antonio pérez morte |
![]() Tres o cuatro cosas que aún valen la pena.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Las figuras detenidas que parecen anhelar El taller, con su olor espeso a tareas alquímicas, La mano que traza un contorno como si Los ojos que ven lo que aún no existe. El vaso de los pinceles con sus manchas El boceto abandonado: una rúbrica en el El lienzo blanco, perfecto como un limbo. La arboleda que son cuatro trazos y es El mar inmenso que cabe en unos centímetros La silueta líquida de un sueño. El río en que uno puede bañarse miles Los celajes que transmiten la cólera de Y estos poemas escritos en la caverna Felipe Benítez Reyes L e C I R Q U E (sAntiAgo ArrAnz) Negra noche te atenaza Para huir de la muerte Para huir de la muerte, Para huir de la muerte Pablo Guerrero, 1972. Conozco mis miedos tan bien, como el silencio de los años. Begoña Callejón Sometido a los designios de lo fugaz Fernando Sarría (El error de las hormigas, Eclipsados, Zaragoza 2008) Fotografía: Renata Ratjczyk Abrazar. Lunes 7 de Julio 2008, 21,00 h. Balcón de las Músicas Expo 2008 ZARAGOZA Teresa Salcedo Un hombre singular olvida su nombre, 1990. "Hombres pelados con cuchilla, El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado. Cada nevada exterminaba una tribu. Parecía que un sueño invernal Llegaron los renos y Santa Claus El entrenador de dios, Sergio Algora (Dos de Julio de 2008) Entre canciones y versos: Antonio Pérez Morte Para Sergio Algora Esta noche, apoyados a ambos lados Dos gin-tonic´s en vaso ancho, con cuatro cubitos. ¡Esta noche, Sergio, ¿Necesitas algo más? -me dirás como en la FNAC- Antonio Pérez Morte ¡Hasta Siempre Sergio! Santiago Lagunas La Carbonería Plaza de San Pedro 3, Telf: 974 241 114 - 610 956 332 Martes a Sábado: 18 a 21 Horas Os traigo mis recuerdos del viaje que invadió Carmen Serna Montalvo (De Los Enigmas del tiempo (Camboya en el corazón) ¡Por fin llegan las Grandes Actuaciones! Martes, 15 de Julio, 21,00 Horas GRAN BOB EN CONCIERTO presenta BOB ART en el Pabellón de la DPZ de la Expo. Trazos abriéndose paso sobre la inmaculada superficie del papel en blanco. Trazos enérgicos, lentos; finos, gruesos; curvos, rectos... entre la madura reflexión y el azar controlado por la técnica y el talento. Invisibles trazos partiendo de lo más hondo del artista, para hallar, en mitad del camino de la creación, el lugar perfecto donde reposar y alimentarse, donde madurar despacio hasta encontrar ese soporte idóneo, final, para el cual fueron concebidos. Trazos y trazos para delinear una obra que empieza a cobrar forma, y ahora ya, es mucho más que un sueño: Un boceto. E. M. Ciorán, el gran filósofo rumano, dijo en uno de sus numerosos aforismos que "Sólo las obras inacabadas... nos incitan a divagar sobre la esencia del arte". Es cierto, a menudo sólo las obras en gestación, inconclusas, nos proporcionan esa magnífica posibilidad de divagar y ahondar en las numerosas interrogantes que tarde o temprano acaba planteándose el creador. El artista plástico, el escultor, encuentra en el boceto, aquello que el escritor intenta hallar entre las páginas, todavía inéditas, de su borrador: Un campo abierto al que sólo él podrá poner límites. Arranz, conocedor como pocos de los resortes visibles e invisibles del arte contemporáneo, renunció hace mucho tiempo, de forma consciente, a ellos. Su obra reciente no conoce fronteras y va más allá, siempre más allá, mucho más allá de la propia superficie del óleo o de la contundente materialidad de la escultura, incluso de la luz que ha horadado a tanta grisura arquitectónica. La larga, multidisciplinar y coherente trayectoria iniciada por Santiago Arranz hace más de veinticinco años, ha ido consolidándose paso a paso, a medida que sus manos daban forma a los hermosos, personales e inconfundibles códigos visuales de origen histórico que enriquecen su obra, dotándola de contenidos humanistas y eminentemente emotivos... tal y como ocurre con la magnífica serie titulada "Fragmentos Visuales" . Una serie que entronca, una vez más, con la insólita y admirable propuesta artística, de obra "abierta"... porque como dijo hace ya mucho tiempo el artista aragonés: " A algunos artistas, entre los que me cuento, nos seduce mantener el latido estético del pasado. Creemos que el arte es el discurso infinito de la forma, y que ninguna obra, por tanto, se termina en sí misma ni del todo." Antonio Pérez Morte (Prólogo del catálogo Alejamiento y cercanía -dibujos 1985-2008- Santiago Arranz, Castillo de Larrés, 2 de Agosto de 2008) Bajo el sol del azul y de la brisa Ezequías Blanco Es muy complicado escribir sobre Sergio. Sergio sólo se podía vivir, en realidad vivir a Sergio Algora debería ser la única cosa que los humanos tendríamos que hacer antes de buscar el horizonte con un yate hasta arriba de champán frío y música elegante. Porque vivir a Sergio Algora era enamorarse, siempre enamorarse, disfrutar de las cosas sencillas hasta convertirlas en motivo de fiesta, escribir la más bella poesía que las manos de un ciempiés zaragozano sean capaz de entintar, bailar las mejores recetas como cocinero suplente en la banda de Gaingsbourg o adivinar en el tintineo de una copa contra el surco de un vinilo cuál es la siguiente tonada. Sergio Algora tradujo sus canciones a cientos de lenguas y con ellas acunó los sueños de todos, amó a Maribel hasta dejarla dormida, bebió las palabras de Ángel Gracia y lo abandonó embriagado en una esquina del Bonanza después de darle un abrazo. Sergio Algora era Zaragoza, la más pura, la divertida, la que siempre tiene listo un piropo, la que nunca apaga de todo sus luces, la que es capaz de vivir el verano en pleno Invierno y creo que ahora no sabemos muy bien qué va a pasar. Estos días he tenido sobre la cama los cuentos de No tengo el placer, el nuevo libro de Sergio, me lo dio hace unas semanas para que le ayudara en la corrección. Siguen sobre mis sábanas, no he dormido, sé que allí sigue su corazón, el corazón de Sergio, con una válvula de metal cálido que por las noches se convertía en brújula, la brújula con la que nunca dejaremos de viajar. Me despedí de Algora como nos gustaba: comimos en el Pascualillo-el mismo día de los últimos lustros, siempre el paladar distinto con las estrellas en los ojos del hijito de Irene-, café, copa y baile. Estos días mientras camino de Don Jaime a Pedro Nolasco, no dejo de tararear aquel tema del gran Peret, del Peret que tanto disfrutaba pinchando Sergio en las bambinas noches del Bacharach, aquello de "y no estaba muerto / estaba de parranda", porque a veces pienso que es imposible que te hayas marchado a mitad de fiesta, con el montón de canciones que nos quedaban por bailar. Octavio Gómez Milián Madrugo para leer a Juan Gelman con las primeras luces del día. Desde la ventana de mi estudio de Zuera, donde duerme media vida, contemplo los objetos del niño, del adolescente, del joven que fui y disfruto de nuevo de un paisaje reconocido: La iglesia de San Pedro, la Estación, la torre de Montoya, San Gabriel, San Mateo... Han pasado trenes durante toda la noche, pero ninguno se ha llevado esta calor sofocante que todavía dura. Cuando Ana y los chicos despierten desayunaremos y saldremos para Zaragoza: Hay que comprarle la guitarra y las camisetas heavys a Pablo y una linterna naranja (otra más) para Juan... Ya se ha despertado toda la familia: ¡Ya han acabado de retozar los chicos en el dormitorio comunitario! ¡Ya han sucumbido, también, las últimas provisiones de tortas de Zufaria! Partimos hacia la ciudad del agua después de despedir a mi madre. Converso telefónicamente con el infatigable Ángel Petisme, que no tiene suficiente con la desorbitante temperatura de Madrid y ha decidido marcharse a buscar algun grado más a Senegal. Quedamos en vernos a la vuelta. Hay muchas cosas por hacer y por contar: Un concierto en Jaca, una exposición de Santiago Arranz... aunque eso queda para dentro de unos días, porque ahora ya estamos llegando... ¡Ya vemos el Pilar! La plaga de los expobuses... ¡Ya! |