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Antonio Pérez Morte

Poetas

Siempre solo (Miguel Labordeta)

Siempre solo       (Miguel Labordeta)

Siempre    s o l o

con  mis  sueños

y mi carne.

Con mi cantar indeciso

entre labios

atravieso las calles

bajo la lluvia.

(1946-48) Inédito hasta 1983

Música de Rosas (Gabriel Sopeña)

Música de Rosas     (Gabriel Sopeña)

 

Quiero abarcar el sol de los desiertos,

convertirme en el suelo de tus pies.

Vuelo en tu sombra, esa luz que no he visto.

La extensión del deseo que encendí

igual que el humo del incienso.

Como un rubor antiguo de azafrán...

Ahora

que la caravana de mi soledad

ha llegado en este viaje hasta tu umbral,

traigo para ti:

Color de Jenna,

Música de rosas,

Besos de dátil.

De cilantro y menta:

Oasis de Luna,

ternura de arenas

en tu cintura de nieve serena.

Agua de tu Alba

y música de rosas.

¡Siento

como un río

tu corazón de piedra!

Gabriel Sopeña 

(Del disco colectivo "Natural de Aragón"  Un canto a la naturaleza, Gobierno de Aragón, 2006)

CUÉNTAMELO OTRA VEZ (AMALIA BAUTISTA)

Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja

del cuento fue feliz hasta la muerte,

que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera

se le ocurrió engañarla.  Y no te olvides

de que, a pesar de los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor:

es la historia más bella que conozco.

 

Amalia Bautista   (Incluido en la antología Quinta del 63, Celya, Salamanca 2001)

TENGO UNA TRISTEZA DE VEINTICUATRO AÑOS (J.A. Rey del Corral)

TENGO UNA TRISTEZA DE VEINTICUATRO AÑOS  (J.A. Rey del Corral)

Tengo una tristeza de veinticuatro años y ocho meses,

que en días solares medios no quiero calcularla,

pero me dura doce meses cada año

y semanalmente deviene con mi alma.

 

Tengo una tristeza que a velocidad de luz

trata de alcanzar su noche,

es opaca al mediodía

y fija una constelación de lágrimas sin nombre

que con el tiempo, tal vez, descubrirá la Astronomía.

Si sucediera, llamarla Melancolía

y darle la densidad y la distancia que gustéis.

 

Es para que lo sepáis una tristeza intransitiva

conjugada en todo tiempo,

procedente de pretéritos y orientada a los futuros.

Hoy por hoy en presente la llevo

y su diámetro es mi alma

y mi corazón su centro, de donde parten

los radios que la llevan.

Y tiene un factor constante para el que los griegos

no hallaron letra y un peso cualitativo

que en cantidades tiende a cero o infinito.

Es una tristeza indivisible,

susceptible de potenciarse al cubo

teniendo en cuenta que el volumen en que vive es de hombre.

 

Y teniendo en cuenta su peso específico,

su cualidad de mercurio incesante,

el punto en el que hierve

y la profundidad a que se encuentra, es implacable.

 

Es una tristeza que vive en esta cárcel

de 24 años, ocho meses y un día

y hay que darle tiempo para que muera,

para que planetariamente ronde el sol de su recuerdo,

para que tenga meteoritos y juegue con Saturno

a alimentarse de sus hijos.

Y hay que darle tiempo para que sepa su sustancia

y la estudien los niños en la escuela

y los doctores le hagan tesis,

y los laboratorios la analicen para hacer tristezas más pequeñas.

 

Tengo una tristeza existencial que tiene su raíz

en haber nacido para muerto.

Me temo que es una tristeza contagiosa y sin remedio.

 

José Antonio Rey del Corral  (Poemas de la Incomunicación, Colección Poemas, Zaragoza 1964) 

EL ESPEJO (Un poema de José Antonio Labordeta)

EL ESPEJO     (Un poema de José Antonio Labordeta)

Soy tantas veces yo, interminable,

con el rostro cruzado por el tiempo,

por las huellas que dejan los silencios,

los días acabados

y las noches de ausencia y de olvidos

que siempre

cuando me miro hondo

ante este espejo que naufraga en casa

me recompongo a mí,

a mis recuerdos,

a mis leves ausencias

levantadas en las heridas huellas

de los ojos.

 

José Antonio Labordeta  (Del poemario Jardín de la memoria / Taifa Poesía / Barcelona, 1985)

La lucha... (Jorge Riechmann)

La lucha...                             (Jorge Riechmann)

La lucha

no se decide en las calles

sino en los callejones

 

de la conciencia

 

Jorge Riechmann, Muro con inscripciones, DVD poesía, Barcelona 2000) 

Tres poemas de Francisco Grasa Ubieto

Tres poemas de Francisco Grasa Ubieto

 

 

La débil memoria

bailando de rama en rama

en el cerebro de los pájaros.

 

 

Un temblor en los huesos

y la luz de las tormentas

penetrando en el silencio.

 

 

Me voy de la piel de un continente

que detiene el amor.

 

El tiempo pasa por la caligrafía.

 

 

Francisco Grasa Ubieto

(Agua y cenizas / El suicidio de las olas,

Aveletra, Huesca,2005)

Ilustración: Santiago Arranz

 

Ausencia (José Ángel Valente)

Ausencia       (José Ángel Valente)

Este sueño, que acabo de soñar y en cuyo tenue borde te hiciste no visible, limita con la nada.

 

José Ángel Valente 

(Fragmentos de un libro futuro, Galaxia Gutemberg / Círculo de Lectores, Barcelona,2000)

SOÑAR EN PALESTINA (Ángel Petisme)

SOÑAR EN PALESTINA     (Ángel Petisme)

Hay cientos de historias como ésta

que ningún fabulador por perverso que fuese

podría urdir mejor.

Un muchacho soñó que ponía una bomba

y al día siguiente lo contó a sus amigos.

No conozco su nombre pero sigue en la cárcel.

 

Hasta soñar está prohibido en Palestina.

 

Ángel Petisme (Editorial Eclipsados, Zaragoza, 2005)

LAS MANOS DE LAS CAJERAS (Manuel Vilas)

LAS MANOS DE LAS CAJERAS        (Manuel Vilas)

Sólo dios sabe por qué se me regaló el don de aprenderme de memoria las manos de todas las cajeras que me han atendido y cobrado alguna vez en mi vida. Es un don inexplicable, frenético cautiverio de los ojos. Cajeras del Carrefour, del Sabeco, de Alcampo, cajeras de todas las tiendas que he visitado, llevo vuestras manos en el disco muy duro de mi memoria.    Manos grandes, pequeñas, manos tristes, alianzas, adornos, uñas de todas las formas y de todos los colores, venas bajo la piel, manos atadas a una máquina registradora, manos cansadas, uñas rotas. Falanges señaladas para trabajos pocos señalados.  Manos siempre pulcras, manos a veces de una belleza fulminante.   Manos inesperadas. Siempre que voy con el carro de la compra y dejo el azúcar y las galletas en el mostrador, y comienza la cajera el rito de coger con sus manos mi compra, me invade una rabiosa melancolía: miro esas manos que cogen lo que compro, esas manos esclavas, las mías que también lo son, las mías que sacan billetes de una cartera, las manos de ella, con sus uñas pintadas (he visto cien mil uñas encerradas en cien mil colores), los cambios, El Rey de España pasando de mano en mano, ausente él también con su efigie narcotizada, las estúpidas galletas, la abundante azúcar. Y es entonces cuando actúa mi memoria. Allí donde sólo hay manos muy baratas en trabajos muy duros, yo me aprendo esas manos muy de memoria: dedo a dedo, alianza por alianza, uña a uña, cada falange, cada vena abandonada a su suerte, cada pliegue de la piel, cada forma delicada de los dedos.

Manuel Vilas  (Resurrección, XV Premio Jaime Gil de Biedma, Visor Libros, Madrid 2005)

 

JUNTOS (BLAS DE OTERO)

JUNTOS      (BLAS DE OTERO)

 

 

Esta tierra, este tiempo, esta espantosa podredumbre

que me acompañan desde que nací

(porque soy hijo de una patria triste

y hermosa como un sueño de piedra y sol; de un tiempo

amargo como el poso

de la historia):

esta tierra, este tiempo que tiran de mis pies

hasta arrancar los huesos a mi esperanza última,

¡ah, no podrán, jamás podrán vencerme,

porque mi mano se me va y se agarra

a otra mano de hombre y a otra mano

que me encadenan, madre inmensa a ti!

 

BLAS DE OTERO  (De Pido la paz y la palabra, Santander, 1955)

FOTOGRAFÍA: AGENCIA EFE

¿Cómo afrontar la lucha..? (Luis Valdesueiro)

 

¿Cómo afrontar la lucha derrotado?

(Luis Valdesueiro, Lucidario, 1997)

EL BIEN QUE HACES... (Ángel Guinda)

 

El bien que haces te hace. Te deshace el mal que haces.

(Ángel Guinda, 1994)

El argumento (Un poema de José Agustín Goytisolo)

El argumento   (Un poema de José Agustín Goytisolo)

Viste     cómo     se     derrumbaron

viejas   creencias    nuevos    mitos

sobre la libertad.               No eres

hombre de fe.   Y ahora te ofrecen

un gran supermercado.   El mundo

gira en su órbita exacta.      Sabes

el     argumento     de     la     obra

y   cuál   es   tu   papel:   ni  héroe

ni malvado.                Y no estarás

cuando caiga el telón.           Actor

entre    el     inmenso    repertorio

de    esta     tragedia      milenaria

vas a seguir siempre  en el bando

de  los  rebeldes  y  sus sombras.

 

José Agustín Goytisolo, de  Como los trenes de la noche, Lumen, Barcelona 1995)

ILUSTRACIÓN: JOSÉ LUIS LASALA

EL VESTIDO MÁS HERMOSO (Jorge Riechmann)

El mejor vestido para mi cuerpo

es tu cuerpo desnudo.

El mejor vestido para tu cuerpo

es mi cuerpo desnudo.

 

Vestido así

no tengo ganas de desnudarme

nunca.

 

Jorge Riechman, De Amarte sin regreso (Poesía amorosa 1981-1994)  Hiperión, Madrid, 1995.  

 

YO AMO LA BELLEZA (Un poema de Ana María Drack)

YO AMO LA BELLEZA      (Un poema de Ana María Drack)

Yo amo la belleza,

el equilibrio, el cosmos,

los grandes girasoles de Van Gogh, amarillos,

los canales marrones

de una Venecia rosa,

la luz sobre los árboles

de tu paisaje en frío.

Yo amo las magnolias

y el unicornio extraño,

los efebos, Mykonos,

la magia de los días,

el corazón salvaje

de Brasil verde oscuro,

el sonido de Cuba,

con el son y la salsa.

Yo amo el cante hondo,

la java, las sonatas,

casi todas las fugas

de Bach y de Scarlatti,

Vivaldi, Mozart, Mahler,

Homnegger, Stravinsky,

Rabi Shankar, los Beatles

y Chavela a deshoras.

Y me gustan las arias

de Puccini y el canto

de cualquier ave rara

que me suene a música.

Yo amo la pintura

de Goya y de Kandinsky,

la de Chagall, Klee, Rubens,

Picasso, los egipcios,

sus misteriosos templos,

sus esfinges, pirámides,

el mundo jeroglífico

de sus paredes crema,

el pueblo de los incas,

los aztecas, los mayas,

París, barrio Latino,

allá por los sesenta,

el existencialismo 

de Kierkegaard, Brassens,

Piaf, Grecó, los poemas

de Prevert, el misterio.

Yo amo a los poetas

de mi tierra y su gente,

a los cantores libres

cuando arriesgan la pluma.

Yo amo mil etcéteras,

el silencio, el teatro

y los cines de ensayo

con Visconti incluido.

Y me amo a mi misma

y a ti, cuando te dejas.

 

Ana María Drack,  del poemario De dos en dos, Lunara Poesía, Elche 1996.

 

PEQUEÑEZ (Emily Dickinson)

PEQUEÑEZ       (Emily Dickinson)

Es cosa tan pequeña nuestro llanto;

son tan pequeña cosa los suspiros...

Sin embargo, por cosas tan pequeñas

vosotros y nosotras nos morimos.

Emily Dickinson  

 

 

LA MAÑANA SIGUIENTE (Gabriel Sopeña)

LA MAÑANA SIGUIENTE      (Gabriel Sopeña)

 

Te debes un espacio que ahora buscas,

me debo el torpe anhelo de mi entraña.

Si naciera de nuevo buscaría

en la agenda de teléfonos del tiempo

tu nombre y dirección. Y llamaría;

y propondría una cita en el Egeo

(digamos desde Pérgamo hasta Patmos)

para hacer más dilatada la batalla.

 

Quisiera un rumor de címbalo y de cítara,

crótalo de tacto, brasa

para la hermosa estrategia

que ha hecho perdurar el mundo;

y quisiera luna densa, 

calida y suave: una cuna

donde gemir libremente y hallar la misericordia.

Y quisiera largas treguas de cabello,

una carba con jadeos

dándole ánimos al fuego

de su soplar suave y corto;

y quisiera un derramarse de canciones,

y un almacen de idiomas y de venas.

Y un paciente descansar de cabotaje

que inflamara de bravura ese latido

olvidado por la edad, que no perdona;

y quisiera una piedad con nombre de alba,

y quisiera el testamento de las fuerzas,

y quisiera un despertar, porque es preciso:

un abrazo de pámpano y de cepa,

un latigazo de aromas,

caravasar de café y de alcaravea...

 

Aquí es donde comienza el verso,

la frontera de lo real, de su liturgia.

 

Debo labrar las horas

en que quiero imaginarte

con la mañana siguiente.

 

Gabriel Sopeña (De  BUEN TIEMPO PARA EL DESHIELO, Zaragoza, Lola Editorial, 2003)

Si pudiera al menos (Un poema de Luis Eduardo Aute)

Si pudiera al menos   (Un poema de Luis Eduardo Aute)

 

 

 

Si pudiera al menos

no ya prescindir de la memoria (enfermiza

y parásita memoria) sino del deseo

de no recordar

olvidar la voluntad de olvidar 

(Luis Eduardo Aute, de La matemática del espejo 1970-75, Ediciones Peralta, 1979)

Me he vuelto loco (Un poema de Leopoldo María Panero)

Me he vuelto loco     (Un poema de Leopoldo María Panero)

 

Me he vuelto loco

pero ahí fuera sigue

el rumor sórdido de la vida

y es como si el dolor fuera poco

como si hiciera falta otra vuelta de tuerca: a hombres

que arrastran mis pies

borrachera hedionda de silencio

como un ruido al fondo de la vida.

 

Leopoldo María Panero (Del poemario "Poemas de la locura",  Huerga y Fierro, Madrid, Junio de 2005)