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Antonio Pérez Morte

Es natural que Dios se comunique... (Roberto Themis Speroni)

Es natural que Dios se comunique...     (Roberto Themis Speroni)

Es natural que Dios se comunique
con mi melancolía; que comparta
mi pan, mi techo aciago y que me ofrende,
de vez en cuando, un búho, una botella,
una hoja de menta, un libro viejo
escrito sobre un vidrio de colores.

Es natural que llegue sin anuncio,
definido y abierto como un árbol,
y que se instale cerca de la leña
desatada en crujidos ardorosos
sin dirigirme nunca la palabra,
alto y ritual, hermoso como un sable.

Suele irritarme su actitud, la espera
brillante de sus ojos, la implacable
actividad oculta de sus manos
quemadas por dos vírgulas de hierro.
Yo soy un hombre y Él lo sabe. Tengo
arrebatos de hombre, no de insecto,
ni dulzura animal para mis actos
manejados por turbia inteligencia.

Arrojo el vino. Tiro la mesa
los mendrugos, las moscas, los papeles;
tenso mis antebrazos, crispo el nervio
más hondo, y con rudeza lo fustigo;
lo invito a que se mida con mi angustia
crecida en los confines de su obra.
No responde. Se ubica acomodado
su codo en la madera, y sin testigos,
pulseamos al igual que dos labriegos
en honesta y tristísima disputa.

Roberto Themis Speroni

4 comentarios

Patricio -

Probablemente te refieras al poema 17 de Padre Final de Roberto Themis Speroni. Los invito a participar del rescate la obra de la obra poética de este gran autor en www.proyect-speroni.blogspot.com

Padre Final- 17

Cómo me cuesta ser normal a veces;
frecuentar a los trágicos parásitos
de la razón, a los apasionados
de la moral, la forma y los principios;
cómo sufro escuchando parpadeos,
palabras de uniforme, bibliotecas,
gavetas rigurosas, ordenados
ficheros de jabón y manicura.

Cómo salto hacia adentro, cómo hundo
mi libertad de mago, mi estrellada
locura de cantor, la peligrosa
largura de mis trágicas antenas,
el ocular sistema de mi vista
hecha de caracol, fija de ofidio.

Cómo me cubro de rinoceronte,
de molusco, de tela o mayordomo,
y hablo de novedades que me prestan,
y en apáticas copas bebo nervios
mezclados con furor y recetarios.

Cómo, a veces, me tengo que dar muerte
para que no rechacen a mis hijos,
a mi bosque magnético, a las flores
que cuidan mis abuelas, mientras cuentan
que estoy en recepciones, y mi madre
es de plata explicando a quien la escuche
que yo soy el mayor de los poetas,
su hijo de laureles obsesivos.
¡Oh, mi madre celeste y su miopía
de voz crepuscular, sola de orgullo!

teresa -

me he emocionado de volver a leer algo de este maravilloso poeta.por favor si alguien tiene un poema que comienza:Como me cansa, podria publicarlo?

Antonio -

Gracias a ti, Marisa, por transmitirnos tu visión personal y tus vivencias, con respecto a la obra de Themis Speroni, y gracias, también por visitar la página. ¡Un abrazo!

Marisa -

Antonio:
haz puesto un poema bellísimo de Roberto Themis Speroni....
emblemático poeta platense , argentino, cuyos versos y libros parecen surgidos de un solo lugar único....la inspiración divina. Mi primer contacto ha sido con un libro que me facilitó un compañero que fue a su escuela de niño....es la historia de un caminante en un valle y cada leyenda, cada conversación con los habitantes del valle tiene la preciosura que solo puede tener el lenguaje que proviene de Dios, un elegido. Gracias por darlo a conocer en tu sitio.