|
Temas
Enlaces
Artesanía
Blogs Amigos
Blogs Aragoneses
Causas
Ciencia
Cine
Escritores
Escultura
Fotografía
Internet / Tecnología
Libros para descargar
Libros
Medios
Museos/C. Culturales
Música
Ocio / Parques
Pintura
Poesía Española
Poesía Visual
Poetas
Publicaciones Culturales
Revistas y Periódicos
Salas de Conciertos
Teatro
|
 Esta noche he vuelto a verme tras la pared de vigas de un almacén de construcción donde de niño edificaba cada tarde de sábado El Circo o Mi pequeño teatro. Allí, todavía, todo era ficción: La compañía entera, incluso el presentador, era yo y aquella extraordinaria colección de marionetas que cobraban vida en mis manos y que comenzó con las cuatro primeras piezas que mi madrina, la tía Blasa, me compró en el viejo e histórico Pasaje del Ciclón, en la Plaza del Pilar de Zaragoza... Con ellas, una pequeña caja de Magia Borrás y un surtido amplio de máscaras de goma era capaz de transformarme en mil personajes, transformando, también las tardes calurosas de las primaveras y veranos de la Zuera de los sesenta. Más tarde, en los setenta, cobró mucha más fuerza la televisión y Fofó y los Payasos de la Tele, recién regresados de Argentina, comenzaron a hacerme una competencia desleal, que unida a la difusión publicitaria de la Magia Borrás puso mi aventura vocacional -que había sobrevivido incluso al desafio de Zori, Santos y Codeso juntos-, al borde de la quiebra. Así que decidí irme, cuando aún tenía algo de éxito. Me marché, dejando vía libre, al maestro de maestros, Javier Villafañe y para siempre vacíos los palets de tochos, de ladrillos y las vigas del viejo almacén de Luis Cuartero. Al poco, uno de los espectadores más fieles, con el que yo había tenido un terrible e inolvidable sueño premonitorio, cayó enfermo y ante la absoluta incapacidad emocional para visitarle, fui mandándole, en mi representación y poco a poco, uno a uno, cada uno de aquellos títeres que sábado a sábado había dado luz a los más hermosos días de la infancia... Antonio Pérez Morte
 LUIS EDUARDO AUTE, estará de gira por Latinoamérica a partir de esta semana. Debido a su apretadísima agenda, en Colombia solo será posible la realización de un concierto, que tendrá lugar en Bogotá. En él tendrá la ocasión de presentar su nuevo trabajo discográfico "INTEMPERIE" que cuenta con 14 nuevas canciones. Una puesta en escena cálida a través de la cual irá desgranando las composiciones que marcaron su dilatada carrera. Una carrera, que ya ha cumplido más de cuatro décadas sobre el escenario y en el que Al Alba, Sin Tu Latido, Rosas en el Mar, Mojándolo Todo... formarán parte del ineludible repertorio.
INTEMPERIE es un álbum con una tremenda carga crítica, lleno de simbolismo, de referencias literarias y cinematográficas y cómo no, de la desesperanza lírica y el escepticismo lúcido de un artista multidisciplinar, que es capaz de recorrer los más diversos estilos musicales para transformarlos en un universo propio, donde la duda y el erotismo lo impregnan todo. Luis Eduardo Aute es uno de los mejores autores e intérpretes que ha dado nuestro país, pero sobre todo es un creador permeable, que se ha dejado impregnar y alimentar por una trayectoria y unas vivencias extraordinarias, que ahora nos devuelve en su personalísima voz, una voz que también se ha hecho adulta e inconfundible a nuestro lado.
Antonio Pérez Morte FECHA: BOGOTA, 16 DE MAYO
HORA: 8:00 PM
LUGAR: TEATRO COLSUBSIDIO “ROBERTO ARIAS PÉREZ”
 Los medios de comunicación se han empeñado en narrarnos la actualidad en riguroso directo a través de las redes sociales: el “minuto a minuto” de la reciente huelga del Metro de Madrid, los dimes y diretes del debate sobre el estado de la región o las fotografías de las primeras inundaciones veraniegas. Todo tiene que ser contado en el preciso instante en que está ocurriendo. Y no conformes con hacerlo a través de Twitter, donde los mensajes de unos y otros se mezclan en una marea de constante actualización, algunos diarios como El País han abierto redes sociales propias donde sus periodistas nos informan de los últimos hallazgos informativos al mismo tiempo que ellos los van conociendo. A esta moda, que prima la inmediatez sobre cualquier otra cualidad, se han sumado con fervor empresas, partidos políticos, organizaciones sociales y cualquier otro sujeto interesado en difundir sus mensajes. ‘Tuitean’ para mantenernos al corriente de su actividad en “riguroso directo”, dos palabras sagradas en esta nueva dictadura de lo inmediato. Unos días atrás, mientras en Rioja2.com seguíamos en directo el debate sobre el estado de la región a través de Twitter, me preguntaba cuántos internautas estarían siguiendo nuestros comentarios. ¿Cuántas personas tienen tiempo, capacidad o ganas de pegarse a una pantalla para no perder detalle de lo que está ocurriendo? Desde luego, muchas menos de las que prefieren leer un resumen horas después, con la información seleccionada y jerarquizada, resultado del trabajo periodístico. A veces, quienes ensalzan las redes sociales y las señalan como camino de futuro para el periodismo, olvidan el valor del tiempo como bien escaso y la pequeñísima fracción de este que los ciudadanos están dispuestos a dedicar a informarse. No se si Twitter será una moda pasajera o permanecerá en el futuro como red de masas, pero me aterra la cultura de la inmediatez, el exhibicionismo y el culto al protagonismo que está implantando a golpe de ‘tuit’. Nos estamos obsesionando con recibir continuamente información (relevante o no), vivir conectados con cientos de personas a las que apenas conocemos y presumir en la red de nuestra apasionante actividad vital. La cuestión a debatir no es si nuestros ‘tuits’ interesan o no a los demás, sino si nuestra felicidad aumenta o disminuye viviendo enganchados a una pantalla en la que nunca dejan de aparecer caras con sus 140 caracteres. Mensajes inmediatos, que caducan en segundos y que nos roban tiempo de otras muchas actividades; porque todos los minutos que dedicamos a conectarnos con la inmediatez se los quitamos, por ejemplo, a la lectura de un libro (sin caras) que no caduca. ¿No estaremos siendo prisioneros de una nueva dictadura de lo inmediato, una cárcel de la que no escapamos por miedo a ser los únicos fuera de ella? Pablo Urbiola  Crímenes contra la humanidad en Ciudad Vilas. Hoteles de lujo decadente a precios populares en Ciudad Vilas. Descapotables negros con mujeres de vestidos rojos con grandes escotes en Ciudad Vilas. MacDonald´s colgados del cielo en Ciudad Vilas. Hombres ahorcados en los árboles más altos de los góticos parques de Ciudad Vilas. Sacerdotes predicando subidos en barcas en los ríos de Ciudad Vilas. Estatuas de Manuel Vilas en las plazas, en las rotondas, en los museos de Ciudad Vilas. Adosados radiantes, institutos luminosos de enseñanza secundaria en las circunvalaciones de Ciudad Vilas. Bares con hombres destruidos dentro y cervezas de marcas desconocidas en los arrabales histéricos de Ciudad Vilas. Hospitales con médicos y enfermeras negligentes construidos sobre las colinas desérticas de Ciudad Vilas. Piscinas doradas, con agua de diamantes, en Ciudad Vilas. Calles con alma en Ciudad Vilas. Mujeres enamoradas en los balcones de las casas antiguas de Ciudad Vilas. Fnacs y Corte Inglés y Casas del Libro donde solo venden libros de Manuel Vilas en el centro neurálgico de Ciudad Vilas. Heladerías subterráneas donde se hace el amor en Ciudad Vilas. Veleros y balandros en las playas agnósticas de Ciudad Vilas. Concesionarios Mercedes-Benz en las calles principales de Ciudad Vilas. Iglesias metodistas en Ciudad Vilas. Armerías con armas automáticas sin licencia en Ciudad Vilas. Mujeres verdaderamente libres al fin en Ciudad Vilas. Negros de lujo casados con chinas comunistas en Ciudad Vilas. Gente que se besa, que se muerde con furia en los lujosos vagones del Metro de Ciudad Vilas. Pelirrojas enamoradas de Manuel Vilas en Ciudad Vilas. Rubias bellísimas y fatales enamoradas de Manuel Vilas dándose muerte porque Manuel Vilas ya no las ama en Ciudad Vilas. Estatuas neoclásicas con el rostro del padre de Manuel Vilas en los jardines infantiles de Ciudad Vilas. La primavera es una época de tormentas radiantes en Ciudad Vilas. Novios de veinte años besándose en las avenidas de Ciudad Vilas. Alegría sin fin hasta la desesperación luminosa en Ciudad Vilas. Pasiones que devoran toda forma de civilización en Ciudad Vilas. El Conde de Montecristo y Madame Bovary se casaron y viven felices en un apartamento del centro en Ciudad Vilas. Jimi Hendrix da un concierto todas las noches de verano en el gran Auditorio al aire libre en Ciudad Vilas. Mujeres enamoradas de hombres gloriosamente enamorados de sí mismos en Ciudad Vilas. Hombres que lloran porque aún quieren amar más en Ciudad Vilas. Elvis Presley vive completamente solo y anónimo en un barrio obrero de las afueras de Ciudad Vilas. El capitalismo es una rosa humana y revolucionaria en Ciudad Vilas. Los mejores ministros de Dios consuelan a los pecadores en las elegantes iglesias de Ciudad Vilas Amor, amor, y amor siempre en Ciudad Vilas. Hombres y mujeres que no creéis en nada pero sin embargo estáis enamorados os esperamos a todos en Ciudad Vilas. Ven a Ciudad Vilas, te queremos. Ven a Ciudad Vilas, triunfarás aquí. Segundas y terceras y cuartas oportunidades auténticas para cambiar tu vida de una vez por todas en Ciudad Vilas. Ella dijo a todos sus amantes “os espero en Ciudad Vilas”. Él dijo a sus chicas “nos casaremos en Ciudad Vilas”. Bienvenido a Ciudad Vilas. Bienvenido a la ciudad del Amor. Manuel Vilas (Gran Vilas, Visor Poesía, Madrid 2012)  Vas a comenzar un viaje. Atravesarás arenas movedizas, bancos de niebla, pozas insondables.
Disponte a percibir las señales secretas que las cosas de la tierra emiten para ti.
El insecto que vuela a tu alrededor, ¿qué contraseña, qué promesa de jardín te trae?
El fuego blanco de la nieve en las copas, ¿logró acallar el fuego verde de los árboles?
La hoja que, a orillas del río, se separa de la rama del arbusto y cae, ¿podrá unirse a la rama exacta del agua sin que la rompa?
Llegan ondas de un lado al otro de tus sentidos: lograste sintonizar un dial secreto del mundo.
Pero te detienes al borde de esta página y hallas una frecuencia en tu interior, una transmisión. Un mensaje de ti, atiéndelo. Es tu corazón paciente: ese traductor, ese amanuense, ese oficinista incansable poniendo comas veinticuatro horas al día a cuanto el asombro profusamente le trae. sábado 1 de octubre de 2011Por menosAhora que ha pasado media vida por la mía, la juventud se queda atrás, en unos versos cansados de añorarte, polvorientos, olvidados de los dos, de nuestro exceso por todo, por nada, por menos. Con dos cañasA Jaime Cauhé Bruguera In memoriam. Con dos cañas y cola, papel de seda e hilo de cáñamo, izaste al aire de la tarde, el sueño de unos críos asombrados: Dos hermosas cometas de colores, elevándose en el cielo limpio de un verano que vuelve ahora contigo, al recordarte. Con dos cañas y cola, papel de seda e hilo de cáñamo, elevaste nuestra emoción a lo más alto, al cielo en que hoy te busco sin hallarte: ¡Al cielo en que, seguro, has de encontrarte! Antonio Pérez Morte. Escombros. Origami, 2011.  Aquella vieja pensión, nuestra guarida. Claroscuro refugio de agridulces ágapes. Campamento derrumbado donde aún arden encendidos recuerdos entre basura y ruinas del combate.
La misma cama inmensa con cabecero de espigas, las mismas sábanas salmón, la antigua mazacota mesilla, donde almacenamos secretos y anfetaminas.
La eterna, inolvidable habitación donde estallaron los niños y los labios temblaron; donde danzaron exhaustos borrachos y dementes, emanando fiebre hasta el espasmo.
Un territorio acotado para sembrar la fatiga, para copular abrazados a la puta de la vida, clamando un orgasmo.
Buscándose a ciegas como adolescentes excitados, desbordándose espuma, navegando a la deriva; remando entre las olas de humo del cuarto, gozando mareados ...alcanzando la orilla.
¡Jim Morrison allí, desnudo, de rodillas, reza una vez más por su crucificada picha!
(Del poemario "Cuerpos de luna", 1978-2008)  Yo, señor, no soy malo, aunque no me falten motivos para serlo. A lo largo de estos días, he recordado muchas veces el célebre comienzo de La familia de Pascual Duarte, la narración de Camilo José Cela. En los debates públicos, parece que los ciudadanos tenemos la culpa de todo. La crisis no se debe al fracaso de la economía neoliberal, sino a la desmesura de unos ciudadanos que han vivido por encima de sus posibilidades. El respeto a la libertad sexual vuelve a convertirse en un problema para los que aspiran a regular la naturaleza según la lógica del infierno y el pecado. Y la degradación de los servicios públicos está relacionada con el deseo de los funcionarios de no cumplir con su trabajo. Cargamos todos con toda la culpa de todo. El escepticismo prudente tiene su justificación y su virtud. Después de tantas decepciones graves, es mejor no dejarse arrastrar por quimeras y sostener una sensata conciencia crítica. Pero cuando el escepticismo se transforma en un descrédito fundamentalista de los ámbitos públicos y las ilusiones colectivas, acaba rebotando en el espejo del Estado y cayendo sobre los hombros de los ciudadanos. De ese modo las decepciones se resuelven con una sistemática criminalización de los individuos. Sí, la economía neoliberal, que con tanta insistencia defiende los ámbitos privados y la desregulación, conduce también, como los totalitarismos, a la criminalización de los individuos. Este proceso lo ha hecho evidente el Ministerio del Interior al pretender penalizar la resistencia pasiva y pedir dos años de cárcel para los convocantes por Internet de concentraciones que desemboquen en actos violentos. Es difícil pisar un charco tan fangoso a la hora ofender la libertad. ¿Cómo se puede confundir la responsabilidad de una convocatoria y el comportamiento posterior de algunos participantes? En esa confusión corre un peligro muy serio la democracia. Pues yo no quiero que me criminalicen. Yo no soy un extremista, ni un populista antisistema. Yo no soy malo. Yo soy el estudiante que intenta defender la educación pública, con calefacción en las aulas del invierno y con profesores en los colegios y los institutos. Salgo a la calle y protesto. Yo soy la mujer que se niega a ser tratada como asesina de niños por defender una ley digna de interrupción del embarazo. Soy la mujer que no está dispuesta a que desaparezcan las inversiones contra la violencia de género. Salgo a la calle y protesto. Yo soy el homosexual que no comprende cómo se permite que un obispo, en la televisión pública de un Estado laico, pierda los papeles y se gaste mis impuestos en pregonar barbaridades contra la dignidad humana. Salgo a la calle y protesto. Yo soy el ciudadano que quiere una democracia real, no un ámbito oficial manipulador de los programas electorales y los votos. Salgo a la calle y protesto. Yo soy el funcionario que no resiste más desprecios y que no permite que se le falte el respeto a su trabajo con chistes sobre la hora del café, la lectura del periódico y la holgazanería. Salgo a la calle y protesto. Yo soy el trabajador con derecho a organizar una huelga general y un piquete, cansado de que los gobernantes legislen al servicio de la economía especulativa. Yo soy incluso el pequeño y mediano empresario que defiende la economía productiva, porque la mayor parte de nosotros no son líderes del IBEX 35 o de la banca alemana, sino gente angustiada que necesita animar las ciudades, abrir sus tiendas, mantener sus negocios, y para eso hace falta que los individuos tengan un euro de más en el bolsillo y una culpa de menos en la cabeza. Si el escepticismo se convierte en el descrédito perpetuo de los ciudadanos, el necesario sentido de la responsabilidad acaba diluido en el sumidero de la culpa. La desconfianza generalizada impide cualquier instinto de compasión y solidaridad. Y esa criminalización del individuo consigue enviar dos mensajes muy reaccionarios: cada cual es responsable de su pobreza y todo pensamiento crítico es un anticipo de la violencia. Esta mentalidad reaccionaria se ha hecho inevitable para mantener un orden desequilibrado e injusto. Todo acto de ilusión, de protesta colectiva, de defensa de derechos, puede caracterizarse así como un problema de orden público. La pretensión de solucionar los desarreglos sociales endureciendo el derecho penal participa de esta lógica. El populismo interioriza con facilidad la desconfianza, la indignación contra el otro y contra uno mismo. El Estado injusto necesita hacernos culpables personales de sus injusticias. Pues no, yo no soy malo, aunque cada vez tenga más motivos para serlo. Luís García Montero  Desnudo sobre el lecho pensaba verte desnudo a mi lado mientras el tiempo dormía en todos los relojes y yo me hacía humo leve entre tus brazos aquí había preparado campos de amor donde perdernos lejos de todo al amparo de la noche protegidos por ángeles desde lo alto en una perpetua alborada tú y yo en soledad amándonos ¡eso esperaba!
Ánchel Conte 17 de Abril de 2012  los demonios salen
no:
no fui un buen ejemplo
ni un modelo de conducta
para mi hermana pequeña:
como hijo no hice más
que darles digustos
a mis pobres padres.
como hombre y como poeta
no consigo limpiarme por dentro:
me ensucio
a demasiada velocidad:
el vivo retrato de dorian grey:
que concluye ya este poema
son cerca de las ocho de la tarde
y todavía tiene que afeitarse:
darse una ducha:
cepillarse los dientes:
echarse desodorante:
elegir la ropa: ropa limpia:
y salir a la calle
a dejar que sus demonios interiores
dialoguen con los de otros semejantes a él:
es decir:
salir a la calle a ensuciarme otro más:
porque sí: cierto: ¿a qué negarlo:
vendí mi alma
al mejor (im)postor o postora:
mi alma:
pero no mi corazón:
el corazón, no:
en estos días en los que ya sería mejor sentirse muerto, no respirar napoleón solo
DAVID GONZÁLEZ (No hay tiempo para libros (Nadie a salvo), Editorial Origami, 2012)
 Vulgarizar mi cuerpo para poder reconocerlo hermoso después. Eso me haces, por eso te quiero. Adriana Bañares (La involución cítrica, Editorial Origami, 2012)
|