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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas propios.
 Busco una palabra que sostenga esta ruina. Una palabra oculta entre silencio y tráfago. No sé cómo comienza. Termina como todo. No la encuentro. Quizá coló por el forro roto de la vida al saco donde van tantas cosas inmutables, necesarias, hondas, perdidas para siempre. No me acostumbro a vivir de esta manera, a registrar como loco mi cercenado vocabulario en búsqueda absurda de una palabra innombrable. Por rincones oscuros siento que respira, que late callada como enfermedad secreta, lenta como la tristeza. Siento que respira, presiento que descansa, fragmentada como un puzzle de letras decoloradas, rojas como una herida.
(Publicado en el nº 15 de "Almiar" y en el nº 29 de "El Grito") Ilustración: José Luis Lasala  No puedo dormir en esta noche. Entretejo las horas con palabras, abrigándome en silencio con las voces que compartieron conmigo la esperanza.
Es tarde como siempre. Siempre tarde. Y de noche como cada madrugada, la historia nos golpea con errores repetidos por ética y constancia.
Es tarde, de nuevo. Siempre tarde. No queda tiempo, apenas para nada. Los días, disparados como balas, atraviesan afilados, nuestros sueños.
Cansados de vivir en el trapecio, columpiados del abismo a la nostalgia, perdimos el vértigo y el miedo y caímos a una red desmemoriada.
No pudimos dormir en esa noche, sin recuerdos, sin proyectos, sin mañana, y seguimos despiertos, resistiendo, esperando como siempre la alborada.
Antonio PÉREZ MORTE "Del poemario inédito Escombros, 1978-2001"  Entúrbiase la marea en mi cabeza a trece le-n-guas de distancia, en plena muerte cotidiana y van naufragando los barcos que en mí navegan. mis pensamientos-poema abandonados.
Quiero dar cauce a este desencanto a este viento amargo que me invade... Quiero que me arrastre poco a poco, despacio, alma llena, vacías manos... Antonio Pérez Morte (De Un paso más, Cagisa, Zaragoza 1981)  Mantenerse fiel a una idea, por convicción, no tiene ningún merito. Sin ella, menos.
Antonio Pérez Morte 
Para Jesús Javier Calvo Arribas
Si pudiera hablarte solamente como hice ayer, mientras la vida en fonemas absurdos se perdía camino de dos mundos diferentes:
hablaría pensándolo dos veces tratando de entender cada desdicha, apagando las sombras encendidas encendiendo las luces de la suerte,
pero se hizo tarde, tú lo sabes, y el peso terrible del silencio encalló el discurso de la nave
que viajaba por aguas cenagosas, y ahora soy el marino muerto de mi verso, mecido por las olas.
Antonio Pérez Morte
 No sabíamos que vivir era difícil. ¡Tan difícil! Vinimos sin presente bajo el brazo y sin manual: Siempre lo he buscado, pues nadie nos advirtió que crecer dolía, que echaríamos los dientes, la mala baba, antes de dar un paso. Nadie.
Nadie nos dijo que andaríamos a gatas y dando tumbos buscaríamos a golpes el camino, nuestro camino. Nadie nos lo dijo: Que nos haríamos hombres y mujeres siendo niños. Que nos crecerían pelos, dudas y vergüenzas, y nos llenaríamos de incomprensión y granos.
Aprendimos solos, a escondidas, a dejarnos seducir por la utopía, a buscar la luz a oscuras, tras muros abandonados, donde leer a Alberti o masturbarnos. Allí acudimos con una mirada nueva y una voz recien estrenada. Nada.
Nada ni nadie nos advirtió del peligro de tanta esperanza. De nada hubiese servido por otra parte: Amaba tanto a mi sueño como a aquellas camisas, blancas y negras, de tirilla o cuello Mao. No.
No sabíamos que vivir era difícil: Ver pasar el tiempo tan deprisa como un orgasmo. Sentirse acosado siempre, por los eternos perros del amo. Con distintos collares, siempre los mismos.
Huimos, escapamos, pero nunca de lo que fuimos. Si como dijo Raimon "uno es en cierto modo, todas las cosas por las que ha pasado", yo soy aquel niño muerto del que hablaba Calders, soy un hijo maldito del franquismo, un hombre tarado.
¡No sabía que vivir era difícil! ¡Tan difícil!
Antonio PÉREZ MORTE
(Poema publicado en el nº 93 de la revista "El Grito" de Editorial Celya)  He estado toda la noche con mi padre: Se durmió hace ocho años y esta madrugada ha despertado mientras yo dormía.
Por la mañana al despegar los ojos, sin saber muy bien por qué me he reído como él, sí, como cuando abría los suyos, achicados y encendidos tras una breve cabezada.
He estado toda la noche con mi padre, ya lo he dicho: No sé por qué. Era todo tan real, tan auténtico, que hoy quiero celebrarlo durante todo el día con mis hijos. Antonio Pérez Morte 19-3-2009  Hablan de Petisme en una discoteca. La música me impide entender si se trata de un ángel o un pez: Navegando por océanos de escrituras. Abriendo sus alas al cielo febril. ¡Abriéndose al cierzo! No entiendo. No entiendo. No puedo oir: ¿Qué demonios tendrá que ver con esto Caín? ¿Un ángel con gato sobre campos minados llamando a Noé? No. No sé. ¡No sé qué ángel es! ¿Y qué haría un pez en mitad del desierto? En un oasis tan lleno de recuerdos... No... No debe ser eso! ¡Quizá un perfume con el aroma del Ebro!
(Antonio Pérez Morte, del poemario inédito "Escombros")  Tu bronca voz cruza la noche desde el lejano fondo de mi tiempo. Viene de lejos cantándole al paisaje, al paisanaje, por el camino del polvo. Tu voz, nuestra voz, vuelve de nuevo, una vez más hasta nosotros, con la constancia pertinaz del eco y atraviesa la arboleda para barrer, con la fuerza del cierzo, la sucia hojarasca de días pretéritos. Tu voz desbordante brotando, siempre, con la incontenible fuerza del mar de amor, del mar y el amor, del agua y el fuego, para romper la distancia y derribar los anchos muros del silencio. Cantarás, cantaremos a la libertad, a César Vallejo... y un numerosísimo coro de campesinos, pastores y leñeros, de alumnos y maestros, de jóvenes y viejos, entonarán tus melodías y darán vida a tus versos. Algunos viejos árboles que plantamos ya murieron: ¡Acabaron con ellos las continuas, duras heladas de tanto invierno! ¡Aún nos queda, José Antonio, el jardín de la memoria y de los sueños! Antonio Pérez Morte (Incluido en "José Antonio Labordeta creación, compromiso, memoria Rolde/ Sgae, Zaragoza 2008 )
 Nací en Zuera en el mes de abril del año sesenta. Fuí a una guardería de monjas y a las escuelas (las secuelas vendrían luego) franquistas. Más tarde, como España, me hice adolescente y comencé la Transición. Todavía no sé si alguno de los dos la ha terminado. Ahora soy, casi, un padre cincuentón que aprende a vivir mirando a los ojos de sus hijos, y que todavía sueña mientras cuenta horas de oficial y sacos de cemento.  Hay una senda marcada de antemano desde el inicio lejano de los tiempos. Un camino de amor que conocemos y sin saber por qué abandonamos. Deseos colectivos como flores que brotan a su orilla y que enterramos, al cruzar campo a través con los zapatos de pisar sin compasión a nuestro hermano.
Hay semillas de futuro a nuestro alcance, y herramienta suficiente y buena tierra, y abono natural para los que quieran compartir las espigas de un pan grande: Un pan que sólo es miga si compartes. Un pan, todo miga, sin cortezas: Un presente a pedacitos que nos sepa al manjar de la fraternidad que te alimenta.
Y bajo el árbol común, la dulce espera de ver aparecer luces de Luz sobre la copa y sentir los tiernos abrazos de la naturaleza con aromas a resinas y a madera. ¡Ramas tiernas! ¡Exóticas ramas donde crezcan besos del corazón y fruta buena! Antonio Pérez Morte  Paseo en la noche por mi pueblo desierto: ¡Los murciélagos me rozán el pelo, que en vano oculta tanto pájaro muerto!
Antonio Pérez Morte (Décimocuarta edición de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, 2006)
 El cielo, el infierno, tuvieron nombre y apellidos, mil veces repetidos en las hojas del diario, para siempre quedaron entre azules y rojos, negros y blancos, días de fuego.
(Del poemario inédito De puño y letra, 1974-1991)  En las hojas calcinadas de la vida que unieron nuestros fuegos, nuestras carnes, quiero desterrarme a tu memoria con imagen de amante adolescente, porque más atrás mis oscuros se pronuncian cazando sonrisas lejanas y el crepitar avivan de la llama, con "erres" de rabia acumulada. Sólo el viento mendigo de las sombras, me ha hecho huelga por vez primera y ha dejado tu rostro en un poema, tu sincero ardor en cada estrofa. Antonio Pérez Morte (De la plaquette "Arrancado del Silencio", Cagisa, Zaragoza 1979) Fotografía: Darren Holmes
 El río trae hasta mis pies aquel recuerdo, entre hojas secas y gusanos muertos. Nosotros lo cruzábamos desnudos, sin esfuerzo, con canciones viejas, para robar cerezas, ciruelas, higos frescos. Aquella fruta era la aventura, el auténtico motivo del encuentro que nos hizo libres en la infancia, huyendo para siempre de este tedio, que ahora recupero amargamente, a la orilla del pasado y del invierno.
Antonio Pérez Morte (Diciembre de 2001, Egido Editorial) 
Para Sergio Algora Esta noche, apoyados a ambos lados de una barra / mostrador, llena de libros y discos, han conversado, por primera vez sin prisa, los poetas que somos, los disqueros que fuimos... Dos gin-tonic´s en vaso ancho, con cuatro cubitos. ¡Dos gin-tonic´s más y un chorreón de surrealismo para este miércoles borde que no ha amanecido! ¡Esta noche, Sergio, devoraré tus poemas y beberé tus canciones! ¡Borracho de nostalgia vomitaré un aforismo! ¿Necesitas algo más? -me dirás como en la FNAC- Sí, por favor: ¡Sentirte así! ¡Saber que sigues vivo! Antonio Pérez Morte
 Entre canciones y versos: Dormido para siempre en mitad del Sueño. Antonio Pérez Morte Sabiñánigo, 9 de Julio de 2008  Negra noche te atenaza consumido hombre de quién.
Vaso a vaso crecen tus alas, largas como la tristeza o el camino al placer: ¡Cabalgas!
Antonio Pérez Morte. (Del poemario inédito "De puño y letra", 1974-1991)  Cada hombre es un condenado a muerte.
(De "Brotes", Colección Poemas, Zaragoza,1986)  Tuve un día el ojo abierto a la esperanza, pegatinas del Che y canciones de Jara. Mi rutina: Soñar transplantándome alas que volaran del verso más allá de palabras.
Gané un amor, hoy perdido en la distancia, que llevaba ilusión por paredes y casas y habitaba mis labios al terminar la jornada.
Sólo sé que la quise cuando no había nada, sino aquella ilusión de forjar un mañana, de estrecharla en mis brazos y sentir que la amaba frente al espejo de un tiempo, que nos hace la rata.
Antonio Pérez Morte (Brotes, Zaragoza 1985, Colección Poemas nº54)  ¡Concéntrate ahora en cada nuevo estertor de esta agonía!
Déjate ya, de hacer preguntitas: ¡La muerte dirá qué fue la vida!
Antonio Pérez Morte  Libre de nada: Atado a la palabra.
Antonio Pérez Morte (Del poemario inédito "Perdidos", 1978-2001)  Oscuro será el futuro para los vendedores de miedo. Apagará las voces que nunca se encendieron sino para iluminarse a sí mismos sobre la sombra del pueblo.
Antonio Pérez Morte
(Del poemario inédito "De puño y letra", 1974-1991)  Jamás nacieron solos los caminos, a golpes de esperanza, con la fuerza del anhelo fueron construidos.
Paso tras paso se trazaron las sendas, son el rastro de hombres y mujeres que legaron su huella.
(Antonio Pérez Morte. Del poemario inédito "De puño y letra" 1974 / 1991)  La ciudad de las gaviotas. La lucha contra el cierzo. Las alas de la libertad sobrevolando desiertos. El agua y la sal de la vida en un sueño: Tres o cuatro amigos, la tierra, poco más. Antonio Pérez Morte (Sabiñánigo, 30 de Abril de 2008)  MONEDAS
Para Marisancho Menjón
La vida es un juego de azar, el juego de lanzar una moneda al aire a cada paso: Vivir en la alternancia de las caras y las cruces que nos marcan. Hay rachas buenas: Todo son luces, todo son caras. Hay rachas malas: Todo son sombras, todo son cruces. No dejes que una mala racha te derrumbe: ¡Siempre habrá una nueva oportunidad! ¡Siempre habrá una nueva moneda que lanzar! Antonio PÉREZ MORTE
 Antonio, tocayo, amigo, hermano: ¿No esperarías de mí un poema? ¿Un balance? ¡Un pedazo grande de vida en un folio o una cuartilla! ¡No lo esperabas! ¡No mientas, bandarra! ¡Que se alarga tu nariz y estira la perilla! ¡Que se encienden en tus ojos los ojos de Pablo y Juan! ¡Ojos de granujilla! ¡Húmedos ojos que rien solos! ¡Me conoces, te conozco, demasiado! ¡Recordamos, a medias, cosas que el otro ha olvidado y algunas, que ninguno de los dos olvidaremos nunca! ¿Verdad cariño? ¿Verdad, marica? ¡Somos un disco duro en versión partida! ¡Quizá a estacazos! Nos conocemos tanto, sabemos tanto uno del otro, otro del uno, y desde hace tanto, que hemos aprendido a respetar nuestros silencios y ahogar nuestros vómitos. Nos hemos desenganchado del café y hemos dejado de beber las madrugadas, sin mochila para la guerrilla. ¡Ya no lloramos en público, aunque tampoco hay que decirlo muy alto! Hace tanto tiempo que los dos somos los Antonios, y de la misma familia, que juntos aprendimos, que la vida entera no cabe en cuatro versos, ni en la mejor fotografía, sino en la hermosa utopía del intento.
Antonio PÉREZ MORTE (Poema inédito, Octubre de 2005)  De cada imagen, la palabra. De cada árbol, un recuerdo. De cada ausencia, un silencio como infancia amor o sólo miedo, como risa o llanto por ejemplo. La tabla de nueve, el primer beso y algún héroe perdido sin libro de texto Antonio Pérez Morte (Brotes, Colección Poemas, Zaragoza, 1985) Para Pablo Pérez Gargallo
O P L A B O P L B A O P B L A O P B A L O P A L B O P A B L O A B P L O A B L P O A P B L O A P L B O A L B P O A L P B O B P A L O B P L A O B A P L O B A L P O B L P A O B L A P
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Antonio Pérez Morte, Zuera, 1994
 Para Manuel Vilas espada daña espadaña españa
dañada
apaña
ñapas  Busqué la luz en la noche. Sólo hallé un camión ardiendo entre sueños. La luz se hizo fuego, y el encendido latido de un corazón, iluminó los silencios.
Busqué la luz entre palabras sencillas y alguna que otra lágrima; entre la dignidad y el sinsentido; entre mil llamadas de móvil y un absurdo dolor: Busqué la luz y allí estabas tú.
Antonio Pérez Morte  Zaragoza estaba azul y la pintaste amarilla, habitada por fantasmas y ansiedades derruídas, poblada de nostalgia, hollín y estraperlistas.
Has huído del reposo, gordo amor, entre preguntas, con tu grito en el bolsillo, abrumado por las dudas.
Desde esta península de sombra, donde malcerraste las brechas de tu herida, voy pariendo a soledad un nuevo canto, forjando desde el puño, poesía.
Y te encuentro, limpio en cada verso, llorando atardeceres de Hiroshima, a través de naturalezas detenidas.
Te encuentro reventando tus silencios acerca de las trampas, y en la última página te marchas: dime ¿dónde andas? (Al oeste del lago Kivu se suicidan los gorilas en manadas)
Antonio Pérez Morte
(De "Brotes", Colección Poemas, Zaragoza 1986) ¡Quizá no esperamos demasiado, abrazando esperanzados la utopía, aprendiendo las paredes de ciudades que gritaban lo mismo día a día!
¡Quizá no anduvimos lo bastante, y seguimos todavía en un desierto sobre el que brotarán versos como flores y los poemas de Miguel serán eternos!
¡Quizá nos olvidemos de la sangre, del terror cotidiano y del silencio, de los ojos claros de Violeta: del futuro socialista que fue sueño!
¡Cuando Emilio me preste alguna estrella y tu Izquierda Depresiva... sea recuerdo, cantaremos contentos tus canciones, sin preocuparnos nada por su eco!
¡Cuando Pedro acaricie su paloma y a todos nos contagie el aleteo de una paz real y colectiva; comenzará a vivir un hombre nuevo!
Antonio Pérez Morte (Del poemario inédito "De puño y letra", 1974-1991) Estremece despertar así a un nuevo día, amenazado por una horrible, gigantesca lámpara sepia, bajo el techo lleno de grietas de una alcoba desconocida. Estremece el sabor a polvo de tu propia saliva, la ausencia total de referencias, al incorporarte desnudo de otra cama distinta. Estremece este vértigo terrible, al sortear descalzo botellas vacías, buscando sin suerte tu memoria perdida entre tanto desorden. Antonio Pérez Morte
(Del poemario inédito "Cuerpos de Luna" 1974-1990) (Imagen: Fernando Vallerstein)  De par en paz, pasad, todo está abierto: La flor, el libro, el sueño. Es hora ya de de descansar, pasad: ¡Tomad asiento!
Antonio Pérez Morte
(De la exposición "Poemas con imagen" -Destino Inexorable- Zaragoza, 1993) Me ha dicho un loco que abandonaste el manicomio, que por fin has huído. ¡Te regalo este poema si me enseñas el camino!
(Del poemario inédito "A la sombra de Ciorán") José Mateos, joven bardo jerezano, ha dejado escrito en un poema rebosante de claridad y talento, que uno siempre está solo frente al dolor. "No se quiere vivir y tu lo sabes", afirma el segundo verso. No sabemos vivir sufriendo. Por ello, un día, la vida, traidora, nos señala con el dedo, y a solas nos imparte intensas jornadas de entrenamiento. Amigo: ¡Ojalá tu cursillo llegue tarde! Antonio Pérez Morte  Hoy que por fin conoces el peso de las sombras, cuatro cosas bastan en en tu macuto de sueños. El camino abierto está adelante. Adelante los inmensos prados de la esperanza que has buscado sin sosiego. Los absortos ojos de tus hijos, adelante. Adelante la verdadera luz que nunca te ha cegado, porque jamás la descubriste, aunque la ansiaras. Detrás, no mires, una senda cortada por nostalgias y escombros derribados de la ruina que fuiste. ¡No mires! ¡Edifícate a ti mismo lejos de las sombras! No te rompas de nuevo. No te rompas, que el cierzo salvaje de tu amor no te destruya. Planta fuerte y estructura tu vida desde abajo porque aún puedes. Afronta cada día como un reto que puedes superar. Quiere... ¡Quiérete a ti mismo como si fueras otro, porque quizá no te conoces! ¡Acumula, para ti, un poco de la energía que derrochas; echa a andar y arroja esos fármacos! Al final del camino encontrarás a los seres perdidos durante el trayecto, no pienses tanto en ellos: Van contigo siempre, pero no les descubras. ¡Descúbrete tú y ámate entero! Antonio PÉREZ MORTE (Poema Inédito / Noviembre de 2005)
Podrida, agusanada caja donde nos atrapó la luna como a ese desvencijado sueño en vía muerta. Destartalado vagón donde, por dos, soñé la vida, y a adonde sólo por mí he regresado, para recoger los esparcidos despojos del pasado, las carcomidas palabras de estos versos.
(Publicado en el nº30 de "Escribir y Publicar") Cada hombre es un proyecto irrealizable. Antonio Pérez Morte
(De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza 1985) Hay un gusano de luz que se ha colado en mi cama, en sus ojos brillan dos llamas de ternura y esperanza.
El gusanillo repta impaciente abriéndose un hueco inmenso donde alojar los sueños, en tobogan, que resbalan... los míos también se contagian y ya son el mismo sueño.
Con tanto sueño enlazado, dormir es más divertido: no me molesta el ronquido suavecito del gusano y sí, me acompasa el latido de su corazón en mi espalda.
Hay un gusano de luz que se ha colado en mi cama, gusanito de la mañana sobre mi lecho mullido, abriéndome tus ojitos puedo cerrar mis ventanas.
(Publicado en el nº55 de la Revista "El Grito": ver enlace en esta página) Algunas noches sueño con un niño, montado en un triciclo, que a trompicones baja las frías escaleras de su infancia. Rueda hasta caer desplomado. Inconsciente sangra sobre el mármol helado del desangelado patio, donde le alcanzan los gritos de parto de su madre, que le regala un hermano. Al llegar a este punto, despierto, salto de la cama asustado, bebo agua, me lavo la cara y orino. Mientras, el hombre del espejo me interroga en silencio y repite mis gestos: Con pelo alborotado, mal afeitado y medio dormido, me mira mear y mea, a la vez que yo, como yo mismo. ¡Nos parecemos tanto los dos! ¡Nos parecemos tanto a aquel niño!
(Publicado en el nº 31-32 de "Cuadernos del Matemático") Para Amparo Escribano
Una avalancha de adolescentes con paraguas enciende la entristecida feria, el rojizo color de las caramelizadas manzanas.
Niñas que ansían nubes de algodón, dulce como sus labios, sonrosadas como piel de sueño.
Hermosas, blandas nubes, atravesadas, no por el duro palo de la realidad, sino por el frágil asidero del deseo más tierno. Antonio Pérez Morte
 Tras el viejo portón desvencijado, un paisaje recortado de casas derruídas, de ruinas de un pasado que cuelga su dolor sobre nosotros. Antonio Pérez Morte (Del poemario inédito "Escombros")  Fuí tu risa y lo recuerdo. Mi eje tú, fuiste mi verso: Laberinto de palabras dibujando caligramas de deseo. No era nuestro el paraíso, no era eso, sino ansiedades encontradas en el instante justo que dura un beso.
Y luego luz en la oscuridad de aquel silencio, en los cuerpos fríos por el miedo, inventar el fuego. Antonio Pérez Morte  Para Ana María Drack Hace un rato, camino del trabajo, he visto a un diminuto ratón rozarme los zapatos. No era eso, sino una pequeña hoja seca, desprendida de un árbol cercano... Una hoja seca y la brisa. Una hoja seca perseguida por la mirada perdida de mis ojos confundidos y cansados. Una tonta, absurda e intrascendente confusión. Otras veces fue peor: ¡Cuando se equivocó el corazón!
Antonio Pérez Morte
(Sabiñánigo, 3 de Enero de 2007)
 Cada hombre es un condenado a muerte. Antonio Pérez Morte (De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza 1985)  No se puede revivir el pasado porque está muerto, aunque siga alucinando el eco vivo, imparable del recuerdo Antonio Pérez Morte (De Brotes, Colección Poemas, Zaragoza, 1985)  A Javier Torres
1 1 2 He llamado. Ya saben que sé sumar.
LLAMADA PERDIDA
Mi primo David ha muerto. ¡No escuché la llamada perdida!
CON LA EXCUSA
Con la excusa de protegerla, entré en su vida. Hurgué en su agenda y busqué de la A a la Z, todo. Poca cosa. Sólo encontré números de teléfono: Me fui tranquilo, dejándole, bien puesto, el vibrador.
Antonio Pérez Morte  Fúndese tu inocencia de inmediato, al abrirse porque sí a otros brazos, a otras manos, a otros labios, a otro pecho. Mano a mano, labio a labio, pecho a pecho, cuerpo a cuerpo. Antonio Pérez Morte (Del poemario "Cuerpos de Luna" 1974-1990)
Fotografía: Tim Flach  Yo soy como tú, un solidario perdido entre la niebla; que como a ti me envuelve y empapa en su tristeza. Yo soy como tú, una chispa de fuego que se quema en la antorcha encendida de las piernas: ¡Un río sin cauce que revienta los rincones de la noche más despierta! Yo, que como tú, arrastro tres décadas mugrientas, he soñado otra mañana que no llega y he regado sus semillas en mi tierra. Yo como tú ¡Dos manos desiertas! Yo como tú: ¡Pariendo poemas! Antonio Pérez Morte (Décimocuarta edición de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, 2006)  Cuando acabe el último domingo, seguirá sonando el bandoneón de Piazzola, la voz rota de Chavela, las canciones de Brel. Cuando acabe el último domingo como se acaba un libro, un vaso de bourbon o una taza de té, esperaremos inquietos los mensajes amigos, la actualización del antivirus, la invasión del spam... y eliminaremos la basura para escribir de nuevo. Buscando la luz abriremos las ventanas, para llenarnos de aire y ver, todo lo que todavía nos queda por ver; y si aún así los ojos caen vencidos de cansancio, un último esfuerzo nos llevará a ese lugar donde, serenamente, sueñan nuestros hijos. Contemplarlos en silencio nos ayudará a descansar, cuando acabe el último domingo. Antonio Pérez Morte  A cuatro manos ¿descubrimos el amor? ¡A cuatro manos la tierna melodía, juntos interpretamos! Antonio Pérez Morte (Tanka escrito el 25 de Marzo de 2006 a petición de Magda Díaz Morales)  No queda nadie. Todos se han ido. Un camarero cansado, recoge los últimos vasos. Un poeta borracho, los últimos versos vacíos. Antonio Pérez Morte (Del poemario inédito A la Sombra de Ciorán, 1976-2001)  Para Joan Gónper He tomado vermouth con Samuel Beckett en la Plaza Mayor de Salamanca. He almorzado en Chez Víctor con Ciorán. Carmen Martín Gaite vino al Novelty conmigo, pero se dejó el café. Estuve con Panero en una Iglesia y cené con Brel en el Chapeau. Hablé con Adares de su madre. Hacía calor y Ramón Irigoyen me prestó un abanico. Paseé la tarde con Juan Gil Albert. Se hizo tarde, hora de volver: En el Parador me aguardaban García Montero, Benítez Reyes y Valente. Abrí la puerta, los introduje en la maleta, los secuestré a los tres. Antonio PÉREZ MORTE  Asirse sin más opción a la realidad de los hechos, con dolor, por miedo, la única solución. (Del poemario Arrancado del Silencio, Cagisa, Zaragoza, Agosto de 1979)  Si cupiera la vida en un poema, si en pequeños pedazos me cupiera, como cupo tantas veces la tristeza en la cuadrícula menuda de una agenda, los añicos más hermosos tomaría para limar con mimo y sin pereza, sus aristas afiladas por ámbitos perdidos, nombres lejanos y olvidadas fechas. Si cupiera la vida en un poema, si en pequeños pedazos me cupiera, como cupo anteayer tanta esperanza, tomaría la tinta que eligieras, para rimar de otro color tus días grises. Si cupiera la vida en un poema, si en pequeños pedazos me cupiera, como cupo a menudo la nostalgia. Si cupiera vivir antes que nada, tomaría el amor que tú nos diste, tomaría al amor que ayer perdiste, para forjar unos versos que vivieras. ¡Si cupiera tanta vida en un poema! (Poema incluido en la undécina edición de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, Noviembre de 2005)  Hoy era día de ir al cementerio y comer huesos de santo: ¡Hoy era día de escarbar en el recuerdo para endulzarlo! Corren perros salvajes por los campos verdes del ensueño, ladrando como su dueño, luciendo sus collares. (Antonio PÉREZ MORTE, Del poemario inédito De puño y letra, 1974-1991) S iembra, Soledad, O quedades transparentes. L abra en un campo de arcilla blanca E l sueño de perdurar, D e perpetuarse en la esencia: A bre su alma de fruto maduro D esde la piel a la semilla. F ácil es ahora, mirarse hacia adentro, R omper cada prejuicio, A hondar hasta el tuétano, N acer, otra vez, entre el aire y la materia, C antar en cada parto O dejar que la emoción se haga lágrima y germine. Marchamos desnudos sin escudos ni balas, sin uniforme ni gorra, trinchas ni anagramas, cuando se hizo la hora de la verdadera batalla.
Luchamos todos por encontrar la palabra que limpiara de dudas heridas que aún sangran.
¡Anduvimos juntos durante tanto tiempo, que hoy que estáis lejos, el recuerdo no basta!
(Del poemario inédito De puño y letra, 1974-1991) Para Ana María Drack
Mientras en Sarajevo los niños descubren la muerte y el hambre en Somalia se llama matar, mientras el bloqueo pesa sobre el pueblo de Cuba y la OTAN impone el Nuevo Orden Mundial... ¡Mientras la injusticia manda en la cabeza del hombre no tenemos derecho a desear nada más!
Perdóname si te vuelvo a escribir en esta noche, mientras el mundo duerme en lugar de luchar, perdóname si te robo palabras como el niño despierto de veinte años atrás.
Perdóname si vuelvo en silencio como los viejos fantasmas, con los viejos fantasmas que te hicieron cantar: "Mientras en Belfast, los niños han de jugar a la guerra, mientras hay hambre en la India y se soporta Vietnam..."
¡Mientras la injusticia manda en la cabeza del hombre, no tenemos derecho a desear nada más!
(Del poemario inédito Escombros 1978-2001) Desde mi siempre te retornas, amigo mío, lo mismo desde Aleixandre, que desde Alberti o Rosales. ¡Vivo en un tiempo que quedó detenido!
Desde mi siempre has venido para hacerte poema, mientras late un ayer que se fue y se nos queda: ¿Cómo construir el presente sin olvido ni ausencia?
(Brotes / Colección Poemas, Zaragoza 1986) "Si eres tú lo mejor que me ha pasado..." Ángel Guinda
SI ERES TÚ LO MEJOR QUE ME HA PASADO, LO QUE SE FUE DE MÍ EN TU SILENCIO, RETORNA AHORA, MEDIO MUERTO, JUGANDO A SER ECO EN OTROS LABIOS.
(Brotes / Colección Poemas, Zaragoza, 1986) Acabo de tirar por la borda mis tres últimas cajas de medicamentos: He vuelto a leer a Beckett, a Ciorán y a Panero. Los he devorado con parte de mi ansiedad sobrante y un poco de pacharán casero. La utopía cambió de nombre, te desterró de las paredes y partiste lento -la nostalgia entre la barba- abandonándote al ensueño.
Atrás dejabas la amnistía y libertad amarillentas, los parques públicos, el amor de tu pintada, la manta de las luchas en un verso de esperanza y tu clandestinidad-beso de menta.
Jamás le creció el pecho a nuestra estrella, el relámpago niño no pudo huir de la tormenta, y seguimos para siempre en esta guerra de tardes que caen haciendo daño, desbordando pensamientos a riadas.
En esta vida, ya ves, no pasa nada, muchedumbres y paisajes, ignorando, permanecen conformes en espera, ensayando una blasfemia que se callan.
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito A la Sombra de Ciorán)Cruza el campo un hombre con mochila. Cargazón de vida cotidiana en armonía: Un pedazo de esperanza. El columpio de Sabina. El rosado color de la cazalla. ¡El vino compartido que nos brindas!
El lienzo abierto cual ventana asomada al entorno, por donde andas buscando paz, mares en calma: vaso-brazos que abrazan en las charlas con bourbon y alguna nostalgia.
Espejos-reflejos de amistad, que nos sacan del túnel oscuro haciendo la rata.
Cruza el campo un hombre con mochila. Cargazón de vida cotidiana en armonía, de vida diluyéndose en la vida.
(Antonio PÉREZ MORTE / Del poemario inédito "De puño y letra" 1974-1991) Escribo para evadirme del desastre, para reencontrarme conmigo. Para huir. Para volver. Escribo como respiro.
(Antonio PÉREZ MORTE / Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001) Regalaré versos como flores cuando alcance el paraíso, mientras tanto, mis versos, serán comprometidos.
(Antonio PÉREZ MORTE / Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001) Estáis sordos, por eso os escribo.
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001) Toda la noche hablando en sueños, narrándote un guión con voz en off, y tú, durmiendo.
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001) Todo emborracha. ¡Hasta el alcohol!
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito "Cuaderno Beckettiano" 1982-2000) Trasnochados rostros solitarios invaden los bares, las aceras, dejan volar miradas heridas de tristeza, planeando sueños eclipsados por la sombra lejana de una estrella, huída de la mano temblorosa que ahora sostiene una cerveza.
Languidece la duda enlagrimada, los ojos buscan ojos y no encuentran sino un desfile de máscaras grotescas que viste de dolor la madrugada.
Antonio PÉREZ MORTE, (Del poemario "Brotes" Colección Poemas, Zaragoza 1986) El día se despide con un batir de pañuelos enlutados. Contemplo desde la terraza, el vuelo zigzagueante de las golondrinas. Mi hijo Juan las saluda. Espera su respuesta. Se cansa: ¡Eh pajaricas, no sois nada guapas! ¿Por qué no tenéis la tripota naranja?
(Antonio Pérez Morte / Poema Inédito) Yo fuí un niño que soñaba despierto y escribía poemas. Ahora soy sólo un hombre, enronado de versos que busca su sueño.
Antonio PÉREZ MORTE (Poema inédito) Tristes, oscuras, retornan ahora las palabras perdidas, las palabras gastadas que cada noche encendían la tertulia cotidiana.
Las palabras. Las palabras tuyas, las palabras mías, las mismas, eternas, ineludibles palabras repetidas, a las que ninguno de los dos renunciaría.
¿Recuerdas? ¿Sabes aún que significan?
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito Papel Mojado 1986-1992) Hace meses que comparto tu cama y aún desconozco el origen de tus pesadillas. Tú, de mí, tampoco sabes nada, tres o cuatro cosas quizá sin importancia: Que guardo en la piel heridas muy viejas y dibujo palabras lenguándote el pecho, que amo deprisa, para celebrar un tiempo que todavía permite copular a los muertos.
Antonio PÉREZ MORTE
(Poema incluido en la 9ª Edición de la Antología Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, Lima, Junio de 2005) Padre: Ya eres yo.
(Sabiñánigo, 22 de Junio de 2005) Tú dijiste: ¡Que voy! Yo, apenas nada. Quizá fue la sorpresa de verte lanzada, de verte, mi amor, aterrizando en mi cama.
Tú dijiste: ¡Qué voy! Yo, apenas nada. Quizá fue la sorpresa, tu actitud apresurada, pero nos dimos calor, tres o cuatro semanas.
Tres o cuatro semanas es mucho darse, así que acabó una entrega tan glande. Y dijiste: ¡Me voy! con voz fatigada.
Dijiste ¡me voy! pero no me soltabas. Dijiste ¡me voy! y sentí que gozabas. Dijiste ¡me voy! Yo, apenas nada. Y dijiste ¡me voy! mientras yo, me quedaba.
Antonio PÉREZ MORTE (Del poemario inédito Escombros, 1978-2001) Pienso ahora en la lóbrega, empinada escalera, donde se tendía Morucha, la gata negra. Al final de ella, primera puerta a la derecha, Petra, mi abuela, cocina con mimo unos jarretes, hierve los bisaltos y recuerda la hora en que regresará a casa Carmencita, su hija pequeña. ¡Queda tiempo aún para preparar los cuchifritos y endulzar con cariño la tristeza!
Antonio PÉREZ MORTE (Poema Inédito) Trance oculto: Vivir es la aventura secreta que sostiene tu luz en el humo.
(Del poemario inédito"De puño y letra" 1974-1991) El único defecto del poema es este amor, un amor que me estalla sin aviso y me lleva arrastrando por las calles grises del invierno, donde los obreros duermen su desvelo sin rima.
Sólo este amor hirviente que me quema, con rostro de niños inflamados, de mineros cubiertos por la sangre, de chilenos enlazados por el pánico, de campesinos muertos en Perú.
El único defecto del poema es este amor. Un amor que brota entre los nombres de mujeres que gritan su martirio, intuyendo nietos en los desconocidos, llamando a gritos a sus hijos.
El único defecto del poema es este amor, que añora otros hombres en los nuevos, que dan por perdida tanta voz, confundiendo el panfleto con lo cierto.
(De "Brotes", Colección Poemas, Zaragoza 1986)¡Me dan miedo los hombres que desertan de sí mismos!  Amor mío, devuélveme los aforismos que sobre tu piel he escrito y deja caer en esta noche, nostalgias, poemas, voces, tu cuerpo una vez más. ¡Sólo quiero recordar!
(Antonio PÉREZ MORTE, Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001) ¡Si las noches del pensamiento tuviesen alguna estrella, no estaría tan mal razonar!
(Antonio Pérez Morte, De "Huellas" 1969-1981, Edición del autor, Zaragoza 1981) Un loco, en la orilla, amenaza con beberse el mar: ¡Desafiantes bañistas desde sus toallas le animan!
(Antonio Pérez Morte, del poemario inédito "A la sombra de Ciorán" 1976-2001)  ¿Recibiste mi silencio? Para que no te confundieras: Un papel en blanco, una firma negra. Un recuerdo sin palabras para imaginar lo que quisieras. Aquí llegó el vacío inflamado de tu ausencia. (Antonio PÉREZ MORTE, del poemario inédito A la sombra de Ciorán, 1976-2001) Pasearé contigo cada tarde. Volveremos a ocupar el mismo banco. Compraremos bombones como antes, visitaremos el rincón de Víctor Bailo. Quitaremos tristeza a la aventura, rasgando hojas del pasado y el teclear incansable de Academia Tuga nos hará recordar un angelote oculto entre palomas, muy manchado. Tu voz será la misma: me hablarás de cuadros, de cualquier canción de Pepe Gros, como aquella vieja melodía para un gato. Tiernos acordes olvidados, rebosarán vida en nuestros labios. El viejo profesor nos soñaba callados. Nuestro amor en la pizarra siempre fue una ecuación de primer grado. (Del poemario inédito "Cuerpos de Luna" 1974-1990) Nuestro amor, como el jazz, cada día distinto, no fue una sucesión de ritos aprendidos, de gestos cotidianos y besos repetidos. Fue un amor adolescente preso de sí mismo que nos trepaba a la frente para dejarnos dormidos. Nuestro amor, como el jazz, cambiaba de ritmo, invadía tu ausencia con olor a tomillo y rescataba mi cuerpo del dudoso equilibrio. (Del poemario inédito "Cuerpos de luna" 1974-1990) A la hora más taurina de la tarde, el toro de la muerte te ha cogido, arrebatándote, Juncal, de nuestro lado.
A las cinco en punto, tú volabas cual milana fatigada a tu destino y el tiro del azar te ha derribado.
En Burdeos, como Goya has terminado. Como Goya, en Burdeos te has dormido; para soñar con Buñuel más imposibles, para charlar eternamente con tu tío.
Don Luis y tú, reencontrados, romperéis la hora del olvido, abriréis los ojos más cerrados y despertaréis a la izquierda en un suspiro.
Subidos al tranvía verde de Petisme, viajaréis releyendo esos poemas que tu voz de cazalla recitaba, ayudándonos a vivir con coherencia.
(Del poemario inédito Escombros, 1978-2001) En un país desierto, invadido por el vacío, escuché de niño tu voz y vino creciendo conmigo.
(Del poemario inédito "De puño y letra" 1974-1991)  A Chupa-Chup´s de nata y fresa, a pan de higos y piñones, a chiclé Bazoka y chufas secas, a pastillas de "leche burra", algodón dulce y manzanas caramelizadas, a regaliz de Zara, a gominola en sartenes de hojalata, a almendras garrapiñadas...
A Infancia... ¡Hoy la tarde huele a infancia!
(Antonio Pérez Morte / Poema Inédito) En la ciega bodega de mi memoria soy yo el único recuerdo. En la ciega bodega de mi memoria: mi imagen, mi voz, mi eco.
(Del poemario inédito "Perdidos!)" Silencioso vagabundo de la noche, creador de sombras fijas, enloquecido en ríos de palabras, caudal de cada día: ¿Qué deseo compuesto cobra vida?
(De Brotes, /Colección Poemas, Zaragoza 1985)  No hay luz.  No hay luz.  He venido a tu orilla a desnudarme, a dialogar a solas con la roca, golpeada como yo por esta tarde.
He venido conmigo a consolarme, a escucharte mar, tan mar gimiendo: a ahogar mi furia entre las olas y naufragar mi soledad de azul inmenso.
He venido para hallarme entre tu espuma, buscando en ti mis mil reflejos y la fuerza milenaria de tus aguas consigue traspasar mi ansiado espejo.
He venido a por luz y me estoy yendo con la noche a cuestas, sin luceros, vestido de rostros sombras y recuerdos.
(Del poemario Brotes (A escasos versos de alcohol contra la tarde), e incluido en la Octava edición de la antologíaNueva Poesia Hispanoamericana, compilada por Leo Zelada y editada por Lord Byron Ediciones, Lima, Marzo 2005) Me asomé a la ventana de una casa, tan en ruinas, que hasta el horizonte, que por ella vislumbre, era mentira.
(Inédito) Tuvimos un amigo siempre a nuestro lado, repartiendo octavillas, artículos censurados, con versos de Otero y panfletos en Mayo. Regalándonos sueños siempre ilegales. Insultos a la policía que desalojaba los bares, donde soñamos un futuro que nunca vió nadie.
Siempre aquella tienda de cuidado escaparate y trastienda repleta, canciones de Labordeta en días escolares. Fugándonos los viernes, coleccionando "Andalanes".
En la tarde de F.E.N., lo más importante: No ser nunca tú, como aquel libro azul de tapa granate.
(Antonio Pérez Morte. Del poemario inédito "De puño y letra" 1974-1991)Lo sabes desde siempre, la nostalgia elige sola su momento. Te sorprende deshaciendo el equipaje de un viaje de regreso: Los días arrugados, amarillos de la infancia, son un muñeco de guiñol descabezado, un guante de trapo, por el que no entra mi mano, por el que se ha colado el tiempo.
Lo sabes desde siempre, la nostalgia elige sola su momento, remienda, emociones descosidas, vivencias, tiernos versos y los trozos desgajados de un espejo al que asoma el rostro risueño de mi hijo. ¿O es el mío quizá? ¡Ya no recuerdo!
(Antonio PÉREZ MORTE. Del poemario "Escombros" 1978-2001) Nieve sucia, negra, helada, guardas huellas de ruedas y pisadas, que me llevan a Marzo con frío y nostalgia. Nieve sucia, deshecha, violada, ya no eres nada, sino agua turbia enturbiando mi mirada: Memoria oscura, herida, cuarteada, de un paisaje que sangra. A esta hora intempestiva de la noche el pasado es una pesadilla inexpugnable, un cortometraje absurdo sin Cayetana Guillén Cuervo.
Ana duerme profundamente. Nuestros hijos sueñan con recipientes gigantes de leche y dibujitos, y Paco, el pez, también está dormido; le despierto al encender el televisor con anuncios de adelgazantes y cuchillos.
Temeroso entre tanta placidez, sospecho lo peor, me entra el canguelo. Llamo a Aramís Fuster y luego contrato un seguro en Teletienda.
(Antonio PÉREZ MORTE. Del poemario inédito "Escombros", 1978-2001) Sabemos que no existe el paraiso, que la tierra prometida es terreno urbanizable, que los reyes son los padres y el futuro este niño, pero callad, no lo sabe.
(Antonio Pérez Morte, de "Poemas con Imagen", 1992-1993)Sólo queda el recuerdo, es decir, la cicatriz transparente. Vivir amnésico el resto de la muerte, y paladear cada renuncia.
Sólo queda esperar el milagro de perder la razón y volverse masoquista, para gozar el dolor que cada día nos brinda.
(Antonio Pérez Morte, Del poemario inédito "Escombros", 1978-2001) Cruzas la madrugada por las viejas calles empedradas de Getaria, camino del puerto.
Una brisa húmeda sube del mar hasta tus ojos, disfraza un recuerdo y empaña tu mirada llena de barcos: A bordo de ellos, centenares de hombres, vulnerables como tú, salen cada día a faenar...
¡Siempre a merced del tiempo o el azar, que tiende redes o dicta versos!
(Antonio Pérez Morte, Poema inédito. Getaria 24 de Junio de 2002)Mirad: ¡Esta es mi gente! Esta multitud de solidarios solos que no claudicaron jamás.
Los vencidos de todas las batallas. Los que ganan con sus manos el pan que les roban.
Los ignorados de todas las encuestas. Los que, a pesar suyo, viven atados a un número y una letra, que les sumirá en la inercia.
Los que hablan sin que nadie les escuche. Los que se manifiestan por un mundo más justo, los que sólo odian la violencia.
¡Miradles bien! ¡Esta es mi gente! Guardad para siempre su rostro en la memoria, porque estos hombres y mujeres son los eternos olvidados de la versión oficial de la historia.
(Antonio Pérez Morte, Del poemario inédito "De puño y letra", 1974-1991) Harapos de infancia. Vivencias de trapo, rasgadas, en el cuarto trastero del recuerdo. Desempolvo palabras viejas. El plumier de madera del colegio, guarda restos de poemas, virutillas de lápices y sueños, una flor seca de olvido, una goma oscura de borrar el tedio.
(Antonio Pérez Morte. Del poemario inédito "De puño y letra", 1974-1991) Yo sé de dónde viene esta mujer enlutada.
Yo sé, labio del pueblo, mirada que habla.
Yo sé de dónde viene, yo sé a dónde marcha.
Yo sé, voz del obrero, luchadora sin armas,
por quién viste de negro Pasionaria de España.
(Antonio PÉREZ MORTE. Del poemario inédito "De
puño y letra", 1974-1991) Desposeído al fin de su eterna utopía, enloqueció de amor y mató al ladrón... ¿O murió de risa?
(Antonio PÉREZ MORTE. De "Papel Mojado" 1986-1992) ¿De dónde brota esta savia amarga que recorre mi cuerpo de pies a cabeza, golpeándome en ella como el alfil golpea al peón de ajedrez?
¿Sobre qué cuadriculado tablero, derrotado y sin fuerza volveré a caer sin ninguna esperanza?
¿De quién será la anónima mano que levante impasible mi figura enlutada, al perder la partida?
¿Quién me tomará de nuevo, roto y cansado, por última vez, introduciéndome inerte, en la caja negra de mi asesinada memoria? Hace frío bajo las estrellas
(Ángel Guinda)
¡VOY A ENCENDER UN VERSO! Intenso sabor de la costumbre, el dolor. El miedo es una aguja clavada en mi pecho: En la autopista azul de tu cuerpo, un viajero homicida.
(Del poemario inédito "Cuerpos de Luna" 1974-1990)A plena luz del día, buscaba unas pequeñas bolas oscuras, que con esfuerzo atrapaba, encaramándose al techo. Entre sus pequeñas manos las tomaba, como si de una porción de plastilina se tratara. Después, desde el oscuro corredor de la escuela, daba voces. Rompiendo el silencio exclamaba: ¡Aquí tiene el culo! Y bajo la superficie viva, latente, de aquel cuerpo menudo, encendía un viejo mechero. Juraba, que aquel pobre animal, sometido a la tortura, blasfemaba, más cerca de Dios que cuando volara. Los sonidos del murciélago abrasado, me llegan todavía, desde la orilla lejana de la infancia, mientras recupero la imagen del verdugo, en la página de sucesos, del primer diario de la mañana.
(Publicado en "Cuadernos del Matemático", Diciembre de 2003) Cuando todos creían que ya no podía perder nada, perdió la vida y no pudo encontrarla.
(Del poemario inédito "Perdidos")  CARTA GABRIEL
A Gabriel Sopeña
Gabriel, hermano, te envío por corrreo aparte una palabra.
Entre burbujas de aire (para que nada la dañe), sólo una palabra, una palabra única, una única palabra: Milagrosa pócima que siempre logró salvarme del agudo pinchazo de la muerte.
¡Guárdala en tu memoria, Gabriel! ¡Guárdala siempre!
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SARAJEVO EN RUINAS
Muchachos afanados al final del acto, de abatimiento habitados, desangran convulsos su cuerpo extenuado.
Esfuerzo tremendo de un morir agitado, donde el descenso es deleite, cuando el ascenso es amargo.
Derribada arquitectura, juventud hecha guiñapo, entre las ruinas de la vida, la batalla habéis ganado: Una foto de agencia convertirá en escenario vuestra casa derruida, y vuestros cuerpos enlazados, harán la guerra más absurda y el amor más sagrado.
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AGENDA
¡Cómo pesa esta agenda llena de muertos a los que jamás daré de baja! Volveré a llamarles cualquier día, por rutina, en Navidad o su onomástica, y del otro lado del hilo llegarán sus voces, los ecos de un amor que no se apaga. ¡Cómo pesa! Inútil es pasarla a limpio: ¡La tinta del recuerdo es indeleble!
(Lord Byron Ediciones, Lima, Septiembre de 2004) Tomaré de Seral el amor a la palabra, de Pinillos pasión, fortaleza y constancia. La humildad, la intuición de Lucianico Gracia, para cantar cada día con su voz asombrada.
La verdad de Ildefonso, sus dudas más largas. La soledad de Guillermo, siempre solidaria. Con Miguel me hundiré en sus preguntas eternas, cuando huya con "sumido" a una isla desierta.
De Luesma, la luz, la sed... la tristeza de cantar: Aragón, Sinfonía Incompleta. De Labordeta la rabia y también la ternura de quien canta por amor y por amor denuncia.
De Julio Antonio el amor, amores de leyenda, de Navales elegancia y de Ferreró belleza. La rebeldía de Guinda, su palabra desnuda. De Rosendo, paisajes, reflexiones y fábulas.
La experiencia de alegre, el misterio de Prat. La memoria de Rodríguez, la artesanía de Trisán. La nitidez de Vallés, la construcción de Esquillor, la utopía entrañable de Emilio Gastón.
La rotundidad de Petisme, la sencillez de Teresa, el compromiso de Rey y la esperanza de Serna. De Ciordia ironía, transparencia de Blancas. La hondura de Vilas y la amargura de Salas.
La fuerza de Andú, de Saldaña su magia. La melancolía de Antón, de Alcubierre nostalgia. De Lasala, sin duda, las confesiones más tiernas. Y también la emoción... y la inquietud de Sopeña.
(Del libro colectivo "Imágenes de Aragón", Egido Editorial, Zaragoza, Diciembre de 2004) ¿Y AHORA QUÉ?
¿Y ahora qué, lector? Solos tú y yo, desconocidos. Unidos por un libro en el que no sé qué buscas, en el que yo ando perdido.
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ESTE POEMA
Este poema está vivo. Tiene ojos. Invisibles ojos, que sin verlos, te miran. Lees y acaricias versos que se erizan.
Este poema está vivo, quiere escucharte recitar en voz alta; meterse en tu casa o quizá en tu cama; curiosear tus estantes de discos y libros, de fotos y cartas; provocarte emociones y hurgar en tu vida: ¡Date prisa, pasa de página!
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BUSCO UNA PALABRA
Busco una palabra que sostenga esta ruina. Una palabra oculta entre silencio y tráfago. No sé cómo comienza. Termina como todo. No la encuentro.
Quizá coló por el forro roto de la vida al saco donde van tantas cosas inmutables, necesarias, hondas, perdidas para siempre.
No me acostumbro a vivir de esta manera, a registrar como loco mi cercenado vocabulario en búsqueda absurda de una palabra innombrable.
Por rincones oscuros siento que respira, que late callada como enfermedad secreta, lenta como la tristeza.
Siento que respira, presiento que descansa, fragmentada como un puzzle de letras decoloradas, rojas como una herida.
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VENGO DE MUY LEJOS
Vengo de muy lejos y sólo traigo palabras. Vengo de tan lejos que ya no significan nada.
(Antonio Pérez Morte / Poemas incluidos en la Antología de la "Nueva Poesía Hispanoamericana", compilada por Leo Zelada, Lord Byron Ediciones, Lima, Diciembre de 2004)Cuando caiga el sol y siga solo, Swalow y Gary Burton traerán con su música tu rostro, mis poemas locos: las mejores instantáneas de nosotros.
(De "Cuerpos de Luna", 1974-1990) La alegría: brote espontáneo de un bullir interior... Vida y color. Inconsciente ilusión. Pilar que sostiene.
(De "Poemas con Imagen" / Destino inexorable, 1992-1993) A Paco Ibáñez
He llamado a tu puerta esta tarde. A tu puerta abierta he llamado y de par en paz he pasado, a tu sala de estar... en combate.
He llamado a tu puerta esta tarde y me hiciste un sitio a tu lado, y me hablaste, te hablé, nos hablamos, del hombre atrapado en su cárcel.
He llamado a tu puerta esta tarde. Oí un rechinar de cerrojos y ví una celda reflejada en tus ojos. ¡Sé que podrás escaparte!
(Del poemario inédito "Papel mojado")El angelote loco nos miraba con sus ojos gordos de escayola si en el silencio de la tarde te besaba, viendo besarse a las palomas. Hablábamos poco, aún lo recuerdo: apenas algo que no expresaran las manos, los gestos, el pequeño corazón de tiza del alféizar. Asomados a un entorno cada día más nuestro, te recitaba mi amor, aquel amor abocado muy pronto a ser recuerdo, y elevado a los aleros de las casas: Fuimos un proyecto irrealizable, una distancia eternamente alargada por plazas y calles de tristeza, por antiguas avenidas de esperanza.
(Del poemario "Cuerpos de Luna") Somos dos niños muertos, enamorados de la luna, huyendo a la luz de la locura, borrachos a las puertas del infierno.
Somos, entre citas de Ciorán y Beckett, la tentación eterna de la muerte, el olvido del futuro, el absurdo más absurdo. Inerme.
(Del poemario "A la sombra de Ciorán") He venido a verte: ¡No te vayas! ------------------------------------------------------------------------------- Tu vida, ahora dosificada al ritmo lento del gotero. ------------------------------------------------------------------------------- Mi padre es una herida. Un bálsamo el recuerdo. ------------------------------------------------------------------------------- Soy un árbol con las hojas llenas de versos: mi raíz se está muriendo. ------------------------------------------------------------------------------- ¡Por fín un gesto tuyo en un rostro casi ajeno! ---------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Qué difícil ahora tener fe! ¡Creer, mansamente, en la justicia! ---------------------------------------------------------------------------------------------- Eres demasiado bueno para sufrir tanto; para morirte a pedazos, demasiado entero. ---------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Cuánto dolor para verlo irse, con su pelo blanco hacia la luz! ---------------------------------------------------------------------------------------------- La vida se te va... pero aún respiras. ---------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Mídenos padre! ¡Mídenos de nuevo! ¡Hoy somos más pequeños! ---------------------------------------------------------------------------------------------- Se ha hecho noche cerrada, en tus ojos abiertos. ---------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Tus manos! ¡Tus enormes manos para alcanzar el cielo! ---------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Cuánto silencio alimentado de pudor, que ya nunca romperemos! ---------------------------------------------------------------------------------------------- Tu recuerdo será el beso más largo. ----------------------------------------------------------------------------------------------
(Publicado en el nº29 de "Cuadernos del matemático", Diciembre de 2002)Jamás fuimos sino la duda, en camino a ninguna parte. Anduvimos incansables con cargazón de preguntas.
¿Jamás?
(Del poemario inédito "A la sombra de Ciorán") ¡Vivir me matará!
(Del poemario inédito "Perdidos")Mantenerse fiel a una idea por convicción no tiene ningún mérito. Sin ella menos.
(Del poemario inédito "Perdidos") Nos fuimos distanciando paso a paso, casi sin saberlo, distraídos, caminamos dejando en el olvido la vieja ilusión de ser nosotros.
Y seguimos desde entonces, sin motivo, deambulando a un ritmo acelerado, sin saber a dónde, por qué lado, conscientes sí, de traicionarnos, como siempre una vez más, ¡por cobardía!
Rebeldes de sueños y actitud conformista paseamos las reliquias del pasado por las calles vacías de la vida, y donde hubo una esperanza hay una herida.
(Incluido en "Libro de Poetas 2004", Ayuntamiento de Córdoba, 2004)No se puede revivir el pasado porque está muerto, aunque siga golpeando el eco vivo, imparable del recuerdo.
(De "Brotes", Poemas Zaragoza, 1986) La palabra, una puta en los labios de cualquiera.
(Del poemario inédito "Perdidos") Me dan miedo los hombres que desertan de sí mismos.
(Del Poemario Inédito "Perdidos")  S ignos que son el Universo, metáforas del arte. A quí el origen perdura, reinventando el lenguaje. N ada se ha perdido todavía. T odo sobrevive y renace, I nvolucrándose en un diálogo novísimo y perfecto, A briéndose entre el ojo y la imagen: G ramática extraña que conmueve O freciendo sin palabras su mensaje!
A gitándote hasta el fondo la mirada! R ecuperando en su trayecto eternas claves! R elevo apasionado de un discurso infinito, A l que su mágica belleza nos atrae: N acen luces, sombras, empastes. Z ozobra el vacío, para que los símbolos hablen
Antonio Pérez Morte (Prólogo del Catálogo "Fragmentos Visuales" Galería Ámbit (Barcelona, Enero-Febrero 2002) Las verdaderas vidas, avanzan y mueren por sí mismas, pero no se doblegan al estúpido rito de las apariencias, a este exceso de requisitos que acabaría con ellas.
(Del poemario inédito "Perdidos" ) Aquella vieja pensión, nuestra guarida. Claroscuro refugio de agridulces ágapes. Campamento derrumbado donde aún arden encendidos recuerdos entre basura y ruinas del combate.
La misma cama inmensa con cabecero de espigas, las mismas sábanas salmón, la antigua mazacota mesilla, donde almacenamos secretos y anfetaminas.
La eterna, inolvidable habitación donde estallaron los niños y los labios temblaron; donde danzaron exhaustos borrachos y dementes, emanando fiebre hasta el espasmo.
Un territorio acotado para sembrar la fatiga, para copular abrazados a la puta de la vida, clamando un orgasmo.
Buscándose a ciegas como adolescentes excitados, desbordándose espuma, navegando a la deriva; remando entre las olas de humo del cuarto, gozando mareados ...alcanzando la orilla.
¡Jim Morrison allí, desnudo, de rodillas, reza una vez más por su crucificada picha!
(Del poemario "Cuerpos de luna", 1974-1990)Como todos los hombres has mirado al abismo, tras la pared transparente de algún laberinto. Como todos los hombres anduviste perdido, atrapado por el fango cotidiano del hastío.
Como todos los hombres, como todos los niños, jugaste con fuego, quemándote vivo. Como todos los hombres te apagaste en un río de alcohol y de llanto, donde flota el olvido.
Como todos los hombres, lucharás decidido por salir adelante, aunque te sientas herido como todos los hombres. Completamente borrachos de soledad, tratando de avivar las cenizas del recuerdo, días calcinados aparecen: ¡Cómo nos ha matado el tiempo!  Ahora que el mar se nos ha roto. Ahora que la ternura perdió la voz. Ahora que la paz guarda silencio. Ahora que hace frío en el sopor.
Ahora que la herida sigue abierta. Ahora que la sangre es del dolor. Ahora que nos sobra tanta ausencia. Ahora que nos salva una canción.
Ahora que todo nos derrumba. Ahora que es la hora del adiós. Ahora que me embarga la tristura. Ahora que te marchas, Imanol. Definitivamente un vacío ciego, de nudos transparentes abocados al silencio. Aquí nada es visible, ni el volumen del misterio. Salgo del pozo de mí mismo, de la muerte perenne en que he caído y me busco en otras voces y otros rostros, en ese yo que sois vosotros: Y me encuentro. Y estoy vivo.
(De "Brotes", Colección Poemas, Zaragoza 1986) Aquel hombre vestido de vaquero llegó siempre de lejos, con los bolsillos de sus jeans llenos de canciones: ¡Sobre su vieja bicicleta tarareaba a la vida! Un día, al regresar, aparcó junto a ella su camino. Sólo quería descansar y curar su rozadura de tristeza, cuando en el cuarto de no estar quedó dormido. Desde entonces soñamos su regreso a esta sala de espera en que vivimos. Cantamos al amor, parimos versos, izamos nuestra voz contra el olvido, con toda la pasión que nos legó Mauricio.
(Sabiñánigo, 2 de Octubre de 2000)Para recuperar la infancia, una canica, para la adolescencia un beso, un verso, una esperanza. Para la juventud, un compromiso de amor definitivo. Para la madurez, quizá la rebeldía, la eterna, renovada, incombustible rebeldía de aquellos viejos derrotados que nunca se dieron por vencidos.
(Publicado en "Libro de Poetas 2004" / Córdoba, Julio de 2004) Caminamos en la noche tras la luz de un verso, con él encendimos los recuerdos: Los recuerdos encendidos que siempre ardieron. Charlamos al amor del fuego, del fuego del amor. Luego llegó el día:
El cierzo arrastró las cenizas, borró las huellas del incendio.
(Publicado en la Antología de la Poesía Ibérica: Vento/Viento Sombra de vozes/Sombra de voces, Editorial Celya, Salamanca, 2 de Septiembre de 2004)
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