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Antonio Pérez Morte

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor

¿Qué fue de los cantautores?   Luis Pastor

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
lo mejor de cada casa.
Oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.
Éramos buena gente,
paletos inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la revolución.
Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.


Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros con galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.
Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue caudillo de España
por obra y gracia de dios.
Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.



¿Qué fue de los cantautores?
Preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los cojones.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:
Algunos son presidentes,
diputados, concejales,
médicos o profesores,
o ejerciendo asesoría
en la sociedad de autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer
Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un Cd debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que en su panfletos denuncian
otra realidad social.




¿Y mujeres? Ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.
¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un grandola en el corazón.
¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.
¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos,
aquí estamos.
Cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.
Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos


Luis Pastor

Cuatro poemas (José Luis Alegre Cudós)

Cuatro poemas     (José Luis Alegre Cudós)



El amor juega con el cuerpo
Del amor. ¿Es una palabra?
¿Un contacto? ¿Qué puedo decir
sin temor a equivocarme?
¿Es un sentimiento? ¿Una emoción?
¿Es el corazón? No sé. A veces
lo siento.   

II

Estoy en el bosque.
Tengo miedo.
No sé a qué.
Quiero salir del bosque.
Estoy agotado.
Me duermo.
Me despierto.
Tengo hambre y miedo.
Días y días.
Me colgaré de un árbol.
Y se acabó la excursión.  

III 
Estoy orgulloso
De ser escritor.
Lo diré de otra manera.
El silencio lo dirá mejor que yo.
Y ahora sí que no miento. 

IV 
Me harta, me alimenta
El vivir cada día.
Soy un descubrimiento.
Me sale el sol tres veces al día.
Tengo el triple de sangre.
Harto de comer vida.
Harto de tener poesía.   

José Luis Alegre Cudós

Un poema a Margarita (Manuel Pinillos)

Un poema a Margarita      (Manuel Pinillos)

A Margarita

 

Cansado de vivir en mí, me eché a tu río.
Mi cadáver de pena bajaba por tus aguas
y salió a esta otra orilla mi corazón más vivo.
¡Oh, acabar donde era y nacer en tu alma!
He aprendido la vida más cercana y más bella
en tus días iguales, tan seguros y eternos.
Si me haces un plato de ensalada, me besas
con olores de campo, con los labios del cielo.
Si me hablas de cosas tan pequeñas, diarias,
como el precio del puerro o de las alcachofas,
sé la cifra secreta de las más altas ramas
y la fuerza sonora de las primeras rosas.
Cuando callas me habla el silencio del aire
de la cima de oro que alcanza mí alegría
y un silencio contigo es un silencio a mares
donde escucho la hermosa canción que no sabía.
Soy ya como las salas de un castillo encantado
donde todas las luces dicen palabras tuyas.
Hay letras de tu nombre por todo mi pasado
y te conozco hasta en la muerte que me suba.
Pero no digo esto por decir, extasiándome
en ese alrededor que me das ahora mismo.
Veo tu enorme forma antes de recordarte
y eres todo el futuro: Porque contigo, existo.

 

              (Manuel Pinillos, Debajo del cielo).

 

Nos haces una falta sin fondo (José Antonio Labordeta)

Nos haces una falta sin fondo    (José Antonio Labordeta)

 

Hermano, hoy estoy en el poyo de casa,
donde nos haces una falta sin fondo!
...................................................... ..........
Oye, hermano, no tardes
en salir. ¿Bueno? Puede inquietarse mamá.
César Vallejo

Miguel:                      Y caminamos.
-------------------------Aunque se hizo el silencio
y no viniste, seguimos caminando.
-------------------------Atruena la ciudad.
Los verduleros -sus voces tan hirientes
ya no hieren- bajo tu ventanal
suavizan a desgarros la mañana.
-------------------------Atruena la ciudad
y en su silencio, tu nombre lo ha evocado
un joven escritor
-------------------------de menos de mil años
al preguntar por dónde te has marchado.
El resto,
los señores de alegres corbatines,
se agobian de queridas y de acciones
-------------------------y tu te quedas
solo.
-------------------------                   Mamá
quiere besarte sobre el rostro
-se lo hemos permitido-
y con su beso de lágrimas,

de atroces tiempos y recuerdos,
te has marchado de casa
apenas comenzaba a atardecer.
-------------------------Ella
te llora en los rincones
y la ciudad,
que apesta a soledades y decoros,
no puede olvidar
tus voces acusando,
-------------------------amando,
señalando injustas manos rotas
de jóvenes airados
con potencia de águila paloma en las palabras.
-------------------------Miguel:
mamá te vuelve a descubrir
cada mañana
y mira tus camisas,
-------------------------tus viejos pantalones,
tu boina de domingo,
tus zapatos de campo y de paseo
y te gesta de nuevo,
esta vez a lágrimas y llanto.
-------------------------Mi hija
-Ana pequeña ahijada tuya-
me pregunta cuándo vas a nacer
de nuevo,
para volver aquí, a nuestro lado.
-------------------------Y todo el gesto duro
de la vida,
se vuelca en mi costado
dañándome la ausencia
conque nos has dejado

José Antonio Labordeta  (Treinta y cinco veces uno)

La Voz Del Poeta (Miguel Labordeta)

La Voz Del Poeta     (Miguel Labordeta)

En lo alto del Faro,
viendo ir y venir
a las pobres gentes en sus navegaciones de un día.
En lo alto del Faro,
contemplando el abismo de las criaturas y el vértigo de los astros.
En lo alto del Faro,
escuchando llegar a los rostros futuros
y oyendo en lo hondo de las aguas las voces de los muertos.
En lo alto del Faro,
amando,
sabiendo que el amor es un fracaso,
y cantando,
sabiendo que su canto no ha de ser comprendido.
Vestirse, alimentarse,
ganarse el pan de cada día,
discutir de las cosas banales,
endomingarse como cada cual
y hacer el amor a una dulce estudiante,
como cualquier empleado de Banca.

Y sin embargo,
velar largamente en duelo,
oír en los silencios el ritmo pavoroso de los tiempos,
acariciar la marea de las edades inmensas,
rompiéndose en quejidos y maravillosas melodías
contra el humilde corazón infortunado
en lo alto del Faro.
En lo alto del Faro,
mientras todos se emborrachan en los festines,
o corroen su envidia en las duras jornadas de trabajo,
o acaso buscan sus puñales secretos
para degollar al niño desconsolado que ellos fueron,
la mirada rauda de visiones
persigue el rumbo, en intemperie desconsolada y altiva
de los navíos futuros.
Y preguntar a la sangre el porqué del olvido
e indagar las primaveras que nacen del sollozo terrestre
y la melancolía que hila el atardecer solitario de los cielos.
Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo su cabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo de antemano que nada es la respuesta.
En lo alto del Faro.
La voz del poeta.
Incansable holocausto.

 

Miguel Labordeta Subías

Temp

Temp

Me gustan los relojes, quizá porque marcan ese tiempo del que, a menudo, carecemos y que tan deprisa se nos escapa.  Me gustan los relojes por lo que tienen de mágico y por que fueron testigos de muchas cosas que luego, casi sin darnos cuenta hemos ido echando al olvido.  Hace ya muchos años, en plena adolescencia, con uno de mi abuelo, descubrí el hechizo, el encanto de los viejos relojes de bolsillo.  Hoy, navegando por la red, me he encontrado con este, nada retro, muy colorido y tan divertido, que no he podido soportar la necesidad de atraparlo como quien captura algo exótico, para dejarlo colgado aquí y que lo vea mi chica, Ana.  A Ana que tanto le gustan los relojes, le encanta también el color morado, así que, entre una cosa y otra, se le van a poner los  dientes largos, muy largos.      

Recuerdos Volanderos de Carmen Serna (Antonio Pérez Morte)

Recuerdos Volanderos de Carmen Serna  (Antonio Pérez Morte)

Pienso en Carmen y los recuerdos, volanderos, van y vienen sin permiso:  Me  sorprenden a cada paso y me emocionan arrasándome los ojos.  

No quiero ponerme triste porque a ella no le hubiese gustado.  Además no tengo derecho a la tristeza.  Carmen, que vivió una vida larga, fructífera y hermosa, de entrega a los demás, sufrió en los últimos años los caprichos de la enfermedad y esos golpes con los que el azar intenta marcar nuestro camino.  No lo consiguió, con Carmen no, porque ante cada nuevo obstáculo, su fe inquebrantable le ayudaba a levantarse y seguir adelante.  Un día creimos que el cansancio comenzaba a hacer mella en su cuerpo y a los pocos días la sabíamos enfrascada en un nuevo proyecto,  en un quehacer solidario que a veces fraguaba en las horas de insomnio. La llamabas para interesarte por su último percance, por su accidente doméstico y te contaba que estaba preparando dos nuevos libros, que quizá presentase a la vez.   

Pienso en Carmen y me remonto a los setenta, recorriendo con ella las calles de Zufaria con los compañeros de la Tertulia de Miguel Labordeta.  A partir de ese momento mantuvimos siempre el contacto, nos enviamos poemarios, recuerdos y abrazos volanderos que mi tía Maribel, entrañable amiga, transportaba de Zuera a Zaragoza y de Zaragoza a Zuera.  

A veces, todavía no sé por qué, no entendía de dónde  sacaba aquellas fuerzas enormes para luchar y hacer todo lo que ella sentía que tenía que hacer.   Lo hizo siempre, hasta el final, sin pedir nada a cambio, sin quejarse, con la valentía de una mujer que está al borde de los noventa y tan sólo puede perder la vida y una colección maravillosa de poemas a cambio de encontrar definitivamente a Dios.

Antonio Pérez Morte

 

 

¡PIROPOS AÚN A TIEMPO!   (JULIO DE 2008)      

Autor: Ángel Guinda

Viva la contagiosa juventud de Carmen!

Fecha: 15/07/2008 13:51.

 

Autor: Antonio Pérez Morte 

¡Vivan su enérgica madurez, su solidaridad, su poesía...!
¡Abrazos, Ángel!

Fecha: 15/07/2008 16:13.

 

El trajín de las banderas (José Luis Melero)

El trajín de las banderas   (José Luis Melero)

Siempre cantábamos el Canto a la libertad con las manos entrelazadas. Un día fuimos todos los amigos a un concierto del abuelo en el Teatro Argensola. Era el año 1977. Iban a grabar ese concierto en directo y más tarde se editaría un disco con aquel recital. El disco se llamó naturalmente Labordeta en directo. Éramos tan jóvenes que duele recordarlo. Aún no se había fijado por ley cómo iba a ser la bandera oficial de Aragón y nosotros, los locos aragonesistas de entonces, impacientes y necesitados de símbolos, nos habíamos adelantado al legislativo y nos habíamos confeccionado ya nuestras propias banderas sin encomendarnos a Dios ni al diablo: colocamos la cruz de San Jorge en el lado de la izquierda y a continuación le cosimos la cuatribarrada. Mi amigo Nacho López Susín llevaba una de esas banderas que ondeaban en aquellos primeros recitales de Labordeta. Hay constancia gráfica de ellas en algunas fotografías publicadas por esos años y en el propio disco de Labordeta en directo, en el que salen reproducidas. Cuando ese día llegó el momento del Canto a la libertad, con el que siempre José Antonio cerraba por entonces los recitales (que indefectiblemente abría con Aragón), tuvimos que dejar nuestras aparatosas banderas para cogernos las manos. Total que, entre unas cosas y otras, entre tanto trajín, uno de los amigos que tenía a mi lado no sé qué hizo con la dichosa bandera que acabó arreándole con el palo un buen golpetazo al señor que teníamos delante. Se volvió con cara de pocos amigos. No parecía en verdad uno de los nuestros. Luego nos enteramos que era uno de la policía secreta. Por algún sitio estaremos, nosotros y nuestras banderas, en el informe (esta vez casi de vexilólogo aficionado) que redactara ese día aquel policía. Qué tiempos… No sé ni cómo hemos salido medio normales.   

 

José Luis Melero

(Publicado en el libro Canto a la libertad. Un himno para un pueblo. Zaragoza, 2011)

 

La vida (Carmen Serna Montalvo)

La vida        (Carmen Serna Montalvo)

La vida es un aire turbulento,
un enigma profundo sin resolución,
encuentro de voces no siempre sincopadas,
lucha perpetua, sin tregua,
puente que desemboca
en la muerte inexorablemente.
¿Por qué la amamos tanto?
¿Nos asusta el enigma de lo desconocido?.

 

Carmen Serna

(La Puebla de Híjar 1924 /  Zaragoza 2011) 

EBook de Escombros

EBook  de Escombros

Canto a la Libertad. Un himno para un pueblo.

Canto a la Libertad. Un himno para un pueblo.

Canto a la Libertad.

Un himno para un pueblo
 

 Jueves 9 de junio de 2011 a las 19,30 h. 
Salón de actos de Cajalón (Coso, 29, Zaragoza)
 

 

Presentación a cargo del grupo teatral GOZARTE

Intervienen:  Emilio Gastón,  Ángel Petisme,  Ricardo
Joven,  Francisco  Fraguas,  Raquel Anadón,   Cristina
Yáñez, China Chana, Biella Nuei,  Pilar Bernad...

Música, Imágenes, Teatro,  Literatura...

Juan Pérez Gargallo se queja, en su blog, del estado en el que se encuentra el recién inaugurado Mirador de José Antonio Labordeta, en Sabiñánigo.

Juan Pérez Gargallo se queja, en su blog, del estado en el que se encuentra el recién inaugurado Mirador de José Antonio Labordeta, en Sabiñánigo.

Hace sólo unos meses que escribí una nota en mi blog, en la que os decía que estaba muy contento porque se había inaugurado un mirador en Sabiñánigo, dedicado a José Antonio Labordeta. 

El otro día volví a pasear por allí con mis padres y me dí cuenta de lo estropeado que está en tan poco tiempo.     Parece que ese mirador se hubiese hecho solo para enseñárselo a Juana y Paula aquél día o a lo mejor para las elecciones.

Desde que entras en el camino de subida todo son yerbajos, basura, suciedades y  mallas rajadas.  También se han rajado todas las partes del suelo donde agarraron los bancos y se ve toda la manta blanca como si fuesen telas de araña o plásticos rotos. Da mucho asco y mucha pena.  Si no fuera porque me da pena que lo vea la familia y los amigos de Labordeta, pondría aquí una de las muchas fotos que hice, pero si no lo arreglan pronto las pondré.   Hay que hacer las cosas bien, para poder disfrutarlas mucho tiempo.

DISCURSO DE GERVASIO SÁNCHEZ DURANTE LA ENTREGA DE LA GRAN CRUZ DE ORO DE LA ORDEN CIVIL DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL EN LA ZARZUELA (26 DE MAYO DE 2011)

DISCURSO DE GERVASIO SÁNCHEZ DURANTE LA ENTREGA DE LA GRAN CRUZ DE ORO DE LA ORDEN CIVIL DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL EN LA ZARZUELA (26 DE MAYO DE 2011)

   Majestad, Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Secretaria General de Politica Social y Consumo, señoras y señores:     Me toca la difícil tarea de hablar en nombre de todos los premiados, personalidades con curriculums impecables que ha dedicado sus vidas a luchar por un mundo mejor. Mujeres y hombres que combaten contra la exclusión de los más marginados y se enfrentan diariamente a la incomprensión social. Mujeres y hombres que superponen el sacrificio sobre la comodidad y que arriesgan sus vidas por salvar las de los demás. Mujeres y hombres cuyos comportamientos impecables representan los valores que dignifican a una sociedad.   No me queda ninguna duda de que cualquiera de estas personalidades debería ocupar este lugar porque sus prestaciones sociales y conductas ejemplares son más valiosas que las de este humilde fotógrafo y periodista, por ello me siento aún más agradecido al Estado español y al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad por la concesión de la Gran Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social.

  Llevo más de la mitad de mi vida viendo con mis propios ojos los desastres de las guerras. Siempre cerca de la sal de la tierra donde se revuelcan los olvidados de este inmenso barrizal de violencia y cinismo que soportamos. Viendo lo fácil que es morir cuando no se ha tenido la suerte de nacer en nuestras sociedades privilegiadas.   Sólo en el último mes he visto tantas historias sobre el sufrimiento y la desgracia humana en Afganistán que ni siquiera me queda espacio en la conciencia para guardarlas.

  He visto a niños condenados a la muerte por falta de un equipo de diálisis, cuyo coste es menor que cualquier bomba inteligente.  He visto a mujeres, incluso a niñas, condenadas a la violación permanente por culpa de matrimonios forzosos. He visto a jóvenes inmoladas, deseosas de quitarse la vida para liberarse de las tradiciones sociales que las aniquilan como seres humanos.   De nuevo he conocido a decenas de afganos que desconocen cómo es un país sin guerra. Que, como tantos millones de seres humanos en el mundo, nacieron en guerra y morirán en guerra.

  Hace dos décadas vendimos armas a Sadam Hussein con las que gaseó y asesinó a la población civil de su país. Hace menos, unos meses quizá, vendimos armas a Muammar el Gadafi con las que aniquila a la población civil de su país.   Incluso algunas nuestras empresas multinacionales como Repsol ampliaron sus volúmenes de negocios en Libia sin importarles el carácter criminal de su régimen.   Hace menos, incluso, hoy mismo seguimos haciendo negocios de la muerte con gobiernos que violan sistemáticamente los derechos humanos.   Se me ha condecorado por mi “labor de sensibilización social y concienciación de la opinión pública sobre el sufrimiento de la población civil, y especialmente los niños, en los conflictos armados”.

  Majestad, por estos valiosos principios me siento obligado a recordar al público que el gobierno actual, liderado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, una de las personas que más han usado, instrumentalizado, abusado y retorcido la palabra paz en las dos últimas legislaturas, ha cuadriplicado la venta de armas españolas desde 2004 y nos ha convertido en la sexta potencia del mundo.   Por estos valiosos principios quiero recordar que los culpables por acción son los que ordenan matar y los que matan en el campo de batalla, pero también existen unos culpables por omisión, aquellos que permiten los crímenes, aquellos que los silencian o los excusan.  Aquellos que negocian tramposamente los contratos bélicos, violando las propias leyes parlamentarias de control de armas.

  Nuestro país ocupa un lugar estelar en la órbita de la violencia. Es muy desolador saber que batimos records anuales en venta de armas.   Preferiría como ciudadano español que nuestros gobernantes se dedicasen a la labor de sensibilización y concienciación de la opinión pública mundial y de los gobernantes más belicistas en aras de reducir el gran negocio que es la guerra y de poner fin al sufrimiento de la población civil y, especialmente los niños, atrapados en tantos conflictos armados mediáticos y olvidados. Muchas gracias.

Gervasio Sánchez

Escribir duele

Escribir duele

 Un paso más. Poemas inevitables 1975 - 79.
PÉREZ MORTE, Antonio.
Librería: Hesperia Libros (ZARAGOZA, ., Spain)
Valoración librería: Valoración 5 estrellas
Cantidad 1

Descripción: Zaragoza, CAGISA, (1979)., 1979. 4to.; 20 pp., 1 h. Cubiertas originales. Nº de ref. de la librería Varia-8824

 

Buscando esta noche, a través de la red,  libros de poesía antiguos, me he encontrado con esta ficha que os adjunto y que corresponde a mi tercera plaquette publicada en mil novecientos setenta y nueve:  Ha llovido mucho desde entonces y aquella afición que comenzó como un juego o una evasión, se fue convirtiendo, con el paso del tiempo, en una vocación dolorosamente sólida. No puedo vivir sin escribir porque no se vivir sin respirar.  Escribir duele, sigue doliendo cada parto,  treinta y dos años después.  Sólo hace falta relajarse y tomar aire. 

Antonio Pérez Morte

SETENTA Y CINCO VECES UNO (JOSÉ ANTONIO LABORDETA)

SETENTA Y CINCO VECES UNO   (JOSÉ ANTONIO LABORDETA)

poesía
completa
de
josé antonio labordeta

setenta y cinco veces uno
editorial eclipsados
zaragoza, 2011

Este gesto entre dos hombres (Antonio Portela Lopa)

Este gesto entre dos hombres   (Antonio Portela Lopa)

Afirmo que este gesto entre dos hombres
de estrecharse las manos mutuamente
es resumen de la virilidad.
Es el momento en que los dos poderes
contactan e intercambian las memorias
de la fuerza. Tensión informativa
de las huellas del músculo y la íntima
introspección ajena de la alerta
es dar la mano a un hombre igual a ti.
Este primario vínculo conciso
es ruda forma de conocimiento.
Asumo plenamente la excitante
batalla digital, registro breve
que supone estrechar la mano a un hombre
y de todas las formas de saludo,
entre besos y abrazos, ésta escojo
para tratar con mi mitad del mundo.

Antonio Portela Lopa   (De "¿Estás seguro de que no nos siguen’" DVD Ediciones, 2003)

¿Quién ha apagado la luna y el sol? Arturo Hortas

¿Quién ha apagado la luna y el sol?     Arturo Hortas

 

                                                 Para José Gastón Cereceda.

 

¿Quién ha apagado la luna y el sol?
¡Qué alguien conteste pido por favor!
Que me demuestren que son inocentes,
que son buena gente...
¿Quién ha apagado la luna y el sol?

¿Quién ha cortado la respiración?
Al mar y las plantas falló el corazón.
Den un paso al frente,
que sean valientes, que sean decentes.
¿Quién ha apagado la luna y el sol?

¿Quién ha cegado los ojos de un niño?
¿Quién con su llanto no se ha estremecido?
Sus ojos de fresa ahora saben a un crudo y agrio limón.
¿Quién ha apagado la luna y el sol?

¿Quién ha apagado la luna y el sol para este niño?
¿Quién ha apagado la luna y el sol?

No te preocupes, ya la he encendido,
piensa que tan sólo ha sido un mal sueño.
Duerme pequeño, duerme en tu nido,
que mañana el sol saldrá de nuevo
y la luna llena te habrá sonreído,
todas las penas ya se habrán ido.
Se han encendido la luna y el sol, para este niño...

Arturo Hortas Fraile

Tinta fresca

Tinta fresca

Tras el último empujón, casi el llanto.
Un hijo oliendo a tinta fresca. 
La emoción del parto.  

Sin que sirva de precedente (David González)

Sin que sirva de precedente     (David González)

sin que sirva de precedente

son las seis de la tarde
del mes de agosto.

estoy echado en la cama,
encima de la cama, desnudo.

en una mano tengo un porro,
en la otra un cigarrillo.

estoy a gusto.

acabo de follar con ángeles,
aunque ahora que lo pienso
lo que realmente hicimos fue
querernos.

por la ventana abierta de par en par
entran los tejados de mi calle,

el martillo neumático de una zanja,

alguien que arranca el coche,

niños.

tengo sueño, mucho, mucho sueño,

y lo que es mejor todavía:

por esta vez,
y sin que sirva de precedente,
tengo ganas, muchas, muchas ganas

de
soñar.

POEMA:            David González
FOTOGRAFÍA:  JAY JOGERSEN

 

Para leer a David González (Antonio Pérez Morte)

Para leer a David González       (Antonio Pérez Morte)

Madrugas para leer a David González. 
David siempre está despierto.
Mientras apura una última birra
tú te embriagas con esos versos
que sin pudor escupe a tu conciencia.
David, David González, vuelve a casa,
de madrugada, levemente cansado 
de un recital entre colegas, 
para meterse su chute de insulina.
Tú, también llevas lo tuyo:
Demasiado tiempo en un mundo ajeno
intentando huir a través de las rayas, 
líneas, poemas enteros
que David pergeña desde siempre
cuando los demás creen que duerme,
porque David, mi amigo David González,
a quien los adolescentes confunden
con Calamaro o el cantante de Maná,
siempre está con los ojos abiertos.
Siempre, siempre está despierto.

Antonio Pérez Morte