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Antonio Pérez Morte

Labordeta, Biel y el himno. (Antonio Pérez Morte)

Labordeta, Biel y el himno.  (Antonio Pérez Morte)

Estas semanas atrás aparqué el trabajo cotidiano para convertirme en enfermero de mi cuñado: Envuelto en las realidades tangibles de los hospitales, uno no tiene ganas de nada que no sea evadirse, así que intenta hacerlo tirando de los libros de ficción y algún poemario. El periódico no,  mejor no, sino es para mirar el tiempo, la sección de cultura o la programación de la tele...  Así que al llegar a casa, mi hijo pequeño me sorprendió de nuevo: ¿Papá, ya sabes lo del Himno de Aragón? No hijo no, le conteste.  ¡No te pongas triste, pero ha pasado lo de siempre!   me replicó.  ¿Y qué es lo de siempre?  Lo de siempre es que al PSOE le lleva siempre la contraría al PP y al PP se la lleva el PSOE y que además, como ahora ya no manda Marcelino sino la Rudi, Biel, como siempre, se ha vuelto a ir con los que mandan...  Asombrado por tanta lucidez en un crío de nueve años, le digo: ¡Pues vaya, hijo mío..! 

¡No te preocupes papá, que casi todos los españoles sabemos quién fue Labordeta y hay muchos aragoneses, también, que saben de maravilla cómo es Biel!  
   

312 (Para Rafa Gargallo)

312             (Para Rafa Gargallo)

Lo sabes. Lo intuyes. Lo notas. No hace falta decir nada. En el silencio de los hospitales, los gestos son más importantes.  Una mueca de dolor es siempre una mueca de dolor, por más que el paciente disimule e intente disfrazarla, permanecer inmóvil.  Aquí, se ve crecer la sed, blanquecina, sobre los labios amoratados y secos después de la anestesia.  

Aquí la sangre es vida, muerte y vida más que metáfora y en los pasillos el ir y venir de médicos, celadores, auxiliares y enfermeras, coincide a veces también, con el ajetreo de las visitas y los familiares que intentan traer algo de luz a estas habitaciones lugubres donde los tubos, las gomas, los goteros, las vías, las tolvas y las sondas.   Aquí todo huele a fiebre y a lejía, a antisépticos y verdura hervida. Todo parece seguro, controlado,  hasta que llega otra nueva bolsa que cuelga sobre ti como una duda y el reloj vuelve a mover el segundero con el discurrir de cada gota. 

Puedes abandonar momentáneamente la habitación en la que intentas gastar bromas para levantar el ánimo a tres hombres con su equipaje de orines, e ir a por fruta o a por agua, o a deglutir, en la cafetería, un bocadillo de tomate con jamón a toda prisa:  Sin embargo sigues ahí, conectado tres plantas más arriba, donde la respiración sólo es un síntoma más de la fatiga. 

Lo sabes. Lo intuyes. Lo notas. No hace falta decir nada.  Cuando el día acaba y es hora de irse: Te dejo todo a tu alcance (los mandos, el móvil...) y me señalas, el vaso blanco de plástico, para verter en él la última dósis de agua de este larguísimo día. 

Antonio Pérez Morte

  

ENTREVISTA A JAVIER AGUIRRE (Antón Castro)

ENTREVISTA  A JAVIER AGUIRRE  (Antón Castro)

¿Qué es lo que te llevó a coordinar el libro ‘José Antonio Labordeta, creación, compromiso, memoria’?

Aunque la idea del libro se había concebido en Rolde de Estudios Aragoneses un par de años antes, el proyecto se puso en marcha en 2004, cuando Labordeta logró por segunda vez su escaño en Madrid. Los compañeros del REA me pidieron coordinar el libro porque conocía bien su obra y porque tenía una relación bastante estrecha con él. Además, juntos habíamos preparado recientemente su antología poética Dulce sabor de días agrestes.  

-Cómo pensaste el libro: qué tipo de libro querías hacer, cómo lo dividiste, cómo se ha organizado.

En un principio proyecté un libro más bien académico, un libro de artículos escritos por especialistas, ya sabes, con mucha nota a pie de página, referencias bibliográficas y demás, un libro colectivo en el que se abordara con rigor distintos aspectos de su vida política y creativa. Enseguida me di cuenta de que no era una buena idea, y que en el proyecto el aspecto afectivo debía ocupar un papel central. Labordeta era una persona muy presente y muy querida en nuestra sociedad como para abordarla simplemente como objeto de estudio. Al final, el libro se organizó en torno a los tres grandes bloques que dan título al libro, y se añadió el álbum de fotos, las obras dedicadas de artistas plásticos y escritores, y su primer LP, Cantar i callar.     

-Una pregunta que quizá debiera antes: ¿qué idea tenías de Labordeta, cómo lo veías, cómo lo retratas: es un intelectual que canta, un político que hace poesía, un ciudadano que canta por todos, un ciudadano en el que nos reconocemos?

Labordeta es todo eso que comentas, desde luego, pero, por encima de todo,  Labordeta es una personalidad carismática, arrolladora, y por ello muy compleja y muy atractiva. Labordeta es una de esas personas excepcionales que constituyen, por sí mismas, un potentísimo elemento de cohesión social. Hay poquísimas personas con ese don, y Labordeta era una de ellas. En ese sentido, es muy posible que pase muchísimo tiempo hasta que en Aragón aparezca alguien con esas características.   

-Vayamos con la materia. Si tuvieras que definir el apartado de Creación, qué nos dirías…

 En la parte dedicada a la creación, se aborda la actividad de Labordeta en el ámbito de la canción, la literatura, y también del cine y la televisión. Sorprende la enorme actividad desplegada por Labordeta en el terreno creativo. Creo que es especialmente interesante, por poco conocido, el trabajo dedicado a la relación de Labordeta con el cine, que es analizado de forma magistral por Vicky Calavia a partir de las declaraciones del propio Labordeta. Hay muy buenos trabajos de Antonio Pérez Lasheras, Antón Castro, José Jiménez Corbatón, José Luis Melero y Joaquín Carbonell.     

¿Cómo podríamos resumir el sentido del compromiso de Labordeta?

El compromiso político de Labordeta siempre estuvo marcado por la independencia, al margen de que en determinados momentos pudiera participar bajo unas siglas concretas. Su carácter no se adaptaba precisamente bien a las disciplinas de partido, tal como señala Mar Herrero en su artículo. En el libro, Gonzalo Borrás y Jorge Cortés han analizado muy especialmente el compromiso político de Labordeta durante la transición.     

¿Qué significó de veras Andalán en su vida?

Andalán fue un capítulo fundamental, pero no sólo en la vida de Labordeta, sino en la historia reciente de Aragón, en la medida en que supuso un factor determinante en la recuperación de Aragón como comunidad durante los difíciles años del tardofranquismo y la transición. En el libro, el tema es abordado por Eloy Fernández Clemente y Francisco Acero.

Una de las novedades es el rescate de ‘El dedo en el ojo’

 “El dedo en el ojo” era una sección de Andalán en que Labordeta abordaba el análisis de numerosas cuestiones de la realidad nacional e internacional con aguda perspicacia y con gran sentido del humor. Mi buen amigo Francisco Acero, profesor de Literatura y excelente investigador, había trabajado sobre el tema y le pedí una colaboración. Su artículo es realmente bueno. 

Memoria: ¿Por qué Memoria? ¿Podríamos decir que es la biografía privada y la biografía coral?

En efecto. En el bloque dedicado a la memoria, personas muy cercanas escriben sobre su experiencia vital con Labordeta en distintas épocas de su vida. Se habla de su niñez y de su adolescencia, de sus años como profesor en el instituto en Teruel y de otros momentos que son quizás más anecdóticos, pero también muy significativos para entender a la persona. En este bloque han colaborado Emilio Gastón, Javier Lacruz, Javier Delgado y Fernando Sanmartín.  

-¿Cómo es el álbum de fotos de José Antonio? ¿Qué tiene de especial?

Hay muchas fotos que ya habían sido publicadas en otros libros o en la prensa, pero que por su significado pensé que debían aparecer en el álbum. Y también hay muchas otras fotos inéditas de momentos más familiares y privados, desde una boda hasta la celebración de una nochevieja. Excepto una foto en que aparecen sus nietas Marta y Carmela solas, en todas las demás Labordeta aparece con algún amigo o en grupo. Además del álbum, los artículos vienen profusamente ilustrados con fotografías y material gráfico. 

-Háblame de la parte de textos y artes. ¿Qué valoración haces al verlo así?

El último apartado del libro recoge los trabajos que numerosos escritores y artistas elaboraron para la ocasión. Se trata de un amplísimo grupo de personas cuya única vinculación es su afecto a Labordeta. Que personas tan alejadas entre sí vital e ideológicamente compartan las páginas de este libro ilustra muy bien lo que representa Labordeta en nuestro país.  

-¿Qué significó para él y para Aragón el disco ‘Cantar i callar’?

José Giménez Corbatón y yo mismo hemos hablado en el libro de lo que supuso la publicación de Cantar i callar en el año 1974. A mi modo de ver, Cantar i callar es el acontecimiento cultural más importante de toda la transición en Aragón, en la medida en que supuso para buena parte de la juventud aragonesa el descubrimiento de su país y la recuperación de la conciencia de comunidad. 

¿Esperabas el impacto tan grande que produjo su muerte?

No me sorprendió en absoluto. Como ya he dicho antes, Labordeta ha sido, él solo, el elemento de cohesión social más potente de la historia reciente de Aragón. Pero es que además representa el compromiso desde la honradez y la independencia, valores muy escasos en la política real. Eso es algo que el ciudadano valora por encima de todo lo demás, y así lo expresó tras su fallecimiento.

¿Qué nos deja Labordeta para siempre?

Nos deja su forma de entender la vida y la política. Y también nos deja una importante obra creativa. Podemos estar seguros de que Labordeta ya es parte fundamental de la historia de nuestro país. 

 ¿Qué te dijo Labordeta cuando vio el libro?

 Labordeta siempre fue muy reacio a la elaboración de este libro, y en varias ocasiones me dijo directamente que no quería que se hiciera. Como comprenderás, trabajar en esas condiciones no era precisamente motivador, por lo que en un par de ocasiones estuve a punto de mandar todo a paseo. Pero la respuesta de los numerosos colaboradores y el apoyo incondicional de mis compañeros del REA me convencieron de que debía finalizar el proyecto. Todo cambió cuando Labordeta vio el libro y, sobre todo, cuando se presentó en el Teatro Principal en un emotivo acto festivo en el que participaron numerosísimos amigos suyos y que contó con la presencia de los máximos representantes de la ciudad y de la comunidad, como Juan Alberto Belloch y Marcelino Iglesias. Entonces Labordeta se sintió emocionado y agradecido. Y yo di por bueno el trabajo realizado.

VELAS SOBRE EL TIGRIS (Ángel Petisme)

VELAS SOBRE EL TIGRIS   (Ángel Petisme)

El día de Zacarías en Bagdad
encendemos velas y las colocamos
flotando sobre el Tigris,
pensamos un deseo.
No tenemos nada
salvo la guerra sobre nuestros hombros,
es cierto Ahmed,
como abejas sin néctar.
Pero volverán días buenos,
te casarás, tocarás la belleza,
y acunarás otra vida en tus brazos
con las promesas de la felicidad.
Los puentes del río, las nubes
del Caspio que venían
untando el mar y recogían velas.
Había peces y amor en su profundidad,
era tan hermoso,
las mujeres arrojaban pescado a las gaviotas.
Y ahora este sudario de humo,
el insomnio de los escorpiones.
A
hmed, el mundo que da miedo acabará.
Los tanques, los disparos,
las hélices siempre allá arriba.
Sé lo que piensas:
Si no luchas por tus sueños
es que no los mereces.
Vendrán días mejores,
pase lo que pase, no pierdas tu inocencia, le digo.
¿Quién sabe si un día volverá a sonreír? ´

 

Ángel Petisme 

 

 

Ángel Petisme obtiene la XXVII edición de los Premios Literarios Jaén de poesía

Ángel Petisme obtiene la XXVII edición de los Premios Literarios Jaén de poesía

Los escritores Julián Herbert (Saltillo, México, 1971) en novela, Ángel Muñoz Petisme (Calatayud, 1961) en poesía y Víctor Manuel Almazán Aguado en novela juvenil son los ganadores de la 27ª edición de los Premios Literarios Jaén 2011.

La entidad patrocinadora de los premios, CajaGranada, señaló ayer en un comunicado que el premio consiste, además de la publicación de las obras, en 24.000 euros para Canción de tumba, la novela de Herbert, y 15.000 para el poemario La noche 351 de Petisme y otros tantos para la novela juvenil El vuelo del pterodáctilo de Almazán Aguado.

 

 

POESÍA ACTUAL Y COMPROMETIDA

   Con respecto a la modalidad de Poesía, el jurado, presidido por Antonio Colinas, en sucesivas deliberaciones y votaciones, fue seleccionando los mejores manuscritos hasta que en la última votación eligió por unanimidad la obra La noche 351, de Ángel Muñoz Petisme (Catalayud, 1961), un autor presente ya en varias antologías de poesía, perteneciente a los Postnovisimos y con varios libros publicados hasta el momento. Esta modalidad está dotada con 15.000 euros y será publicada por Ediciones Hiperión. A ella se han presentado 353 originales.

   Los miembros del jurado han resaltado el libro ganador por ser un poemario muy actual y comprometido, de denuncia de los abusos de la guerra, alejado siempre de lo panfletario y con poemas muy bellos. También sorprende la unidad y la contundencia del libro.

 

PADRE DE TODOS LOS HIJOS (Antonio Pérez Morte)

PADRE DE TODOS LOS HIJOS   (Antonio Pérez Morte)

                                              Para Sergio del Molino  y Cris

 

Pablo,  vuelvo  a  jugar  con  las letras de tu nombre,
que son también  las mismas del  nombre de mi hijo.
Las acaricio despacio sobre la superficie  de la mesa:
Las deslizo de un lado a otro, permutándolas deprisa,
como un aventajado alumno  de  Juan Eduardo Cirlot.

Me  parece increíble  toda esta cantidad de variables,
la enorme cantidad  de posibilidades que me ofrecen
y juego así con tu nombre mientras busco una salida:
La  combinación  exacta   del  conjuro  que nos salve
contigo,  definitivamente  de  la muerte  y  te amarre
con fuerza a los brazos de tus padres.

Con  la  “P” pido tu presencia,   con  la “A” está claro
que amor,   con la “B”...    Con la “B” vuelvo a bajar,
cansado,  una  vez  más, 
las   eternas   lóbregas  escaleras   de   mi  infancia
en busca  de la luz que me lleve de nuevo a  tu lado
para jugar,  jugar  contigo  y  con  tu nombre, Pablo.

En mitad del intento  y muy cerca ya de conseguirlo,
me quedo a oscuras:
Sin luz, te pido que nos ilumines

hasta  acabar esta partida, partida sin ti.   

Vuelvo a acariciar tus dos vocales,
tus tres consonantes, 
y triste sonrío:
¡H
oy me siento padre de todos los hijos!

 

Antonio Pérez Morte
(Sabiñánigo, 18 de Agosto de 2011)

Vamos allá (Carlos Castán)

Vamos allá        (Carlos Castán)

No es que el médico le hubiera prohibido conducir del todo: podía ir al centro comercial o a merendar a la sierra, siempre viajes cortos, bien descansado y sin pasar de ochenta. El problema es que nadie se fiaba de montar con mi padre por pequeño que fuese el trayecto. Los momentos previos a los viajes eran tensos porque él era quien llevaba las llaves del coche, colocaba a conciencia los bultos en el maletero y daba por supuesto que conduciría, como siempre, aunque ese siempre, como todos los siempres más tarde o más temprano, había empezado a deshacerse como una pastilla de jabón sumergida en el fondo de la bañera. El problema volvía a ser quién iba a decírselo esta vez y con qué argumentos, con qué piadosos engaños acabaría en el asiento del copiloto, con los ojos llorosos y sin entender gran cosa. Él se ponía solemne: es que ya, si me quitáis hasta el coche, apaga y vámonos; mis hermanas se ponían más dramáticas todavía: desde luego ninguno de sus hijos iba a morir en la carretera por darle un capricho a él, se ponga como se ponga, que se adormece de improviso, que da un volantazo cuando pisa el arcén, que se pone nervioso tras los camiones.

De alguna manera su vida había sido eso, llevaba en la cabeza el mapa de carreteras de España, gasolineras incluidas, de cuando iba a ver clientes aquí y allá. Llamaba por teléfono desde un hotel de Bilbao y a la mañana siguiente ya estaba en la otra punta, comiendo con unos señores de Sabadell, cerrando operaciones, merendándose el mundo. Yo miraba con tristeza sus pies para siempre sin pedales, sus frenazos contra la alfombrilla del coche.

Este verano hemos tenido que ir juntos a la playa. Nunca olvidaré su cara cuando, en el garaje de casa, le tendí las llaves del coche, como si tal cosa, como siempre, como si todavía estuviésemos viviendo dentro de ese siempre que se había agotado. Por un momento pensé que iba a derrumbarse de pura gratitud, pero en seguida se recompuso, buscó en la americana sus gafas sol, ajustó asiento y espejos, dejó a manos sus chicles y sus puritos y arrancó el motor, mientras yo, con el cinturón desabrochado, me iba despidiendo de las cosas y la luz del día, apaga y vámonos, y de un mundo que no era ya el de siempre, cuando todo estaba en orden y mi padre telefoneaba desde el otro extremo de una carretera interminable.

 

Carlos Castán

Zaragoza, agosto de 2011

¡Ay, democracia! (Javier Krahe)

¡Ay, democracia!     (Javier Krahe)

Me gustas, Democracia, porque estás como ausente
con tu disfraz parlamentario,
con tus listas cerradas, tu Rey, tan prominente,
por no decir extraordinario,
tus escaños marcados a ocultas de la gente,
a la luz del lingote y del rosario.

Me gustas, ya te digo, pero a veces querría
tenerte algo más presente
y tocarte, palparte y echarte fantasía,
te toco poco últimamente.
Pero, en fin, ahí estás, mucho peor sería
que te esfumaras como antiguamente.

Los sesos rebozados de delfín
que Franco se zampaba en el Azor
nos muestran hasta qué grado era ruin
el frígido y cristiano dictador.

Fue un tiempo de pololos, tinieblas y torturas...
volvamos al aquí y ahora
donde tú, Democracia, ya sé que me procuras
alguna ley conciliadora,
pero caes a menudo en sucias imposturas,
fealdades que el buen gusto deplora.

Como el marco legal siempre le queda chico,
y a eso el rico es muy sensible,
si tirando, aflojando, empleando un tiempo y pico,
se hace un embudo más flexible,
que tú apañes la ley a medida del rico
al fin y al cabo es muy comprensible.

¿Pero qué hay del que tiene poca voz,
privado de ejercer tantos derechos,
porqué al nudista pones albornoz,
qué hay de los raros, qué hay de los maltrechos?

Y tus representantes selectos, Democracia,
tus güelfos y tus gibelinos,
cada día que pasa me hacen menos gracia,
sus chistes son para pollinos.
A enmendar tus carencias te veo muy reacia
y están mis sentimientos muy cansinos.

Y como ya me aburre decir continuamente
"eso no estaba en el programa"
no cuentes con que vaya hacia ti cuatrianualmente,
no compartamos más la cama,
vamos a separarnos civilizadamente.
Y sigue tú viviendo de tu fama.

Cuando veas mi imagen taciturna
por las cívicas sendas de la vida
verás que no me acercan a tu urna.
No alarguemos ya más la despedida.

 

Vadillo (Daniel Gascón)

Vadillo     (Daniel Gascón)

El caso de Humberto Vadillo, el nuevo director general de Cultura del Gobierno de Aragón, es inquietante por varias razones. En primer lugar, parece indicar que el PP aragonés no tiene a nadie razonable que situar al frente del departamento, o que la formación se encuentra a una distancia astronómica de la realidad. Y también demuestra que la cultura y los profesionales de la cultura se han convertido en un chivo expiatorio.

El PP ha ganado las elecciones y tiene potestad de nombrar a quien considere oportuno. Sin duda hay muchas cosas que corregir en la gestión de la cultura aragonesa, y un cambio después de doce años de gobierno PSOE-PAR puede ser positivo y acabar con inercias y vicios. No creo que la cultura tenga que ser de izquierdas. Me tomo en serio muchas ideas conservadoras y liberales, y me molesta el rechazo automático a la derecha, que puede aportar cosas buenas a la gestión de la cultura.

Pero el nombramiento de Vadillo prueba una vez más que en Aragón el surrealismo surge de forma casi natural: el equivalente sería poner a Lorena Bobbit al frente de una planta de urología. Sus textos demuestran que pertenece a esa ultraderecha española que se ha apropiado de la palabra liberal, pero cuya ideología se parece al liberalismo como una escoba a una pecera. No es un intelectual, es un hooligan. Las convicciones de Vadillo están por encima del consenso científico. Niega la existencia del aragonés, del que existen abundantes testimonios, y tien un oído extraordinario, que le permite distinguir a la primera entre el catalán, el valenciano y el chapurriat, lo que constituye una prueba de que décadas de investigación filológica no tienen nada que hacer ante una oreja divinamente inspirada. Claramente se trata de una mezcla de ignorancia y mala fe, pero es difícil conocer las proporciones exactas.

Al ver su entrevista en Periodista Digital uno tiene la misma duda. Dice que, entre las cavernas y el romanticismo, los artistas vivieron siempre del mercado. Tras un periodo que se salta, pasamos al New Deal en EEUU y a 1946 en Gran Bretaña, cuando, gracias al malvado Keynes, el Estado empieza a subvencionar las artes, junto a otras ideas al parecer malas, como la sanidad pública y la educación pública en vez de una educación privada prestigiosa (que siguió existiendo aunque Vadillo habla de ella como si hubiera muerto). Según Vadillo, desde entonces, a los artistas les da igual que sus obras gusten al público: puesto que tengo cierta experiencia como autor y puesto que conozco a muchos otros autores, sé que eso es mentira. Siempre he visto el libre mercado en la literatura como un lugar en el que puede haber sitio para todos. Los creadores y comerciantes de la cultura tienen opiniones muy distintas sobre muchos aspectos, pero todos aceptan el mercado como una realidad. Todos estamos nadando en Peñíscola y el director general nos recrimina ignorar el Mediterráneo.

En un momento antológico, explica que Miguel Ángel no podría subsistir en nuestros subvencionados días: la tarea sería imposible para un tipo hosco y desapacible como él. Para aceptar los argumentos de Vadillo –que por cierto parece desdeñar el arte de vanguardia- habría que olvidar a los poetas o pintores que estaban vinculados a las cortes y a los nobles, además de los trabajos arquitectónicos hechos para ciudades o para la Iglesia: Las Meninas es un retrato de la familia real. Por el mismo despeñadero lógico, concluiríamos que los escritores de la Unión Soviética, a fin de cuentas, vivían del mercado existente. Resulta difícil pensar que el Antiguo Régimen fuera una economía de libre mercado, o que el patrocinio de aristócratas y nobles fuera preferible al patrocinio de un Estado que representa a ciudadanos iguales ante la ley. Vadillo construye una edad de oro totalmente falsa, como si nos hubiéramos caído de un mercado original. Al contrario: el libre mercado es una conquista y está vinculada con la modernidad y la libertad individual, un elemento esencial para que los artistas reivindicaran su independencia.

Vadillo parece tener poca simpatía por Francia, y en un artículo contra el bobo panfleto de Stéphane Hessel, Indignaos, dice que, además de ese libro, el país vecino nos trajo la sífilis. Es un chiste, y no muy bueno, quizá un poco mejor que su broma de “Marcelino Ovino” para Marcelino Iglesias. No podemos exigirle que sea gracioso, pero, si es lo mejor que se le ocurre decir sobre un país al que debemos muchas de las mejores cosas de la humanidad, resulta francamente desolador. Sin embargo, lo más curioso es que Vadillo propone una excepción cultural a la inversa. Podemos discutir sobre el dinero que deben recaudar los Estados, y sobre si los Estados deben ser mayores o menores. Pero el argumento contra el arte contemporáneo por su elitismo es profundamente demagógico –y pasa por alto que el Reina Sofía, ese museo lleno de cuadros que según él no interesan a nadie, tuvo 2.300.000 visitantes en 2010-, porque todos pagamos impuestos por cosas que no nos afectan directamente, y por cosas que no vamos a disfrutar: me parece bien que parte de mis impuestos vayan destinados a la educación aunque no tengo hijos, o que haya buenas carreteras y asistencia sanitaria en pueblos a los que no pienso ir. Aunque quizá Vadillo no esté de acuerdo, supongo que la mayoría de la gente cree que esas cosas deben existir, pero hay infinidad de ejemplos de sectores que serían inviables sin dinero público: agricultura, deporte, construcción, periodismo, automóviles, actos religiosos. La lista podría ser infinita. Algunas de esas ayudas son discutibles. Sin embargo, los esfuerzos para mantener esos puestos de trabajo nunca se cuestionan. Los trabajadores de esos sectores no tienen que sufrir insultos.

Esa demonización de la cultura se ha puesto de moda en los últimos años. Uno de los grandes perjudicados ha sido el cine español. Un sector marginal pero ruidoso percibe a los creadores como el enemigo, de una manera metonímica, porque las posiciones políticas no son homogéneas, y extraña, porque a lo mejor hay mineros a los que no les gusta mucho un partido político. Entonces se puede acabar con ellos: les convierten en parásitos sociales, en “cineastas y titiriteros”, como dice Vadillo, en privilegiados millonarios que roban al pueblo (y eso se redondea con la izquierda más estúpida, defensora de la cultura gratis). Esa imagen de los profesionales de la cultura es una construcción, es falsa y es una tragedia que aleja a los ciudadanos de una parte esencial del imaginario de su país.

Dolores Serrat debería destituir a Vadillo. O él, que cree que la cultura no debe recibir dinero público, debería empezar por ahorrarnos su sueldo. La única esperanza es que, como ocurre con algunos radicales, el contacto con la realidad le haga replantearse algunas cosas: así, quizá vea que sus ideas son irrealizables y están fuera del contexto de la gestión de la derecha en España y en los países de nuestro entorno, o en Estados Unidos, un país que, pese a sus guerras culturales, siempre ha valorado a sus creadores y ha inventado maneras de potenciar su industria cultural y al que, como a Francia, admiramos entre otras cosas porque ha sabido acoger a artistas y pensadores de muchos lugares.

La inmensa mayoría de la gente que se dedica a la cultura en Aragón son profesionales que intentan vivir de su trabajo dignamente, que generan ingresos y pagan sus impuestos, y que intentan vender su producto en el mercado. Entre ellos hay artistas, escritores o músicos, pero también muchos técnicos y comerciantes. No abundan los millonarios. Existen ayudas y la administración ha sucumbido a menudo a una tentación de control, prefiriendo gestionar cosas que podrían haber llevado empresas y a veces torpedeando la independencia de esas empresas, pero también hay muchísima iniciativa privada, sostenida con esfuerzo, talento y respeto al público. Es un sector económico importante, que debe ser apoyado como otras industrias, y cuando digo apoyado no quiero decir regado con dinero público, sino que la administración debe facilitar las actividades profesionales. Y además de eso, que debería preocupar un poco al director general, la administración debería recordar que la cultura existe y da un valor añadido a un territorio, y es algo mucho más grande e importante que Vadillo o que unos creadores particulares.

Las heridas del último desnudo (Antón Castro)

Las heridas del último desnudo (Antón Castro)

 

                                                            Para Julio Antonio Gómez, 1935-1988

 

 

Antes que nada, inolvidable Julio Antonio Gómez,
fuiste para mí un sombrero: un rostro grande, redondo,
cubierto con un sombrero negro, casi desvaído: así te retrató,
entre la acequia y los cañaverales, Joaquín Alcón.

Fue lo primero que me intrigó de ti: bajo el ala breve
se te veía con los ojos de aventurero y de burlador
del mundo y de sus estaciones de paso.

Poco después, alguien me dijo que tu poemario
Acerca de las trampas era un libro de amor y de furia,
el cántico y la sed de un hombre que ama
y se incendia, noche a noche, en los volcanes del deseo
y en los porches de su ciudad de tres ríos.

Hablaban de ti y decían que habías sido un loco,
un esteta, un galanteador de las noches prohibidas,
un perseguidor de púgiles sin gloria en los billares sombríos.
Hablaban de ti y decían que un día estuviste en París
y en las cárceles de los placeres prohibidos.
Ibas al cine, ibas al Sena. Oías a Leo Ferré:
eras un sonámbulo que se escondía lejos de casa.

Me dijeron que lo habías sido casi todo: editor, fotógrafo,
que habías visto el sol de Tánger y las culebras del desierto.
Cuando llegó la noticia de tu muerte –“Julio Antonio
se murió esta madrugada: con el agobio se le paró
para siempre su gigantesco corazón de enamorado”-,
fui a tu casa: María Crespo, tu dama de llaves, tu otra madre,
me mostró todos tus papeles, tus libros, tus cartas.
La caligrafía de un erotismo tan urgente como aplazado.
Todo tu mundo se alzó ante mis ojos: tu suavidad de centauro,
tu aridez de nardo caliente. Tu alma a la intemperie.
Tu mole de rinoceronte de ternuras suicidas.

¿Quién eras, en realidad, Julio Antonio Gómez,
Papageno de las islas de luto y de las palabras de olvido?
Me gustó comprobar que habías sido retratista.
Que habías querido sobreponerte a los perros del deseo.
Letra a letra, palabra a palabra, libro a libro.
María Crespo lo mantenía casi todo intacto, como si esperase
que un día volvieras a casa para siempre
a completar tus mejores poesías y a contarle
el poema de tus pasos, las heridas de tu último desnudo.

Antón Castro 

 

[Este poema dedicado al poeta Julio Antonio Gómez, editor de Javalambre, se ha publicado en la revista ‘El Alambique’ por invitación de Ángel Guinda y de Agustín Porras. A ambos muchas gracias. Es probable que integre un poemario nuevo al que le doy algunas vueltas. Hace algunos días, José Antonio Duce, un estupendo fotógrafo y un estupendo amigo, que ha aparecido aquí muchas veces, me mandó esta foto de Julio Antonio Gómez; la fecha en 1958: Julio tendría entonces unos 25 años.]

Vadillo, el redentor. (Sergio del Molino)

Vadillo, el redentor.   (Sergio del Molino)

¿Me permiten ustedes que distraiga el tedio y la tristeza de este insoportable  midsummer escribiendo sobre la actualidad? Hace mucho que no lo hago y me apetece comprobar si sigo siendo capaz de hilvanar dos ideas con sentido. Además, voy a hablar sobre actualidad local o autonómica, algo a lo que tampoco me dedico con mucha frecuencia ni entusiasmo. Pero la ocasión lo merece.

Mientras en casa vadeábamos ríos de horror conradiano en busca de nuestro particular coronel Kurtz, en el mundo cultureta aragonés estallaba una tormenta de verano de intensidad media. Bien es sabido que el PP ha desalojado al PSOE en el Gobierno de Aragón, que controlaba en coalición con el PAR desde 1999. Luisa Fernanda Rudi formó su ejecutivo con los primeros calores veraniegos y nombró consejera de Cultura a Dolores Serrat, una política bregada y fiel al partido que había sido su portavoz en el Ayuntamiento de Zaragoza durante los últimos años. Serrat debía nombrar a los dos directores generales que gestionan las dos grandes áreas de su competencia: Patrimonio y Cultura. Para el primero, escogió a Javier Callizo, un polémico ex consejero de Cultura bajo cuyo mandato empezó uno de los culebrones más vergonzosos y escandalosos de la historia reciente de Aragón, el del Teatro Fleta: un edificio de altísimo valor arquitectónico y simbólico que fue destruido y en el que se han dilapidado cientos de millones de euros en operaciones turbias sin que, más de una década después, se haya llegado a una solución.

Colocar a Callizo de director general de Patrimonio ya era algo así como poner a Nerón a dirigir los bomberos. Pero el nombramiento que más polémica ha causado ha sido el de director general de Cultura. Para este cargo, Dolores Serrat ha confiado en Humberto Vadillo, un personaje poco conocido hasta ahora fuera de los círculos peperos, pero muy significado ideológicamente.

Hasta aquí los antecendentes para foranos.

Humberto Vadillo es colaborador de Libertad Digital y era muy activo en el mundo de los blogs y las redes sociales. Y es en internet donde la gente ha leído sus opiniones sobre los asuntos que, como alto cargo responsable del diseño, planificación y gestión de las políticas culturales del Gobierno de Aragón, va a tratar y sobre los que va a tener —o tiene ya— poder de decisión.

Como Daniel Gascón ha escrito en un artículo muy medido y razonable sobre el tema, Vadillo es un hooligan, uno de esos personajes a los que ciertas cadenas de radio y TDT nos han acostumbrado en la última década. Hay veces que sus opiniones ni siquiera parecen tales y no pasan de ocurrencias ofensivas o ladridos desentonados. Niega con supuestos chistes la existencia de la lengua aragonesa, y cuestiona, contra toda prueba filológica, que se hable catalán en Aragón, pero lo más importante es que secunda o jalea ese runrún machacón contra los titiriteros. Desprecia a los artistas, a los músicos, a los cineastas y a los escritores, y por sus artículos (¡sobre cultura!) en Libertad Digital se puede deducir que ignora por completo cualquier manifestación cultural contemporánea y que, para él, el arte murió con las vanguardias históricas.

Su forma de despreciar el mundo de la cultura es grosera y altanera, más propia de un taxista o de un legionario retirado que de alguien que aspira a ser tomado en serio en ámbitos de responsabilidad. Y todas sus opiniones han sido expresadas con contundencia y reiteración desde mucho antes de su nombramiento, por lo que los ciudadanos hemos de entender este como una declaración de intenciones por parte del Partido Popular. Como casi siempre, el medio es el mensaje: cuesta mucho creer que Dolores Serrat o Luisa Fernanda Rudi no estuvieran al tanto de las aristas del perfil de Humberto Vadillo antes de proponerle para el cargo que ocupa. Pero, si no lo estaban y aspiran a que los ciudadanos en general y los culturetas en particular nos creamos que van a gestionar la res publica con seriedad, respeto y sentido del decoro, harían bien en rectificar este nombramiento y buscar a una persona competente, razonable y que sea capaz de sostener opiniones fundadas y sensatas sobre las materias que va a gestionar. Seguro que no falta gente así en las filas del partido o en sus aledaños. A mí, sin pensar mucho, se me ocurren varios nombres que serían bien recibidos.

Por otro lado, el nombramiento de Vadillo ha venido acompañado por una investigación abierta al Festival Luna Lunera, sobre el que el PP asegura tener sospechas de varias irregularidades en su gestión. Que se investigue y que se depuren las responsabilidades que hagan falta, por supuesto. Con el dinero público no se puede jugar ni un poco. Pero no deja de sorprenderme que, habiendo tantos frentes posibles por donde atacar, el PP haya decidido empezar por cuestiones culturales de muy poca enjundia. Habiendo aeropuertos sin aviones, empresas públicas de oscuro funcionamiento, asesores muy bien pagados de ignota función y operaciones especulativas a gran escala y más bien turbias sobre las que no se da ninguna explicación, extraña que empiecen a morder por trozos tan periféricos y prescindibles.

Será que les tenían ganas a los titiriteros. Será que han visto llegado el momento de cobrarse su venganza o de dar a sus hooligans un poco de carnaza para que se entretengan un rato. Una parte no despreciable de la base electoral del PP gozará viendo sufrir a esa farándula que se figuran hipersubvencionada, decadente y sodomita. Aplaudirán el castigo a Nabucodonosor y clamarán por una limpieza bíblica y ejemplar.

No seré yo quien defienda sin peros un mundo cultural que, efectivamente, ampara a individuos y prácticas eminentemente corruptas o, cuando menos, parásitas de las instituciones públicas. Creo que es necesario un cambio valiente y profundo en la forma en que el gobierno autonómico (o los gobiernos autonómicos, no creo que haya mucha diferencias de unos a otros) se relaciona con el mundo de la cultura y lo promueve o subvenciona. Hay mucho trabajo por hacer y muchas inercias enfermizas y caciquiles que podar, pero precisamente porque el trabajo es complicado y exige sondas de profundidad, no se puede encargar a alguien que carece de la sensibilidad y las habilidades políticas y sociales necesarias. No necesitamos a un hooligan, sino a personas discretas, competentes y trabajadoras, que conozcan a fondo el terreno que pisan y sepan desactivar las minas que hay en él. Necesitamos artificieros, no bombarderos.

Sólo nos queda confiar en que, pasado el entusiasmo inicial tras las elecciones, el PP se reacomode como el partido convencional y perpetuador del sistema que es cuando gobierna (o cuando lo hace sin presiones). Nos queda confiar en que se rindan a la realidad y que esas mismas inercias se acaben imponiendo a los ladridos de quienes nos quieren salvar de nosotros mismos. Porque yo sigo prefiriendo un sistema corrupto, imperfecto y perfectible que una utopía diseñada por redentores de espada y puño en la mesa.

MEMENTO MORI (Óscar Sipán Sanz)

MEMENTO MORI     (Óscar Sipán Sanz)

Todos los días hacía el mismo recorrido y allí, en ese punto del camino, no había ninguna tumba. Era una cruz de piedra tosca, sin basamento, con un sencillo epitafio: De un tiro aquí murió la Chana (2006-2008). Como homenaje a un animal de compañía, probablemente una perra, me pareció esperpéntico. Esos seis kilómetros de subidas y bajadas, atravesando un bosque de hayas y cruzando un río, entre el ulular del viento en las copas y una vegetación asfixiante, formaban parte de mi disciplina diaria: corría para escapar de un temario insufrible de oposición. ¿Funcionario de prisiones? Tú lo que quieres es cumplir el sueño erótico de todo hombre: convertirte en el carcelero de una prisión de mujeres, se burlaban mis amigos. Pero yo no sería reponedor de supermercado toda la vida.

A la semana siguiente, una nueva tumba acompañaba a la de la perra. Aquí yace Miriam Santolaria Urtaín, ahogada en un estanque por vanidad (1985-2008). Cuando leí la necrológica en el periódico, decidí cambiar la ruta para siempre.

Pero el día en que salieron las listas y conseguí la plaza de funcionario, con la adrenalina de un atleta llegando el primero en unas olimpiadas y, al mismo tiempo, con esa tranquilidad de futuro resuelto, me dejé guiar por el instinto. El bosque estaba muy silencioso. Un sudor frío, precedido de un bisbiseo en el aire, me anticipó la desgracia. Quedé paralizado ante una nueva tumba: Aquí yace Oscar Sipán Sanz, eterno opositor (1974-2008).

Paso las horas vagando por los alrededores de mi tumba, pidiéndole a Dios que me despierte de esta pesadilla, sin alejarme jamás de lo único que me ata a la vida.

Escombros (Joan Gonper)

Escombros     (Joan Gonper)

 
He tomado vermouth con Antonio Pérez Morte, ya no en la Plaza Mayor de Salamanca sino bajo el cielo cercano de Toledo, entre combates con hormigas, las formas femeninas del Tajo haciéndose remolón por tu tajo de Sabiñanigo. Porque, ahora, después de meses de trashumancia leo "Escombros" en la tranquilidad, sin distancia, contagiado por la amistad, soñándote desde hace miles de siglos, mientras te encuentro entre aljibes de memoria.

La eterna vergüenza de la Macrocárcel de Zuera (Antonio Pérez Morte)

La eterna vergüenza de la Macrocárcel de Zuera   (Antonio Pérez Morte)

La macrocárcel de Zuera, concebida, edificada y puesta en marcha, en contra de los colectivos sociales, ciudadanos y políticos (con la excepción del PSOE) acaba de alcanzar un nuevo record: el de ocupación.  El Centro, destinado en su día para albergar a 1011 reclusos, acoge en la actualidad a un total de 1827 personas y en su seno han fallecido, durante los últimos años, varios internos, por causas todavía no esclarecidas.  La secretaria general de Instituciones Penitenciarias Mercedes Gallizo, sin embargo parece sentirse orgullosa de su gestión y de los logros alcanzados.   Además, asegura, el número de personas presas ha descendido considerablemente desde que ella llegó al cargo.

Con todo respeto hacia la señora Gallizo, me atrevo a preguntarle si no será que lo que realmente ha cambiado es su punto de vista:   Si realmente tuviese que cumplir el programa de política penitenciaria con el que accedió al cargo, a partir de ya mismo debería encontrar alojamiento a esos setecientos dieciséis reclusos "excedentes"  que conviven en regimen de hacinamiento en la cárcel más saturada de España.  Servidor, después de tantos años, vuelve a encontrar en este tema, más, muchos más motivos de vergüenza que de orgullo.             

EXPOSICIÓN DE FERNANDO MALO

Jueves 11 de Agosto de 2011
 
Inauguración a las 8 de la tarde 
 
 
Exposición  


"Alfar mudéjar siglo XXI"
 
Ayuntamiento de San Mateo de Gállego
 
 
 
Fernando                          Malo

Antonio Pérez Morte en el blog de Inde

Antonio Pérez Morte en el blog de Inde

Escribe Antonio Pérez Morte en su último poemario:

Terrible, reencontrarse
después de tantos años y silencios.
Cruzar unas palabras como extraños
y hablar del tiempo.

Terrible reencontrarse.
Seguir profetizando sobre el agua,
el sol o el cierzo,
que nunca truncó nuestros proyectos.

En los últimos años he perdido tres amigos: uno murió y los otros dos se han retirado, furiosos, de mi vida. Me duelen mucho las tres ausencias, las tres me han hecho mucho daño.

Pero qué terrible es, exacto, la situación que describe el poema: descubrir, como si fuera algo trivial, que has de contabilizar una nueva pérdida…

Escombros, se titula el libro de Pérez Morte.

 

Marisancho Menjón

Cuando un amigo se va. (Facundo Cabral)

Cuando un amigo se va.    (Facundo Cabral)

 

Cuando un amigo se va
Queda un espacio vació
Que no lo puede llenar
La llegada de otro amigo

Cuando un amigo se va
Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un rio

Cuando un amigo se va
Una estrella se a perdido
La que ilumina el lugar
Donde hay un niño dormido

Cuando un amigo se va
Se detienen los caminos
Y se empieza a revelar
El duende manso del vino

Cuando un amigo se va
Galopando su destino
Empieza el alma a vibrar
Por que se llena de frio

Cuando un amigo se va
Queda un terreno baldío
Que quiere el tiempo llenar
Con las piedras del astillo

Cuando un amigo se va
Se queda un árbol caído
Que ya no vuelve a brotar
Por que el viento a vencido

Cuando un amigo se va
Queda un espacio vació
Que no lo puede llenar
La llegada de otro amigo

 

¿Qué mejor canción que esta para recordar hoy al grandísimo creador, Facundo Cabral, asesinado hace sólo unas horas en Guatemala?  Su vida marcada para siempre por el dolor y la enfermedad, no le impidió realizar una obra, llena de lucidez y de cordura, de fortaleza de espíritu, de amor a los demás, que queda para siempre, definitivamente con nosotros. 

Antonio Pérez Morte

El alambique ya a la venta.

El alambique ya a la venta.

  

COLABORADORES DEL NUMERO 3

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Begoña Abad
Pat Andrea
Jesús Aparicio González
Raquel Arroyo
Ramón Bascuñana
Adolfo Burriel
Rómulo Bustos
Ricardo Calero
Leandro Calle
Adolfo Castañón
Antón Castro
Fernando de Castro Soubriet
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José María Delgado
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José Miguel Domínguez Leal
Jorge Dot
Fernando Ferreró
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Emilio Pedro Gómez
Julio Antonio Gómez
José Luis Gómez Toré
Ignacio Gómez de Liaño
José Gutierrez
Ángel Guinda
      Juan Hernández
Sergio Laignelet
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Miguel Luesma Castán
Óscar Martín Centeno
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Manuel Martínez Forega
María Cinta Montagut
José Luis Ortiz Berenguer
Viviana Paletta
Lilián Pallares
Antonio Pérez Morte
Agustín Porras
José Miguel Ridao
José Miguel Rodríguez Leal
Jorge Riechmann
Alfredo Saldaña Sagredo
Javier Salvago
Teo Serna
Rosendo Tello
Andrés Unger
Luis Valdesueiro
Juana Vázquez
Ruy Ventura
 
        

¡Canto a la Libertad (libro + 2 cd´s) ya a la venta!

¡Canto a la Libertad   (libro + 2 cd´s)  ya a la venta!

Me acuerdo de ti, pero no voy a llamarte:
Llamarte
sabiendo que nunca has de volver
duele más
mucho más que hablar
para contarte mis cosas de siempre 
con el silencio de jamás.
Duele más que soplar
a solas el pastel imaginario
de tus primeros setenta y seis años. 

 

Antonio Pérez Morte   (10 de Marzo de 2011)

NOCTURNOS -LOS POETAS Y SUS NOCHES- (Editorial Origami)

NOCTURNOS -LOS POETAS Y SUS NOCHES-   (Editorial Origami)

Adriana Bañares, Jorge Barco, José Ángel Barrueco, Siracusa Bravo, Eva Cabo, Ben Clark, Camilo de Ory, Nacho Escuín, Lucía Fraga, José Daniel García, Octavio Gómez Milián, David González, Antonio Huerta, Luna Miguel, Nacho Montoto, Ana Patricia Moya, Andrés Ramón Pérez Blanco, Ana Pérez Cañamares, Antonio Pérez Morte, Ángel Petisme, Antonio Portela, Carlos Salem Sola, Gabriel Sopeña, Ana Vega, Manuel Vilas.