Pablo ha redescubierto el baloncesto, las trufas caseras, las naranjas sanguinas... Juan, que no sabe de melancolías, desprecia el sabroso zumo rojo, porque le gustan las otras naranjas-naranjas, de color naranja, que es su color preferido: No le gustan con manchas, parece que estén puercas, aunque luego vaya y estén buenas, que ya lo sabe, pero no...
A Juan le gustan las trufas, que están más limpias, aunque le llenen el morro de polvo, porque el polvo es cacau y el cacau está bien, pero que bien bueno, y además te pone contento. No se cansaría nunca de comer "achicote" que decía cuando era pequeño. Ahora ya es mayor y tiene cuatro años y más días, también tiene una silla amarilla, a su medida, para recorrer la casa, y sabe manejar casi todas las "areramientas" de bricolaje como "Christian" el de la tele.
En el cole tiene dieciséis compañeras y cuatro amigos: Los chicos son sus amigos y las chicas más guapas. Las más guapas son Andrea y Otilia, aunque Otilia sea la seño, que también es chica, pero más grande y juega con ellos y les enseña algunas cosas que aún no se saben, pero que se tienen que saber ya muy pronto.
María Luisa es la profesora de inglés y también la quiere mucho, por eso, cuando sólo le quedan dos bombones distintos, le da el gordo a Otilia que le cuida más rato y el pequeñito a María Luisa, que está menos tiempo y le gastan menos la paciencia...
La paciencia también se la gasta a Pablo, que a veces tiene más, pero que se le va de golpe cuando se coloca ante la Play.