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Antonio Pérez Morte

Poetas

Entrevista para la prensa 1995 (Jorge Riechmann)

Entrevista para la prensa  1995    (Jorge Riechmann)

Si ponemos
a quien no sabe sociología ni entiende de política
a escribir sobre movimientos sociales

si ponemos a quien no ha leído a Freud
a reflexionar sobre psicoanálisis

si encomendamos a quien nada sabe de ecología
la información sobre el cambio climático

y si asignamos a quien no sabe nada de nada
pero en particular desprecia las cosas del lenguaje
los comentarios sobre poesía

(ya sé que no soy quién para quejarme
yo que más de una vez he declarado con énfasis
que no hay nada en lo que sea experto
y sin embargo no logro mantener la boca cerrada)

el caso es que si ponemos en práctica
la decisión técnica del trabajo que acabo de sugerir
el resultado no es un manicomio
(o quizá sí según se mire la cosa pero con mirada exotérica
la cosa no es un manicomio)
sino un poderoso miedo de comunicación de masas
perdón medio de comunicación de masas
en la era de la comunicación de masas
en la era de la mierda en la nevera
en la era del cuento de la lechera.

Jorge Riechmann

(De El día que dejé de leer EL PAÍS,  Hiperión, Madrid 1997)

Bajo los puentes (Joaquín Sabina)

Bajo los puentes   (Joaquín Sabina)

Se trata de vivir por accidente,
se trata de exiliarse en las batuecas,
se trata de nacerse de repente,
se trata de vendarse las muñecas.

Se trata de llorar en los desfiles,
se trata de agitar el esqueleto,
se trata de mearse en los fusiles,
se trata de ciscarse en lo concreto.

Se trata de indultar al asesino,
se trata de insultar a los parientes,
se trata de llamarle pan al vino.

Se trata de engañar a los creyentes,
se trata de colarse en el casino,
se trata de dormir bajo los puentes.

Joaquín Sabina

(De "Ciento volando", Visor Libros, Madrid 2001)

Poema del amigo (Vinicius de Moraes)

Poema del amigo  (Vinicius de Moraes)

Se busca un amigo. No importa que sea hombre o mujer, basta que sea humano, basta que tenga sentimientos, basta que tenga corazón. Se necesita que sepa hablar y callar, y sobre todo que sepa escuchar. Tiene que disfrutar de la poesía, de la madrugada, de los pájaros, del sol, de la luna, del canto, de los vientos y de las canciones de la brisa. Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces la falta de ese amor. Debe amar al prójimo y respetar el dolor que los peregrinos llevan consigo. Debe guardar el secreto sin sacrificio. Debe hablar siempre de frente y no traicionar con la mentira y la deslealtad. No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada...

Se busca un amigo para compartir los mismos gustos,  que se conmueva cuando es tratado de amigo. Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas y aguaceros. Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. Deben gustarle las calles desiertas, los charcos de agua y los caminos, el borde de la calle y acostarse en el pasto. Se precisa un amigo que nos diga que merece la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos. Se necesita un amigo para dejar de llorar, para no vivir de cara al pasado. Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener conciencia de que aún estamos vivos.

Vinicius de Moraes (1913-1980)

Decepción de la edad (Abelardo Linares)

Decepción de la edad (Abelardo Linares)

Talado aquel fervor y tasados los años,
valía más la apuesta, su tensa incertidumbre,
que lo entregado a cambio por un destino avaro.
Pero se sabe tarde de tanto afán iluso.

Abelardo Linares

(De
Espejos, Valencia, Pre-textos 1991)

BIBLIOGRAFÍA (José Antonio Rey del Corral)

BIBLIOGRAFÍA    (José Antonio Rey del Corral)

Traigo un porciento altísimo de verbo,
una emoción profunda de sonidos.
Podría soltarlos si quisiera
pero no quiero y no los suelto
a no ser que el silencio lo autorice.
Si he demover imágenes,
vengan de un reino oscuro o pozo
a la frescura última que bebo.
Si he de mover el ritmo,
venga ese ritmo por los pulsos
donde la música se funda.
(Deja que el agua diga
la escondida provincia de los nombres.
No opongas diques
a su pronunciación verdísima).

No existe el libro cuando nadie habla
de páginas que fueron como pájaros.
En la página en blanco del sujeto
la vida antigua escribe un libro,
un libro escribe, una escritura
oscura de metáforas o imágenes
de un tiempo que ha vertido en los espejos.
Ah, los sucesos que gotean tiempo,
ah, los sucesos que rezuman tinta,
tinta de haber mojado tiempo.

José Antonio Rey del Corral

(De Inventario, Ediciones Endymión, Madrid 1990)

Hay días (José Antonio Labordeta)

Hay días  (José Antonio Labordeta)

Hay días que me asalta
la melancolía
de los inútiles.

José Antonio Labordeta

ENCUENTRO FORESTAL (Emilio Gastón)

ENCUENTRO FORESTAL   (Emilio Gastón) Ayer me tropecé con una flor,
un pensamiento amarillo.

Me preguntó por la familia
y por mi errática manera de caminar
y de sentir.

Yo no quise decirle de mis sueños
por no dejarla triste.

Emilio Gastón

(De "Abandonado en el ensueño como único vehículo de confianza", Bóveda Levante, 1981)

Carro de estrellas (Pablo Guerrero)

Carro de estrellas     (Pablo Guerrero)

                                      Para Joan Valent

La Osa Mayor se refleja
en un trozo azul de mi memoria.
La del día que juntos y en silencio
mirábamos al cielo.

Pablo Guerrero  (De "Los dioses hablan por boca de los vecinos", Cicon Ediciones, Cáceres 1999)

HALLAZGO (Gabriel Sopeña)

HALLAZGO   (Gabriel Sopeña)

                                          A Mauricio Aznar  (1964-2001)

Supuse que al volver junto a tu tumba
un dolor abisal me abrazaría
con su tremendo tentáculo.

Pero recobre la fuerza
de esa ilusión que se agrieta
con cien mil viajes al Polo.
Y hablé contigo, sin prisa,
como solíamos hacer
en las tardes de verano
cuando, sentado en la hamaca,
desparramabas dulzura
acariciando despacio
a mi hermosa gata blanca.

Y te expliqué que no quiero
enfrentarme con la ausencia,
y que he puesto tu guitarra
sobre el dosel de mi duda:

que la nostalgia me arrulla
como a un junco en la tormenta;
que mi canción es tan fuerte
como una pluma en el vórtice;
que amo tanto que ahora siento
cómo el latido es balanza,
es siembra,
y es bumerán.

Y te conté que las velas
que voy a  encenderr por ti
cada día dos de octubre
son como un carnavalito
compuesto para dos voces.
Y te prometí ser siempre
muy cruel con la soledad
y tratar de armar un verso
que haga honor a tu memoria.

Hablé y tú me contestaste
quizá desde algún planeta,
tal vez a través del aire,
acaso desde el mismo Cielo,
(sea lo que sea el Cielo)

brindando tus respuestas en silencio,
para que mi canto hallase
tu alma y la mía a la vez.

Gabriel Sopeña

(De "Buen tiempo para el deshielo",
Lola Editorial, Zaragoza 2003)

Escucha joven poeta inadvertido (M. Labordeta)

Escucha joven poeta inadvertido  (M. Labordeta)

escribe para todos
es decir para nadie

no lo olvides
                     del pueblo vienes
y el pueblo es tu raíz
                     en consecuencia
no hagas caso del pueblo

vuelve sagrado cuanto toques
natural
                        cuanto toques sagrado
vuélvelo natural

es decir
haz lo que te de la gana
quema estas advertencias por favor

es mi consejo póstumo.

Miguel Labordeta  



Apología de los melancólicos (J. A. González Iglesias)

Apología de los melancólicos (J.  A.  González Iglesias)

Quienes excluyen a los melancólicos
del lugar de la fiesta, se equivocan.
El melancólico contribuye al equilibrio de la creación.
Su detención prepara la plenitud de otros
igual que la alternancia entre aliento y aliento
desemboca en esperma.
Su electricidad estática es superior a la energía visible.
Él es el que establece la belleza,
el que con su atención restituye a las cosas
sus relaciones simples y las convierte en mundo.
En el centro imperfecto de toda multitud
el melancólico lleva hasta sus últimas consecuencias
su condición de único.
No toma posición donde se cruzan
los haces de las luces, sino en las escaleras
a la altura inminente de la ceniza. Mientras
los otros se desplazan, primordiales
átomos que no saben hacer sino moverse,
él organiza el espacio con el despliegue de su amor.

Juan Antonio González Iglesias 

(De Un ángulo me basta ,  Visor, Madrid 2002) 

Querer no basta (Luis Valdesueiro)

Querer no basta     (Luis Valdesueiro)

QUERER no basta; es necesario que acontezca lo querido.

Luis Valdesueiro

(Lucidario, Poesía Por Ejemplo, Oráculo Manual, Madrid 1997)

Del libro del frío (Antonio Gamoneda)

Del libro del frío      (Antonio Gamoneda)

Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie
                                                         regresa
de la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas huellas.

Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento.

Antonio Gamoneda  

Quiero llegar al mar... (José Antonio Labordeta)

Quiero llegar al mar...  (José Antonio Labordeta)

Quiero llegar al mar para salvarme
quiero llegar al mar
que desconozco para huir de la furia
del árbol y la piedra
quiero llegar al mar inalcanzable
para seguir aquí
con la esperanza de huir eternamente
un día al mar de tierra y horizonte
que crece dicen al final de mi calle
sin salida.
Quiero huir hacia el mar
que tengo cobijado
en mi profundo corazón tan solidario.

J.A. Labordeta

(De "Jardín de la memoria", Taifa poesía, Barcelona 1985)

LOS INCURABLES (Un poema de Almafuerte)

LOS INCURABLES  (Un poema de Almafuerte)

Si te postran diez veces, te levantas,
otras diez, otras cien, otras quinientas.
No han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se rompen las garras de la suerte.

¡Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de la muerte!

No te des por vencido, ni aún vencido.
No te sientas esclavo, ni aún esclavo.
Trémulo de pavor piénsate bravo
y arremete feroz, ya mal herido.

Procede como Dios que nunca llora,
o como Lucifer que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora.

¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡Nunca sigas impulsos compasivos!
¡Ten los garfios del odio siempre activos
y los ojos del Juez, siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos
menosprecia los llantos de los vivos!

No digas tu verdad ni al más amado.
No demuestres temor ni al mas temido.
No creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.

Y el sol, el padre sol, el raudo foco
que lo fomenta todo en la Natura,
por fecundar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco...
¡Todo lo alcanzarás, solemne loco
siempre que lo permita tu estatura!

Pedro B. Palacios "Almafuerte" 
(De "Sonetos Medicinales")

 

Librerías de Viejo (Jesús Gaspar)

Librerías de Viejo   (Jesús Gaspar)

Hay libros ocultos que no deben ser
leídos nunca. Hay estanterías repletas
de ellos guardando su veneno, un
ponzoñoso veneno que se filtra en la sangre
y encharca el corazón.
Hay libros que ni tan siquiera
debemos hojear, pues las alimañas
escondidas en sus páginas pueden
saltar y herirnos en los ojos hasta
quedar ciegos para siempre.

Jesús Gaspar  (De Le poème du vieux meublé, Celya, Salamanca 2006)

El borracho (Jacques Brel)

El borracho   (Jacques Brel)

Amigo llena mi vaso,
uno más y me voy,
uno más y me marcho.
No no lloro,
canto y estoy alegre,
pero me duele ser yo mismo.
Amigo llena mi vaso.
Amigo llena mi vaso.

Bebamos a tu salud.
Tú que sabes decir tan bien
que todo puede arreglarse,
que ella va a volver.
Tanto peor si eres un mentiroso
tabernero sin ternura.
Estaré borracho en una hora.
Estaré sin tristeza.

Bebamos a la salud
de los amigos y de las risas
que volveré a encontrar,
que volverán a mí.
Tanto peor si estos señores
me dejan en tierra.
Estaré borracho en una hora.
Estaré sin cólera.

Amigo llena mi vaso.
Uno más y me voy.
Uno más y me marcho.
No no lloro.
Canto y estoy alegre,
pero me duele ser yo mismo.
Amigo llena mi vaso.
Amigo llena mi vaso.

Bebamos a mi salud,
que se beba conmigo,
que se venga a bailar,
que se comparta mi alegría.
Tanto peor si los bailarines
me dejan bajo la luna.
Estaré borracho en una hora.
Estaré sin rencor.

Bebamos a la salud de las muchachas
que me quedan por amar.
Bebamos por las chicas
que voy a hacer llorar
y tanto peor para las flores
que ellas me rechazarán.
Estaré borracho en una hora.
Esstaré sin pasión.

Amigo llena mi vaso.
Uno más y me voy.
Uno más y me marchó.
No no lloro,
canto y estoy alegre,
pero me duele ser yo mismo.
Amigo llena mi vaso.
Amigo llena mi vaso.
Bebamos por la puta
que me ha estrujado el corazón.
Bebamos por toda la pena.
Bebamos por el llanto a chorros
y tanto peor para las lágrimas
que me llueven essta tarde.
Estaré borracho en una hora.
Estaré sin memoria.

Bebamos noche tras noche.
Ya que seré demasiado feo
para la más insignificante Silvia,
para el menor pesar.
Bebamos que ya es hora.
Bebamos nada más que por beber.
Estaré bien en una hora.
Esstaré sin esperanza.

Amigo llena mi vaso.
Uno más y me voy.
Uno más y me marcho.
No, no lloro.
Canto y estoy alegre.
Todo se arregla ya.
Amigo llena mi vaso.
Amigo llena mi vaso.
Amigo llena mi vaso.

JACQUES BREL

 

Castillos en el aire (Alberto Cortéz)

Castillos en el aire    (Alberto Cortéz)

Quiso volar igual que las gaviotas
libre en el aire, por el aire libre
y los demás dijeron: "Pobre idiota...
no sabe que volar es imposible".

Más él alzó sus sueños hacia el cielo
y poco a poco, fue ganando altura
y los demás, quedaron en el suelo
guardando cordura.

Y construyó castillos en el aire,
a pleno sol, con nubes de algodón,
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y construyó ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color
y convocó al duende de las cosas
que tienen mucho que ver con el amor.

En los demás, al verlo tan dichoso,
cundió la alarma; se dictaron normas.
"No vaya a ser que fuera contagioso"
tratar de ser feliz de aquella forma...

La conclusión es clara y contundente,
lo condenaron, por su chifladura
a convivir de nuevo con la gente,
vestido de cordura.

Por construir castillos en el aire
a pleno sol, con nubes de algodón
en un lugar adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y por abrir ventanas fabulosas...
llenas de luz, de magia y de color
y convocar, al duende de las cosas
que tienen mucho que ver con el amor.

Acaba aquí, la historia del idiota
que por el aire, como el aire libre,
quiso volar igual que las gaviotas...
pero eso es imposible... ¿o no?

Alberto Cortéz

SER O ESTAR (EN REBAJAS) - JORGE BARCO-

SER O ESTAR  (EN REBAJAS)       - JORGE BARCO-

Verano abrasador en la calle,
frío en el alma tras cruzar tus puertas,
dulce en la mano el tacto veleidoso
de una prenda rebajada
y un no saber aún tras tantos años
de haber vivido en este cuerpo
qué talla es la que vale a mi espectro,
a mi ser, a mi persona.
Qué es lo que estoy haciendo en este
centro comercial
que no sea pasar, desvirtuarme,
tratar de sondear en mi cartera;
que tengo yo que ver con ese espejo
lleno de luz, de prendas de colores,
de distancia
que me lo dice todo
sin aclararme nada,
sin ofrecerme apoyo más valioso
que el reflejarme a mí, la luz, las prendas
de colores,
y esa oronda expansión, impenetrable a las marcas
en la que estoy sumido y que soy yo.

JORGE BARCO

Rescato esta personalísima nueva versión del poema "Ser o estar" de Juan Gil Albert, que Jorge Barco ha reescrito, como un juego para levantarme el ánimo.  Jorge me lo dejó en la sección de comentarios de la entrada anterior. ¡Mil gracias, amigo!

SER O ESTAR (Juan Gil-Albert)

SER O ESTAR  (Juan Gil-Albert)

Frío en el alma,
dulce en la mano el tacto veleidoso
y un no saber aún tras tantos años
de haber vivido aquí qué es lo que incumbe
a mi espectro, a mi ser, a mi persona.
Qué es lo que estoy haciendo en este mundo
que no sea pasar, desvirtuarme,
tratar de sondear en mi conciencia;
qué tengo yo que ver con ese espejo
lleno de luz, de flores, de distancia
que me lo dice todo
sin aclararme nada,
sin ofrecerme apoyo más valioso
que el reflejarme a mí, la luz, las flores,
y esa distancia tersa, impenetrable
en la que estoy sumido y que soy yo.

Juan Gil-Albert  (De Obra Poética Completa, Diputación Provincial de Valencia, 1981)