Tu bronca voz cruza la noche desde el lejano fondo de mi tiempo.
Viene de lejos cantándole al paisaje, al paisanaje,
por el camino del polvo.
Tu voz, nuestra voz, vuelve de nuevo, una vez más hasta nosotros,
con la constancia pertinaz del eco
y atraviesa la arboleda para barrer, con la fuerza del cierzo,
la sucia hojarasca de días pretéritos.
Tu voz desbordante brotando, siempre, con la incontenible fuerza del mar de amor,
del mar y el amor, del agua y el fuego,
para romper la distancia y derribar los anchos muros del silencio.
Cantarás, cantaremos a la libertad, a César Vallejo...
y un numerosísimo coro de campesinos, pastores y leñeros,
de alumnos y maestros, de jóvenes y viejos,
entonarán tus melodías y darán vida a tus versos.
Algunos viejos árboles que plantamos ya murieron:
¡Acabaron con ellos las continuas, duras heladas de tanto invierno!
¡Aún nos queda, José Antonio, el jardín de la memoria y de los sueños!
Antonio Pérez Morte
(Incluido en "José Antonio Labordeta creación, compromiso, memoria Rolde/ Sgae, Zaragoza 2008 )