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Antonio Pérez Morte

Poetas

Capricho (Alfonsina Storni)

Capricho    (Alfonsina Storni)

Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.

No preguntes, amado, lo debes sospechar;
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.

Sí, vanas mariposas sobre jardín de enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.

Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
movilidad absurda de inconsciente coqueta,
deseamos y gustamos la miel de cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.

Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría... ¿No ves qué tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa.

Alfonsina Storni

He cerrado los ojos (Ángel Guinda)

He cerrado los ojos  (Ángel Guinda)

He cerrado los ojos para ver.

Ángel Guinda

(Toda la luz del mundo, Olifante, Zaragoza 2008) 

Los niños (Miguel Ángel Yusta)

Los niños   (Miguel Ángel Yusta)

Solamente querían coger flores,
pero en los nuevos días
los jardines prohibidos eran tantos
que tuvieron que verlas sin tocarlas.
El sol, debilitado y perezoso,
perfilaba sonrisas y caricias
de madres que venían del dolor.

Eran gotas de luz aquellos niños
en lágrimas de gozo convertidas.

Mientras, se despertaba la mañana.

Miguel Ángel Yusta
( De Reloj de Arena)
 

Poética (Gabriel Impaglione)

Poética (Gabriel Impaglione)

Abrir los pasadizos secretos
de las horas deshojadas,
a tientas intentarlos,
ocupando las manos
la terca voluntad de taladro,
la inconsciencia empuñando
el oficio de topo abecedario.
En el final de cada túnel
a veces, la poesía.

Gabriel Impaglione

 

Qué utilidad pueda tener mi vida (Agustín Porras)

Qué utilidad pueda tener mi vida   (Agustín Porras)

 

Qué utilidad pueda tener mi vida
es algo que quizá no entienda nunca,
pero sé que no podría vivir
sin hacerme a menudo esta pregunta.

 

Agustín Porras 

(Del poemario Ojalá, Huerga y Fierro, Madrid 2006)

Ilustración: Escultura de Soledad Franco

 

Carta (Leonard Cohen)

Carta (Leonard Cohen)

El modo en que asesinaste a tu familia
no significa nada para mí,
mientras tu boca recorre mi cuerpo entero.

Yo conozco tus sueños
de ciudades desmoranadas y de caballos galopantes
del sol en exceso cercano
y de la noche interminable.

Pero eso no significa nada para mí,
junto a tu cuerpo.

Sé que fuera la guerra ruge,
que tú dictas órdenes
para ahogar a los recién nacidos y decapitar generales.

Pero la sangre no significa nada para mí,
pues no altera tu carne.

Que tu lengua sepa a sangre
no me sorprende,
mientras mis brazos crecen entre tu pelo.

No creas que no comprendo
lo que ocurre
después de que las tropas han sido destrozadas
y las prostitutas pasadas a cuchillo.

Yo escribo esto sólo para robarte el placer
cuando una mañana mi cabeza
cuelgue goteando sangre con la de otros generales
de la puerta de tu casa.
Sólo para que sepas que lo anticipé todo
y que eso no significa nada para mí.

Leonard Cohen  

(Poemas escogidos, Plaza y Janés, Barcelona 1972)


 

Nunca (Anabel Torres)

Nunca                    (Anabel Torres)

 

Logia secreta, el poema

ese tercer ojo

que a veces también se encharca

pero nunca deja de ver

nunca se cierra.

 

Anabel Torres  (Del poemario Las bocas del amor, Ediciones Árbol de Papel, Bogotá 1982)

Pero la muerte (Alfredo Saldaña)

Pero la muerte (Alfredo Saldaña)

Pero la muerte, ¿qué clase de verdad esconde
enterrada bajo la arena de este desierto calcinado?

Habitar en el aire, construir sobre el agua.

Alfredo Saldaña
(De Humus, Eclipsados, Zaragoza 2008)

Tenía más hambre (Gloria Fuertes)

Tenía más hambre (Gloria Fuertes)

Tenía más hambre que un ratón
en un saco de clavos.

Texto:        Gloria Fuertes
Fotografía: Villy Ronis

Con el puño (Manuel Picón)

Con el puño (Manuel Picón)

Con el puño dar y otra vez dar,
sino en el labio, al menos,
en el argumento. Implacablemente dar,
aunque dar no sea sino dar
sobre tí mismo.

Manuel Picón

(De Nocturnidad y Alevosía, Madrid 1989)

Necrológica (Un poema de Ángel Petisme)

Necrológica (Un poema de Ángel Petisme)

Ángel Petisme ha muerto esta madrugada
de una sobredosis de ingenuidad.
Fue un hombre que regaló cerillas
a los que viajan a la oscuridad
y amó a las mujeres que hacen sangrar al sol.
No le cayó esa breva de acabar
loco y desahuciado como Hölderlin.
Trabajo con libertad y con audacia,
(¡la que le permitieron),
se fumó el paraíso y decoró las sombras
del infierno con risas.
Dicen que prefería la angustia a la sumisión.
Como Gauguin creía
que, con paciencia y un poco de ayuda,
el arte podía reservarle
algunos día felices todavía.

_____________

Escribió un epitafio: ¡Que se jodan!

Ángel Petisme

(Demolición del Arco Iris, Baile del Sol, Tenerife 2008)

Mitad somos lo que somos (Fernando Pessoa)

Mitad somos lo que somos (Fernando Pessoa)

Mitad somos lo que somos, y otra
mitad lo que pensamos. En el torrente
una mitad llega
a la orilla y otra se ahoga.


(Fernando Pessoa)

Tú mejor que nadie (Gran Bob)

Tú mejor que nadie (Gran Bob)

De un mundo neblinoso salgo asido a tu mano,
mi cuchara mi abrazo, Luis Moya en mi vida
me señalas la ruta cuando entiendes el plano,
me haces trampa en las rectas, siempre te quedas dormida.

Y cuando pierdo el norte en la canal de tu pecho
y rinde pleitesía a tu mirada la luna,
te admiro poesía, soy tu  esclavo y me hiero,
para jurar con sangre que me la pones dura.

Tú mejor que nadie sabes lo difícil que se me hace
escribirte una canción que te guste, corazón,
descifrar en unos versos el enigma de tus besos;
hacer un blues a la brisa que deja paso a tu risa.

Te ríes de mis neuras, pero nunca me ofendes,
me buscas las cosquillas si me notas extraño
y me toca, por necio, pedir perdón mil veces,
por mil estupideces, gracias que no me haces caso.

Y si toco tu pelo y me convierto en roca,
dame un beso en la boca y deshaz el hechizo
para seguir drogado de tus flujos salvajes,
para perder el bis que me conduce al olvido...

Roberto Artigas (Gran Bob)

(De su disco "Bob Art", Grabaciones en el mar, Zaragoza 2008)

La medida de mi madre (Begoña Abad)

La medida de mi madre (Begoña Abad)

No sé si lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde podemos querernos.

Begoña Abad (La medida de mi madre, Olifante, Zaragoza 2008)

Mermelada de moras (Manuel Domínguez)

Mermelada de moras (Manuel Domínguez)

Gatos trasnochadores
cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas,
y un geranio sin flor.

Bailando calle abajo
la noche al fin se marchó...
¿Dónde vas parrandera
si El Molino cerró.

Canción de mañanada:
-
Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas
en el patio interior.-

Canción de mañanada
¡Qué lejos queda Aragón!
Casa mía entre barzas,
¿cómo te olvido yo?

Mañanita de domingo,
como en casa del mayor;
se irán luego a ver al Barça,
y yo con la nieta al zoo.

Mañanita de San Jorge,
triste sin libro ni flor:
...Cuando pierde a la princesa,
¿para qué vive el dragón?

No lo sé, pero vive,
lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto
nos clave su lanzón.

Vive en su fría cueva,
rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras,
los recuerdos de amor.

Moras del Pirineo,
donde nacimos los dos:
a ella la echó un pantano,
yo quise algo mejor.

Rueda que rueda el mundo,
con él rodando ella y yo...
en este piso oscuro
el rodar terminó.

Ojos como moras negras
en la noche de San Juan
un entoldado de estrellas
sobre la calle Rosal.

Giró el mundo en su verbena,
y giramos sin pensar
que con cada giro, el baile
se acercaba a su final.

Mi viejo Pueblo Seco
-donde viví moriré...-,
sin perder lo que era
me hizo barcelonés.

Y ahora, uno de mis nietos
va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas...
y pretende volver.

Quiere hacerme de la Chunta,
-...¡si soy de la C.N.T.! - ;
Me trae las Fuellas, el Rolde,
y El Cruzado aragonés.

¡La de vueltas que da el mundo!
¡Si ella lo pudiera ver...!
El camino que unos hacen
otros lo han de deshacer.

Como cada Septiembre
desde que ella no está
subiré a nuestro valle
...si me quieren llevar.

Junto a la casa hundida
-por ella y por tantos más-,
¡le escupiré al pantano!,
y lo haré sin llorar.

Despacio entre las ruinas,
cosecharé en el barzal
moras como sus ojos,
dulces hasta rabiar.

No es raro que mi hija
me las quiera racionar:
-Padre esa mermelada
con su azúcar va mal.

-¡Si supieras que al comerla
vuelvo a ver la casa en pié,
y en los labios de tu madre
una gotita de miel!

¡Ojalá vivas bastante
para descubrir por qué
mientras unto mermelada
tú eres mi niña otra vez!
...que el recuerdo vuelve tierno
hasta el pan duro de ayer.

Manuel Domínguez

(Del C.D. "Pais de Anochecida",  La Ronda de Boltaña,  Kikos, Zaragoza 2001)

 

Bienaventurado el hombre (Ernesto Cardenal)

Bienaventurado el hombre (Ernesto Cardenal)

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gángsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

            Será como un árbol plantado junto a una fuente

ERNESTO CARDENAL

Me moriré tan sólo (Ana María Drack)

Me moriré tan sólo (Ana María Drack)

Me moriré tan sólo
después de ser tu novia,
una novia con besos
a la luz de la Luna,
una novia con trajes
de lino y con puntillas,
con olor a naranjas
y a sal de nuestros mares.
Cuando mis enemigos
me prometan dejarme
seguir por mi camino
al más allá de todos,
cuando me quede sola
detrás de las cortinas
observando la vida
secretamente oculta.
Me moriré regando
los cactus de mi casa
para que sobrevivan
y me hagan compañía.

Ana María Drack 
(Del  CD Cuarto de Hora, Pastorius, Elx 2007) 

AL ALBA DEL DESEO (Leopoldo Alas)

AL ALBA DEL DESEO (Leopoldo Alas)

Te prefiero adolescente, saliendo de la ducha
con los pezones duros. Y me llevas  la contraria.
Lamento el reproche que te hice esta mañana.
Estabas tan pletórico desnudo, con sólo esa toalla
abultada en la cintura, todo calado, imantado,
tan dispuesto al amor sin saberlo.
Y a llevarme la contraria.

Viéndote ahora postrado en el sillón
con el ánimo senil de un jubilado, me arrepiento.
Qué vana queda y que insensata la tristeza
en un adolescente. Porque deja de ofrecerse.
Qué diferencia anoche, sobre el árbol
o un rato después, gritando,
corriendo como un gamo entre la niebla.

Y me decías que las brumas blancas
daban a nuestros rostros un aire cadavérico
y que la muerte, seguro, era eso:
una extensión vacía entre la niebla y la nada,
que es avanzar hacia ninguna parte.

Pero al decirlo, seducías con una excitación
que no parece propia de difuntos, ebrio de ti,
de tu risa y de tu cuerpo.

Me cuesta creer que ahora, al pie de la chimenea
y sin darte cuenta, parezcas realmente un muerto.
Pero aquí me tienes paciente,
velando por tu cadáver hasta que resucite.
El reflejo ocasional de las primeras llamas
te devuelve los rasgos y los gestos,
te enciende las pupilas, da carne a tus labios
de piedra fría y los arquea
en una sonrisa tibia y voluptuosa.

Temeroso y sumiso, me inclino a besarlos
y cierro los ojos. Por fin el sabor de tu lengua.
Te prefiero adolescente y exaltado.

Leopoldo Alas
(De "La posesión del miedo, Pre-Textos, Valencia 1996) 


El Triunfo Del Vacío (Leopoldo Alas)

El Triunfo Del Vacío  (Leopoldo Alas)

El vacío es un tesoro codiciado
cuando ya todo es hastío de tener,
ansiedad por conseguir
y dolor de haber perdido.
Es un lecho muy tranquilo para insomnes,
sueño que no sueña nada;
un silencio que nada silencia, ni se guarda.
No es el reverso del ruido
ni es el hueco de una ausencia;
es un consuelo esperado y un descanso merecido,
la nada feliz de todo un desgraciado.

Leopoldo Alas
(De "El triunfo del vacío", Editorial Dilema, Madrid 2004)

Mañana de Domingo (Ezequías Blanco)

Mañana de Domingo (Ezequías Blanco)

Bajo el sol del azul y de la brisa
bajo el ala de las cigüeñas nuevas
repican de alegría las campanas.
Es la gracia indomable del domingo
el temblor de los pájaros
bajo el surtidor de la frescura.
La claridad gozosa de la vida
resbalando como un fruto maduro
de casa a los suspiros de las calles
al reclamo del aliento común
al ancho tiempo de la plaza.

Ezequías Blanco
(Los caprichos de Ceres, Excmo Ayuntamiento de Manzanares, Madrid 2004)