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Antonio Pérez Morte

Poetas

DIOS HA MUERTO, MARX HA MUERTO (Y YO ULTIMAMENTE NO ME ENCUENTRO NADA BIEN) Alberto Vega

El caso es que me busco entre las cosas
vecinas, entre tanto
vino bastardo y tertulia de provincias,
jugándome los pasos a una carta
marcada en la baraja del destino
con las orlas de colores y falsos paraísos,
desafiando al tiempo entre mitos y flautas.

Por lo demás, ningún problema. Gracias.

Alberto Vega

POR FAVOR, NO MOLESTAR (David Mayor)

POR FAVOR, NO MOLESTAR        (David Mayor)

 

La areola de tu pecho en mi lengua;
los suburbios de la ciudad; un espejo
con sus dos verdades -el reflejo y el silencio-;
yo, pronombre que nunca sé si me dice
o me oculta; un ser humano, falible, terco,
que siempre vuelve al lugar del crimen:

el arte tiene raíces impuras, búsquedas
o huidas a las que pones aumentos de lupa
para fijar lo que está pasando ahora que
el mejor poema es un letrero en la puerta.

David Mayor
(En otra parte,  Pre-textos poesía, Madrid, Febrero de 2005)

la última gota

la última gota

la última gota
de semen frío resbala
por el muslo tibio.

Daniel García Granda
("Un limón cae" -Itinerario de Haikus y Tankas), 
Ediciones del 4 de Agosto, mayo de 2006)

XVII (Ignacio Escuín Borao)

XVII      (Ignacio Escuín Borao)

 

                                                                   ...que alumbra más tu mirada...

                                                                                                                    Melendi

Le dije quédate, quédate esta noche y sus ojos decían que sí pero pudieron más sus manos sus anillos y sus recuerdos quédate y verás cómo te ama alguien vacío cómo rompe las sábanas alguien que no sabe sentir quédate y haz más grandes las heridas. Pero las manos pedían a gritos taxis y saliste como alma que lleva el diablo por calles subterráneas, olores nuevos y días sin sombra. Y llegó a casa, a su casa, a la de su hombre, su perra y su sofá y los ojos le brillaban.

Ignacio Escuín  Borao

(POP, Editorial Aqua, Zaragoza 2005)

Ilustración: "Desierto"   Teresa Salcedo

QUE TENGAS BUENA NOCHE (David González)

QUE TENGAS BUENA NOCHE  (David González)

Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada noche.
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el sudor de su frente.
En una mano lleva la bolsa, o bolsas, de la basura.
En la otra, o bajo el brazo, los dos periódicos del bar.
Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada noche:
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el sudor de su frente.
Le arreglo el pelo.  Le coloco bien el cuello del abrigo.
La beso en los labios. Que tengas buena noche, le digo.
Mientras baja por la escalera, aún le recuerdo:
Si necesitas algo, me llamas. No importa que hora sea. Me llamas.
Aguardo,  todavía, a que desaparezca su  espalda
y desaparezca, también, de la pared, la sombra de su espalda...
A que se apague la luz
y abajo, en el zaguán, se escuche un portazo. Solo
entonces
entro en casa
y cierro la puerta.

David González

Ilustración: Teresa Salcedo.  

David González

David González

 

El poeta asturiano David González, en su estudio, ordenando los poemas que ha escrito este verano y que conformarán su próximo libro.  

ODA BREVE A PETISME (Luis Antonio de Villena)

ODA BREVE A PETISME     (Luis Antonio de Villena)

Buscas por las callejas y las nubes terribles
una voz de esperanza, un beso, una caricia.
Contra los opresores odiosos y tediosos
elevas y te elevas manzanas y delicias.

Frente a la injusticia del mundo y del poder
trazas palabras, gestos, aromas, individuos.
Poesía de rosa y de veneno, de droga azucarada
de explosión y dulzura, de miel y lanzallamas.

Sabes que la vida no es tediosa ni débil
aunque se nutra en lágrimas y acero.
El mar y el sexo son palabras iguales.

Teoría del color. Otro mundo es posible.
Palabras encendidas, la justicia y el cuerpo.
Que algún día, chaval, el mundo te merezca.

Luis Antonio de Villena 

(Escrito y leído durante la presentación de Teoría del color en Madrid. 23 de Junio de 2006)

Con las infinitas circunstancias (Agustín Porras)

Con las infinitas circunstancias        (Agustín Porras)

Con las infinitas circunstancias
que el corazón del mundo
deposita entre nosotros
suelo componer, con demasiada frecuencia,
poemas que no cantan.

El amor que hizo posible
mi presencia en el misterio
no encuentra en cuanto soy
sino imágenes dolorosas.

De ahora en adelante
silenciaré mi palabra,
si es que insiste en el error
de ir mendigando, para vivir,
los sobrados motivos que ya tengo.

Agustín Porras
(Ojalá , Huerga y Fierro, Madrid 2006)

Fotografía: Doug Beasley

Amor mío (Manuel Vilas)

Amor mío   (Manuel Vilas)

Es posible que no conozcas demasiado las afueras de Zaragoza:
ese mundo ambiguo, fronterizo y misterioso.
Ya no son suburbios las afueras.
Son un combate lento entre el ladrillo y la tierra, entre el asfalto y el erial,
entre la farola y la luna.
Entre muertos y vivos.
Entre santos y pecadores:
Entre gladiadores y cristianos.

Más allá de Torrero, más lejos del Actur, allá donde los efluvios
del Carrefour terminan, más allá de Las Fuentes,
hay un mundo de calles asfaltadas con fantasmas
que terminan en huertas sin frutos
y acequias sin agua,
de bares al lado de escombros desesperados que dejan ciega la mirada,
bares desolados, de casetas de campo junto a grúas recién puestas,
de albañiles tristes que hablan en rumano, convertidos más tarde
en locos vampiros llenos de luz con baterías muy baratas,
todo es barato en este reino mío,
de neumáticos torturados,
de pequeñas tiendas que despachan pan industrial
y golosinas calientes.

Las afueras son también un reino de juventud:
allí es donde los jóvenes de treinta años tienen su futuro,
su piso y su larga deuda con los hombres viejos.
Porque los hombres viejos tienen el poder y la nada,
tienen las leyes y el dinero, y mujeres viejas, a quienes
ya no se follan -porque todo es una mentira inabarcable-
y son dueños de los techos, de las paredes, de la domesticación
del frío, del pegajoso frío.

Allí les esperan dorados domingos para disfrutar
del salón de diecinueve metros cuadrados,
de la cocina de siete; del "dormitorio-suite" de diez,
así lo llamó el constructor el día de la firma del contrato,
de la plaza de garage que protege del bárbaro viento
de los desmontes recien urbanizados a un Corsa del 87,
y de las magníficas vistas a la autopista de Barcelona.
Mira esas vistas, cariño, mira ese ardor de sol contra nosotros,
mira cómo nosotros acabaremos como ellos,
como esos tipos que nos han vendido esta mierda,
como seremos leña roja y almas baratas,
así que deja que te lo haga todo esta noche,
es lo único que tenemos. Deja que me coma
lo que ellos no tienen: tu carne blanca y dulce
y que apague
tus gloriosas ganas de follar. Es nuestro reino.

Cuando llegue el insomnio, que llegará, cuenta,
para no volverte loco, amor mío, cuenta el número
de coches que pasan
a doscientos kilómetros por hora
(provistos de aparatos
altamente sofisticados que detectan los radares
de las baratas autoridades policiales españolas)
en madrugadas tan insignificantes
como las golosinas que venden en la tienda de la esquina.

Amor mío no puedes dejar tu trabajo, amor mío
si quieres follamos hasta morir, pero por favor
no dejes tu trabajo.

Manuel Vilas
(Uni-versos, ABC "Las artes y las Letras" nº 760 ,  26 de Agosto de 2006)

Fotografía de Vilas:  Daniel Morzinski

ESTE VENTO (Goncalo Salvado)

ESTE VENTO  (Goncalo Salvado)

 

Sem ti
sou apenas este vento
que investe contra
as árvores
e as desfolha longamente
muito antes do outono.

GONÇALO SALVADO
(Vento / Viento. Antología de Poesía Ibérica, Celya 2004)  
 

 

Es natural que Dios se comunique... (Roberto Themis Speroni)

Es natural que Dios se comunique...     (Roberto Themis Speroni)

Es natural que Dios se comunique
con mi melancolía; que comparta
mi pan, mi techo aciago y que me ofrende,
de vez en cuando, un búho, una botella,
una hoja de menta, un libro viejo
escrito sobre un vidrio de colores.

Es natural que llegue sin anuncio,
definido y abierto como un árbol,
y que se instale cerca de la leña
desatada en crujidos ardorosos
sin dirigirme nunca la palabra,
alto y ritual, hermoso como un sable.

Suele irritarme su actitud, la espera
brillante de sus ojos, la implacable
actividad oculta de sus manos
quemadas por dos vírgulas de hierro.
Yo soy un hombre y Él lo sabe. Tengo
arrebatos de hombre, no de insecto,
ni dulzura animal para mis actos
manejados por turbia inteligencia.

Arrojo el vino. Tiro la mesa
los mendrugos, las moscas, los papeles;
tenso mis antebrazos, crispo el nervio
más hondo, y con rudeza lo fustigo;
lo invito a que se mida con mi angustia
crecida en los confines de su obra.
No responde. Se ubica acomodado
su codo en la madera, y sin testigos,
pulseamos al igual que dos labriegos
en honesta y tristísima disputa.

Roberto Themis Speroni

AVENIDA 170 (Iván Humanes Bespín)

AVENIDA 170      (Iván Humanes Bespín)

En esta madrugada
Las huellas del auto descubren su vocabulario
Aunque nadie perciba
La extensión de su duelo
Ni sus gritos de oscuro destino
Ni su peligroso rodar sin calma.

Quizás deseen otro amanecer
Firmar su goma encima de tanto silencio
Llevar al hombre a las instancias del vértigo
Disparar el pie hasta tocar el perfecto olvido
Calmar tanto aislamiento metálico
Entre la máquina y el cuerpo del hombre
Unir carne y chapa.

Es la Avenida 170 la que bordea el acantilado

Iván Humanes Bespín
(Decimocuarta edición de la antologia Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron  Ediciones, 2006)

MIGUEL LABORDETA

MIGUEL LABORDETA

Miguel Labordeta

www.10lineas.com/miguellabordeta/index.htm

ÁNGEL GUINDA, FIERAMENTE HUMANO (David González)

ÁNGEL GUINDA, FIERAMENTE HUMANO   (David González)

Examinad vuestra conciencia, decía Zola, y eso mismo trata de decirnos el poeta Ángel Guinda por medio de una huelga de hambre con la que persigue unas metas con las que yo, humana y poéticamente hablando, no puedo estar más de acuerdo.

Desde que Bertrand Russell escribiera "La educación y el orden social", el control del pesamiento, la psicología de masas, se ha perfeccionado lo suficiente como para que ya no haya límitesa lo que nuestros gobiernos, valiéndose de los medios de comunicación y de la industria del entertainement, quieran hacernos creer (lo de las armas de destrucción masiva de Iraq, por ejemplo), así que no es de extrañar que en el contexto de una sociedad en la que el alumno no es considerado como persona, sino como recluta (Russell) y en la que la inmensa mayoría  de sus miembros mira solo por su propio bienestar (aún a costa del de sus semejantes) y en la que la inmensa mayoría de nuestros intelectuales no se mueve por principios de justicia y verdad, como quería Julen Benda, sino que son loros al servicio del poder establecido, no es de extrañar, digo, que acciones solidarias como la del poeta Ángel Guinda, sean o silenciadas por la opinión pública o ridiculizadas (y calumniadas) por la multitud (Critopher Hitchens).

Ángel Guinda, no obstante, debe tener la sensación de estar haciendo todo lo que puede para que el mundo sea menos desdichado, de contarse entre los que tratan de impedir que la raza humana caiga en el estancamiento y la desesperación (Russell) y debe tener presentetambién que no está sólo en esto, y que este breve texto es la manera que tengo, de mostrarle mi apoyo y solidaridad, y mostrarlo publicamente, porque como ya escribió Baudrillard: Cuando hombres valientes se atreven a alzarse contra las ideas comúnmente aceptadas y a provocar la indignación de los demás, es preciso señalarlo.

David González, 28 de Julio de 2006

CAJAS

Lo diría una indígena y tendría razón:
"Ustedes tienen la vida ordenada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita.
Su casa es una caja
y las habitaciones son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
les introducen en una caja."
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos y nos desencajamos.

Ángel Guinda 

NO (Ángel Guinda)

 

Soy un claro interior, el porvenir
de una puerta que siempre está atrancada.
La trampa de vivir y ver morir.
Contra la destrucción de la conciencia
bramo, reviento, clavo en Dios los codos.
Soy un zarpazo roto de paciencia.
Una luz que, arañando los escombros,
borra la niebla y sigue hacia adelante.
Un hombre con la sombra hasta los hombros.
Como hambre y bebo sed con todos
con todos los condenados a escarbar la nada.
Esto no es un poema, es un desplante.
Profundamente grito un no rotundo.
Yo no quiero vivir en este mundo.

Ángel Guinda

ÁNGEL GUINDA PONE FIN A SU HUELGA DE HAMBRE

ÁNGEL GUINDA PONE FIN A SU HUELGA DE HAMBRE

Cuando se cumple el octavo día de la huelga de hambre que inicié con reivindicaciones literarias y políticas, pongo fin a la misma por motivos de salud y por considerar que no es misión exclusiva de un poeta lírico transformar el mundo sino poetizarlo. Mis sentimientos de compromiso social y de solidaridad salen reforzados de esta acción , uno de cuyos objetivos, al menos, se ha cumplido, a juzgar por los cientos de adhesiones recibidas procedentes de movimientos progresistas, asociaciones culturales, ciudadanos anónimos, artistas y escritores (muy especialmente de Manuel Martínez Forega, que ha secundado la huelga) y que agradezco de todo corazón. Gratitud extensible a aquellos medios de comunicación que se han hecho eco de la acción. ¡Por un mundo, un arte y una literatura mejores, salud!

Ángel Guinda, Trasmoz (Zaragoza), 29 de Julio de 2006

Lo inalcanzable...

Lo inalcanzable...

Lo inalcanzable me hace señales desde el horizonte

Ángel Guinda  (Toda la luz del mundo. Olifante. Zaragoza 2002)

SMS

SMS

No necesito que me compres unas alas,
sólo te pido que me enseñes a volar.

Ángel Petisme   (De Teoría del color, Sial, Madrid 2006)

 

CAPITULO X (HELIACO)

CAPITULO X    (HELIACO)

Todo quedó como en el recuerdo de una mandolina abandonada.  Todo quedó atrás, en la primera fila de una hermosa lluvia, como en la serenidad de aquel soldado que espera ser relevado y ver amanecer un nuevo día, sin pensar que el futuro tal vez sea arrasado por su propia mano presente.

Todo quedó como entre la luz de una caricia suave, lejana. El ciego siguió cantando el número de la suerte. Grandes torrentes de espuma y agua, bajaban buscando la puerta que cerrase su furioso viaje.

Miradas implorando súplicas. Alguien quedó volcado en una lejana y solitaria cuneta.  Allí, marcado por los látigos de la fiebre y del frío, sigue implorando la invisible mano que lo salve.

A veces, cuánta prisa tiene la sangre, huir es su destino, huir, huir hacia la nada. (Yo cortaré una flor para tu frente). (Cantaba la blancura del día con sus alas fijas en la tierra y, frente al sol, giraba un resplandeciente torno recogiendo luces de alegría y cómo te llevas, querido Heliaco, rozando las fuentes de tu universo imaginado y saludando, desde las cimas de tu asombro, entre risas, noches y sollozos)...

No cierres las manos, que no desangren más sobre la cúpula de tu alma, déjalas que busquen diente a diente, la voz, la pregunta que aclare los suburbios de tu enigmática selva en la vida.

¿Caerás en la boca de un puntiagudo mundo cubierto entre transparentes e indomables cristales?

¿Cómo esperaste recibir el perfume caído en la paz de la existencia, si de ella tan sólo pudiste sentir un frágil alarido? ¡Ay! de la solfa de las aguas que nunca llegaron.

 

Mariano Esquillor (Oda de Látigos / Heliaco, Colección Puyal,   Publicaciones Porvivir Independiente, Zaragoza 1977)