba de Palafox, la calle por los años de dura represión y angustia viva.

Con ellos bailé en bailes de jueves por la tarde. Y merendé cabezas en Casa Tena vieja. Y leímos a Lorca, a Gorki y a Machado. Y con ellos amamos y cantamos y gritamos por la Selva de Oza nuestra dura impotencia de jóvenes airados.  Y estuvimos al borde de Niké escuchando a Miguel -antiguo profesor de nuestra historia- cuando ya nos creímos más hombres que muchachos. Y con ellos caímos en la trampa vital de nuestras vidas soportando, con dudas, esta lluvia que fina nos ahoga los lunes cotidianos. Y Vicente y Emilio fueron víctimas de oscos burócratas de mierda. Y Alfonso está tan rico con sus hijos en fila. Y Jesús, de doctor en Barcelona. Y Manolo, de naúfrago de siempre. Y José Antonio, triste en Lund sin democracia. Y yo, aquí, en esta albada, recordándome a todos a la puerta del Parque con diecisiete años y toda la esperanza.

Pero el tiempo ha destruído el tiempo, la esperanza. Los viejos cadáveres se alzan sobre ciudades rotas que ya no son las nuestras. Y la vida te clava las piedras en la espalda y tan sólo te queda la nostalgia de un guateque infeliz con una muchachita que te leía versos, los más cursis del mundo, una tarde octubre en unpiso sombrío mientras tú te creías que la amabas.

Se nos ha ido el tiempo por las calles más amplias, por los parques, por las mañanas frías de nevada. Se nos ha ido el tiempo en las palabras y envejecemos tiernos cada día que avanza.

José Antonio Labordeta     (Rescatado de un viejo ejemplar de Andalán)