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Antonio Pérez Morte

DIOS HA MUERTO, MARX HA MUERTO (Y YO ULTIMAMENTE NO ME ENCUENTRO NADA BIEN) Alberto Vega

El caso es que me busco entre las cosas
vecinas, entre tanto
vino bastardo y tertulia de provincias,
jugándome los pasos a una carta
marcada en la baraja del destino
con las orlas de colores y falsos paraísos,
desafiando al tiempo entre mitos y flautas.

Por lo demás, ningún problema. Gracias.

Alberto Vega

GUERRA CIVIL EN ARAGON -70 AÑOS DESPUÉS-

GUERRA CIVIL EN ARAGON    -70 AÑOS DESPUÉS-

Exposición:    Robres  (Huesca)

6 de octubre - 3 de diciembre, 2006

GUERRA CIVIL EN ARAGÓN

POR FAVOR, NO MOLESTAR (David Mayor)

POR FAVOR, NO MOLESTAR        (David Mayor)

 

La areola de tu pecho en mi lengua;
los suburbios de la ciudad; un espejo
con sus dos verdades -el reflejo y el silencio-;
yo, pronombre que nunca sé si me dice
o me oculta; un ser humano, falible, terco,
que siempre vuelve al lugar del crimen:

el arte tiene raíces impuras, búsquedas
o huidas a las que pones aumentos de lupa
para fijar lo que está pasando ahora que
el mejor poema es un letrero en la puerta.

David Mayor
(En otra parte,  Pre-textos poesía, Madrid, Febrero de 2005)

la última gota

la última gota

la última gota
de semen frío resbala
por el muslo tibio.

Daniel García Granda
("Un limón cae" -Itinerario de Haikus y Tankas), 
Ediciones del 4 de Agosto, mayo de 2006)

MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN

MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN

MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN

(Plaza de López Allué s/nº)

22001 HUESCA

Telf. 974-233036

HORARIO: 

De martes a sábado: 10-14 y 16-20

Domingos:  10-14

Lunes: cerrado.

LOS LIBROS DE LA GUERRA DE JOSÉ LUIS MELERO

LOS LIBROS DE LA GUERRA DE JOSÉ LUIS MELERO

Jueves 28 de Septiembre

20,00 horas

MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN

(Plaza López Allué s/nº)

Huesca.

PRESENTACIÓN DE

LOS LIBROS DE LA GUERRA.

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA

DE LA GUERRA CIVIL

EN ARAGÓN (1936-1949)

de  JOSÉ LUIS MELERO RIVAS

con la intervención de  Jaime Vicente

y  Víctor Pardo Lancina

XVII (Ignacio Escuín Borao)

XVII      (Ignacio Escuín Borao)

 

                                                                   ...que alumbra más tu mirada...

                                                                                                                    Melendi

Le dije quédate, quédate esta noche y sus ojos decían que sí pero pudieron más sus manos sus anillos y sus recuerdos quédate y verás cómo te ama alguien vacío cómo rompe las sábanas alguien que no sabe sentir quédate y haz más grandes las heridas. Pero las manos pedían a gritos taxis y saliste como alma que lleva el diablo por calles subterráneas, olores nuevos y días sin sombra. Y llegó a casa, a su casa, a la de su hombre, su perra y su sofá y los ojos le brillaban.

Ignacio Escuín  Borao

(POP, Editorial Aqua, Zaragoza 2005)

Ilustración: "Desierto"   Teresa Salcedo

Pequeña carta para Antonio (Fernando Sarría)

Pequeña carta para Antonio    (Fernando Sarría)

Hoy, mientras todavía estaba en la cama oyendo la radio, he escuchado a Gonzalo Rojas, poeta chileno de 89 años, Premio Cervantes, y entre otras reflexiones, reflejaba en lo que decía, esas cosas inciertas que te pasan por la cabeza y no acabas nunca de entender, que te surgen de repente como un relámpago, en plena noche o en una amena conversación. La visión de las palabras manando de ti en pequeños versos o la belleza de una sola y única palabra que te llama con la fuerza arrebatadora y exigente de crearle un mundo alrededor de ella, para darle vida, color, una emoción que se transmita. ¿Será esto el espíritu poético que dejaba traslucir ese venerable anciano y gran poeta?    Sea o no sea; es lo que tenemos amigo... palabras y palabras: hermosas, terribles, únicas. Luego, el crear vida con ellas y que alguien llegue a emocionarse con lo hecho es harina de otro costal.

Esta noche a las dos surgió este verso: "Mi sombra se enamoró del atardecer".

 

Fernando Sarría

http://fernandosarria.blogia.com

Aquí.

Aquí.

Aquí, en este espacio en blanco cabe cualquier cosa, no hay límites, salvo los que tu establezcas.   ¿De qué color es la nieve?  Puedes extenderte lo que quieras.  Puedes manchar  al azar, como con una blasfemia,  la superficie en la que otro busca para sí un trozo de tu alma.  Tinta negra negra.   Pisa, pisa con fuerza el teclado hueso que han borrado las yemas de tus dedos.  Deja que corra la tinta  hasta que no puedas. Sigue. No releas. ¿Qué importa que no pienses lo que escribes? ¿Qué importa, ahora, que no sientas lo que dices?  ¿Que no lo sepas? ¿Qué importa que  ya no seas tú? ¿O quizá lo seas? Aquí en este espacio en blanco, empezaste a escribir hace dos años, pensando quizá que cualquier cosa  cabría y  que no hallarías más límites que los que tu mismo establecieras. ¿Cuántas patas tiene un perro? Puedes continuar. ¡Inténtalo si tienes fuerzas!  Puedes reinventarte o repetirte si continúas arañándole a la rutina y al sueño, alguna hora más. Si logras averiguar las palabras perdidas y vuelves a escribirlas con tu viejo pilot verde.  Autoguardado mientras escribes un artículo nuevo.  Probablemente.  No sé qué decir y a lo mejor me callo o  copio y te regalo una muestra del realismo sucio y hondo de David González Díaz.  ¡Un verso de Manolo Vilas es casi una novela!  Los críos duermen. Ana hace sudokus. Yo escribo, escribo, escribo medio dormido sin parar hasta que esto se bloquea y de milagro, tras un rato de tensión (¡San Licer, Patrón de Zuera!), recupero el texto que otras veces he extraviado para siempre, por los agujeros infinitos de la red.   Cualquier día me colaré por ellos yo también y dejaré a David Mayor o Nacho Escuín, esperándome sobre la mesa.   Mientras tanto, aquí en este espacio en blanco, me desangro, me desnudo, me vuelvo transparente...   Y sigo porque sí  (o ¿por qué  no?)  aquí tendido: hecho un trapo.

       

MEME

MEME

 

Fernando Sarría acaba de enviarme un Meme al que debo contestar con títulos de canciones de algún cantante que admire.   He elegido a Luis Eduardo Aute.



¿Eres un hombre o una mujer?   Un corazón.

Descríbete:  Prefiero amar.

¿Qué sienten las personas cerca de ti?  Dos o tres segundos de ternura.

¿Cómo te sientes?    Rojo sobre negro.

¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?    Los fantasmas.

Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente:  Mirándonos los dos.

¿Dónde quisieras estar ahora? Mojándolo todo.

¿Cómo eres respecto al amor?   De espuma.

¿Cómo es tu vida?   Va como va.

¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?   Un ramo de viento. Sólo tu cuerpo.

Escribe una cita o frase famosa?  No te desnudes todavía.

Ahora despídete:  Hasta mañana.

  

PASO EL TESTIGO A SERGIO DEL MOLINO Y JORGE BARCO...

MIGUEL ÁNGEL ARRUDI

MIGUEL ÁNGEL ARRUDI

Página de Miguel Ángel Arrudi

http://www.arrudiart.com

Tres poemas breves

Tres poemas breves

 

                                            A Javier Torres

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He llamado. Ya saben que sé sumar.




LLAMADA PERDIDA

Mi primo David ha muerto.   ¡No escuché la llamada perdida!




CON LA EXCUSA

Con la excusa de protegerla, entré en su vida.
Hurgué en su agenda y busqué de la A  a la Z, todo.
Poca cosa. Sólo encontré números de teléfono:
Me fui tranquilo, dejándole, bien puesto, el vibrador.

Antonio Pérez Morte

QUE TENGAS BUENA NOCHE (David González)

QUE TENGAS BUENA NOCHE  (David González)

Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada noche.
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el sudor de su frente.
En una mano lleva la bolsa, o bolsas, de la basura.
En la otra, o bajo el brazo, los dos periódicos del bar.
Suelo salir a despedirla al descansillo. Cada noche:
Cuando sale a ganarse nuestro pan con el sudor de su frente.
Le arreglo el pelo.  Le coloco bien el cuello del abrigo.
La beso en los labios. Que tengas buena noche, le digo.
Mientras baja por la escalera, aún le recuerdo:
Si necesitas algo, me llamas. No importa que hora sea. Me llamas.
Aguardo,  todavía, a que desaparezca su  espalda
y desaparezca, también, de la pared, la sombra de su espalda...
A que se apague la luz
y abajo, en el zaguán, se escuche un portazo. Solo
entonces
entro en casa
y cierro la puerta.

David González

Ilustración: Teresa Salcedo.  

David González

David González

 

El poeta asturiano David González, en su estudio, ordenando los poemas que ha escrito este verano y que conformarán su próximo libro.  

ODA BREVE A PETISME (Luis Antonio de Villena)

ODA BREVE A PETISME     (Luis Antonio de Villena)

Buscas por las callejas y las nubes terribles
una voz de esperanza, un beso, una caricia.
Contra los opresores odiosos y tediosos
elevas y te elevas manzanas y delicias.

Frente a la injusticia del mundo y del poder
trazas palabras, gestos, aromas, individuos.
Poesía de rosa y de veneno, de droga azucarada
de explosión y dulzura, de miel y lanzallamas.

Sabes que la vida no es tediosa ni débil
aunque se nutra en lágrimas y acero.
El mar y el sexo son palabras iguales.

Teoría del color. Otro mundo es posible.
Palabras encendidas, la justicia y el cuerpo.
Que algún día, chaval, el mundo te merezca.

Luis Antonio de Villena 

(Escrito y leído durante la presentación de Teoría del color en Madrid. 23 de Junio de 2006)

SILVIO EN LA VENTANA

SILVIO EN LA VENTANA

Llevo una semana sin asomarme a la  ventana, a esta ventana mía y vuestra.  Una semana  sin compartir otra cosa que el silencio:  No he tenido tiempo  para contestar a los mensajes que saturan mi cuenta de  correo, pero prometo hacerlo:    Ando enfrascado, ahora, en proyectos urgentes y vencen los plazos, inexorablemente, como los de las hipotecas  (Juan quiere una naranja, de ING, porque es su color preferido).       Intento desconectar, a ratos, para  escuchar a Petisme y  leer sus poemas; para ojear el extraordinario catálogo de Pepe Cerdá y Carlos Castán que me envió el otro día Lola Aventín; para ver el Borradores de Antoncico que ya es un clasico de nuestro vivir cotidiano.  Eso y leer su  excelente rotundo y Cuento del Domingo pasado en el Heraldo o su entrevista a Silvio...   aquel Silvio con quien huímos, entre botes de humo y pelotas de goma, a finales de los setenta, del pabellón  francés de la  vieja Feria de Muestras de Zaragoza, para sentarnos, un poco más tarde, a su lado (y al lado de Pablo Milanés),  en los jardines del Parque Grande y disfrutar de aquel concierto íntimo e irrepetible,  escuchándoles cantar "a pelo" (no a capela),  como se hacía casi todo en aquellos años, de lucha y esperanza.   

Con las infinitas circunstancias (Agustín Porras)

Con las infinitas circunstancias        (Agustín Porras)

Con las infinitas circunstancias
que el corazón del mundo
deposita entre nosotros
suelo componer, con demasiada frecuencia,
poemas que no cantan.

El amor que hizo posible
mi presencia en el misterio
no encuentra en cuanto soy
sino imágenes dolorosas.

De ahora en adelante
silenciaré mi palabra,
si es que insiste en el error
de ir mendigando, para vivir,
los sobrados motivos que ya tengo.

Agustín Porras
(Ojalá , Huerga y Fierro, Madrid 2006)

Fotografía: Doug Beasley

Amor mío (Manuel Vilas)

Amor mío   (Manuel Vilas)

Es posible que no conozcas demasiado las afueras de Zaragoza:
ese mundo ambiguo, fronterizo y misterioso.
Ya no son suburbios las afueras.
Son un combate lento entre el ladrillo y la tierra, entre el asfalto y el erial,
entre la farola y la luna.
Entre muertos y vivos.
Entre santos y pecadores:
Entre gladiadores y cristianos.

Más allá de Torrero, más lejos del Actur, allá donde los efluvios
del Carrefour terminan, más allá de Las Fuentes,
hay un mundo de calles asfaltadas con fantasmas
que terminan en huertas sin frutos
y acequias sin agua,
de bares al lado de escombros desesperados que dejan ciega la mirada,
bares desolados, de casetas de campo junto a grúas recién puestas,
de albañiles tristes que hablan en rumano, convertidos más tarde
en locos vampiros llenos de luz con baterías muy baratas,
todo es barato en este reino mío,
de neumáticos torturados,
de pequeñas tiendas que despachan pan industrial
y golosinas calientes.

Las afueras son también un reino de juventud:
allí es donde los jóvenes de treinta años tienen su futuro,
su piso y su larga deuda con los hombres viejos.
Porque los hombres viejos tienen el poder y la nada,
tienen las leyes y el dinero, y mujeres viejas, a quienes
ya no se follan -porque todo es una mentira inabarcable-
y son dueños de los techos, de las paredes, de la domesticación
del frío, del pegajoso frío.

Allí les esperan dorados domingos para disfrutar
del salón de diecinueve metros cuadrados,
de la cocina de siete; del "dormitorio-suite" de diez,
así lo llamó el constructor el día de la firma del contrato,
de la plaza de garage que protege del bárbaro viento
de los desmontes recien urbanizados a un Corsa del 87,
y de las magníficas vistas a la autopista de Barcelona.
Mira esas vistas, cariño, mira ese ardor de sol contra nosotros,
mira cómo nosotros acabaremos como ellos,
como esos tipos que nos han vendido esta mierda,
como seremos leña roja y almas baratas,
así que deja que te lo haga todo esta noche,
es lo único que tenemos. Deja que me coma
lo que ellos no tienen: tu carne blanca y dulce
y que apague
tus gloriosas ganas de follar. Es nuestro reino.

Cuando llegue el insomnio, que llegará, cuenta,
para no volverte loco, amor mío, cuenta el número
de coches que pasan
a doscientos kilómetros por hora
(provistos de aparatos
altamente sofisticados que detectan los radares
de las baratas autoridades policiales españolas)
en madrugadas tan insignificantes
como las golosinas que venden en la tienda de la esquina.

Amor mío no puedes dejar tu trabajo, amor mío
si quieres follamos hasta morir, pero por favor
no dejes tu trabajo.

Manuel Vilas
(Uni-versos, ABC "Las artes y las Letras" nº 760 ,  26 de Agosto de 2006)

Fotografía de Vilas:  Daniel Morzinski

Mi Outlook se ha vuelto loco...

Mi Outlook se ha vuelto loco...

 

Mi Outlook se ha vuelto loco, elimina los mensajes, los traga deprisa, sin piedad, sin darme tiempo a verlos, a saborearlos.  Mi Outlook acaba con todo, menos con el spam, que sigue intentando casarme con la rusa y venderme un Rolex y seis cajas de valium; que quiere hacerme socio de un casino y alargarme el pene...   Esta página, mientras,  hay noches y días, días y noches, que va a pedales: Elimina cuanto escribo. Se ceba con los amigos: Víctor Pardo,  Víctor Juan,  Sergio del Molino,  Ana María Navales, David Rodríguez...     Escribo poco y lo poco que escribo desaparece,  menos mal que toda, toda la actualidad cultural la captura nuestro inagotable Antón Castro, para mostrarla después en  Borradores, Artes y Letras y  su  magnífico Blog.   

HABLANDO DE POESÍA (José Ángel Barrueco)

HABLANDO DE POESÍA                     (José Ángel Barrueco)

 

Estábamos inmersos en la madrugada, en un pub zamorano, acodados en la barra, y me encontré con un tipo al que hacía tiempo que no veía. Mientras me despachaba una cerveza al chaleco, la última de aquella noche, él comenzó a hablar de poesía. No hay nada que me llene más que la poesía, no hay nada que me produzca tanta satisfacción, me dijo. Yo le recordé que él me había descubierto el poema "La ciudad", de Cavafis, un año y medio antes, en otro garito nocturno. El se sabía muchos versos de memoria, de otros poetas, además de Cavafis. Me recomendó algunos autores, y yo traté de recomendarle a otros. Estábamos allí, no sé si serían las siete de la mañana o quizá más tarde, y me pareció fascinante que a esa hora, y mientras alrededor todo era ruido y confusión, ebriedad y bailes modernos, estuviéramos hablando de algo tan atractivo y sólido como la poesía.

Un tipo duro que sepa construir un poema es invencible. Y si no, miren a Quevedo: tan diestro en la espada como en la rima. O recuerden a Cyrano de Bergerac en la película que protagonizó Gerarde Depardieu: eran más salvajes, más afilados, más sangrantes, sus versos, que sus estocadas. Y son más contundentes los poemas de Charles Bukowski sobre los infiernos de la existencia que los puñetazos que daba a otros borrachos en los callejones mugrientos y anexos a los tugurios en que se bebía el mundo. Aquella madrugada, pues, fue así: hablando de poesía aunque la horrible música nos conminó a gritar para oírnos y entendernos. Al final se fue, mi viejo conocido, diciéndome: "No te doy más la paliza".  Al contrario, le aseguré, me encanta hablar de literatura.

Siempre me he considerado poco entendido en poesía. estoy más acostumbrado a la prosa, al cuento y la novela. Sin embargo, oí una vez que no hace falta entender el poema para que te guste. Por eso durante esta primavera, y sobre todo en este verano, he procurado alimentarme de poesía. Una vez que entras en la rueda, ya no puedes librarte. Tienes que seguir leyendo poemas, descubriendo autores. He tenido, además, la inmensa fortuna de no leer en los últimos tiempos poetas que me decepcionen.  Los he leído en manuscritos inéditos, en bitácoras, en libros, en antologías, en revistas. Como si estuviera sediento o enfermo. Voy a permitirme, pues, mencionar a los poetas que he leído en los últimos tiempos. A algunos los conozco personalmente, con otros sólo he contactado a través del correo electrónico, con otros será imposible establecer algún vínculo porque son extranjeros o porque están muertos. Los cito por dos razones: para agradecerles sus poemas y para que el lector que no los conozca procure descubrirlos. Así, he leído ultimamente a los zamoranos Tomás Sánchez Santiago y "El que desordena", Jesús Losada y sus versos para el catálogo de una exposición, el inédito David Refoyo y su aún no editado "Odio", además de los textos que cuelga en su blog. S Vicente Muñoz Álvarez y su "Privado", a David González y su "Ley de vida", a Karmelo C. Iribarren y su antología "Seguro que esta historia te suena", a Miriam Reyes y su "Espejo negro", a Manuel Vilas y su "Resurrección", a Antonio Pérez Morte y los poemas que de vez cuando pone en su bitácora. Y a Charles Bukowski y sus poemas de "La última noche de la tierra", a Sharon Olds y "Los muertos y los vivos", a José María Fonollosa y su "Destrucción de la mañana". En breve llegarán a las librerías Raymond Carver y su viuda Tess Gallagher, con sendos libros de poesía. Al fin. Mientras tanto, creo que releeré la "Poesía Completa" de Claudio Rodríguez.

José Angel Barrueco   (Publicado en La Opinión de Zamora, dentro de su sección "Escrito en el Viento",  4 de Septiembre de 2006)