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Antonio Pérez Morte

Poetas

El maestro de Kung Fu (Un poema de José Watanabe)

El maestro de Kung Fu (Un poema de José Watanabe)

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco.
Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisible
de mil años.
Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.
Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
-Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo- me dice el maestro.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.

(Incluido en la 10ª Edición de Nueva poesía HISPANOAMERICANA / Lord Byron Ediciones, Lima, Agosto de 2005)

En el ruido (Eduardo Lastres)

En el ruido    (Eduardo Lastres)

En el ruido ensordecedor de las ciudades
está la voz inequívoca
de los grandes silencios.

Eduardo Lastres   (Los otros haikus, Pastorius Poesía, Elx 2008)

ARS POLÍTICA (David González)

ARS POLÍTICA  (David González)

los políticos
estrechan la mano
pero no la dan

David González  (Loser, Bartleby, Madrid 2009)

Cinta transportadora (Ángel Petisme)

Cinta transportadora   (Ángel Petisme)

Mi corazón es una tarjeta de embarque
a un cruce de caminos del círculo polar,
a un Gran Silencio que me busca los labios.
Sin gallos que le despierten,
sin kiwis al desayuno. Sin Piedad.
Mi corazón es un fosil astral.
Una maleta no reclamada
que gira en la cinta transportadora.

Angel Petisme

(Poema perteneciente al libro "Cinta Transportadora", ganador del Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez, 2008)

Poemas (Óscar Aguado)

Poemas   (Óscar Aguado)

He nacido en el veredicto de un brindis
el compromiso que rechina mis dientes
no puedo hacer nada al respecto
buscaré mi cromo en la mansión
esta tarde saldré a pasear
el desorden alcanzará mi vientre
los niños nunca aprenden a hacer las maletas
los padres aprenden todo lo que se enseña
espero al huracán
es el único que puede hacer
que cambie de opinión

las personas parecen jarras de té
no voy a vender mis cartas de amor
dejaré que pasen de moda
que me hagan reir
cuando ni los tropiezos lo consigan
ya no se contar hasta tres
cuando llego al dos
salto al precipicio
espero al huracán
a que todos salgan a la calle
y me arranquen un ojo con sus paraguas
los niños se mojan las pestañas
los padres clavan paraguas en los ojos de los perros
amo cuando haces tus cosas
y me dejas solo
he dormido en una rueda
y también cerca de la estación
cuando pasaba un tren
cerraba los ojos para imaginarlo
un tren es un secreto
parece mentira que nadie lo sepa
lo sé
en el poema soy un payaso que nunca llora de verdad
una vena que se excita con tus dedos
voy a dejarte que ganes
los niños se parecen a la caseta del perro
los padres son los muebles que nadie sabe porqué
espero al huracán
y ya no tengo sueño
he aprendido a estar de pie para nada
cuando se acabe
me pondréis una corona
y me quitaréis el reloj
la almohada será la misma que compartía contigo.

 

 

Hemos vuelto a recorrer un mundo quieto en su borde
comiendo las limosnas que los cuervos dejaronen nuestras alas
cayendo al vacío como dos bolsas que se entrelazan
un mundo en un río de perfumes
una tierra de electricidad que sucumbe al primer abrazo del aire
nunca se alejan las batallas perdidas
siempre se ahoga la primera flor
la que dio nombre a este infinito
la mujer de mis sueños aún duerme a mi lado en mis sueños
arrodillados ante la noche y su mirada paciente
con su frío de langosta
no sabemos si desear el último latido que nos lance a la carrera
o dirigirnos al mar por nuestro pie
y enterrar las estrellas
en el  surco de la vergüenza y el silencio.

Óscar Aguado   ("Canción de cuna para un héroe", Óscar Aguado, Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid 2008)

Ni siquiera... (Ángel Guinda)

Ni siquiera...   (Ángel Guinda)

 

 

Ni siquiera atreverse a vivir borra el pasado.

(De Huellas / poesía, por ejemplo / oráculo manual /  madrid 1998)

SONETO DEL ABANDONO (Mario Benedetti)

SONETO DEL ABANDONO   (Mario Benedetti)

A veces si me siento abandonado
me encuentro y desencuentro en el vacío
y allí la soledad es como un río
que me alcanza residuos del pasado

el abandono vive su pecado
que es de los otros y también es mío
tirita el alma porque tiene frío
y ya no se refugia en lo sagrado

algo ocurre de pronto en el presente
por fin abre su cofre la palabra
y el enigma se vuelve transparente

sin pensarlo dos veces me apasiono
la pasión pasa a ser mi abracadabra
y entonces no me importa el abandono.

Mario Benedetti  (Testigo de uno mismo, Visor Libros, Madrid 2009) 

Tundra (Ángel Petisme)

Tundra    (Ángel Petisme)

Este amor se parece a Laponia:
seis meses de luz y seis de oscuridad.
Hasta los minerales tienen alma, joder.
Y sigo en silencio esperando el deshielo.

Ángel Petisme
(Cinta transportadora, Hiperión, Madrid 2009)

Nunca he despertado junto a ti (Gabriel Sopeña)

Nunca he despertado junto a ti  (Gabriel Sopeña)

He reventado en arneses que suplican corazón,
fui pescador en las redes de una mar embravecida.
Me he camuflado en poemas de raíces y de rocas.
Amanecí en los caudales de un torrente sentenciado.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin...!;
pero nunca he despertado junto a ti.

He conversado en corales que han crecido sobre alcohol,
he sostenido algún cuerpo listo para arder entero,
comí fruta en el paraíso, fuí arena en los relojes,
quemé mis naves y el fuego ha bloqueado mi timón.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin...!;
pero nunca he despertado junto a ti.

He sido espada en la guerra, me he convertido en canción.
He sido cuerda en el arpa, me he convertido en palabra.
He sido el agua en los ojos, me he convetido en tristeza.
He sido espuma en el cielo, me he convertido en tormenta.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin...!;
pero nunca he despertado junto a ti.

He aprendido despacio los mil nombres de la furia
y vendí todos mis pasos a los puntos cardinales.
He hipotecado mi tiempo por una rueca de azares
hilvanando un verso duro como acero en las pupilas.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin...!;
pero nunca he despertado junto a ti.

Te he deseado en harapos; has puesto sitio a mi carne;
te soñé un millón de veces tibia de alba, enfurecida,
te he abrazado tan dulcemente en horas de naufragio.
Y he sofocado mi anhelo con las lenguas que aprendí;
pero nunca he despertado junto a ti.

¡Y he amado tantas cosas que anuncian que llega el fin...!;
pero nunca he despertado junto a ti.

Gabriel Sopeña
(De La noche del Becerro, Olifante, Zaragoza 1995)

AMOR OMNIBUS IDEM (Ramón Irigoyen)

AMOR OMNIBUS IDEM  (Ramón Irigoyen)

 

 

La vida es una muerte encorsetada
en unas horrorosas vacaciones alegres.
Nunca he sentido tanta soledad en esta mano.

Ramón Irigoyen de Cielos e Inviernos, Ediciones Hiperión, Madrid, Diciembre de 1980.

 

Poema Doce (Andrés Ramón Pérez Blanco)

Poema Doce (Andrés Ramón Pérez Blanco)

                                                                                                       A David González

En tu rincón del cuadrilátero dormitas. Esperando.
Estudias al adversario: sus oscuros rincones
(todos los tenemos)

Observas, siempre observas.
En silencio.
Estudias al adversario:
Sus acciones, sus palabras, sus movimientos...
Sobre todo sus miradas.
Siempre en silencio.
Meditas tu acción. Al fin te levantas.
Y respondes al contrario con poemas, con vida plasmada en ellos.
Tu vida, su vida, nuestra vida reflejada en el papel.
Toda tu vida escribiendo, toda la vida observando.
La vida, hermano, es un inmenso ring.
Hagamos de ella un poema.
Nuestro, vuestro poema.

Andrés Ramón Pérez Blanco (El Kebran)

(De su libro "satélite de inhóspito planeta", Ed. Autor, Toledo 2008)

QUE NO, QUE NUNCA. NUNCA. (Pablo Neruda)

QUE NO, QUE NUNCA. NUNCA.  (Pablo Neruda)

Que no maten los malos
a los buenos,
ni tampoco los buenos
a los malos.

Soy un poeta sin ningún
precepto pero digo,
sin lástima y sin pena

no hay asesino bueno
en mi concepto.
Sólo el que mata
es la categoría que
dejó fuera de mi
sentimiento.

No llevemos al pueblo
a la agonía
condenado a la sangre
y al lamento
Y contra eso está mi poesía
que va por todas partes
como el viento.

Pablo Neruda

 

La paloma coja (Victoriano Crémer)

La paloma coja   (Victoriano Crémer)

De tu mano fue el descubrimiento
del jardín. De tu voz, su música,
de tu boca, el sabor del aire.
El agua, el agua, el agua,
obstinada en guiar nuestros pasos.
(¿Otra vez el mar?)¡Tanto mar para morir!
No tengo, ¡ay! recuerdo
de jardines colgantes.
Solamente tierras y colinas dolientes
bajo el fulgor
de un cielo surcado de palomas.
(Cementerio marino en el aire, por el aire).
Tierras hondas y calladas, tierras
sufrientes de Castilla de Cides desterrados.
El jardín eres tú,
amante altiva y pura como la luz,
flor milagrosamente ilesa,
encarnación del encarnado paraíso.

Victoriano Crémer

Tócame (Un poema inédito de Ángel Petisme)

Tócame   (Un poema inédito de Ángel Petisme)

Vivamos en el silencio
del útero y la arcilla,
en los grandes silencios
anteriores al hombre.
Si ya nos hemos dicho
todo lo que aprendimos
en los ojos del otro,
guardemos el silencio
de los primeros besos,
la rotunda energía,
la afasia misteriosa
de asteroides y estrellas,
la fluvial afonía
de las células madre.
Te espero en el silencio
del bueno de Fernando.

Ángel Petisme

(Poema Inédito, Zaragoza, Abril de 2009)

Homenaje: Benedetti X Benedetti

Homenaje:   Benedetti  X  Benedetti

Uno, no siempre hace lo que quiere,
pero tiene el derecho
de no hacer lo que no quiere.

Mario Benedetti

HOSTAL TOKIO (Ángel Petisme)

HOSTAL TOKIO    (Ángel Petisme)

Morir en sueños
para vivir la vida.
Soñar despierto
para morir sin prisas.
Vivir sonámbulo
para amarte sin plazos.

Ángel Petisme (Cinta transportadora, Hiperión, Madrid 2009)

 

AROMATERAPIA (Un poema de Ángel Petisme)

AROMATERAPIA  (Un poema de Ángel Petisme)

Hoy me huele la boca a hierbabuena,
el sexo a ylang-top, los muslos a manzana,
los huesos a tristeza, la sangre a mejorana,
los pies a eucalipto, el corazón a pino.
Hoy me huelen las manos a limón,
el ombligo a ansiedad, los sueños a lavanda,
el reloj a jazmín, los pelos a azahar.
Soy un mapa de perfumes y esperanza,
se lee en la banda magnética de mi alma:
Mister Sistema Solar 2002.
Hoy construyo los puentes de la muerte a la vida,
de Andrómeda al Actur, de Vallecas a Orión...
Si los sábados sabadetes no fuéramos
un atlas de fragancias y polvetes,
un efluvio, una promesa, una yedra que trepa por el genoma,
apaga y vámonos. Me siento Flex.

Ángel Petisme (De Cuatro días de alquiler, Lola Editorial, Zaragoza 2002)

20 de Junio (José Antonio Labordeta)

20 de Junio    (José Antonio Labordeta)

El mar no está
en donde estuvo.
Sólo, con la memoria,
inventaré lo que me vaya sucediendo
para no llorar
por todos los ausentes
de mi lado.

Antonio Pérez Morte  (Diario de naúfrago, PUZ, Zaragoza 1988)

 

Heridas (Marta Navarro García)

Heridas  (Marta Navarro García)

En este viaje
de aroma clandestino
curamos las cicatrices de heridas
que nunca existieron
pero que siempre
presentimos.

Marta Navarro García 

(De Ocho islas y un invierno, Ediciones El Desembarco, Sevilla, 2008)

NI SIQUIERA DIOS PUEDE CAMBIAR (Jorge Barco)

NI SIQUIERA DIOS PUEDE CAMBIAR   (Jorge Barco)

Qué equivocado estaba el filósofo Agatón
cuando dijo que ni siquiera Dios
puede cambiar el pasado.

Si vas a Inicio, Programas, Accesorios
y Herramientas del sistema,
tienes la opción de Restaurar
para dejarlo todo como antes.

Qué equivocado estaba el filósofo Agatón.
Tú sí que puedes cambiar el pasado,
Windows Millenium.

Jorge Barco  (De Algún día lleharemos a la luna, Fundación Jorge Guillén, Valladolid, Diciembre de 2008)