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Antonio Pérez Morte

Cada hombre... (Antonio Pérez Morte)

Cada hombre...  (Antonio Pérez Morte)

Cada hombre es un condenado a muerte.

Antonio Pérez Morte
(De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza 1985)

He movido la noche... (Ángel Guinda)

He movido la noche...     (Ángel Guinda)

He movido la noche para que cante el sol

Ángel Guinda
(
De Toda la luz del mundo, Olifante, Zaragoza 2002)

Mi botín de recuerdos (Ana María Drack)

Mi botín de recuerdos   (Ana María Drack)

Mi botín de recuerdos
pesa excesivamente:
no sé si desplomarme
sobre todos mis libros
o hacerle carantoñas
al chico de la esquina
para que venda al peso
todos mis ideales

Ana María Drack
(De Cuarto de Hora, Pastorius, Elx, 2006)

No se puede revivir el pasado

No se puede revivir el pasado

No se puede revivir el pasado porque está muerto,
aunque siga alucinando el eco vivo, imparable del recuerdo

Antonio Pérez Morte  (De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza, 1985)

JÁNOVAS (MARISANCHO MENJÓN)

JÁNOVAS (MARISANCHO MENJÓN)

LIBRERÍA CÁLAMO    (ZARAGOZA)

14 DE DICIEMBRE     20,30 HORAS

PRESENTACIÓN DEL NUEVO LIBRO

DE MARISANCHO MENJÓN:

JÁNOVAS 

(VÍCTIMAS DE UN PANTANO DE PAPEL)

PRESENTACIÓN DE CUARTO DE HORA

PRESENTACIÓN DE CUARTO DE HORA

Pastorius

 -poesía-

Se complace en invitarles a la presentación del libro

CUARTO DE HORA  de  ANA MARÍA DRACK

con unas palabras de Justo Muñoz

y una lectura poética de la autora

CLUB INFORMACIÓN            Jueves 14 de Diciembre de 2006

Avda Dr. Rico. 17                 20,15 horas
ALICANTE

 

NOVELA DE TERROR (Andrés Neuman)

NOVELA DE TERROR     (Andrés Neuman)

 

 

                                         A Fernando Iwasaki

Me desperté recién afeitado.

Andrés Neuman
(De Alumbramiento, Páginas de Espuma, Madrid, 2006)

LA LLUVIA (Manuel Vilas)

LA LLUVIA      (Manuel Vilas)

 

                                                                  Madrid, 22 de mayo de 2004 

Vimos el Rolls del año 53 con las ruedas blancas
(mil kilómetros en cincuenta años)
en las teles de los bares del barrio del Actur de Zaragoza.
Sostenía en mi mano una copa de vino blanco fría
y ya hacía calor en España,
los hoteles del Mediterráneo estaban de limpieza general,
habitaciones abiertas con camareras esmeradas, esperando
la llegada de setecientos mil ingleses,
un millón de alemanes, cuatrocientos mil franceses,
cien mil suizos y cien mil belgas.
Estábamos con un vino blanco en la mano y los cuellos
levantados hacia el televisor.

No vino Isabel II de Inglaterra; Isabel II
sólo aceptaría ir a la boda del Rey de Francia
y, como en Francia no hay Rey, Isabel II
se queda en palacio para siempre, reclinada sobre el mundo.
Son los súbditos de Isabel II los que aman el sol de España
y la cerveza barata,
los que exhiben la bandera británica en las terrazas
frente al mar de sus habitaciones manchadas.

Crepusculares casas reales venidas
de los rincones más oxidados de la historia
el 22 de mayo de 2004 surgieron en las televisiones de España,
países nórdicos, lejanos y prósperos, fríos, alejados
de este corazón inacabable.
Rouco Varela cantando la misa.
No vino el presidente de la República Francesa.
Los arzobispos, bicolores, felices.
El nombre de Dios dicho en voz alta muchas veces.
La terca obsesión en nombrar a Dios, nombrarlo
como quien nombra el poder, el dinero,
la resurrección, la guillotina, la cárcel, la esclavitud.
El emperador del mundo se quedó en América,
ajeno a los ritos menores de sus provincias.
Los enormes paraguas azules.
Levantarse a las seis de la mañana
para que te maquillen, te depilen, te hagan la manicura,
qué felicidad más grande.

Los grandes desayunos, los cubiertos de plata, el vino
y las colonias bárbaras.
Las duchas gigantescas, las suites, los bombones suizos,
las zapatillas de oro, los eslips de platino,
el zumo de naranja con naranjas atroces.
El lujo y el servicio, siempre gente abriéndote las puertas.
La sonrisa permanente.
Los profesionales de la sonrisa permanente;
esa sonrisa representa el trabajo más inhóspito de la historia.
¿Sonreir? ¿Por qué?

Y Umbral, y Gala, y Bosé, y A., y J., y Ayala, y M. M.
entrando en la Almudena, recompensados, elegidos,
a la diestra colocados, los jefes de la inteligencia española,
de la subida española, de la gran crecida.
La gran subida, la gran ascensión.
Y los ciento noventa quemados vivos tuvieron su homenaje,
el absurdo pueblo mutilado, el goyesco pueblo
elemental y monárquico,
el Rolls pasó entre ellos.
Y el expresidente del gobierno bebió Rioja Reserva del 94,
todos los expresidentes de España, con su chaqué, y sus mujeres
en un segundo plano, protectoras, devoradas, confundidas
para siempre, pero felices de haber llegado allá,
allá lejos, allá donde el aire es de oro y la mano coge el mundo,
allá donde España entera quiso que estuviesen
y la legitimidad democrática es un fulgor definitivo.

Las pamelas iridiscentes, los yugos en la cabeza,
los yugos bajo el cielo oscuro.
Y José María Aznar y Jordi Pujol
y Felipe González, juntos de nuevo.
Y los tres se sintieron satisfechos viendo la obra bien hecha,
la sucesión de Franco, la mano europea, paternal,
sobre nuestras cabezas,
la sucesión de Franco, las mantillas del franquismo
metidas en los armarios,
chillando de envidia y respirando naftalina muy blanca.
Y Juan Carlos I cargando con España,
porque quién sino cargaría con España,
con la historia de España, el sello papal en el dedo meñique.
Y Zapatero con su Sonsoles, voluptuosa, sonriente,
su tipo le hubiera gustado a Baudelaire o a Julio Romero.
Sonsoles parecía u Delacroix:
la anatómica Libertad guiando al pueblo,
pamelas vistosas, el rito político,
la aburrida historia,
los pechos caídos.

Y socialistas y liberales y ultramontanos juntos,
la izquierda y la derecha maridadas,
las nóminas engrandecidas hasta la saciedad,
buscando lo mismo todos, un Delacroix parecía Sonsoles,
la nueva reina de España,
del reparto de los despachos, las glorias, los oros laicos.
Ateos convertidos bajo el fulgor de las pamelas,
creyentes con el billetero ateo.
El poder en todo tiempo siempre igual a sí mismo.
La historia humana en todo tiempo como ya fue hace tiempo.
El mismo tiempo siempre.
Repitiéndose la esencia de España, la esencia del mundo grande.

Y nosotros bebiendo en el Actur, al lado de las grúas y del Hipercor,
felices de que nos dejen beber este vino
frío en una copa medio limpia, felices
de poder pagar este vino y dos más.

Y la palidez privada de la reina Rania de Jordania.
Y la lluvia.

MANUEL VILAS

ESTADIO CHILE

ESTADIO CHILE

Somos cinco mil aquí
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total
en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos
que siembran y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores,
uno saltando al vacío,
otro golpéndose la cabeza contra el muro,`
pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es un acto de heroísmo.
¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para eso tus siete días de asombro y de trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa.
Que lentamente querrá más la muerte.
Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.
¿Y Méjico, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del compañero Presidente golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, que mal me sales.
Cuando tengo que cantar, espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las metas de este canto.
Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento
hará brotar el momento...

Víctor Jara (Santiago de Chile, Septiembre de 1973)

PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR DE ANTÓN CASTRO

PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR  DE ANTÓN CASTRO

 

Lunes  4 de Diciembre de 2006
20,00 Horas.

Presentación de GOLPES DE MAR
de ANTÓN CASTRO 

(Destino, 2006) 

FACULTAD DE ECONÓMICAS
(Gran Vía 2,  Zaragoza)

Intervendrán: 

Malcolm Otero Barral, José Luis Melero Rivas,
Julia Millán y Antón Castro

DE NUEVO, EN BATALLA (Jorge Barco)

DE NUEVO, EN BATALLA  (Jorge Barco)

Amanecí vellido y tenía frío,
los ojos meones y
el miembro necesario mustio,
cansado, dormido, y luego alegre
y más y más y luego nada,
otra vez mustio, cansado, dormido,
                 culpable.

Pero, ¿fue culpa mía?
Oye,
que yo no lloré con ganas pero las  tenía,
que si el cielo no es azul no es culpa mía
para que tus ojos me escupan lo contrario.

Jorge Barco (De El rastro de mis lágrimas, Celya, Salamanca, 2000)

ZUERAFRICA

ZUERAFRICA

 

ZUERAFRICA

Primer Encuentro Nacional

de Percusión y Cultura Africana

ZUERA  (ZARAGOZA)

Del 15 al 17 de Diciembre de 2006

WWW.ZUERAFRICA.TK

BORGES (Leopoldo María Panero)

BORGES  (Leopoldo María Panero)

Ah, espejo del que caen hombres
como moscas del dios de la nada,
como rostros enredándose en el viento,
como cerebros sin rostro,
saltimbanquis
insultando a los hombres
y es el poema un clochard, un mendigo
que lee a Paul Celan
y no escucha
las palabras de los hombres
que no dicen nada, y hablan en la sombra
de dorar el salmón, y de una espada.

Leopoldo María Panero (De Esquizofrénicas o La balada de la lámpara azúl, Hiperión, Madrid, 2004)

LÍMITES (Jorge Luis Borges)

LÍMITES  (Jorge Luis Borges)

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
la muerte me desgasta, incesante.

Jorge Luis Borges

GABRIEL SOPEÑA: ENTRE CANCIONES Y POEMAS

GABRIEL SOPEÑA:   ENTRE CANCIONES Y POEMAS

Gabriel Sopeña era casi un adolescente, cuando en el lejano verano de 1979 dio el primer paso de su larga y fructífera trayectoria musical.  Un concurso de Radio Zaragoza sirvió de debut al artista, que por entonces alternaba sus primeras composiciones con versiones de Dylan, Young, Donovan y Guthrie. Desde aquel momento ya nunca dejaría de componer, de parir canciones, cientos de canciones que nacerían sin parar, incansablemente, durante décadas.

Sopeña fue el principal compositor del repertorio de Más Birras, un legendario grupo del mejor pop aragonés, a quien acompañó en sus grabaciones como instrumentista y prestando su voz.  La totalidad de su discografía, cinco trabajos publicados entre los años 1987 y 1992 (reeditados en doble CD en en 2002, por Stop Producciones) fueron producidos por Gabriel: Más Birras, Al este del Moncayo, Otra ronda, La última traición y Tierra quemada.      Cass, Perla Criollao Hay una cruz en el saso, son una pequeña muestra del puñado de grandes canciones que vieron la luz fruto de esta colaboración, que duraría hasta que el inolvidable Mauricio Aznar, líder del grupo, se decidiese a abandonarlo para cantar folclore argentino.

La labor de Sopeña durante esos años (1987-1992) fue muy intensa. Compaginó su tarea de compositor para otros artistas con el trabajo en sus grupos, Ferrobós y El Frente, en ambos le acompañó el guitarrista Jesús Trasobares.

En Ferrobós demostró su inmensa pasión por el rock  y la admiración que siempre ha sentido por músicos como Springsteen.  La banda, formada por Sopeña, Trasobares, Eduardo Jimeno y Sergio García, grabó Círculo de fuego (Interferencias, 1988), un disco que dejó para el recuerdo una original portada de Jorge Gay junto a piezas inolvidables como Resaca, Me das un minuto, o Río Abajo. Con el paso del tiempo, el proyecto que albergaba Ferrobós se transformó en El Frente. Este grupo grabó dos discos: Otro lugar bajo el sol (ES 3, 1991) y Barcos (ES 3, 1992).  Los dos gozaron de buena acogida por parte de crítica y público, y varias canciones incluidas en ellos lograron lugares destacados en las listas radiofónicas. Los dos le sirvieron para consolidar su trayectoria como compositor y tomar contacto con artistas con los que trabajaría muy pronto, como Loquillo, para quien compuso varias canciones de sus Long-Plays: Hombres (Emi, 1991) y Mientras respiremos (Emi, 1993).

La estrecha relación entablada con Loquillo le lleva a proponerle la necesidad de grabar un disco con textos de poetas contemporáneos: B. Atxaga, A. Gamoneda, J. Gil de Biedma, J. Mateos, P. Neruda, C. Pavese, O. Paz, J.L. Rodríguez, P. Salinas... que bajo el título de La vida por delante publicó Emi en 1995. Sergio Fecé, Jordi Pergenaute, Santi Ursul, Gaspar Saint-Charles, Mauricio Villavecchia, Guy Wenger, Jaime Lapeña, José Luis Medrano, Mª Paz Guillén, Xavier Villavecchia, Miguel Morell y César Zubiri colaboraron en un disco en el que Gabriel participa como productor, director musical, músico, cantante y compositor de la música para los poemas que componen el disco. Esta obra, presentada en la sede de la S.G.A.E. en Marzo de 1995, recibió el Disco de Oro a finales de ese mismo año y ptonto sobrepasaría el de platino.     La vida por delante,   con sus magistrales arreglos, vonvertía a José María Sanz (Loquillo) en un cantautor convincente , moderno y con "garra", al tiempo que para Sopeña suponía el reconocimiento unánime a su labor como musicalizador de poesía. La crítica destacó la valentía del compositor aragonés, que retomando el testigo de los viejos cantautores, afrontó una renovación absolutamente necesaria y consiguió acercar la poesía a un sector más amplio de la sociedad, utilizando para ello esquemas musicales contemporáneos, sin perder el respeto más riguroso y absoluto en la adaptación de los textos.  Tan positiva fue la experiencia para los dos, que compositor y cantante decidieron repetirla tres años más tarde. El aragonés asumió, entonces, labores de coproductor, director musical, músico, cantante y compositor de la música para la totalidad de los poemas.

Gabriel Sopeña y Loquillo se encerraron en los estudios Stacatto de Esplugues de Llobregat (Barcelona) durante los meses de diciembre de 1997 y enero de 1998. Allí, poco a poco y con la ayuda de músicos de la talla de Enric Canada, Sergio Fecé, Enric Illa, David Mengual, Aurelio Morata, Jordi Pergenaute, Álex Martínez Xavier Villavecchia, Mauricio, Matthew Simón, Sergio Bergés, Oriol Saña, Anna Ferrer, Eduard Terrero, Anna Mayné, Luis Eduardo Aute o George Reid, fueron desgranando el repertorio de un nuevo proyecto que se llamó Con elegancia (Picap, 1998): M. Benedetti, J.M. Bonet, J. Gil de Biedma, M. Vázquez Montalbán, L.A. de Cuenca, Gabriel Sopeña, R. Núñez, J.L. Borges, P. Quard, J. Brel, F. García Lorca y J. Salvat-Pappasseit.

Con elegancia tuvo una repercusión importante, aunque sin llegar al nivel conseguido con La vida por delante. El cambio de discográfica de Loquillo, unido a una insuficiente campaña promocional, influyeron para que esta obra no alcanzase la repercusión que merecía.

La colaboración entre Loquillo y Gabriel Sopeña ha ido afianzándose todavía más desde entonces y ha dado nuevos y sabrosos frutos para sus seguidores: Tiempos asesinos (Hispavox, 1996), Compañeros de Viaje (Hispavox, 1997), Grandes Éxitos (Hispavox, 1998) Cuero Español (Emi, 2000),  Feo, fuerte y formal (Blanco y Negro, 2001), Historia de una actitud (Emi, 2002), Arte y Ensayo (Emi, 2004) y el recientísimo cuádruple (2 CD´S + 2 DVD´S)  Hermanos de Sangre (Dro, 2006), en el que podemos apreciar, nítidamente y desde la canción que da título al álbum, la personalísima y valiosa aportación artística e intelectual de un Gabriel Sopeña, maduro y sobrio, capaz de derrochar tanto talento en el estudio como sobre el escenario.

Empieza a quedar lejos la década de los noventa, aquella época abigarrada de proyectos, que le consolidó como compositor y dio a conocer su obra, no sólo a través de las voces más importantes del pop-rock nacional como Loquillo, Héroes del Silencio, Amistades Peligrosas o Los Rebeldes, sino también de cantautores com Ángel Petisme o Labordeta. Para Petisme compuso la partitura de dos grandes poemas suyos, convirtiéndolos en grandes canciones: Los ríos de Venus y Amor y Cartografía (El Singapur, Fonomusic, 1994); para José Antonio Labordeta musicalizó su poema Monegros (Paisajes, PDI, 1997) y junto a él, más adelante, recrearía la magnífica Mai de Ánchel Conte, dentro del disco-libro Con la voz a cuestas (Prames, 2002).

Gabriel Sopeña, que ha estado siempre al lado de los grupos más jóvenes de nuestra tierra como El Bosque, La Ley o Acolla, tuvo la oportunidad de trabajar, también, con grandes artistas internacionales como el estadounidense Boz Scaggs (Sierra, 1994), el  británico Hugh Cornwell, ex-líder de Strangles (Jesús will weep, 1996).

En 1995 produce la canción Para piel de manzana, que interpreta Loquillo, dentro del disco-homenaje a Joan Manuel Serrat (Serrat eres único, Bmg-Ariola, 1995), y colabora como cointérprete de la canción Pérfume de Carnaval, del poeta argentino Peteco Carabajal, en el disco de Mauricio Aznar y Jaime González, De la noche a la mañana (Delicias Discofráficas, 1995). Este mismo año se embarca en un nuevo proyecto de musicalización poética: Universo en Ciernes (Mari Pau Domínguez-Gabriel Sopeña), un libro-disco, lujosamente editado por El Europeo, que contiene trece poemas de la popular peiodista y escritora, musicalizados con tanta sensibilidad como buen gusto y a los que Víctor Manuel, Cristina Lliso, Magüi Mira, Ana Belén, Mari Pau Domínguez, Loquillo, Luis Eduardo Aute, Aurora Beltrán, Mauricio Aznar, Javier Ruibal, Mercedes Ferrer, Miguel Ríos, Gabriel Sopeña, Carmen Linares, Pedro Guerra y Emilio Gutiérrez Caba se encargaron de dar vida.

En Septiembre de 1996 y tras una serie de conciertos en los que reunió sus mejores canciones, Gabriel Sopeña viajó a Colombia, como representante de España en el Certamen Latinoamericano de Poesía, que tuvo lugar en Santafé de Bogotá. Allí tuvo ocasión de dar a conocer su obra literaria, que para entonces ya contaba con títulos como: Arras de Luzbel (Autor,1982), Sortilegio del ruido (Andalán, 1984), Compendio de alardes (Autor, 1989), La noche del Becerro (Olifante, 1995) y Pálpitos del entretiempo (Turia nº 35-36 / Teruel, Marzo de 1996).  El éxito obtenido facilitó que en la primavera siguiente (1997) cruzase nuevamente el Atlántico para ofrecer una nueva gira en solitario por América Latina, sumando así su voz a la de quienes en condiciones difíciles trabajan por la defensa de los derechos humanos.

En Mayo de 1998 se estrena Calvos anónimos, una sátira dirigida y protagonizada por Saturnino García, con partitura original de Gabriel Sopeña.  En septiembre de este mismo año, aparece el disco homenaje al músico norteamericano Jackson Browne, editado por Columna Música; en él Gabriel adapta e interpreta Cielo negro y azul junto a Bonnie Raitt y Pat Macdonald y colabora también al lado de Loquillo con guitarra y armónica, en Cocaína, cuyo tema adapta y coproduce junto a Jordi Pergenaute.

En noviembre, otro viejo proyecto Orillas, fraguado durante dos largos años (1996-1997), logra al fin ser editado en formato de libro-disco. La obra, editada por Prames, contiene trece poemas de trece mujeres de ambas orillas del Atlántico, que él mismo se encarga de musicalizar: M. Lasala, M. Durand, G. Mistral, M. Gallegos, Y. Pantín, M. Serrós, J. de Ibarbourou, A. Torres, M. del Castillo, N. Morejón, I. Fraire, A. Storni y C. Alegría.  Las canciones son interpretadas por Ludmila Mercerón, Elena Rubio, María José Hernández y Carmen París. Jordi Pergenaute lidera la banda. Como epílogo, Gabriel, que también se ocupa de las guitarras, la dirección artística y los comentarios, interpreta la canción Mujeres de ambas orillas, compuesta especialmente para esta obra.  El año se cierra con la edición de su primer disco en solitario, Mil kilómetros de sueños; publicado por Picap, es para muchos una excelente tarjeta de presentación y, para otros, más conocedores de su obra, un paso que confirma la solidez de su carrera y que continúa redescubriéndonos al sorprendente y versátil gran artista que siempre consigue emocionar: Mil kilómetros de sueños, Armando al amor, Nunca he despertado junto a ti, Un fogonazo, Por los ojos de Raquel...  Un puñado de buenas piezas que Gabriel venía interpretando desde 1995 en sus actuaciones en directo y que ofrece aquí junto a una muestra de las compuestas para otros intérpretes: Apuesta por el rock´n roll, La voz de un ángel, John Milner...   Sopeña cuenta para recorrer sus Mil kilómetros de sueños, nuevamente, con Jordi Pergenaute, un hombre que derrocha sensibilidad en cada empeño, un gran músico que se atreve con cualquier instrumento: guitarras, cuatro colombiano, tar...  Virtuoso, viejo, entrañable compañero de aventuras de Gabriel, que aquí se encarga de la producción artística y la dirección musical de una obra compacta y llena de aciertos, que cuenta además con colaboraciones especiales como las  de Loquillo y Robert Le Gall.

A las puertas del 2000 su actividad no ha decrecido y alterna sus actuaciones con giras protagonizadas por otros artistas, en las que participa como artista invitado, como en la gira nacional de Teatros, en la que comparte escenario con Loquillo. Mientras, compone, sigue musicalizando a poetas como J. Martí, J.A. Rey del Corral, A. Castro, J.A. Labordeta, A. Ibáñez, A. Guinda, C. Causse, F. Sanmartin, A. Escobar, N. Morejón, E. Dickinson... y construye nuevos temas para Maria del Mar Bonet; composiciones con tanta fuerza como Salónica o Enmig de tanta seda. Coincide con otra de las grandes voces que han interpretado con maravillosa precisión sus partituras: María Creuza. Gabriel se embarca junto a la mítica cantante brasileña en un gran proyecto de repercusión internacional: A mitade do mondo (Zanfonia, 1999). Para Creuza compuso dos piezas y musicalizó un texto del poeta Antonio Reiseiro, titulado Vía Papúa. Sopeña, que fue elegido por Creuza para realizar esta tarea dirigió a músicos de tantísimo nivel como Sebatiao Tapajós, Ney Conceiçao o Robertinho Silva, colaboradores de Chick Corea, Milton Nascimento y Sarah Vaughan,k y comparte créditos como compositor con nombres tan importantes como los de Badem Powell, Ary Barroso, Vinicius de Moraes, Edu Lobo o Caetano Veloso. 

En Marzo de 2000 Prames edita El cantar de los destierros, un libro sobresaliente, tanto en diseño como en contenido, y al que Ángel Guinda define como Epopeya de amor.  El poemario, que recibe excelentes críticas, está formado por tres cánticos y cada uno de ellos, a su vez, por doce composiciones complementarias que se entrelazan, guiándonos por un camino circular apasionante. Al final del trayecto, el último poema nos conduce, nuevamente, al punto de partida, al comienzo.

Este mismo año (2000), la UNESCO nombra a Zaragoza "sitio emblemático de cultura de paz" y Sopeña realiza un hermoso y arriesgado proyecto, el libro disco Una ciudad para la paz (Prames, Zaragoza, 2000). Asume, entre otros muchos riesgos, el de la celeridad en la búsqueda y selección de los textos a musicalizar, y lo hace huyendo de tópicos y contenidos panfletarios, tan habituales en composiciones de carácter pacifista y antibélico. Apuesta por un enfoque más reflexivo y humanista y defiende una actitud pacífico-cívica, a traves de textos bellos, hondos y dispares a los que el compositor aragonés dota de la melodía idónea que cada uno de ellos precisaba y merecía. Poemas de I. Arabí, F. García Lorca, G. Belli, F. Lobatón, M. Vázquez Montalbán, S. Cardenal, J.A. Labordeta, A. Corcuera, R. Alberti, J.A. Rey del Corral, I. Malinowski, E. Vicente de Vera, T. Jassá y G. Sopeña multiplican su fuerza al convertirse en sobrecogedoras canciones de una obra coral y universalista, que interpretan María José Hernández, Ludmila Mercerón, María Pérez Collados, Elena Rubio y el propio Sopeña.  Todos ellos participan en esta fiesta mestiza por la Paz, en la que también intervienen Mohammed Ousama Jebari, Nuria Clavería, Silvia Comes, Tito Busquets, Javier y Mauricio Villavecchia, Javier Pajarola, Sergio Fecé, David Mengual, Javier Mas, Makumba Beat, Mauricio Aznar y Jordi Pergenaute.   Entre todos consiguen materializar una de las mejores producciones discográficas que ha visto la luz durante los últimos años en Aragón.  Una ciudad para la paz fue presentado en el Palacio Pignatelli de Zaragoza, el 4 de octubre. El azar hizo que esta fecha coincidiese con la del entierro de Mauricio Aznar, fallecido dos días antes.

La dolorosa desaparición de Mauricio marca a su gran amigo, en un año repleto de luces y sombras, y en el que, entre otras muchas cosas, ha sido protagonista de un monográfico, dirigido por Jordi Turtós en TV3, ha compartido escenario con Jackson Browne en Barcelona y ha colaborado en el magnífico disco Dos Lunas, Banda Sonora Original (Bitter Sweet, Madrid, 2000).

El 2001 se abre con el firme proyecto de impulsar un homenaje multitudinario a Mauricio, y Sopeña se ocupa de la dirección del espectáculo, que se celebra el 19 de enero en la Sala Multiusos del Auditorio, con un elenco artístico extenso y variadísimo. Siete mil personas se dan cita en este tributo al gran artista aragonés, del que TVE deja constancia documental con un programa de una hora que es emitido el día 25 de ese mismo mes.

En agosto, invitado especial del prestigioso Lincoln Center for the Perfoming Arts de New York, Gabriel Sopeña participa en el Out of Doors Festival, ofreciendo una gira en seis teatros de dicha ciudad. A su vuelta compone la música para el documental Memoria del Cine de Ángel Gonzalvo y participa con su canción Esta carretera, dedicada a Mauricio Aznar en el disco colectivo Sobre Aragón (Sin / Con Pasiones, Zaragoza, 2001).

Durante los últimos años su nombre no ha dejado de sonar en los más diversos ámbitos de la cultura aragonesa, porque nada es ajeno al espíritu inquieto de este artista, que nos hace perder la cuenta de sus numerosos aciertos:  En el último lustro, Loquillo, María del Mar Bonet, Dos Lunas, Simón Simón, Elena Rubio, Ludmila Mercerón, María Pérez, María José Hernández, Ánchel Conte, Acolla, Ariel Prat, José Sanchís Sinisterra, David Amitín, Lucía Sorolova, Onderj Soukup, Susana Koska, Juan Verón, Pablo Guerrero, Josean Souto, Jackson Browne, Norma Helena Gadea, José Antonio Labordeta, Miguel... son sólo algunos de los nombres con los que se ha cruzado en el camino. Así han surgido canciones suculentas, melodías mágicas e intensos poemas. Poco más de un año le ha bastado a Gabriel Sopeña para ofrecernos la música del disco colectivo  Los amantes de Teruel (Polca, 2005), la tragicomedia musical Misiles melódicos (Delicias Discográficas, 2005), la producción y composición, junto a Josean Souto del disco Cuando tu me leas, con poemas de Miguel Labordeta (Prames, Zaragoza, 2006) y la música del cortometraje No pienso llorar de Javier Macipe.

El próximo 13 de octubre comenzará la gira española del musical Juana de Arco, una obra del compositor checo Ondrej Soukup y la escritora eslovaca Gabriela Osvaldová, cuya adaptación a nuestro idioma ha sido realizada por Gabriel Sopeña. Luego, numerosos proyectos que ya empiezan a cobrar forma: Un nuevo LCD junto a la gran cantante nicaragüense Norma Helena Gadea, un disco infantil con letras de Anabel Torres, otro de Luis Alberto de Cuenca, su segundo disco en solitario, un nuevo libro de poemas...

Antonio PÉREZ MORTE (Publicado en el nº 58 de Qriterio aragonés, Zaragoza, Octubre de 2006)

VINOS CHUECA

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Canto

Canto

Vuelvo a  Silvio.   Escucho a Silvio Rodríguez nuevamente,  intentando que su canto no me duela.  Vuelvo a Silvio, como quien regresa al pasado sin mirar atrás, como quien vuelve al borde del principio, para recuperar con esperanza, el tiempo perdido.    Vuelvo a Silvio,  a  Pablo,  a Víctor,  a  José Antonio,  a Luis,  al otro Pablo,  A Luis Eduardo...   y recompongo con sus voces el puzzle musical de mis recuerdos y en silencio... canto.                    

DISTRITOCATORCE

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Golpes de mar

Golpes de mar

Juan canturrea a mi lado Golpes de mar igual que lo hacía su hermano Pablo nueve años atrás, cuando Ángel sacó a la calle aquel hermoso libro-disco titulado Cierzo.    El benjamín de la familia se ha percatado de que mi amigo "el calvo de Aragón Televisión y del Heraldo"  ha escrito un libro que se llama como la canción de Petisme y quiere que se lo vaya leyendo a "cachicos" por las noches...  He tenido que decirle que no puede ser, y explicarle que no todos los cuentos son para niños, aunque él haya cumplido ya cinco años; haya ido al cine  por primera vez y sepa cosas de mayor como que "algunas mujeres venden los besos a cinco euros, pero menos mal que no son nuestras madres... ¿verdad, papi?    Tendré que "adaptarle algún fragmento de los relatos de Antón y pedirle, por favor, que "invente pronto un periódico de niños, lleno de dibujicos".

EL GALGO REBELDE

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