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Antonio Pérez Morte

Amor (Manuel Vilas)

Amor    (Manuel Vilas)

Una mañana Manuel Vilas sacó todo su dinero de los bancos.

Fue a las cajas de ahorro, fue a las compañías de seguros,
vendió su coche, anuló su plan de pensiones,
se lo llevó todo en efectivo, un buen fajo de billetes calientes.

Qué bien, dijo, qué fuerte,
y todos los empleados y los directores querían disuadirle
pero Vilas tenía unas ganas infinitas de pasarlo bien.

Y luego se fue a ver enfermos,
a ver emigrantes, incluso se fue a las cárceles.

Quería ser un santo espectacular, tenía esa marcha,
tenía esa gran ilusión.
Quería ser Cristo, Lenin, San Pablo,
quería ir más allá del orden, de la naturaleza y de la vida.

Recorrió la ciudad de Zaragoza repartiendo dinero.
En Conde de Aranda, dío mil euros a tres árabes,
que le besaron los pies, y las manos y se arrodillaron.

En el barrio de Delicias, en la calle Barcelona,
dio trescientos euros a una negra africana,
y ella quería comerle el sexo al buen Vilas,
pero Vilas dijo hoy soy San Vilas,
consérvate para tu marido, él te necesita,
y yo os bendigo; anda, nena, ve en paz>.

Y Vilas se echó a reir.

Fuego, qué fuego más grande,
y siguió repartiendo, a una vieja china
de un todo cien le dio seiscientos euros,
y la vieja le hizo una foto de diez millones de megapisels
y la amplió y la enmarcó y la colgó
en mitad de su tienda con dos velas debajo.
A un vendedor de La Farola, ese periódico
de los pobres, le dio ochocientos euros.
Y el vendedor se echó a llorar y ardía
como una vela en mitad de las catedrales antiguas.

Vilas quería ser un santo, tenía esa marcha.

Toda la mañana y toda la tarde estuvo quemando su dinero.

Miró la atmósfera y se estaban abriendo los palacios celestiales.

Estaba enamorado de sus semejantes.

Nunca vimos a nadie tan enamorado.

 

Manuel Vilas 

 (Amor, Manuel Vilas, Visor, Madrid 2010)

Un sábado para la poesía.

Un sábado para la poesía.

Ecos del agua (Soledad Franco / Antonio Pérez Morte)

Ecos del agua        (Soledad Franco / Antonio Pérez Morte)

  

El agua, origen de la vida, símbolo de nacimiento y de la propia gestación humana, ha sido desde siempre la columna vertebral de nuestro fructífero futuro. El agua que brota y rebrota como un milagro en los paisajes más áridos es también la idea que fluye en mitad de la vorágine cotidiana  y  que, a menudo, trae en su prolongado y cotidiano discurrir no sólo las respuestas a nuestro presente sino también los ecos de un pasado que halló en ella misma nuestro más importante elemento creador.

 

Escultura: Soledad Franco
Texto:       Antonio Pérez Morte

SA MOTO -1981- (Miquel Barceló)

SA MOTO   -1981-     (Miquel Barceló)

"CUELLAR 53" (OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN)

"CUELLAR 53"        (OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN)

Hoy que vuelvo al portal de tu casa,
espero que abras como el night club
de San Pedro en la hora de Dylan.
Traía películas de Godard
envueltas en nicotina de saldo.
Recuerdo que junto al cine Torrero
dibujamos nuestros sueños:
Por eso sé que cuando ya no vivas
en Cuéllar cincuenta y tres,
las noches serán más áridas y largas.

Tú que siempre me salvaste del payaso
blanco que reía frente a mí cada día,
me ofreces al fin el almíbar de tu cuerpo
con la delicadeza de la escarcha
que acumula el vidrio de la mañana.
Te tomo, te amo y sé, que cuando no vivas
ya en Cuéllar cincuenta y tres,
las noches volverán a ser distintas
tan distintas como nosotros.

 (Octavio Gómez Milián)

"AMOR" DE MANUEL VILAS, EN PRIMER LUGAR DE VENTAS.

"AMOR"  DE MANUEL VILAS, EN PRIMER LUGAR DE VENTAS.

Dominique Regnier (Escultura)

Dominique Regnier  (Escultura)

El fantasma de Grancasa (Para Manolo Vilas)

El fantasma de Grancasa   (Para Manolo Vilas)

      Bajo las mariposas multicolores de Antonio Saura vuelvo a entrar en el laberinto de Grancasa.  Ana y Pablo se pierden entre los pasillos de chandals, sudaderas, mallas, calcetines y  calzado deportivo de Decathlón.    Les sigue un fraile viejo con cinto ancho de cuero y hábito color crema, un hombre al que le falta una pierna y le sobra una muleta; una mujer con dos cestas...

      Juan y yo pasamos deportivamente del viacrucis de tanto pasillo repetido y buscando una  puerta, a la medida de cada uno, acabamos, una vez más en Imaginarium:  Las muñecas aquí, ahora, son de verdad y parecen mitad parvulitas, mitad dependientas.  Miramos con detenimiento  los objetos de madera mientras, lejos, el fraile y su acompañante ojean tablas de surf.  Nos ponemos de acuerdo y hacemos el pacto de dejar las compras para otro día por si las chicas que parecen de juguete, todavía no han aprendido matemáticas. Caminamos hacia el fondo de la planta y damos una vuelta, en redondo, por el espacio alegre y colorido de Kukuxumuxu, pero desgraciadamente no hay tantos articulos naranjas como mi hijo pequeño esperaba.

      En Super-Ocio  los juguetes no son de juguete y los precios tampoco, así que acordamos que cuando nazcamos otra vez, si algún día  lo hacemos, seremos ricos y compraremos un millón y medio de maquetas y aparatos de aeromodelismo para llevarlos a África.

      En Media Markt, rebajas de Otoño y temperaturas de Agosto: Nos entra el agobio y después de que nos pidan, como siempre, el código postal, salimos de la tienda por piernas, con un puñado de cd´s  a precio de saldo.   En El Corte Inglés está el Ferrari rojo que Juan necesita como agua de Mayo y lo compramos...  Se nos olvidan las pilas.      Mientras él y Ana tratan de averiguar la referencia que lleva el mando táctil del diminuto Ferrari,  Pablo y yo entramos a Game a por un nuevo juego.   La cola para llegar al mostrador da la vuelta a la tienda, así que para ir adelantando le doy la funda del disco al dependiente y éste le prepara el soporte al cajero.  Sigo esperando mi turno, agitando un folleto para frenar el calor, mirando el ir y venir de las gentes a este reino de consumo, a este pasatiempo absurdo, tonto del comercio.   La fila apenas avanza: Se habla de formateos y de pulidos, de calidad garantizada, de cosas más raras que todavía no entiendo.  Mientras, envuelto en agua por la fortísima calefacción, pierdo la mirada más allá de la puerta y creo ver junto a ella al cronista del lugar, al poeta enamorado de Zeta.  Entra una vez y otra en solitario. Distraido. Aburrido. Para nada entra: Para olvidar un bostezo y reposar la mirada  sobre un montón de cajas amarillas.  Manolo tiene la vista cansada y escribe, de cerca, poemas de amor.  Una inquietud que late bajo su chaqueta grisácea, baila, tira de él, le arrastra, se lo lleva... 

      Después de pagar, salgo en su busca, pero Manuel Vilas ha desaparecido deprisa, como si fuese un fantasma, como si nunca hubiese existido, como si nunca hubiese escrito los extraordinarios poemas que constantemente nos regala.  Le busco por todas las plantas, en cada heladería...  por si hubiese salido a la caza del Mágnum.

      Desde hoy, Martes 8 de diciembre a las 13:21  recorro cada rincón de Grancasa con un retrato de Mordzinski.   ¡Habrá recompensa!

Antonio Pérez Morte    (Diario, 8-12-10)

Ángela Martín Retortillo (Fotografía)

Ángela Martín Retortillo      (Fotografía)

http://www.angelamartin-retortillo.com

Perder la vista...

Perder la vista...

Apenas tiene seis años esta fotografía.  El niño que aparece en ella habrá crecido, con un poco de suerte, no sin dificultades, y si la arena, el viento y el sol del desierto no han dañado sus ojos será consciente del camino tan duro que todavía le queda por delante: Sabrá, con la inteligencia y lucidez  que la vida otorga, casi siempre, a los más desfavorecidos, que la sonrisa de la mujer de la izquierda sólo fue un espejismo. Nada más que un espejismo.   

La Srta Trini tiene amnesia.

La Srta Trini tiene amnesia.

       En este país de amnésicos, tener memoria, a veces, no sabe bien si es una virtud o un defecto.  Duele, duele pero viene  bien, así guardas distancias para no confiarte, para tener recelos. Ante la clase política cada vez somos más los desencantados, seguimos creciendo.   La actitud de nuestros dirigentes ante temas concretos no siempre es la misma, por eso traigo aquí está foto de hace apenas cuatro años, en ella una Srta Trini prosaharaui, reclama los derechos de un pueblo al que ahora ignora desde su cargo de ministra,  un pueblo al que  nombra con distancia, frialdad y palabras huecas. 

Sáhara

Sáhara

Dame (Carlos Edmundo de Ory)

Dame    (Carlos Edmundo de Ory)

Dame algo más que silencio o dulzura.
Algo que tengas y no sepas.
No quiero regalos exquisitos.
Dame una piedra.

No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice.

Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!

Carlos Edmundo de Ory

SÁHARA LIBRE

SÁHARA LIBRE

LOS CIELOS TAN SOLOS (PABLO GUERRERO)

LOS CIELOS TAN SOLOS   (PABLO GUERRERO)

No quieras retornar (Carmen Serna)

No quieras retornar         (Carmen Serna)

No quieras retornar.
El día se ha extinguido
y ya no vuelve el sol a desandar espacios
que recorrió en su órbita.

A través de los tiempos, volverá
por los mismos senderos.
Ni párpados, ni labios,
en la distancia,
nos soñarán los siglos.

 

Carmen Serna 
(Poema Inacabado, Aula de Cultura Astro, Córdoba 1992)

Los errores necesarios (Un poema de Joaquín Giannuzzi)

Los errores necesarios (Un poema de Joaquín Giannuzzi)

Considere usted cómo enternece el error
del joven poeta que supone en su cabeza
los laureles más genuinos de la época;
del mismo modo
el hombre que llegó aullando a la comisaría
suponía que toda la justicia del mundo
se concentraba allí para ocuparse de su caso.
Piense que en certezas de ese tipo
se apoya el movimiento de la historia,
el principio y el fin de los años,
el régimen de los ríos y las dinastías del poder.
Allí la esperanza está fuera de cuestión
pues se trata de otra cosa
mientras usted sueña o se muerde los puños,
escupe su bilis y no está seguro de nada.
Pero no se preegunte en qué equivocación
ponen los pies para andar sin caerse.
Ellos sostienen que nada justifica el mundo
sino sus propios delirios personales.
Y deben estar en lo cierto, a menos
que ese mismo mundo esté allí sin finalidad alguna.

JULIA LEÓN

JULIA LEÓN

Página de  

JULIA LEÓN

-música sefardí-

http://www.julialeon.com

 

Sabía que estaban ahí (Un poema de Ana María Drack)

Sabía que estaban ahí (Un poema de Ana María Drack)

Sabía que estaban ahí,
que tus palabras iban y venían,
que hablaban de mis manos
y mis pies,
mis ojos y mi boca,
alrededor de mi cabeza.
Que buscaban el horizonte
de mi línea más recta,
más distante y oculta.
Lo sabía y dejé
que cruzaras mi umbral
con tus palabras.

(Del poemario De dos en dos , Lunara Poesía, Elche Octubre de 1996)

VOCES (Un poema de J.A. Rey del Corral)

VOCES (Un poema de J.A.  Rey del Corral)

Voces las que han cantado las mañanas
manos las que han tocado tantas puertas,
manos cerradas son, voces abiertas,
cantando-abriendo cercas y ventanas.

Manos sin dilaciones y tempranas,
voces madrugadoras y despiertas,
cantando y derramando sus ofertas,
herramientas y cítaras humanas.

Aquí pido que rompan esas manos
las llaves que nos cierran, tan atroces,
denunciando los tratos inhumanos,

aquí quiero que estallen esas voces,
manos que se entrelazan a otras manos,
voces que se acompañan de otras voces.